Apagado del 3G de Telefónica: qué está pasando y cómo te afecta

Última actualización: mayo 21, 2026
  • Telefónica ha iniciado el proceso de apagado de la red 3G en España tras avanzar en Reino Unido.
  • La compañía reasignará las frecuencias de 3G a 4G, 5G y futuros despliegues como el 6G.
  • La mayoría de usuarios no notará cambios, salvo quienes mantengan móviles solo 3G.
  • El 2G seguirá activo de momento para llamadas básicas y muchos dispositivos IoT.

apagado del 3G de Telefonica

El apagado del 3G de Telefónica ya ha pasado de ser un plan teórico a una realidad. La operadora, matriz de Movistar y O2, ha confirmado en la presentación de sus resultados del primer trimestre de 2026 que el cierre de esta tecnología móvil de tercera generación ha comenzado en España, después de haber avanzado de forma notable en Reino Unido.

Este movimiento forma parte de una estrategia más amplia de cierre de tecnologías antiguas con la que la compañía quiere optimizar sus redes, reducir costes y liberar espectro para conexiones más modernas como el 4G, el 5G y, a medio plazo, el futuro 6G. Aunque el proceso se irá haciendo de manera gradual, ya se percibe un cambio de ciclo en la red móvil del operador histórico.

El 3G, la red que llevó Internet al móvil, se despide

apagado de la red 3G de Telefonica

La red 3G fue en su día la gran revolución: permitió navegar con cierta soltura por Internet desde el móvil, consultar redes sociales, hacer búsquedas en el navegador o reproducir vídeos en plataformas como YouTube sin depender exclusivamente del WiFi. Supuso, en la práctica, el salto de los móviles básicos a los smartphones tal y como los entendemos hoy.

Sin embargo, con la llegada del 4G a partir de 2013 en España, y posteriormente del 5G y su evolución 5G+, el 3G fue quedándose obsoleto. Su capacidad, velocidad y eficiencia energética son muy inferiores a las de las tecnologías más recientes, lo que ha ido empujando a las operadoras a planificar su retirada definitiva.

Telefónica llevaba años anunciando su intención de apagar el 3G en paralelo al cierre de sus centrales de cobre, las que daban servicio ADSL. La idea inicial era que el fin de ambas infraestructuras coincidiera en el tiempo. El ADSL ya es historia en España, pero el 3G se ha mantenido encendido más de lo previsto, entre otros motivos por la necesidad de asegurar una transición ordenada para todos los clientes.

En la documentación remitida al mercado con los resultados de 2026, la compañía recoge de forma explícita que el cierre de tecnologías heredadas se centra ahora en las redes móviles, con especial atención al 3G, que ya está muy avanzado en Reino Unido y acaba de arrancar en España. Es la primera confirmación oficial de que el proceso está efectivamente en marcha en nuestro país.

Un apagado gradual, sin calendario público detallado

De momento, Telefónica no ha hecho público un calendario pormenorizado por provincias o por antenas en el que se indiquen las fechas exactas en las que dejará de funcionar el 3G en cada zona. Este tipo de planificación sí se comunicó en su día para el cierre de las centrales de cobre, ya que implicaba migrar físicamente a los clientes hacia la fibra.

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En el ámbito móvil, la operadora está optando por un enfoque más flexible, lo que en la práctica se traduce en reducir progresivamente el espectro dedicado al 3G y reforzar las capas de 4G y 5G. En algunos entornos se habla de una «capa fina 2G/3G», es decir, mantener estas tecnologías solo donde sean estrictamente necesarias mientras se prioriza la cobertura con estándares más modernos.

Aun así, Telefónica ha dejado claro que el apagado del 3G no es una mera intención a futuro, sino un proceso ya iniciado. Reino Unido sirve de referencia: allí, Virgin Media O2 (la joint venture en la que participa Telefónica) ha desmantelado buena parte de su red 3G y recomienda a los usuarios contar con dispositivos compatibles con 4G/5G y con servicios como llamadas 4G (VoLTE) o WiFi Calling para evitar incidencias cuando el cierre sea total.

En España, la experiencia del apagado completo del ADSL y del cobre también marca el camino. Primero se anunció el objetivo, después se comunicaron fechas concretas por zonas y, finalmente, se fue cerrando cada central una vez que los clientes estaban migrados a fibra. Con el 3G cabe esperar una evolución parecida, aunque adaptada a las particularidades de la red móvil.

Las dudas se centran en si Telefónica será capaz de cumplir los plazos que se marcó para sus redes antiguas. A finales de 2023, la empresa situó el horizonte máximo para tener apagados tanto el 2G como el 3G a finales de 2027. Para lograrlo, el ritmo de cierre en los próximos meses tendrá que intensificarse, sobre todo ahora que el proceso en España acaba de comenzar oficialmente.

Por qué Telefónica quiere apagar el 3G

Más allá del salto tecnológico, el apagado del 3G responde a motivos claros de eficiencia económica y energética. Mantener varias generaciones de red móvil operativas al mismo tiempo encarece la operación: hay que conservar más equipamiento, se multiplican las tareas de mantenimiento y se desperdicia espectro radioeléctrico que podría utilizarse de forma más productiva.

Telefónica enmarca este movimiento en sus planes de optimización de red, que incluyen desde el cierre de tecnologías legadas (cobre, 2G, 3G) hasta la consolidación de centros de datos y la sustitución de equipos obsoletos por otros más eficientes. El objetivo declarado es reducir el consumo energético por unidad de tráfico en un 95% en 2030 respecto a los niveles de 2015.

El espectro que hoy ocupa el 3G se utilizará para reforzar las redes 4G y 5G y preparar el terreno para el 6G. Al concentrar los recursos en menos tecnologías, la calidad de la señal y la capacidad de la red pueden mejorar, especialmente en zonas con alta demanda de datos móviles.

Además, el mantenimiento de redes antiguas limita la velocidad a la que las operadoras pueden innovar. Al liberar frecuencias de 3G y, más adelante, de 2G, se facilita desplegar nuevas funcionalidades, mejorar la cobertura en interiores y ofrecer servicios avanzados de baja latencia que requieren ancho de banda continuo.

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En este contexto, el 3G se queda literalmente «sin sitio»: es menos potente, menos fiable y más caro de mantener que el 4G y, por supuesto, que el 5G. Para una compañía que busca recortar costes, cumplir objetivos de sostenibilidad y competir en servicios digitales, sostener esa red de tercera generación deja de tener sentido.

Qué pasará con los clientes de Movistar y O2

La principal preocupación suele ser si el apagado del 3G provocará cortes de servicio. En condiciones normales, la mayoría de usuarios no notará nada o, como mucho, percibirá una mejora de cobertura y velocidad a medida que más espectro se destina al 4G y al 5G, y en caso de incidencias como mensajes de ‘no está registrado en la red’ hay guías para solucionar el problema.

Prácticamente todos los smartphones vendidos en los últimos diez años son compatibles con 4G, y una gran parte de los que circulan actualmente soportan también 5G. Estos dispositivos seguirán conectándose sin problemas a Internet móvil, realizando llamadas de voz y usando aplicaciones como siempre.

El grupo que puede encontrarse con más limitaciones es el de usuarios con terminales muy antiguos, solo 3G. Cuando en su zona deje de haber señal 3G, esos móviles perderán la capacidad de conectarse a datos móviles de alta velocidad. En muchos casos seguirán pudiendo hacer llamadas y enviar SMS a través de la red 2G, siempre que la cobertura de esta se mantenga activa.

Telefónica no ha detallado aún qué medidas específicas tomará para estos clientes con dispositivos obsoletos, pero lo habitual en situaciones similares es ofrecer información, recomendaciones de cambio de terminal y, en algunos casos, promociones para facilitar la renovación. En cualquier caso, el apagado no se hace de un día para otro, por lo que habrá margen para adaptarse.

Otro punto importante son los servicios que se apoyan en tecnologías antiguas. El 2G, aunque más viejo que el 3G, sigue siendo clave para determinadas aplicaciones, especialmente en el ámbito de la seguridad y la conectividad básica. Por eso, la propia Telefónica y otras operadoras han dejado claro que el 2G no se apagará al mismo tiempo que el 3G.

Efectos en ascensores, alarmas y dispositivos IoT

Donde el cierre de redes puede notarse más es en aquellos dispositivos conectados que dependen de tecnologías concretas. Muchos ascensores, sistemas de alarmas, equipos de telemetría o determinados aparatos del Internet de las cosas (IoT) funcionan sobre 2G o, en menor medida, 3G.

En el caso del 3G, los sistemas que no tengan compatibilidad con 4G o tecnologías alternativas necesitarán una revisión por parte de las empresas responsables de su mantenimiento. Si solo se apoyaban en 3G y no tienen soporte adicional, tarde o temprano habrá que actualizarlos o sustituirlos cuando la cobertura desaparezca.

Respecto al 2G, Telefónica ha dejado entrever que su apagado llegará más adelante, precisamente porque sigue muy presente en este tipo de usos. Otros operadores, como Orange, han anunciado incluso que darán prioridad a apagar antes el 3G que el 2G, por la dependencia que todavía existe en servicios de emergencia, ascensores conectados o determinadas alarmas.

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Para muchos dispositivos IoT que trabajan sobre 2G, la situación a corto plazo es relativamente tranquila: no existe una fecha inmediata de apagado oficial y la red seguirá disponible mientras se define un plan de transición. Aun así, las empresas de estos sectores deberán ir preparando su migración hacia tecnologías más modernas, como NB-IoT, LTE-M o soluciones 4G/5G específicas para objetos conectados.

En cualquier caso, los propietarios de instalaciones críticas -comunidades de vecinos, empresas con sistemas de control remoto, compañías de seguridad- harían bien en verificar con sus proveedores qué tecnología utiliza cada dispositivo y si está preparado para un escenario sin 3G. Anticiparse puede evitar sorpresas desagradables cuando el apagado avance.

Qué puede hacer el usuario para no quedarse colgado

Para la mayoría de clientes de Movistar y O2, el principal paso es asegurarse de que su móvil soporta al menos 4G. Si es un smartphone relativamente reciente, lo normal es que sea así. En caso de duda, se puede comprobar en los ajustes del propio teléfono o revisando las especificaciones del modelo.

Conviene también activar y comprobar el correcto funcionamiento de servicios como VoLTE (llamadas sobre 4G) y WiFi Calling, ya que mejoran la calidad de la voz y garantizan que las llamadas sigan funcionando cuando el 3G vaya retirándose. Muchos móviles traen estas opciones desactivadas por defecto o escondidas en menús de red avanzados.

Quienes todavía tengan un terminal exclusivamente 3G harían bien en ir planteándose un cambio de dispositivo a medio plazo. Aunque el 2G seguirá operativo durante un tiempo, se trata de una tecnología limitada, pensada sobre todo para llamadas y mensajes tradicionales, no para el uso intensivo de datos al que estamos acostumbrados.

En hogares y empresas con sistemas conectados (alarmas, paneles de control, ascensores con comunicación remota, etc.), la recomendación es ponerse en contacto con el proveedor de mantenimiento o la empresa instaladora para verificar si el equipo está preparado para seguir funcionando sin 3G. Si no lo está, lo habitual es que se proponga una actualización de módulo o un reemplazo programado.

A nivel informativo, es previsible que la operadora ofrezca más detalles y comunicaciones específicas a medida que el apagado avance por zonas. Igual que ocurrió con la desaparición del ADSL, el proceso debería ir acompañado de avisos, campañas informativas y, en algunos casos, instrucciones personalizadas para los clientes afectados.

En conjunto, el apagado del 3G de Telefónica marca un nuevo paso en la modernización de sus redes: cierra una etapa clave en la historia del Internet móvil para reforzar las infraestructuras que sostendrán el 5G y las futuras generaciones. Aunque obliga a adaptarse a ciertos usuarios y dispositivos, el impacto sobre la mayoría será limitado y se verá compensado por mejoras en capacidad, eficiencia y calidad de servicio en los próximos años.

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