Apple abre iOS a tiendas de aplicaciones de terceros en Japón y marca el camino regulatorio para Europa

Última actualización: diciembre 19, 2025
  • Apple permitirá tiendas de aplicaciones de terceros y métodos de pago alternativos en Japón bajo la nueva ley MSCA.
  • Se introducen nuevas comisiones, empezando desde el 5 %, y una Notarización obligatoria para todas las apps.
  • La normativa japonesa se alinea con la Unión Europea y refuerza la tendencia global hacia ecosistemas más abiertos.
  • Apple y Google aplican pantallas de elección de navegador, buscador y salvaguardas extra para la protección de menores.

Cambios en tiendas de apps en Japón

Apple ha dado un giro relevante a la forma en que gestiona su ecosistema móvil en Japón al empezar a permitir tiendas de aplicaciones de terceros en el iPhone y otros dispositivos. El movimiento, que viene marcado por una nueva ley de competencia digital en el país asiático, rompe con el histórico modelo de tienda única y cerrada que la compañía había defendido durante años.

Este cambio normativo se observa desde Europa y, en particular, desde España como un laboratorio paralelo a lo que ya está ocurriendo en la Unión Europea con la Ley de Mercados Digitales. Japón pasa a compartir protagonismo con la UE como una de las únicas regiones donde Apple acepta la llamada distribución alternativa de aplicaciones dentro de iOS, algo que puede anticipar por dónde irán los tiros regulatorios en otros países.

Una nueva ley japonesa obliga a Apple a abrir su ecosistema

El detonante de este cambio es la Mobile Software Competition Act (MSCA), la nueva Ley de Competencia del Software Móvil en Japón. Esta normativa, impulsada por la Comisión de Comercio Justo japonesa, persigue limitar las posiciones de dominio de gigantes como Apple y Alphabet (Google) dentro de sus propias plataformas antes de que se conviertan en monopolios de facto.

Tomando como referente el marco regulatorio de la Unión Europea, la MSCA prohíbe que las grandes tecnológicas bloqueen el acceso a tiendas de aplicaciones alternativas o a sistemas de pago de terceros. Como consecuencia, Apple se ha visto obligada a rediseñar el funcionamiento de iOS, Safari y la App Store en el mercado japonés, mientras que Google también ha anunciado ajustes en Google Play y en sus soluciones de pago.

Con esta ley en vigor, Japón se suma oficialmente a la UE como una de las dos únicas regiones donde Apple permite la existencia de mercados de apps alternativos integrados en su ecosistema. Para los reguladores europeos, esta coincidencia refuerza la idea de que el modelo comunitario se está exportando y consolidando como referencia internacional.

Apple asegura que ha trabajado de la mano de las autoridades niponas para diseñar un esquema que, sobre el papel, aumente la competencia sin renunciar a la seguridad y la privacidad de los usuarios. Al mismo tiempo, la firma admite que la apertura incrementa el riesgo de malware, fraudes y exposición a contenido problemático, un debate que en Europa ya está muy presente desde la aplicación de la Ley de Mercados Digitales.

Además de obligar a abrir la puerta a nuevos actores, la MSCA introduce pantallas de elección y obligaciones adicionales para evitar que los servicios de las propias plataformas partan con ventaja automática. La idea es que sea el usuario quien decida qué navegador, buscador o tienda de aplicaciones quiere usar por defecto, y no las decisiones preconfiguradas por Apple o Google.

Cómo funcionarán las tiendas de aplicaciones de terceros en Japón

En la práctica, los desarrolladores que operen en Japón podrán crear y gestionar sus propios mercados de aplicaciones dentro de iOS. Estas tiendas alternativas deberán obtener autorización de Apple y cumplir requisitos técnicos y de seguridad, pero podrán distribuir apps directamente a los usuarios de iPhone y otros dispositivos de la marca en el país.

Para contener los riesgos de este nuevo escenario, Apple introduce un sistema de Notarización obligatoria para todas las aplicaciones de iOS, independientemente de que se distribuyan a través de la App Store o mediante mercados alternativos. Este proceso combina análisis automatizados con una revisión humana básica destinada a comprobar que las apps hacen lo que dicen y no incluyen malware conocido.

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La compañía remarca que esta Notarización es menos exhaustiva que la revisión tradicional de la App Store, que aplica criterios más estrictos en materia de contenido, privacidad y cumplimiento de normas internas. Aun así, se presenta como el filtro mínimo necesario para evitar que la apertura de iOS derive en un “todo vale” similar al que históricamente se ha asociado a plataformas más abiertas.

En paralelo, Apple ha publicado nueva documentación específica para desarrolladores con instrucciones sobre cómo operar desde estas tiendas de terceros, cómo preparar sus aplicaciones para el proceso de Notarización y cómo cumplir los requisitos de seguridad. Este material resulta especialmente relevante para empresas con presencia tanto en Japón como en la Unión Europea, donde empiezan a converger principios regulatorios y técnicos.

La compañía también acompañará la instalación de apps desde mercados alternativos con advertencias visibles al usuario. Cada vez que se use una tienda distinta de la App Store o un sistema de pago externo, el iPhone informará de quién gestiona la transacción y qué nivel de protección ofrece cada opción, de forma que quede claro cuándo se opera bajo el paraguas de Apple y cuándo no.

Nuevos métodos de pago y cambios en las comisiones

Uno de los puntos más delicados para la compañía es la apertura de los sistemas de pago dentro de las aplicaciones. Hasta ahora, Apple obligaba a que buena parte de las compras de bienes y servicios digitales en iOS se realizasen mediante su sistema de Compras In‑App, sujeto a una comisión fija. La MSCA rompe con esa obligación y obliga a dar alternativas.

A partir de los cambios introducidos en Japón, las aplicaciones distribuidas en la App Store podrán integrar procesadores de pago de terceros o redirigir al usuario a una web externa para completar la operación, siempre junto a la opción de pagar mediante la pasarela de Apple. El objetivo es que el usuario identifique de forma clara si está pagando dentro del ecosistema de Apple o fuera de él.

Cuando la compra se haga a través de Compras In‑App, seguirán aplicándose las protecciones habituales de la App Store: gestión centralizada de suscripciones, historial de pedidos asociado a la cuenta de Apple, sistemas para solicitar reembolsos y canales para denunciar cargos indebidos o contenido fraudulento.

En cambio, si se opta por un método de pago alternativo o una web de terceros, la compañía ya ha adelantado que no podrá ofrecer el mismo nivel de soporte ni de protección frente a posibles disputas. Además, en esos casos es el usuario quien tendrá que compartir sus datos bancarios o de tarjeta con otras empresas, lo que abre dudas adicionales sobre privacidad y seguridad.

Para adaptarse a esta nueva realidad, Apple ha revisado su estructura de comisiones en Japón e introduce una horquilla de tarifas que parte del 5 %, en función del canal de distribución y del sistema de pago que se utilice. La empresa sostiene que la mayoría de desarrolladores japoneses pagará igual o menos que antes, algo que sin duda se analizará con lupa por parte de la industria.

Cómo quedan las tarifas para los desarrolladores en Japón

El nuevo esquema tarifario de Apple en Japón se articula en varios tramos. En el caso de la App Store, la compañía fija una comisión base del 10 % sobre las ventas de bienes y servicios digitales para la mayoría de desarrolladores, incluidos los del Programa para Pequeñas Empresas, los socios de vídeo, los responsables de mini apps y las suscripciones que superen el primer año.

Para el resto de situaciones, la comisión estándar asciende al 21 %, una cifra todavía relevante pero inferior a la que ha generado tanta polémica en otros mercados. Sobre esa comisión de tienda se puede añadir un recargo del 5 % adicional cuando se utiliza el sistema Compras In‑App, destinado a cubrir los costes de procesamiento y la infraestructura de pagos de Apple.

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Si la transacción se realiza en un sitio web externo enlazado desde la propia app, Apple aplicará lo que denomina «comisión por servicios de tienda», que será del 15 % sobre la venta de bienes y servicios digitales. Esta tasa se reduce al 10 % para desarrolladores inscritos en programas especiales y para suscripciones con más de un año de antigüedad.

En cuanto a las aplicaciones distribuidas fuera de la App Store, a través de mercados alternativos, se establece una Comisión de Tecnología Básica del 5 % aplicable a las ventas de bienes y servicios digitales, incluidas las apps de pago. Según Apple, esta comisión compensa el uso del sistema operativo, sus APIs, herramientas de desarrollo y otros servicios subyacentes, incluso cuando la descarga no se gestiona desde la tienda oficial.

Aunque sobre el papel la estructura de tarifas parece más flexible, parte de la comunidad de desarrolladores la considera todavía elevada. Epic Games, por ejemplo, ha criticado que las nuevas condiciones siguen dejando poco margen competitivo y ha dejado caer que títulos como Fortnite no regresarán por ahora al ecosistema de iOS en Japón.

Impacto en la seguridad infantil y nuevas salvaguardas

Uno de los frentes más sensibles para las autoridades y para las familias es el efecto que puede tener la apertura del ecosistema en la seguridad de niños y adolescentes. La App Store se había presentado durante años como un entorno relativamente filtrado, con clasificaciones por edad, controles parentales y un proceso de revisión pensado para limitar contenido inapropiado.

Con la irrupción de tiendas alternativas y métodos de pago externos, Apple reconoce que los menores pueden quedar más expuestos a aplicaciones con contenido ilícito o inadecuado, así como a intentos de estafa orientados específicamente a este colectivo. La compañía apunta a lo que ya se está viendo en algunas zonas de Europa, donde la apertura a mercados de terceros ha permitido la llegada de apps que antes no tenían cabida en iOS, incluida oferta para adultos.

Para mitigar este escenario, Apple ha pactado con los reguladores japoneses un paquete de medidas adicionales. Entre ellas, destaca que las apps de la categoría Niños en la App Store no podrán incluir enlaces que saquen al menor a una web externa para pagar, lo que busca reducir compras impulsivas o sin supervisión en entornos menos controlados.

En el caso de los usuarios menores de 18 años, cualquier aplicación que use procesadores de pago alternativos o derive a una página web para completar la operación deberá implementar una llamada «puerta parental». Con este mecanismo, se obliga a que los adolescentes cuenten con la aprobación de sus progenitores o tutores antes de finalizar la compra.

Las restricciones son aún más duras para los menores de 13 años: las apps diseñadas para este tramo de edad no podrán enlazar a sitios externos donde se realicen pagos de ningún tipo. Además, Apple está desarrollando una nueva API para que los desarrolladores que integren sistemas de pago distintos a In‑App Purchase puedan ofrecer a los padres la posibilidad de revisar y aprobar las compras realizadas fuera de la pasarela de Apple.

Cambios en iOS y Safari: elección de navegador y motor de búsqueda

La MSCA no se queda en la esfera de las tiendas de apps y los pagos, sino que también obliga a modificar elementos clave de la experiencia de uso de iOS. Con la llegada de iOS 26.2 en Japón, los usuarios se encontrarán con una pantalla inicial en la que podrán elegir qué navegador quieren como predeterminado y qué motor de búsqueda desean utilizar.

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Este cambio implica que Safari y Google Search dejan de estar preseleccionados por defecto durante la configuración inicial del dispositivo, algo similar a lo que ya se ha visto en algunos países europeos. Las personas podrán modificar esa elección en cualquier momento desde los ajustes del sistema, pero el hecho de que la decisión se plantee desde el primer minuto reduce la ventaja histórica de las opciones de Apple y Google.

Para los desarrolladores de navegadores, la modificación es especialmente relevante porque Apple permitirá que estas apps usen motores de renderizado distintos a WebKit, siempre que respeten los estándares de seguridad y privacidad que marque la compañía. Hasta ahora, incluso los navegadores que se presentaban como alternativas a Safari estaban obligados a utilizar WebKit en iOS.

Apple también estrena una API orientada a aplicaciones conversacionales basadas en voz, que facilitará lanzar este tipo de apps desde el botón lateral del iPhone. Con ello se abre la puerta a asistentes de terceros y herramientas de interacción por voz que podrán competir de forma más directa con los servicios nativos.

Además, la compañía habilita un proceso formal para que los desarrolladores soliciten interoperar con funciones centrales de iOS y del propio iPhone, algo que puede traducirse en una integración más rica para apps de mensajería, servicios de comunicación o herramientas de productividad. Para empresas europeas y españolas que distribuyen sus productos a escala internacional, esta alineación entre Japón y la UE facilita ofrecer experiencias más homogéneas en ambos mercados.

Google también se adapta y se consolida el modelo europeo

Los efectos de la nueva ley japonesa no se limitan a Apple. Alphabet, matriz de Google, ha comunicado que también introducirá cambios en Google Play y en sus sistemas de pago para cumplir con la MSCA. Aunque Android ya permitía desde hace años instalar tiendas de aplicaciones de terceros, la normativa exige pantallas de elección y ajustes adicionales, sobre todo en cuestiones de cobros y de motor de búsqueda.

Tanto Apple como Google se verán obligadas a mostrar pantallas de selección de buscador predeterminado y a aceptar métodos de pago distintos a Apple Pay y Google Pay en determinados escenarios. La intención de la Comisión de Comercio Justo japonesa es rebajar el enorme poder de negociación que han acumulado estas plataformas y dar más espacio a nuevos servicios digitales.

Visto desde Europa, este movimiento se interpreta como una confirmación de que las normas comunitarias en materia de competencia digital se están convirtiendo en referencia para otros marcos legales. La similitud en aspectos como la apertura a tiendas de apps, la libertad de elección de navegador y buscador, o la diversificación de los métodos de pago apunta hacia una cierta armonización internacional de las reglas del juego.

Para usuarios y desarrolladores en España, el caso japonés actúa como termómetro útil para anticipar próximos pasos reguladores. Si más países replican este enfoque, las grandes tecnológicas se verán obligadas a ofrecer ecosistemas más modulables y abiertos, con más opciones para el usuario, pero también con mayor responsabilidad a la hora de vigilar qué se instala y desde dónde.

El viraje de Apple en Japón, impulsado por la Mobile Software Competition Act y en sintonía con lo exigido por la Unión Europea, dibuja un escenario en el que iOS deja de ser un entorno totalmente cerrado y se abre a tiendas de terceros, métodos de pago alternativos y comisiones reconfiguradas, al tiempo que se refuerzan salvaguardas para menores y se introducen nuevas opciones de elección para el usuario. Todo ello configura un ecosistema más competitivo y complejo, donde tanto las empresas como las personas deberán adaptarse a un iPhone con más margen de maniobra, pero también con más decisiones que tomar en materia de seguridad, privacidad y confianza.

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