- Apple adelanta a Samsung en cuota global de smartphones con un 19,4% frente al 18,7%
- El éxito de la gama iPhone 17 y el ciclo de renovación tras la pandemia disparan los envíos
- El enorme mercado de iPhone de segunda mano impulsa también la compra de modelos nuevos
- Las previsiones apuntan a que Apple mantendrá el liderazgo mundial, incluso en Europa, hasta 2029
Tras más de una década con Samsung a la cabeza, el mercado mundial de móviles vive un giro de guion: Apple se coloca como primer fabricante de smartphones por volumen de envíos, impulsada por la buena acogida de la familia iPhone 17 y por un potente ciclo de renovación de dispositivos que se arrastra desde la pandemia.
Aunque en los últimos años la industria ha insistido en que la gran revolución vendría de la mano de la inteligencia artificial, las cifras muestran que los móviles que menos presumen de funciones avanzadas de IA son precisamente los que más se venden. Los iPhone, con una aproximación más discreta a la IA que muchos modelos Android, han logrado arrebatar a Samsung un liderazgo que el gigante surcoreano mantenía desde 2011.
Apple adelanta a Samsung en el ranking mundial de smartphones
Las previsiones de la firma de análisis Counterpoint Research apuntan a que, al cierre de 2025, Apple alcanzará una cuota de mercado global cercana al 19,4% en smartphones, mientras que Samsung se quedará alrededor del 18,7%. La diferencia es ajustada, pero suficiente para cambiar el orden de la tabla por primera vez en 14 años.
En términos de envíos, los analistas calculan que Apple distribuirá en torno a 243 millones de iPhone en todo el mundo, frente a unos 235 millones de smartphones de Samsung. Se trata de estimaciones basadas en envíos a canal, no en ventas finales al consumidor, pero marcan una tendencia clara: el impulso actual favorece a la empresa de Cupertino.
Este cambio de liderazgo se produce, además, en un contexto de ligera recuperación del sector. De acuerdo con los datos de Counterpoint, el mercado global de smartphones crecerá alrededor de un 3,3-3,5% en 2025, tras un periodo complicado marcado por la inflación, el encarecimiento de componentes y la falta de grandes saltos tecnológicos.
El mérito de Apple resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta que su catálogo comercial de iPhone es mucho más reducido que el de Samsung, tanto en número de modelos como en presencia en las gamas media y baja. Mientras la compañía estadounidense se concentra en unos pocos dispositivos de gama media-alta y alta, la surcoreana ofrece docenas de teléfonos que cubren casi todos los precios.
Además, los iPhone actuales se encuentran entre los móviles más caros del mercado, con subidas de precio acumuladas en los últimos años. Pese a ello, la disposición de los usuarios a pagar más por un dispositivo que perciben como fiable y duradero —ya sea nuevo o de segunda mano— ha jugado claramente a favor de Apple.

El papel de la IA y por qué no ha sido decisiva para liderar las ventas
En paralelo a este cambio de liderazgo, la industria del hardware lleva años apostando fuerte por la inteligencia artificial como motor para reactivar las ventas de móviles, ordenadores, tablets, relojes inteligentes y otros dispositivos conectados. La narrativa dominante sostenía que la llegada masiva de funciones de IA en el dispositivo iba a empujar a los consumidores a renovar sus equipos más rápido.
Sin embargo, los datos de mercado no terminan de respaldar esa idea. Por ahora, la mayoría de usuarios no parecen dispuestos a cambiar de móvil solo por disponer de más funciones de IA, ni a pagar un sobreprecio significativo por ellas. Los modelos más publicitados como «teléfonos de IA» no están acaparando las listas de los más vendidos.
El caso de Apple es paradigmático: sus iPhone siguen teniendo una integración de IA más limitada y menos agresiva en marketing que buena parte de la competencia Android, y aún así dominan el segmento de gama alta y, con el impulso de la serie 17, el ranking global de envíos. Buena parte de las funciones avanzadas se apoyan en servicios de terceros o en la nube, en lugar de apostar por un despliegue masivo de procesamiento local de IA en todos los modelos.
Este escenario obliga a los fabricantes a replantearse sus estrategias. Los consumidores parecen valorar más la experiencia global del dispositivo —rendimiento, cámara, autonomía, ecosistema y soporte de software— que las etiquetas de IA que acompañan a cada lanzamiento. En la práctica, la marca, la confianza y el historial de actualizaciones pesan más que la promesa de nuevas funciones inteligentes.
Para el mercado europeo, donde las operadoras y las ofertas con financiación a plazos continúan siendo clave, la IA tampoco se ha revelado como el argumento de venta definitivo. El precio mensual, la cámara y la integración con otros dispositivos (tablets, portátiles, relojes) siguen mandando en la decisión de compra.

El tirón de la gama iPhone 17 y el ciclo de renovación tras la pandemia
El gran protagonista del adelantamiento de Apple es la familia iPhone 17, incluyendo los modelos Pro, Pro Max y el nuevo iPhone Air. Lanzados en septiembre, estos dispositivos han registrado incrementos de ventas de dos dígitos en mercados clave como Estados Unidos y China, según los datos recopilados por la consultora.
En Estados Unidos, las ventas combinadas de iPhone 17 e iPhone Air en las primeras semanas superaron en torno a un 12% a las de la generación anterior (iPhone 16, sin contar el modelo 16e). En China, un mercado especialmente competitivo por la fuerza de las marcas locales, el aumento llegó aproximadamente al 18% frente a la serie precedente.
En el gigante asiático, octubre fue especialmente destacable: diversas fuentes apuntan a que uno de cada cuatro smartphones vendidos en ese periodo fue un iPhone. La demanda del modelo base del iPhone 17 fue tan intensa que Apple ordenó aumentar su producción alrededor de un 30% tras las primeras reservas, para evitar quedarse corta de stock en plena temporada alta.
Este empuje no se explica solo por las características concretas de la nueva gama, sino también por un potente ciclo de renovación. Muchos usuarios que compraron móviles en pleno auge de la pandemia —tanto nuevos como de segunda mano— están llegando ahora a la fase de sustitución de sus dispositivos, bien por desgaste, bien por fin del soporte de software.
Yang Wang, analista sénior de Counterpoint, destaca que este «pico» de reemplazos coincide con la llegada de la serie iPhone 17, lo que ha creado una base de demanda especialmente favorable para Apple. Según el experto, los compradores que se pasaron al iPhone en 2020, incluso a través del mercado de ocasión, tienden a mantenerse en el ecosistema cuando toca renovar y se inclinan a dar el salto a un modelo nuevo.

El enorme mercado de iPhone de segunda mano como motor oculto
Uno de los factores menos visibles pero más influyentes en el éxito de Apple es el volumen del mercado de iPhone reacondicionados y de segunda mano. Solo entre 2023 y el segundo trimestre de 2025 se habrían vendido alrededor de 358 millones de unidades usadas, según los cálculos citados por Counterpoint.
Este flujo constante de dispositivos de ocasión tiene varios efectos. Por un lado, facilita la entrada al ecosistema Apple a usuarios que, de otro modo, quizá no se plantearían comprar un iPhone nuevo por precio. Por otro, alimenta el hábito de permanecer en la plataforma, ya que quien se acostumbra a iOS, a iCloud y al resto de servicios suele repetir cuando decide cambiar de terminal.
Los analistas sostienen que una parte relevante de quienes adquieren un iPhone usado terminarán dando el salto a un modelo nuevo en los próximos años. De este modo, el mercado de segunda mano funciona casi como una «cantera» de futuros compradores de la gama alta de Apple, un fenómeno que Samsung y otros fabricantes Android están intentando replicar con programas de reacondicionado y planes de renovación, aunque con menor tracción.
En Europa y en España, donde las plataformas de compra-venta y los programas de recompra han ganado mucho peso, este efecto se nota especialmente. Los usuarios venden su iPhone anterior a buen precio, añaden la diferencia y se hacen con un modelo más reciente, mientras otra persona accede al ecosistema con un terminal de segunda mano todavía vigente.
Este círculo refuerza la presencia de Apple en segmentos donde, a priori, sus precios podrían haber limitado su expansión. De hecho, el elevado valor de reventa de los iPhone es uno de los argumentos que muchos usuarios tienen en cuenta a la hora de justificar la inversión inicial frente a alternativas Android más baratas pero con menor recuperación futura.
Factores macro: tipos de cambio, comercio internacional y presión competitiva
Más allá de los productos concretos, hay un conjunto de condiciones económicas y geopolíticas que han terminado favoreciendo a Apple frente a Samsung en este periodo. Entre ellas destacan la depreciación del dólar y cierta relajación de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China.
Un dólar algo más débil ha contribuido a que los precios de los iPhone resulten relativamente más asumibles en determinados mercados emergentes, donde la sensibilidad al coste en moneda local es muy alta. Al mismo tiempo, la reducción parcial de fricciones entre Washington y Pekín ha aligerado el impacto de aranceles y restricciones sobre la cadena de suministro.
Samsung, por su parte, enfrenta una presión creciente por parte de fabricantes chinos en los segmentos medio y bajo del mercado de smartphones. Marcas con catálogos muy agresivos en relación calidad-precio están recortando su presencia en regiones como África, Latinoamérica, Oriente Medio e incluso Europa del Este, zonas donde tradicionalmente la firma coreana había sido muy fuerte.
Esto supone que, mientras Apple refuerza su posición en la parte alta de la tabla, Samsung ve cómo parte de su base en gamas más económicas se resiente. La combinación de esa erosión con un crecimiento algo más moderado en la gama premium hace que los envíos totales de la compañía suban menos que los de su rival estadounidense.
En el entorno europeo, incluido el mercado español, la situación es particularmente competida: Samsung sigue siendo muy fuerte en terminales de precio medio, pero comparte escaparate con una legión de fabricantes chinos y con unos iPhone que, pese a ser más caros, han afianzado su imagen de dispositivo aspiracional.
Perspectivas a medio plazo: liderazgo hasta 2029 y próximos lanzamientos
Las previsiones de Counterpoint no se quedan en el corto plazo. De cara a los próximos años, los analistas esperan que Apple mantenga el liderazgo global en envíos de smartphones al menos hasta 2029, siempre que no haya sobresaltos macroeconómicos o cambios drásticos de estrategia por parte de la competencia.
Entre los elementos que podrían consolidar esta ventaja están el posible lanzamiento de un iPhone plegable y de un modelo más económico, conocido provisionalmente como iPhone 17e, previstos para 2026 según diversas filtraciones recogidas por medios especializados como Bloomberg News.
Junto a estas novedades de hardware, se habla también de una gran renovación de diseño del iPhone hacia 2027, lo que encajaría con los ciclos habituales de rediseño de la marca y podría generar otro pico de demanda entre usuarios que llevan varios años con el mismo terminal.
En el plano financiero, Apple ya ha señalado a los inversores que sus ingresos están creciendo por encima de lo esperado y que el trimestre de vacaciones podría acercarse a cifras récord, en torno a los 140.000 millones de dólares. Un comportamiento que refuerza la lectura de que, por ahora, la demanda se mantiene robusta pese al contexto económico.
Samsung, mientras tanto, seguirá compitiendo con un catálogo amplio, fuerte presencia en Android y una apuesta notable por la IA y por factores diferenciales como los plegables. La incógnita está en si esa estrategia bastará para recuperar el primer puesto en un escenario donde la fidelidad al ecosistema y el valor de reventa juegan un papel tan importante como las especificaciones técnicas.
Todo apunta a que el mercado de móviles entra en una fase en la que Apple y Samsung seguirán disputándose el liderazgo, pero con una balanza que ahora se inclina claramente hacia la compañía de Cupertino. El tirón de la serie iPhone 17, el peso del mercado de segunda mano, un ciclo de renovación muy intenso tras la pandemia y ciertos vientos de cola macroeconómicos han permitido a Apple superar a su gran rival como mayor fabricante de smartphones del mundo, un cambio que, si se cumplen las previsiones, podría prolongarse varios años y tendrá impacto directo en cómo se configurará la oferta de móviles en Europa y en España en el corto y medio plazo.
