Biobizkaia obtiene la licencia para fabricar productos sanitarios personalizados con impresión 3D

Última actualización: agosto 24, 2026
  • El Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia se convierte en el primer centro público vasco autorizado para fabricar productos sanitarios a medida mediante impresión 3D.
  • La licencia permite crear biomodelos anatómicos, guías quirúrgicas, máscaras para radioterapia y epítesis temporales, todos adaptados a cada paciente.
  • La tecnología ya se aplica en cirugía cardiovascular, maxilofacial y oncología radioterápica, con casos documentados que mejoran la precisión y reducen riesgos.
  • Un estudio con 352 casos en seis años avala la utilidad clínica y la viabilidad económica de estos dispositivos.

Impresión 3D de productos sanitarios personalizados

La fabricación aditiva aplicada a la salud ha dado un salto cualitativo en el País Vasco. El Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia, adscrito al Departamento de Salud del Gobierno Vasco, ha recibido la autorización oficial para actuar como fabricante de productos sanitarios hechos a medida. Este permiso lo convierte en el primer agente de la red pública vasca con capacidad para diseñar y producir dispositivos personalizados mediante impresión 3D, un reconocimiento que avala más de una década de trabajo en este campo.

La licencia no es un trámite menor: permite que la tecnología 3D salga del laboratorio y se integre de forma regulada en la asistencia diaria de Osakidetza. Con este respaldo, Biobizkaia podrá fabricar cinco familias de productos: biomodelos anatómicos, biomodelos esterilizables, guías quirúrgicas, máscaras para radioterapia superficial y epítesis transitorias. Todas estas piezas se crean a partir de las imágenes médicas de cada paciente, lo que garantiza un ajuste perfecto a su anatomía y a las necesidades clínicas de cada caso.

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Del TAC al quirófano: así se fabrica un producto sanitario personalizado

El proceso arranca con la obtención de imágenes mediante TAC o resonancia magnética. El personal de Radiología selecciona y separa digitalmente las estructuras de interés, como huesos, vasos sanguíneos o tumores, en un procedimiento conocido como segmentación. A partir de ahí, se genera un modelo tridimensional fiel a la anatomía del paciente, que el equipo de ingeniería adapta para su fabricación con impresoras 3D. La colaboración entre radiología, ingeniería y especialidades clínicas es uno de los pilares del modelo de Biobizkaia, y permite reducir la incertidumbre en procedimientos complejos.

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La experiencia acumulada no es nueva. Desde 2016, la OSI Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces desarrolla programas de formación en impresión 3D para profesionales adjuntos y residentes, y en 2024 se sumó la OSI Bilbao-Basurto. Esta integración directa entre servicios hospitalarios y el instituto de investigación ha demostrado tener un impacto real en los resultados de salud, según destacan los responsables del centro.

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Casos de éxito en Osakidetza: del corazón a la mandíbula

Uno de los ejemplos más llamativos es el de la cirugía cardiovascular. Roberto Voces, jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular de la OSI Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces, utiliza réplicas del corazón de cada paciente para preparar operaciones complejas, como las de miocardiopatía hipertrófica obstructiva. Estos modelos permiten al equipo médico planificar la intervención con mayor precisión, anticipar las zonas de actuación y explicar al paciente el procedimiento con una réplica de su propio órgano. La seguridad y la confianza del equipo aumentan notablemente, y el paciente comprende mejor qué se va a hacer.

En cirugía maxilofacial, Leyre Margallo, médica adjunta del mismo hospital, emplea modelos y guías quirúrgicas impresas en 3D para intervenciones por fracturas, malformaciones o colocación de implantes. Antes, los especialistas tenían que doblar y cortar las placas de titanio a mano durante la operación; ahora, con el modelo impreso, pueden preparar todo de antemano. Esto reduce el tiempo de cirugía y anestesia, disminuye la pérdida de sangre y favorece una recuperación más rápida. El resultado estético también mejora porque las piezas encajan perfectamente, como señala la propia especialista.

La oncología radioterápica también se beneficia de esta tecnología. Olga del Hoyo, médica adjunta de Oncología Radioterápica de Cruces, utiliza moldes personalizados para tratar cánceres de piel en zonas delicadas como la nariz, los párpados o las orejas. Estos moldes se adaptan al contorno del paciente y permiten administrar la radioterapia con mayor precisión, protegiendo los tejidos sanos. El tratamiento resulta más cómodo y breve, especialmente para personas mayores o frágiles, y puede mejorar la calidad de vida y el resultado estético.

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Datos y cifras de una implantación consolidada

Un estudio publicado en 2022 por profesionales de Biocruces Bizkaia y el Hospital Universitario Cruces analizó los primeros seis años de implantación de esta tecnología, entre septiembre de 2016 y diciembre de 2021. Durante ese periodo, la unidad atendió 352 casos solicitados por 85 profesionales de 27 servicios hospitalarios. Más de la mitad de los modelos (54%) se empleó para planificar operaciones, y un 36% permitió entrenar previamente la intervención. El 26% se utilizó como guía en el quirófano y otro 26% sirvió para explicar al paciente su patología.

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El estudio también calculó los costes de fabricación. Una mandíbula producida con tecnología certificada costaba 13,97 euros; una hemipelvis, 60,41 euros, y una cavidad cardíaca, 81,14 euros. A esto hay que sumar el tiempo del personal, que oscilaba entre 70,96 euros para un modelo óseo sencillo y 202,92 euros para uno cardíaco. Los investigadores consideraron asumible este gasto en intervenciones complejas que pueden superar los 10.000 euros, ya que la impresión de un modelo cardíaco representa menos del 1% de ese coste.

Los profesionales valoraron con 4,39 sobre 5 la fidelidad anatómica de los modelos y con 4,60 su utilidad en el quirófano. También destacaron el aumento de la confianza del equipo y la mejor comprensión del paciente, aunque fueron más prudentes sobre la reducción del tiempo quirúrgico, que obtuvo 3,32 puntos. Los autores reclaman estudios comparativos más amplios para cuantificar con rigor todos los beneficios, pero los datos disponibles apuntan a que la impresión 3D personalizada mejora la planificación quirúrgica y reduce riesgos.

La obtención de esta licencia no solo consolida una trayectoria de más de diez años de trabajo, sino que abre la puerta a nuevas líneas de investigación y a una colaboración más estrecha entre especialidades. Biobizkaia se posiciona así como un referente autonómico y estatal en este campo, con potencial para participar en redes de innovación sanitaria y proyectos multicéntricos. La iniciativa, alineada con el Pacto Vasco de Salud, impulsa una atención más personalizada, cercana e innovadora, y acerca la tecnología al paciente de una forma segura y regulada.

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