- Euskadi impulsa un ecosistema cuántico con la Torre Cuántica de nanoGUNE y el Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi dentro de la estrategia BasQ.
- La Torre Cuántica se centra en hardware cuántico en silicio y alberga la colaboración con Quantum Motion para desarrollar procesadores cuánticos escalables.
- El IBM Quantum System Two, con un procesador Heron de 156 cúbits, sitúa a Euskadi en la vanguardia europea de la computación cuántica aplicada.
- El proyecto busca impacto real en sectores como energía, biomedicina, industria e IA, formando talento y atrayendo inversión a largo plazo.

El centro cuántico de Euskadi en Donostia se ha convertido en uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos del sur de Europa. En muy poco tiempo, el territorio ha puesto en marcha dos infraestructuras clave: la Torre Cuántica de CIC nanoGUNE, centrada en hardware cuántico en silicio, y el Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi, donde opera el primer IBM Quantum System Two activo en Europa. No es un simple escaparate, sino una apuesta a largo plazo para situar a Euskadi en la primera línea de las tecnologías cuánticas, construyendo un ecosistema real: laboratorios de vanguardia, talento especializado y empresas.
Detrás de estas instalaciones hay una estrategia coordinada del Gobierno Vasco y las diputaciones forales, agrupada bajo la iniciativa BasQ – Basque Quantum, que busca crear un hub cuántico internacional conectado con la industria, la academia y los grandes actores tecnológicos globales. Se trata de construir un ecosistema real: laboratorios de vanguardia, talento especializado, empresas tecnológicas, acuerdos con multinacionales como IBM y Quantum Motion, y una visión clara hasta 2030 y más allá.
La Torre Cuántica de CIC nanoGUNE: chips cuánticos en silicio “made in Euskadi”
La llamada Torre Cuántica de CIC nanoGUNE es una de las piezas más singulares del mapa cuántico vasco. Esta infraestructura, inaugurada por el Lehendakari Imanol Pradales, está concebida para el desarrollo de hardware cuántico basado en tecnología de silicio, aprovechando la enorme experiencia de la industria de semiconductores que ya fabrica los microprocesadores de ordenadores, móviles o vehículos.
En la inauguración, el Lehendakari subrayó que el posicionamiento de nanoGUNE en nanociencia permite dar un “salto de gigante” hacia computadores cuánticos con sello propio en Euskadi. Habló de un “puente hacia el porvenir”, sin garantías absolutas pero con expectativas serias en campos como nuevos medicamentos, sistemas avanzados para detectar cáncer, materiales sostenibles, ciberseguridad o predicción de desastres naturales. También insistió en que se trata de un paso hacia la soberanía estratégica en un ámbito en el que Europa depende fuertemente de Estados Unidos y China.
Las nuevas instalaciones de nanoGUNE alojan al grupo de Hardware Cuántico, liderado por el investigador Ikerbasque Fernando González Zalba. Este equipo trabaja en estrecha colaboración con la empresa británica Quantum Motion, considerada pionera en computación cuántica con espines en silicio. El objetivo común es desarrollar procesadores cuánticos utilizando tecnologías de semiconductores compatibles con la fabricación industrial actual, lo que facilitaría, en el futuro, una producción a gran escala. Además, el foco en hardware cuántico refleja el interés por distintos enfoques tecnológicos dentro del sector.
Uno de los elementos estrella de la Torre Cuántica son sus refrigeradores de dilución de ultrabaja temperatura. Estos equipos son capaces de alcanzar unos 10 milikelvin, temperaturas inferiores incluso a las del espacio interestelar. En ese régimen extremo, el ruido térmico se reduce al mínimo y emergen con claridad los efectos cuánticos, algo indispensable para poder medir, manipular y controlar cúbits basados en silicio con la precisión necesaria.
Según ha explicado González Zalba, estos refrigeradores permiten desarrollar ordenadores cuánticos que emplearán chips fabricados con la misma tecnología industrial actual de semiconductores. Al aprovechar la infraestructura existente, las tecnologías de procesadores cuánticos en silicio apuntan a ser especialmente prometedoras, porque pueden apoyarse en cadenas de producción ya maduras en lugar de depender de soluciones exóticas difíciles de escalar.
Quantum Motion y la dimensión europea del proyecto
La presencia de Quantum Motion en la Torre Cuántica no es anecdótica. Responde a un acuerdo de colaboración firmado con CIC nanoGUNE en junio de 2024, gracias al cual la compañía ha abierto en Donostia/San Sebastián su primera sede en la Unión Europea. Esta decisión refuerza la aspiración de Euskadi de convertirse en un polo de atracción para empresas de la industria cuántica europea.
El plan prevé que, en los próximos años, el grupo que trabaja en la Torre Cuántica incorpore al menos medio centenar de profesionales altamente cualificados. Hablamos de perfiles de muy alto nivel, desde físicos cuánticos y expertos en criogenia hasta ingenieras de electrónica de precisión y especialistas en diseño de chips. Todo este talento nutrirá el ecosistema BasQ y la red de centros de investigación e industria avanzadas de la zona; será clave contar con una cantera de talento cuántico capaz de impulsar los proyectos.
James Palles-Dimmock, CEO de Quantum Motion, ha recalcado que la expansión europea de la empresa muestra un compromiso fuerte con alianzas internacionales. Según sus palabras, la infraestructura de la Torre Cuántica y la colaboración con el Gobierno Vasco, el ámbito académico y el equipo de CIC nanoGUNE les otorgan una ventaja notable para desarrollar sistemas cuánticos de espines en silicio comercialmente útiles a gran escala.
De fondo está la idea de que, si se consigue llevar a la práctica la computación cuántica en silicio con una buena tasa de fidelidad y capacidad de escalado, Euskadi podría jugar un papel relevante en una competencia tecnológica global donde se están posicionando grandes potencias y gigantes industriales. El proyecto, por tanto, no se limita a un laboratorio avanzado: se plantea como embrión de una futura industria cuántica.
CIC nanoGUNE, además, cuenta con una misión clara: impulsar investigación excelente en nanociencia y nanotecnología con impacto directo en la competitividad empresarial y el desarrollo económico del País Vasco. Forma parte de la Alianza Vasca de Investigación y Tecnología (BRTA) y ha sido reconocida como Unidad de Excelencia María de Maeztu por la Agencia Estatal de Investigación, un sello que avala la calidad de su trabajo científico.
BasQ – Basque Quantum: la estrategia para un hub cuántico global
La apuesta cuántica vasca se articula a través de BasQ – Basque Quantum, una iniciativa liderada por el Departamento de Ciencia, Universidades e Innovación del Gobierno Vasco con la colaboración de las diputaciones de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Su propósito declarado es claro: posicionar a Euskadi como uno de los hubs cuánticos más relevantes del mundo, construyendo un ecosistema robusto de investigación, talento e innovación.
BasQ se apoya en las fortalezas previas de Euskadi en ámbitos como las tecnologías cuánticas y otras tecnologías habilitantes (inteligencia artificial, materiales avanzados, supercomputación, etc.). La ambición es crear un entorno de referencia en Investigación, Talento e Innovación que cuente con masa crítica suficiente y esté bien conectado internacionalmente. El objetivo final es convertir el territorio en un foco de atracción para investigadoras e investigadores de primer nivel y para proyectos empresariales de alto valor añadido.
En esta misma línea estratégica se inscribe también la visión IKUR 2030, donde la computación cuántica aparece como una de las áreas científicas prioritarias, junto con las neurociencias, la neutrónica y la inteligencia artificial. Esta mirada a largo plazo se traduce en inversiones sostenidas, en acuerdos con grandes socios tecnológicos y en programas de formación específicos para crear una cantera de talento cuántico local.
La estrategia BasQ no se limita a instalar un ordenador cuántico o levantar un edificio emblemático. Persigue consolidar un ecosistema integral que combine ciencia puntera, transferencia de conocimiento y desarrollo empresarial. Eso implica tanto la creación de infraestructuras como la definición de proyectos de investigación aplicados a sectores estratégicos: energía, biomedicina, industria avanzada, ciberseguridad o inteligencia artificial, entre otros.
El Lehendakari Pradales ha insistido en varias ocasiones en que esta apuesta es, sobre todo, una forma de ganar competitividad y desarrollo como país. BasQ debe servir como “vehículo conductor” para atraer conocimiento, conectar con otros polos cuánticos internacionales y aprovechar las inversiones europeas en infraestructuras y tecnologías clave para la reindustrialización y la resiliencia del continente.
El Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi y el IBM Quantum System Two
La otra gran pata del centro cuántico de Euskadi es el Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi, que alberga el primer IBM Quantum System Two operativo en Europa y el segundo instalado fuera de Estados Unidos. Este sistema se ubica en el nuevo edificio de Ikerbasque en Donostia/San Sebastián y representa un hito tecnológico en la colaboración entre el Gobierno Vasco e IBM.
El IBM Quantum System Two no es simplemente una nueva versión de un ordenador cuántico; se trata de una arquitectura modular diseñada para escalar en número de cúbits y complejidad. El equipo instalado en Euskadi incorpora un procesador IBM Quantum Heron de 156 cúbits, uno de los de mejor rendimiento de la compañía hasta la fecha, preparado para integrar varios procesadores adicionales más adelante. Este despliegue se enmarca en los esfuerzos globales de IBM que se explican en eventos y análisis como las iniciativas de IBM sobre computación cuántica.
Hoy en día, el sistema funciona aproximadamente a un 25 % de su capacidad prevista. Esto no se considera una limitación, sino una fase normal de puesta en marcha, en la que se van desplegando gradualmente más proyectos, algoritmos y aplicaciones industriales. La hoja de ruta apunta a un uso cada vez más intensivo en los próximos años, con el objetivo de ejecutar algoritmos de “escala de uso” que superen lo que se puede simular con computación clásica.
La inauguración del centro ha reunido a una amplia representación institucional y científica: el Lehendakari, responsables de IBM como Jay Gambetta (vicepresidente de IBM Quantum y director de IBM Research), el presidente de IBM España Horacio Morell, consejeros del Gobierno Vasco, diputados generales de los tres territorios históricos y autoridades locales, además de personal investigador y empresarial. Este respaldo institucional refuerza la idea de que el proyecto es una apuesta de país.
Desde IBM se subraya que el objetivo principal es que la computación cuántica deje de ser una curiosidad de laboratorio y se convierta en una herramienta para resolver problemas reales de empresas e instituciones. El centro vasco se integra en la red global de sistemas cuánticos de IBM, aportando capacidad computacional y participando en desarrollos conjuntos de algoritmos, modelos híbridos (cuántico-clásicos) y nuevas aplicaciones.
Qué es un cúbit y por qué este centro es distinto a un superordenador clásico
Para entender por qué se habla tanto del centro cuántico de Euskadi, conviene detenerse en el concepto de cúbit (qubit), la unidad fundamental de información cuántica. Mientras los ordenadores tradicionales trabajan con bits que solo pueden tomar los valores 0 o 1, los cúbits pueden encontrarse en superposición de estados, es decir, en combinaciones de 0 y 1 al mismo tiempo, con diferentes probabilidades.
Además, varios cúbits pueden estar entrelazados cuánticamente, lo que genera correlaciones muy fuertes entre ellos, imposibles de explicar con la intuición clásica. Estas propiedades permiten que un ordenador cuántico explore conjuntos enormes de posibilidades de manera distinta a como lo hace un ordenador convencional, aunque eso no significa que sea intrínsecamente “mejor” en todas las tareas.
De hecho, la computación cuántica brilla sobre todo en problemas donde el número de combinaciones crece de manera explosiva, como ciertas simulaciones químicas o algunos problemas de optimización. En esos casos, las máquinas clásicas, incluso los superordenadores, se topan con límites prácticos de tiempo y memoria, mientras que los algoritmos cuánticos prometen ventajas potenciales significativas.
El sistema IBM Quantum System Two de Donostia marca una diferencia respecto a centros de supercomputación tradicionales porque está pensado específicamente para ejecutar algoritmos cuánticos de nueva generación, integrables en flujos de trabajo híbridos. El ordenador clásico no desaparece de la ecuación: se complementa con el cuántico, que se encarga de las partes del problema donde su física particular ofrece una ventaja.
Conviene tener claro, no obstante, que los cúbits actuales son extremadamente sensibles al ruido y a las perturbaciones externas. Por eso requieren refrigeración a temperaturas cercanas al cero absoluto, aislamiento frente a vibraciones, control electrónico de altísima precisión y equipos técnicos muy especializados. Esta fragilidad explica por qué la computación cuántica sigue estándolevedad en una fase incipiente y por qué se habla tanto de corrección de errores y escalabilidad.
Aplicaciones actuales y potenciales de la computación cuántica
Aunque la tecnología está todavía en sus primeros pasos, ya existen ámbitos donde la computación cuántica muestra un potencial claro. Uno de los más importantes es la simulación de sistemas físicos y químicos, donde la física cuántica es la regla. Simular moléculas complejas, reacciones químicas o materiales avanzados consume recursos astronómicos en superordenadores clásicos, porque se intenta describir un mundo cuántico con herramientas que no lo son.
Los ordenadores cuánticos permiten representar estos sistemas de forma más natural, utilizando directamente estados cuánticos. Esto abre la puerta a acelerar el diseño de nuevos fármacos, catalizadores más eficientes, fertilizantes menos contaminantes o baterías de mayor capacidad y vida útil. IBM y otros actores del sector ya han hecho pruebas piloto en las que usan algoritmos cuánticos para estimar propiedades moleculares complejas o explorar espacios de diseño químicos que hoy son inabordables.
Otro terreno de gran interés es la optimización. Muchos desafíos industriales, logísticos o financieros se reducen a encontrar la mejor solución entre una cantidad gigantesca de opciones posibles. Planificar rutas de transporte, optimizar una red eléctrica, diseñar una cadena logística global o construir carteras de inversión son ejemplos típicos. En teoría, ciertos algoritmos cuánticos pueden explorar estos espacios de soluciones de manera más eficiente que sus equivalentes clásicos, aunque la frontera exacta de esa ventaja aún se está delimitando.
En el ámbito ambiental, la capacidad de procesar grandes volúmenes de datos combinada con modelos cuánticos plantea la posibilidad de mejorar las predicciones climáticas y la simulación de fenómenos complejos, como huracanes, sequías o la dinámica de grandes sistemas ecológicos. Se habla también de optimizar el funcionamiento de redes energéticas renovables, integrando de forma más fina producción y demanda.
La ciberseguridad es, al mismo tiempo, una oportunidad y un desafío. Por un lado, un ordenador cuántico suficientemente potente podría romper algunos de los sistemas de cifrado más extendidos hoy en día, como los basados en RSA o en logaritmos discretos, al resolver problemas matemáticos que para los ordenadores clásicos son prácticamente imposibles. A este hipotético momento se le ha dado el nombre de “Día Q”.
Por otro lado, este riesgo está incentivando el desarrollo de criptografía poscuántica, es decir, nuevos algoritmos de cifrado diseñados para resistir ataques cuánticos. Además, tecnologías como la distribución cuántica de claves (QKD) permiten comunicaciones extremadamente seguras, basadas en principios físicos que hacen casi imposible la interceptación sin dejar rastro; el debate sobre estos riesgos y soluciones se reproduce en análisis como la amenaza cuántica y la seguridad digital.
El papel del centro cuántico de Euskadi en el ecosistema global
El centro cuántico de Euskadi no se ha concebido como un simple símbolo, sino como una plataforma real de investigación aplicada y transferencia tecnológica. Su función principal es permitir que universidades, centros de investigación y empresas trabajen con hardware cuántico operativo, desarrollen algoritmos propios y experimenten con casos de uso que tengan sentido en su contexto.
En este marco, IBM actúa como proveedor tecnológico clave, pero el protagonismo recae en el ecosistema local e internacional que se construye alrededor: proyectos concretos, grupos de investigación, startups tecnológicas, programas de formación y colaboraciones con otras regiones y países. Dos años de trabajo conjunto entre el equipo científico de BasQ y IBM ya han generado resultados en campos como la ciencia de materiales y la física de altas energías, mostrando que no se trata solo de una promesa a futuro.
El centro IBM-Euskadi pone a disposición de la red BasQ y de otras instituciones vinculadas a la estrategia cuántica del Gobierno Vasco recursos de computación cuántica de última generación, combinados con acceso a otros sistemas de IBM a nivel global. Esto facilita el desarrollo de algoritmos orientados a sectores estratégicos como energía, biomedicina e inteligencia artificial, alineados con los objetivos de IKUR 2030.
Además de la investigación, el centro tiene un papel importante en formación y capacitación de talento. Gobierno Vasco e IBM colaboran en programas educativos y experiencias de aprendizaje inmersivas dirigidas a estudiantes y profesionales, con la idea de que Euskadi se convierta en un referente internacional en talento cuántico. La meta es que no solo se importe conocimiento, sino que se genere y exporte desde el propio territorio.
La puesta en marcha de estas infraestructuras también tiene una lectura económica clara. Las inversiones previstas en Basque Quantum, que ascienden a más de 150 millones de euros hasta 2028, aspiran a impulsar nuevas oportunidades de negocio, desde servicios avanzados de computación cuántica hasta soluciones verticales para sectores como las finanzas, la energía o la industria avanzada. En palabras del propio Lehendakari, se trata de “estar con los mejores” y lograr que esos mejores elijan a Euskadi como socio preferente.
Impacto para la ciudadanía y horizonte temporal
Para el ciudadano de a pie, la computación cuántica no se materializará en forma de dispositivos domésticos o aplicaciones visibles a corto plazo. Es muy improbable que alguien tenga un ordenador cuántico en casa o que use directamente estas máquinas como hoy utiliza un portátil o un móvil. Su impacto será más bien indirecto, pero no por ello menos profundo.
Si la tecnología madura como se espera, sus efectos se notarán en medicamentos desarrollados más rápido, en diagnósticos precoces más fiables, en materiales más ligeros y resistentes, en sistemas de energía más eficientes o en cadenas logísticas mejor ajustadas. Todo ello se traducirá en mejoras en la calidad de vida, competitividad industrial y sostenibilidad, aunque el usuario final apenas sea consciente de que detrás hay computación cuántica.
Los responsables del proyecto son realistas: el IBM Quantum System Two instalado en Euskadi, por ejemplo, necesitará varios años para alcanzar niveles de corrección de errores y escalabilidad que permitan resolver problemas complejos a escala comercial. Se habla de un horizonte de unos cuatro años para entrar en una nueva fase de capacidades, siempre y cuando la evolución tecnológica siga la ruta prevista.
Mientras tanto, el trabajo se centra en probar algoritmos, identificar casos de uso con valor real, formar a las personas que los diseñarán y operarán, y tejer alianzas internacionales. La computación cuántica se encuentra en un momento que muchos científicos comparan con la aparición del transistor en los años 50: todavía lejos de su pleno potencial, pero claramente encaminada a transformar la forma en que abordamos ciertos problemas científicos e industriales.
En conjunto, la combinación de la Torre Cuántica de nanoGUNE, el Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi y la estrategia BasQ – Basque Quantum coloca a Euskadi en una posición poco habitual para una región de su tamaño: la de aspirar a ser nodo clave en la red mundial de tecnologías cuánticas. No se trata de prometer milagros inmediatos, sino de construir hoy las capacidades científicas, industriales y humanas necesarias para no quedarse fuera de una de las grandes carreras tecnológicas del siglo XXI.