- Apple demanda a Oppo y al exingeniero Chen Shi por presunta apropiación de secretos del Apple Watch.
- La denuncia cita la descarga de 63 documentos, más de treinta reuniones y mensajes a un vicepresidente de salud de Oppo.
- Las tecnologías afectadas incluirían sensores de salud como ECG, PPG y medición de temperatura.
- Oppo niega cualquier implicación, promete colaborar con la justicia y Apple pide medidas cautelares y daños.
Apple ha abierto un frente legal en Estados Unidos contra Oppo y un exingeniero al que señala como responsable de robo de secretos comerciales vinculados a tecnologías del Apple Watch. La compañía presentó su denuncia en un tribunal federal de San José, apuntando a prácticas que, a su juicio, habrían dado a un competidor una ventaja indebida en el segmento de wearables.
Según la documentación judicial, el exempleado habría descargado 63 documentos confidenciales, acudido a numerosas reuniones técnicas y mantenido comunicaciones con un directivo de salud de Oppo antes de abandonar Apple. Oppo niega cualquier implicación y afirma que colaborará con el proceso para esclarecer los hechos.
El ingeniero señalado es Chen Shi, arquitecto de sistemas de sensores del equipo de Apple Watch, quien trabajó en la empresa desde 2020 hasta junio de 2025. Apple sostiene que su puesto le dio visibilidad sobre planes de producto, hojas de ruta y especificaciones clave para futuras funciones.
La demanda y las acusaciones clave

La denuncia detalla que, en fechas muy próximas a su salida, el ingeniero descargó 63 archivos desde una carpeta protegida de Box en plena noche y, al día siguiente, los transfirió a una unidad USB. Para la acusación, se trata de material sensible sobre tecnologías de detección de salud.
Además, Apple subraya que el trabajador multiplicó sus reuniones internas a más de treinta en un breve lapso, cuando su media mensual rondaba las siete. El objetivo, según la demanda, habría sido recopilar información técnica relevante del Apple Watch.
En los archivos citados se incluyen detalles sobre sensores y algoritmos de salud como la fotopletismografía (PPG), mediciones de temperatura y sistemas de electrocardiograma (ECG), un área estratégica para los relojes inteligentes.
Apple incorpora supuestos mensajes del teléfono corporativo del ingeniero en los que este afirmaba estar «revisando materiales internos y manteniendo reuniones 1 a 1 para reunir la mayor cantidad de información posible». El receptor, identificado como Zijing Zeng, vicepresidente de salud de Oppo, habría respondido con una aprobación escueta y un emoji de OK.
La empresa también aporta indicios como búsquedas en internet del tipo «cómo borrar un MacBook» o «¿se ve si he abierto un archivo en una unidad compartida?», que interpretan como señales de intento de ocultación de sus actividades.
Para justificar su marcha, el ingeniero habría comunicado que regresaba a China por razones familiares. Sin embargo, Apple asegura que se incorporó al centro de I+D de Oppo en Silicon Valley, operado bajo las marcas Oppo e InnoPeak, con tareas alineadas con tecnologías de detección.
En el plano legal, Apple solicita una orden judicial que impida a Oppo utilizar cualquier secreto presuntamente sustraído, así como la restitución y una indemnización por daños, argumentando que estas conductas socavan la inversión en I+D y pueden otorgar una ventaja desleal en un mercado muy competitivo.
La respuesta de Oppo y el contexto del sector

Oppo, a través de su responsable legal regional Frank Fan, asegura haber revisado la denuncia y no encontrar pruebas que vinculen las acusaciones con la conducta del empleado durante su etapa en la compañía. La firma insiste en que respeta los secretos comerciales de terceros y se compromete a colaborar activamente con la justicia.
Aunque Oppo no opera comercialmente en Estados Unidos, sí mantiene un centro de investigación en Silicon Valley, donde Apple afirma que se incorporó el exingeniero. La compañía china rechaza haber alentado o aprovechado información reservada de Apple.
El caso se enmarca en un contexto de mayor escrutinio sobre el espionaje corporativo y disputas por propiedad intelectual. Apple ha sostenido otros litigios en el ámbito de los wearables, como su enfrentamiento con Masimo, y ha visto procesos penales contra exingenieros de proyectos estratégicos que, según la fiscalía, se llevaron información a China.
De probarse, la denuncia podría derivar en una causa de alto impacto para el sector de los relojes inteligentes, con implicaciones sobre cómo las empresas protegen su know-how, gestionan la movilidad del talento y refuerzan sus prácticas de cumplimiento y seguridad interna.
Por ahora, el procedimiento seguirá su curso en California y no se descartan nuevas medidas cautelares. Tanto Apple como Oppo han limitado sus comentarios a comunicados formales, a la espera de que el proceso judicial determine la veracidad de los hechos y posibles responsabilidades.
El litigio ilustra cómo la frontera entre innovación y competencia puede tensarse cuando entran en juego datos técnicos críticos, movimientos de personal y acceso a información confidencial. A la espera de las pruebas que se practiquen en sede judicial, el caso marcará el tono de la rivalidad en wearables y el nivel de tolerancia de los tribunales ante conductas que, de confirmarse, alterarían el equilibrio competitivo.