- Google Family Link permite supervisar la cuenta y el dispositivo del adolescente controlando tiempo de pantalla, apps y ubicación.
- Es necesario crear o vincular cuentas de Google, instalar la app en ambos móviles y aceptar la supervisión de forma explícita.
- La herramienta gestiona privacidad, actividad y seguridad de la cuenta infantil, pero no permite leer mensajes ni espiar historiales.
- El éxito del control parental depende de combinar Family Link con diálogo, confianza y educación digital en casa.
Dar un móvil propio a un adolescente puede ser un quebradero de cabeza si no tienes claro cómo acompañarle y poner ciertos límites. Hoy en día se conectan muy pronto, manejan apps y redes sociales como si nada y, si no se ponen normas claras, es fácil que se les vaya de las manos el tiempo de pantalla o que se topen con contenidos poco adecuados.
Google Family Link se ha convertido en la herramienta estrella para que madres, padres y tutores puedan supervisar el uso del móvil de sus hijos sin tener que estar encima físicamente del dispositivo. Permite controlar tiempo de uso, apps, ubicaciones y muchos ajustes de la cuenta de Google, manteniendo un equilibrio entre seguridad, autonomía y respeto por la privacidad del menor.
Qué es Google Family Link y para qué sirve con un adolescente
El adulto utiliza la app Family Link para padres para controlar de forma remota el móvil Android o el Chromebook del chico o la chica. Desde ahí puede ver cuánto tiempo pasa mirando la pantalla, qué aplicaciones usa, cuánto tiempo dedica a cada una, y puede bloquear apps concretas o limitar el uso diario del dispositivo según el día de la semana.
A nivel de contenido, Family Link permite aplicar filtros en Google Play, en la Búsqueda de Google, aplicar filtros en Chrome y en servicios como YouTube Kids. Se pueden limitar descargas e instalaciones de apps, aplicar restricciones de edad según PEGI y exigir autorización de los padres cuando el menor quiera instalar determinadas aplicaciones o hacer compras integradas con la facturación de Google Play.
Además de todo esto, Family Link ofrece opciones avanzadas como cambiar la contraseña de la cuenta de Google del menor, revisar y ajustar permisos de apps (micrófono, cámara, ubicación, contactos, etc.), activar o desactivar ciertas funciones de privacidad y consultar en qué dispositivos está iniciada la cuenta supervisada. Es un control bastante completo, aunque no da acceso directo a leer mensajes, correos o historiales privados.
Requisitos básicos para usar Family Link con tu hijo o hija
Antes de lanzarte a configurar cualquier cosa tienes que comprobar si los dispositivos y cuentas cumplen unos mínimos. Family Link funciona mejor cuando se respetan estas condiciones técnicas y de edad, que marcan también qué se puede y qué no se puede hacer.
En cuanto a dispositivos, Family Link está optimizado para móviles Android con versión 5.0 o superior, iPhone o iPad con iOS 13 o posterior y Chromebooks con versión de sistema M69 en adelante. Para que el control parental sea completo en el móvil del adolescente, lo ideal es que ese teléfono tenga al menos Android 7.0 Nougat o una versión más reciente.
Respecto a las cuentas, el adulto debe tener su propia cuenta de Google (si no la tienes, puedes crearla gratis) y haber cumplido 18 años o la edad legal equivalente en tu país. Esa cuenta será la que se convierta en administradora del grupo familiar y desde la que se gestionarán las normas y los permisos.
Para el menor hay dos escenarios principales: si todavía no tiene cuenta de Google y es menor de 13 años (o la edad que marque la legislación de su país), puedes crearle una cuenta infantil desde Family Link, pensada desde el inicio para ser supervisada. Si ya tiene su propia cuenta, también es posible añadir supervisión a esa cuenta existente, siempre que el chico o la chica dé su consentimiento y viva en el mismo país que el padre, madre o tutor.
Es importante saber que la supervisión no es irreversible. La función de control parental se puede detener más adelante tanto desde el móvil del adulto como desde el del menor. Sin embargo, si el adolescente es menor de 18 años necesitará la aprobación del progenitor o tutor para desactivar esa supervisión, y cuando se haga ambos recibirán una notificación avisando del cambio.
Por qué es clave hablar con tu hijo antes de activar el control parental
Muchos padres llegan al control parental movidos por el miedo: sexting, grooming, ciberacoso, contenidos violentos o sexuales, contactos con desconocidos, etcétera. Son riesgos reales, más aún cuando la edad de acceso al primer móvil baja y los adolescentes pasan muchas horas conectados sin supervisión adulta.
Las apps de control parental como Family Link no sustituyen a la educación, sino que deben ser una pieza más dentro de la educación digital en casa. Es igual de importante que los menores vean a sus padres usar el móvil con cabeza, sin mirar la pantalla en cada comida ni en todas las reuniones familiares, que tener instalada una herramienta técnica para limitar horas y contenidos.
Conviene que el chico o la chica sepa que Family Link está instalado y qué implica exactamente. La ley protege cada vez más la privacidad de los menores, y además, si más adelante tienes que hablar con tu hijo de algo que has visto en su actividad, quedará muy claro que estabas supervisando y que no has llegado ahí de forma “mágica”. Es mucho más sano dejarlo claro desde el principio.
Los expertos en educación y tecnología recomiendan pactar las normas y que el menor dé algún tipo de consentimiento, adaptado a su edad. Explicar que el objetivo no es invadir su intimidad sino ayudarle a hacer un uso responsable del móvil, evitar situaciones de riesgo y acompañarle hasta que pueda gestionar todo de forma autónoma. La confianza es la base, y el control parental debería ser un plan B o un apoyo, no la única estrategia.
Como parte de esta educación 2.0 también es buena idea integrarse con la tecnología que usan tus hijos: compartir ratos de juego, explorar juntos apps y redes sociales, comentar qué contenidos ven, hablar de los peligros de hablar con desconocidos y de las mentiras que pueden encontrarse online. Si son más pequeños conviene reducir castigos basados solo en “te quito la tablet” y usar la tecnología como herramienta educativa; si ya son adolescentes, es mejor negociar límites razonables y respetar un espacio de intimidad.
Instalación de Family Link en el móvil del padre, madre o tutor
Para empezar a controlar el móvil de tu hijo con Family Link, el primer paso siempre se da en el dispositivo del adulto. Desde ahí crearás o gestionarás el grupo familiar y obtendrás el código que luego se introduce en el móvil del adolescente para enlazar su cuenta.
En tu móvil Android o en tu Chromebook deberás entrar en Google Play y buscar la aplicación “Family Link para padres”. Si usas un iPhone o iPad tendrás que descargar la app desde la App Store. Si durante la instalación te pide configurar un método de pago y no te interesa, simplemente sáltate ese paso.
Cuando abras la app por primera vez, te preguntará quién va a usar el dispositivo. Ahí debes elegir la opción “Padre, madre o tutor”. Tras una pantalla de aviso donde la propia aplicación te recuerda que vas a necesitar tener a mano el móvil del menor, pulsas en “Siguiente” para continuar con la configuración.
La aplicación detectará automáticamente la cuenta de Google que ya tienes en tu móvil y te propondrá convertirla en cuenta de administrador familiar. Basta con pulsar el botón tipo “Listo” o similar para confirmar que quieres ser el administrador principal del grupo familiar y seguir las instrucciones.
A continuación, Family Link te preguntará si tu hijo ya tiene una cuenta de Google. Si todavía no tiene, podrás crear una cuenta infantil desde la propia app para asociarla después al dispositivo del menor. Si ya utiliza una cuenta en su móvil Android, deberás indicar que “Sí” y seleccionar esa cuenta para vincularla a Family Link durante los pasos posteriores.
En un punto del proceso, la aplicación te mostrará un código de vinculación, habitualmente una cadena de caracteres que tendrás que introducir después en el dispositivo del adolescente. Este código es la clave que enlaza ambas cuentas y que confirma que ese adulto está autorizado para supervisar la cuenta del menor.
Instalar y vincular Family Link en el móvil del adolescente
Una vez preparado el móvil del padre o madre, llega el momento de configurar el dispositivo del adolescente. Es recomendable que pongáis ambos móviles sobre la mesa y os vayáis turnando, porque habrá que ir siguiendo pasos en paralelo.
En el móvil del menor tendrás que abrir Google Play y buscar la aplicación “Family Link para niños y adolescentes”. El icono suele mostrar dos cometas en forma de rombo. Instala la app y, al abrirla, inicia sesión con la cuenta de Google que queréis que esté supervisada (la que él o ella ya utiliza en ese teléfono o la nueva cuenta que hayáis creado).
Al poco de iniciar sesión aparecerá un mensaje preguntando si el menor quiere unirse al grupo familiar gestionado por el adulto que está usando la app de padres. Para seguir con el proceso, tendrá que pulsar el botón de “Unirse” o similar, que suele aparecer en la parte inferior de la pantalla.
La app mostrará una pantalla explicando con detalle qué cosas podrán hacer los padres a partir de ese momento: ver tiempo de pantalla, activar límites, aprobar apps, ver la ubicación del dispositivo, etcétera. También deja claro qué no podrán hacer, como leer mensajes, revisar historiales de búsqueda o acceder a correos electrónicos. Tras leerlo, el menor debe pulsar en “Siguiente” para continuar.
Family Link pedirá una segunda confirmación para que el chico o la chica entienda bien que su cuenta va a pasar a estar supervisada. Deberá pulsar en “Permitir” para completar la aceptación. Android además mostrará un aviso extra indicando que se está dando acceso a una app que administrará y supervisará el dispositivo; ahí habrá que pulsar también en “Activar” para conceder los permisos correspondientes.
Después de estos pasos llegará una pantalla para ponerle nombre al dispositivo (por ejemplo, “Móvil de Laura”, “Tablet Marcos” o algo parecido) y otra en la que se pueden desactivar algunas de las aplicaciones instaladas si consideráis que no son apropiadas. Puedes revisar esta lista en ese momento o dejarla para más adelante desde el móvil del padre o madre.
Alternativas de configuración desde ajustes de Android, Chromebook o la web
Además de usar directamente las apps Family Link, también se puede activar la supervisión desde la propia configuración del sistema en ciertos dispositivos, lo que resulta útil si el menor ya tiene el móvil en marcha y no quieres instalar nada hasta tener controlados los ajustes.
En un móvil Android del adolescente puedes ir a Ajustes y, según la versión del sistema, seguir una ruta u otra. En versiones recientes suele haber un apartado llamado “Bienestar digital y controles parentales” donde aparece la opción de configurar Family Link. En otros móviles, hay que entrar en Ajustes, luego en “Google”, pulsar “Todos los servicios” y, dentro del bloque “Niños y familia”, entrar en “Controles parentales”.
Desde ese menú de controles parentales podrás iniciar el asistente para vincular la cuenta del menor con la del adulto. Se te preguntará quién va a supervisar el dispositivo, se pedirá el correo electrónico y la contraseña de la cuenta a supervisar, y se te guiará paso a paso para completar la unión con el grupo familiar que ya hayas creado en la app de padres.
Si tu hijo utiliza un Chromebook, también puedes activar los controles parentales desde el propio ordenador. Solo hay que abrir la Configuración del sistema, ir al apartado “Cuentas” y, junto a la opción “Controles parentales”, hacer clic en “Configurar”. El menor tendrá que aceptar la supervisión durante el proceso, igual que en el móvil, y vincular su sesión de Chromebook con la cuenta que tú gestionas desde Family Link.
En el caso de que el menor no tenga dispositivo Android (por ejemplo, use un PC con otro sistema operativo o solo un iPhone), es posible configurar parte de la supervisión desde la web de Google y desde la propia app Family Link, usando únicamente la dirección de correo y la contraseña del chico o la chica. No tendrás exactamente las mismas funciones que en Android, pero sí podrás gestionar la cuenta de Google y muchos de sus ajustes de seguridad y privacidad.
Qué puedes controlar exactamente con Family Link
Cuando hayas terminado toda la vinculación, la parte interesante empieza desde la app Family Link para padres. Verás la ficha de tu hijo o hija y una serie de secciones con las que puedes ir ajustando poco a poco cómo se usa el móvil, las apps y los servicios de Google asociados a su cuenta.
En el apartado de ubicación puedes activar el historial de ubicaciones para que se genere un mapa privado de los lugares donde ha estado el dispositivo del menor. Esto es útil para saber si el móvil está en el instituto, en casa de un amigo o se lo ha dejado en algún sitio. Debes tener en cuenta que, si desactivas el registro de actividad o la ubicación en la cuenta de Google, algunas de estas funciones dejarán de estar disponibles.
La sección de uso de aplicaciones muestra qué apps se han utilizado en los últimos días o semanas y cuánto tiempo ha pasado el adolescente en cada una. Así se puede detectar si dedica demasiadas horas a un juego concreto o a una red social, y tomar decisiones conjuntas sobre límites o cambios en el uso.
Dentro del tiempo de pantalla puedes establecer un máximo de horas diarias en las que el dispositivo puede estar activo, diferenciando entre lunes a viernes y fines de semana. También cuenta con la opción “Hora de dormir”, con la que se marcan franjas nocturnas en las que el móvil queda bloqueado, salvo para llamadas y funciones esenciales, favoreciendo que el menor descanse sin distracciones.
El bloque de aplicaciones permite ver todas las apps instaladas y las que se han descargado recientemente, así como bloquear las que no quieres que pueda utilizar. Además, se puede configurar que toda nueva instalación necesite tu aprobación previa, algo especialmente útil con adolescentes que instalan muchas apps sin leer bien qué permisos piden.
Desde los ajustes del dispositivo supervisado también se pueden controlar permisos avanzados: añadir o eliminar otros usuarios en el móvil, impedir que se instalen aplicaciones desde fuentes desconocidas, gestionar las opciones para desarrolladores, cambiar los ajustes de ubicación y revisar a qué datos tiene acceso cada aplicación (cámara, micrófono, contactos, almacenamiento, etcétera).
Gestión de la cuenta de Google del menor: privacidad, actividad y datos
Además del control sobre el dispositivo en sí, Family Link te da acceso a muchas configuraciones de la cuenta de Google del adolescente, algo clave porque esa cuenta es la que se usa para Gmail, YouTube, la Búsqueda y otros servicios de Google que el menor utiliza a diario.
Como administrador familiar puedes decidir qué actividad se almacena en la cuenta del menor: historial de ubicaciones, actividad en la web y en aplicaciones, historial de YouTube, etc. Si decides desactivar el guardado de ciertos datos, hay que tener presente que algunas funciones de Family Link o de otros servicios de Google podrían dejar de funcionar con normalidad.
También puedes ajustar si el propio menor puede cambiar estos controles de actividad o si solo los padres tienen permiso para hacerlo. Desde la app Family Link, al seleccionar al hijo y entrar en “Controles” y “Configuración de la cuenta”, llegarás a “Configuración de privacidad” y “Ajustes de los datos de la cuenta”, donde se indica si está permitido que el adolescente modifique sus controles de actividad o no.
Si quieres revisar o borrar actividad concreta de tu hijo (por ejemplo, lo que ha hecho en una app de Google concreta), en muchos casos necesitarás hacerlo desde el propio dispositivo del menor. Entrando en la página “Mi Actividad” con la cuenta del chico o la chica se puede consultar qué datos se han ido guardando, ver detalles y eliminar elementos si lo consideráis oportuno.
Cuando el menor es inferior a 13 años (o a la edad definida por Google en tu país) y todavía no ha pasado a gestionar por sí mismo su cuenta, desde Family Link puedes editar información básica del perfil, como el nombre, la fecha de nacimiento o el sexo. Estas opciones se encuentran en la sección de “Controles” y “Configuración de la cuenta” dentro de la ficha del niño.
También es posible cambiar la foto de perfil del menor desde la app, siempre que la supervisión se haya activado al crear la cuenta infantil original y no se haya añadido después a una cuenta ya existente. En ese caso, se puede hacer una foto nueva o elegir una imagen de la galería, e incluso eliminar la foto si preferís que no aparezca ninguna.
Cambio de contraseña, verificación en dos pasos y otros aspectos de seguridad
Family Link incluye funciones de seguridad adicionales que conviene conocer, sobre todo si el adolescente tiende a compartir demasiado su contraseña con amigos o a usar claves demasiado obvias. Desde la app del padre o madre puedes iniciar el proceso para cambiar la contraseña de la cuenta de Google del menor.
Al cambiar la contraseña se cerrará la sesión de la cuenta en todos los dispositivos donde estuviera iniciada, incluidos móviles, tablets o Chromebooks. Hasta que el chico o la chica vuelva a iniciar sesión con la nueva clave, los controles parentales que tengas configurados no se aplicarán en ese dispositivo, así que conviene coordinar el cambio para no perder supervisión durante demasiado tiempo.
Si la cuenta del menor tenía activada la verificación en dos pasos y tú modificas la contraseña desde Family Link, ese segundo factor de seguridad se desactivará automáticamente. Google enviará un correo avisando tanto a ti como a tu hijo o hija, y más adelante el propio menor podrá volver a activar la verificación en dos pasos si lo consideráis oportuno.
La ventaja de este tipo de opciones es que puedes actuar rápido si sospechas que alguien más ha accedido a su cuenta, si ha compartido la contraseña con más gente de la cuenta o si detectas comportamientos extraños. Eso sí, conviene acompañar cualquier cambio con una conversación sobre seguridad y sobre lo importante que es no compartir credenciales.
En situaciones más extremas, como cuando se quiere eliminar la cuenta de Google del menor, hay opciones desde la propia interfaz de Google para borrar o incluso recuperar en algunos casos la cuenta. Estos procesos suelen venir acompañados de advertencias claras, ya que al suprimir la cuenta se pierden también correos, fotos de Google Fotos y otros datos asociados.
Qué no permite hacer Family Link (y por qué eso es buena señal)
Aunque el control que ofrece Family Link es amplio, hay una lista de cosas muy concretas que los padres no pueden hacer con esta herramienta, incluso aunque la cuenta esté supervisada. Esto tiene que ver con la privacidad y con el enfoque de Google de acompañar sin convertir el control parental en un espionaje masivo.
Desde Family Link no se puede ver la pantalla en directo del móvil del adolescente ni acceder de forma remota a lo que está haciendo en cada momento. Tampoco se puede leer sus correos electrónicos, sus mensajes, ni escuchar sus llamadas de voz, algo que quedaría claramente fuera de lo razonable desde el punto de vista de la privacidad.
Tampoco tendrás acceso al historial completo de búsquedas que haya hecho con Google, al historial de navegación de Chrome o al historial de reproducciones en YouTube, más allá de lo que puedas ver como actividad general y siempre con límites. El control parental se centra en tiempos, permisos y tipos de contenidos, no en revisar conversación por conversación.
Family Link no te permite cambiar tú directamente la contraseña sin que el sistema registre ese cambio, ni elegir un nuevo método de bloqueo de pantalla en el dispositivo del menor. Tampoco puede impedirte por completo que, llegado el momento establecido por la edad, tu hijo o hija asuma el control de su cuenta y deje de estar supervisado.
Otra limitación es que no puedes vincular la cuenta supervisada a Google Home desde Family Link; las cuentas estándar sí se pueden conectar a través de la app Google Home, pero las cuentas infantiles supervisadas tienen restricciones adicionales por diseño. El objetivo en todos estos casos es reducir el riesgo de abusos y preservar una mínima esfera de intimidad para el menor.
A pesar de estas limitaciones, Family Link sigue siendo una herramienta muy potente para acompañar al adolescente en su vida digital, siempre que se use con sentido común, de forma transparente y combinada con mucha conversación en casa sobre lo que hace en Internet y con quién se relaciona.
Bien utilizado, Google Family Link te permite marcar normas claras de uso del móvil, controlar horarios, gestionar qué aplicaciones se pueden utilizar y ayudar a tu hijo o hija a entender que el teléfono es una herramienta útil pero que no puede ocupar todo su tiempo ni exponerle a cualquier tipo de contenido. La tecnología avanza rápido, pero con un poco de implicación y las herramientas adecuadas, es posible acompañarles sin invadir su vida por completo.