Así es el anuncio de Anthropic en la Super Bowl para promocionar Claude

Última actualización: febrero 7, 2026
  • Anthropic debuta en la Super Bowl con una campaña que critica la llegada de anuncios a los chatbots de IA.
  • Los cuatro spots ironizan sobre un asistente estilo ChatGPT que interrumpe con recomendaciones publicitarias absurdas.
  • La compañía promete que Claude no mostrará ni integrará publicidad en sus respuestas.
  • Sam Altman (OpenAI) responde calificando la campaña de engañosa y defiende los anuncios como vía para mantener ChatGPT gratuito.

Anuncio de IA en la Super Bowl

La batalla por el futuro de la inteligencia artificial generativa ha saltado a uno de los mayores escaparates televisivos del mundo: la Super Bowl. Anthropic ha decidido estrenar allí su primera gran campaña para promocionar Claude, su asistente de IA, y lo hace lanzando un dardo directo al modelo de negocio publicitario que empieza a asomar en otros chatbots.

En plena polémica por la llegada de anuncios a ChatGPT, la compañía fundada por exingenieros de OpenAI aprovecha el tirón mediático del evento deportivo para presentarse como la alternativa «sin publicidad». El resultado es una serie de spots que mezclan humor y crítica y que ya han encendido el debate en el sector tecnológico, también en Europa y España, donde cada vez hay más interés por el impacto de la publicidad integrada en herramientas de IA.

Una campaña en la Super Bowl contra los anuncios en la IA

Anthropic ha construido toda la acción alrededor del lema en inglés «Ads are coming to AI. But not to Claude» (Los anuncios están llegando a la IA. Pero no a Claude). Con ese mensaje, la empresa plantea un futuro muy cercano en el que las conversaciones con los asistentes de IA se ven contaminadas por inserciones comerciales que poco tienen que ver con lo que el usuario pregunta.

La compañía ha lanzado cuatro anuncios principales, producidos por Biscuit Filmworks y desarrollados creativamente por la agencia Mother, en los que personifica a los asistentes rivales mediante actores humanos que hacen de chatbot. El tono es claramente satírico, pero el trasfondo es serio: alertar de cómo la publicidad podría restar utilidad, fiabilidad y neutralidad a este tipo de herramientas.

En estos spots, la conversación comienza de forma normal, con preguntas cotidianas de los usuarios, y a medida que avanza se va desviando hacia recomendaciones de productos que nadie ha pedido. La exageración se utiliza como recurso cómico, pero el mensaje subyacente es que, si se cruza cierta línea, la experiencia con la IA puede volverse frustrante y hasta desconcertante.

Antes de cada pieza, aparece una pantalla con palabras como «decepción» o «traición», en alusión a las emociones que podrían sentir los usuarios al ver publicidad infiltrada en sus conversaciones más personales o profesionales con un asistente de IA.

Escenas absurdas para mostrar una IA «vendida» a la publicidad

Uno de los anuncios que más ruido está generando muestra a un joven que pregunta al asistente cómo puede conseguir unos abdominales marcados en poco tiempo. Al principio, el chatbot ofrece consejos razonables sobre ejercicio y alimentación, pero de repente cambia el tono y le sugiere comprar unas plantillas llamadas «Step Boost Maxx» -una marca ficticia- para ganar altura, acompañando la recomendación con un código de descuento.

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La escena es una parodia casi directa de un antiguo spot de OpenAI para promocionar ChatGPT, lo que refuerza la sensación de pullita explícita hacia su competidor. El chiste funciona precisamente porque el producto recomendado no guarda relación con la intención inicial de la consulta, algo que muchos usuarios temen si los modelos de IA acaban condicionados por acuerdos publicitarios.

En otro de los spots, un usuario pide ayuda para comunicarse mejor con su madre, buscando consejos emocionales y de empatía. El asistente empieza aportando sugerencias razonables, pero rápidamente deriva hacia la recomendación de inscribir a la madre en una plataforma de citas para personas mayores, introduciendo así un nuevo ejemplo de cómo una respuesta útil puede convertirse en un vehículo para promocionar servicios que nadie ha solicitado.

Aunque el humor es el hilo conductor, la campaña insiste en la idea de que la publicidad puede enturbiar la confianza en las respuestas de la IA. Anthropic intenta situar el foco en algo que preocupa también a usuarios europeos: si los asistentes acaban priorizando intereses comerciales frente a la calidad o neutralidad de la información, el nivel de dependencia tecnológica puede convertirse en un problema.

La promesa de Anthropic: Claude sin anuncios ni enlaces patrocinados

Los spots televisivos se complementan con un manifiesto público en el que Anthropic expone su enfoque sobre la publicidad. En ese texto, la empresa sostiene que hay muchos espacios adecuados para anunciarse, pero que considera que una conversación privada o profesional con Claude no debería ser uno de ellos.

La compañía reconoce que la publicidad tiene un papel en la economía digital: impulsa la competencia, ayuda a los usuarios a descubrir productos y permite que ciertos servicios sigan siendo gratuitos, como el correo electrónico o las redes sociales. No obstante, sostiene que integrar anuncios en las respuestas de Claude chocaría de lleno con su objetivo de construir un asistente pensado para el trabajo en profundidad, el análisis riguroso y la reflexión sosegada.

Anthropic afirma que Claude está diseñado para actuar en beneficio directo del usuario y que, por ello, ha tomado la decisión de prescindir por completo de formatos como los enlaces patrocinados o la colocación de productos camuflados en las respuestas. Según la compañía, las interacciones con Claude no se verán influidas por anunciantes externos ni se recomendarán servicios de terceros que la persona no haya pedido explícitamente.

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En el manifiesto, la empresa también admite que esta postura supone asumir ciertas desventajas competitivas, sobre todo en un mercado dominado por modelos de negocio gratuitos financiados con publicidad. Aun así, insiste en que se trata de una elección deliberada y respeta que otras compañías de IA puedan optar por enfoques distintos.

Un modelo de negocio sin publicidad y centrado en suscripciones

Para sostener este compromiso, Anthropic vuelve a poner el foco en su modelo de ingresos basado en contratos empresariales y suscripciones de pago. La empresa subraya que su estrategia pasa por ofrecer planes para particulares, equipos y organizaciones que estén dispuestos a abonar una cuota a cambio de un servicio sin anuncios.

Los planes individuales de Claude, según ha comunicado la propia compañía, se mueven en una horquilla que va desde una versión gratuita hasta opciones de pago que alcanzan los 100 dólares mensuales en Estados Unidos, con fórmulas específicas para empresas y grandes clientes. De esta forma, la financiación viene de usuarios y organizaciones, y no de marcas interesadas en comprar espacios publicitarios dentro de las conversaciones.

En paralelo, la campaña se integra en la plataforma de marca «Keep Thinking», presentada meses antes por Anthropic. Bajo este paraguas, la compañía quiere posicionar a Claude como un aliado para pensar mejor y profundizar en los problemas, en lugar de ser simplemente un canal más para captar atención o empujar al consumo impulsivo.

Este posicionamiento puede conectar con perfiles profesionales y académicos en España y Europa que buscan herramientas de IA más orientadas al análisis y menos a la lógica de la economía de la atención, muy marcada por anuncios y algoritmos de recomendación en redes sociales.

La respuesta de Sam Altman y la defensa de los anuncios en ChatGPT

La reacción de OpenAI no se ha hecho esperar. El consejero delegado de la compañía, Sam Altman, ha comentado públicamente los spots de Anthropic en la red social X. En su mensaje, reconoce que los anuncios le parecen graciosos y que incluso se ha reído al verlos, pero al mismo tiempo los tilda de «deshonestos» y «engañosos».

Altman asegura que el principio central de OpenAI en materia de publicidad es precisamente no hacer aquello que los anuncios de Anthropic caricaturizan. Según explica, la empresa no tiene intención de introducir en ChatGPT inserciones tan intrusivas y absurdas como las que muestran los spots, porque sabe que los usuarios las rechazarían de plano.

En sus comentarios, acusa a Anthropic de recurrir a un «doble discurso» al criticar unos supuestos anuncios engañosos que, en la práctica, no existen tal como se representan en la campaña. También cuestiona que esta crítica se haga, precisamente, durante uno de los espacios publicitarios más caros del mundo como es la Super Bowl.

Más allá del enfado, Altman aprovecha para defender el uso de la publicidad como vía para mantener una versión gratuita de ChatGPT. Afirma que la prioridad de OpenAI es garantizar que la mayor cantidad de personas posible tenga acceso a la IA, incluidas aquellas que no pueden pagar una suscripción, y que los anuncios son una de las fórmulas para sostener esa gratuidad.

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Accesibilidad, precios y acusaciones cruzadas

En el mismo hilo de X, Sam Altman se adentra en la comparación con Claude. Señala que OpenAI ofrece planes individuales para ChatGPT que abarcan desde el uso gratuito hasta opciones que rondan los 200 dólares mensuales, mientras que Anthropic sitúa suscripciones de Claude hasta los 100 dólares al mes. Ambas compañías, recalca, cuentan con planes específicos para equipos y grandes empresas.

Altman subraya que, según sus datos, hay más usuarios que utilizan ChatGPT gratis solo en el estado de Texas que personas que usan Claude en todo Estados Unidos. Con esta comparación, pretende mostrar que los retos de ambas empresas son distintos: OpenAI estaría lidiando con una base de usuarios masiva, mientras que Anthropic operaría sobre un público más reducido y, en su opinión, de mayor poder adquisitivo.

El directivo llega a afirmar que Anthropic ofrece un producto caro orientado a «gente rica» y acusa a la compañía de querer controlar en exceso lo que se hace con la IA, desde qué empresas pueden utilizar sus modelos hasta qué modelos de negocio son aceptables. Entre líneas, plantea que la postura contraria a la publicidad obedece más a una estrategia de posicionamiento que a una preocupación genuina por los usuarios.

Al mismo tiempo, Altman insiste en que OpenAI seguirá trabajando para bajar los precios y ampliar el acceso a sus herramientas, con la idea de construir un ecosistema de IA general resistente, seguro y útil para el mayor número posible de personas, también fuera de Estados Unidos. Este mensaje encaja con el interés creciente en Europa por combinar innovación en IA con estándares de accesibilidad y protección al usuario.

Todo este cruce de mensajes convierte al anuncio de Anthropic en la Super Bowl para promocionar Claude en algo más que una simple pieza publicitaria: se ha transformado en un símbolo del choque de modelos entre una IA orientada a suscripciones sin anuncios y otra que estudia integrar publicidad para sostener el acceso gratuito. En un momento en que usuarios de España y del resto de Europa empiezan a depender de estos asistentes para trabajar, estudiar o resolver dudas del día a día, el debate sobre si nuestra conversación con la IA debe estar o no condicionada por intereses comerciales va camino de convertirse en uno de los grandes temas de los próximos años.

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