Apple acelera su apuesta por wearables con inteligencia artificial

Última actualización: febrero 18, 2026
  • Apple impulsa tres nuevos dispositivos portátiles con IA: gafas inteligentes, colgante tipo pin y AirPods con cámara.
  • Todos los dispositivos dependen del iPhone y de una versión renovada de Siri con más contexto visual.
  • Las gafas sin pantalla competirán con las de Meta y se centrarán en calidad de cámara y materiales.
  • La estrategia busca reforzar el ecosistema de Apple y trasladar más funciones del móvil a periféricos inteligentes.

Dispositivos portátiles Apple con inteligencia artificial

Apple ha puesto el pie en el acelerador en su estrategia de dispositivos portátiles impulsados por inteligencia artificial, con varios proyectos de hardware en marcha que miran más allá del iPhone. La compañía trabaja simultáneamente en unas gafas inteligentes, un colgante tipo pin y unos AirPods con cámaras, todos pensados para aprovechar una versión mucho más avanzada de Siri y reforzar el papel de la IA en su ecosistema.

Este movimiento llega en un momento en el que rivales como Meta y OpenAI también exploran wearables con IA, y en el que los fabricantes tecnológicos intentan trasladar cada vez más tareas cotidianas a accesorios discretos y siempre conectados. Aunque buena parte de estos productos todavía no tiene fecha de lanzamiento cerrada, los planes internos apuntan a los próximos años como un periodo clave para consolidar esta nueva generación de hardware.

Una nueva ola de wearables con IA alrededor del iPhone

Según fuentes conocedoras de los planes de la compañía, Apple desarrolla tres líneas de dispositivos portátiles centrados en la inteligencia artificial que estarán ligados directamente al iPhone. No se trata de gadgets totalmente independientes, sino de extensiones del móvil capaces de “ver”, “escuchar” y comprender el entorno para que Siri pueda actuar con más contexto.

Los proyectos más avanzados son unas gafas inteligentes sin pantalla de realidad aumentada, un colgante con cámara y micrófono -similar en concepto a un pin de IA- y una nueva generación de AirPods equipados con cámara. La idea compartida es que estos aparatos capten información visual y sonora, y la envíen al teléfono para que los modelos de IA procesen lo que ocurre a su alrededor.

En el plano interno, Apple presenta esta oleada de productos como nuevas “categorías” viabilizadas por la inteligencia artificial, y no como simples accesorios menores. La apuesta encaja con el intento de la empresa de recuperar terreno en IA frente a otros gigantes del sector, trasladando parte de ese esfuerzo a dispositivos físicos con usos muy concretos.

Los tres dispositivos comparten además una característica clave: dependen de sistemas de cámara con capacidades diferentes, enfocadas menos a la fotografía tradicional y más a dotar de contexto a la IA. El iPhone seguiría siendo el cerebro principal, mientras que los wearables funcionarían como sensores avanzados y puntos de interacción más naturales.

Gafas inteligentes sin pantalla pero con mucha IA

El proyecto más ambicioso es el de las gafas inteligentes de Apple, concebidas como un compañero de IA para todo el día. No buscan replicar la idea de unas gafas de realidad aumentada completas como Vision Pro, sino ofrecer una montura ligera, sin pantalla, capaz de capturar imágenes y audio y de responder a comandos de voz.

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Estas gafas estarían diseñadas para competir con modelos como las gafas con cámara de Meta, pero con el enfoque característico de Apple en calidad de construcción y tecnología de cámara. La compañía ha avanzado en los últimos meses con prototipos internos, bajo el nombre en clave N50, y su objetivo es iniciar la producción a partir de diciembre de cara a un lanzamiento comercial en torno a 2027.

La interfaz de las gafas se apoyaría en altavoces, micrófonos y un sistema de cámaras, prescindiendo de una pantalla visible ante los ojos del usuario. Aun así, permitirían realizar llamadas, escuchar música, hacer fotos y activar Siri para pedir información contextual sobre lo que se está viendo o haciendo en cada momento.

En sus primeras fases, el equipo de ingeniería llegó a experimentar con monturas comerciales de marcas conocidas en las que se incrustaban cámaras y componentes electrónicos, e incluso se valoraron posibles colaboraciones con empresas de gafas, siguiendo la estela de acuerdos como el de Meta con EssilorLuxottica. Finalmente, Apple ha optado por diseñar sus propias monturas, con varios tamaños y colores.

Los prototipos iniciales utilizaban un paquete de baterías externo conectado por cable al iPhone, pero las versiones más recientes integran la electrónica directamente en la montura. Para el diseño se están empleando materiales de gama alta, incluidos elementos acrílicos, con la idea de que el dispositivo pueda pasar fácilmente por unas gafas convencionales y, a la vez, mantener la sensación de producto premium.

La parte técnica incluiría dos cámaras diferenciadas: una lente para capturar imágenes de alta resolución y otra dedicada a visión por ordenador, similar a la empleada en Vision Pro. Esta segunda lente sirve para analizar el entorno, reconocer objetos, entender la profundidad y medir distancias, algo fundamental para que la IA pueda interpretar correctamente la escena.

El objetivo de Apple es que las gafas funcionen como asistente visual continuo, capaz de identificar lo que el usuario observa y ofrecer ayuda sin necesidad de sacar el móvil del bolsillo. En la práctica, se podría mirar un ingrediente en la cocina y pedir más información, leer carteles y convertirlos en eventos de calendario o crear recordatorios vinculados a lugares y objetos concretos.

En navegación, la idea pasa por que Siri pueda dar indicaciones apoyándose en puntos de referencia reales -“pasa el edificio rojo y gira a la derecha”- en lugar de instrucciones genéricas. Parte de estas funciones se inspiran en la Inteligencia Visual ya presente en iPhone, pero con una accesibilidad mucho más inmediata al estar siempre en la montura.

Colgante tipo AI pin: los “ojos y oídos” del iPhone

Para quienes no quieran llevar nada en la cara, Apple explora una alternativa en forma de colgante o pin con cámara y micrófono. Este dispositivo, todavía en fases tempranas, se concibe como un accesorio ligero que se engancha a la ropa o se cuelga del cuello, y que actúa como sensor permanente del entorno del usuario.

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El concepto recuerda al fallido Humane AI Pin, pero con una diferencia importante: estaría planteado como complemento dependiente del iPhone y no como dispositivo autónomo. Incluiría una cámara de menor resolución, orientada a aportar contexto visual a la IA más que a tomar fotos o vídeos de alta calidad, y un micrófono para interactuar con Siri.

Dentro de la compañía, algunos empleados se refieren a este accesorio como los “ojos y oídos” del teléfono, ya que su función principal sería alimentar de información al móvil para que los algoritmos puedan responder de manera más precisa y proactiva. Al igual que las gafas, este colgante permitiría lanzar preguntas sobre lo que se tiene enfrente o registrar elementos del entorno de forma continua.

El diseño industrial del colgante corre a cargo del mismo equipo que trabaja en las gafas, mientras que la ingeniería se apoya en el grupo responsable de Vision Pro. Apple se plantea ofrecer dos formas de uso: mediante un clip que se fija a la ropa o a una mochila, y mediante un pequeño orificio en el cuerpo del dispositivo para pasar una cadena y llevarlo como collar.

A nivel de hardware, el colgante contaría con un chip dedicado de potencia más cercana a la de unos AirPods que a la de un Apple Watch, dependiendo muy intensamente del iPhone para el procesamiento intensivo de IA. Uno de los debates internos pasa por decidir si incluir o no un altavoz integrado, lo que permitiría mantener conversaciones directas con el dispositivo sin usar auriculares ni sacar el móvil.

Los planes para este accesorio no son definitivos y Apple mantiene la puerta abierta a cancelar el proyecto si no encaja en la hoja de ruta a medio plazo. Aun así, los calendarios internos barajan la posibilidad de que, si recibe luz verde, el colgante pueda ver la luz a partir del próximo año, dependiendo de cómo avance el desarrollo.

AirPods con cámara y nuevas funciones de IA

El tercer pilar de esta estrategia es una versión de AirPods equipada con cámaras integradas, un proyecto en el que Apple lleva trabajando más tiempo y que, según las filtraciones, podría materializarse antes que el colgante. En este caso, el enfoque se centra en aprovechar un factor de forma ya muy asentado para añadirle capacidades de visión.

Las cámaras de estos futuros auriculares no estarían pensadas para tomar fotos tradicionales, sino para proporcionar información visual al asistente inteligente. Combinadas con los micrófonos, permitirían formular preguntas sobre lo que hay delante del usuario, interpretar señales visuales o enriquecer funciones como la traducción en tiempo real.

Apple lleva tiempo introduciendo a cuentagotas funciones de IA en sus AirPods actuales, como un modo de traducción simultánea anunciado recientemente. La integración de cámaras supondría un salto más, acercándolos a la categoría de wearable de IA multipropósito y no solo de dispositivo de audio.

Dentro de la empresa se han valorado otras ideas relacionadas con este concepto, como relojes con cámara integrada en la caja o en la correa. Sin embargo, los prototipos de Apple Watch con cámara fueron descartados tras las pruebas internas: las mangas de la ropa, la posición en la muñeca y los ángulos de captura los hacían poco prácticos para un uso real.

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Mientras tanto, Apple también ha detenido el desarrollo de una versión más económica y ligera del casco Vision Pro, conocida internamente como N100, que iba a servir de paso intermedio hacia dispositivos de realidad aumentada más compactos. En lugar de dividir recursos, la compañía ha optado por centrarse en las gafas sin pantalla y los wearables de IA más discretos.

El papel central de Siri y la carrera europea por la IA

Todos estos dispositivos giran alrededor de un elemento común: una Siri profundamente renovada, con apariencia y funcionamiento más cercanos a un chatbot. Apple prepara una nueva versión del asistente para futuras actualizaciones de iOS que se apoyará en modelos de IA de nueva generación, algunos desarrollados en colaboración con Google.

La idea es que Siri deje de limitarse a comandos predefinidos y pueda interpretar peticiones complejas basadas en el contexto visual y sonoro que aportan las gafas, el colgante o los AirPods. Desde leer textos impresos y organizarlos en recordatorios hasta guiar por una ciudad europea usando puntos de referencia reales, el objetivo es que la experiencia sea mucho más cercana a una conversación natural.

En este contexto, Europa y España se perfilan como mercados clave pero regulatoriamente exigentes. La futura normativa europea de IA, junto con las leyes de protección de datos (como el RGPD), obligará a Apple a ser especialmente cuidadosa con el tratamiento de imágenes, audio y datos de localización captados por estos wearables.

Esto implica que, en su despliegue europeo, la compañía tendrá que reforzar las garantías de privacidad y seguridad: procesamiento local cuando sea posible, anonimización de datos, controles claros de consentimiento y opciones sencillas para desactivar funciones de captura continua. Todo ello será especialmente relevante en países como España, donde la sensibilidad por la privacidad y la supervisión de las autoridades es elevada.

En paralelo, Apple desarrolla también dispositivos de IA para el hogar, como nuevas pantallas inteligentes basadas en la próxima Siri, un HomePod actualizado y sensores domésticos compactos. Aunque estos productos no son wearables, forman parte del mismo movimiento de la empresa para consolidar una red de aparatos conectados que hagan más presente la IA en la vida diaria.

El giro de Apple hacia los dispositivos portátiles con inteligencia artificial supone un intento claro de reforzar su ecosistema y de desplazar parte del protagonismo del iPhone hacia accesorios que entienden mejor el entorno del usuario. Gafas sin pantalla, colgantes discretos y AirPods con cámara componen una apuesta que busca competir con Meta y OpenAI en el terreno de los wearables de IA, a la vez que plantea nuevos retos en privacidad, regulación y aceptación social, especialmente relevantes en mercados europeos como el español.

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