Computación cuántica, robótica inteligente y biotecnología como grandes apuestas tecnológicas

Última actualización: diciembre 31, 2025
  • La inteligencia artificial agencial y la IA física impulsan una nueva generación de robótica cognitiva y automatización industrial.
  • La computación cuántica comienza a aterrizar en pilotos para finanzas, logística y farmacéutica, acompañada de la transición a criptografía postcuántica.
  • La biotecnología avanza con proteínas alternativas, fermentación de precisión y tecnologías ómicas aplicadas a salud y alimentación.
  • Las tecnologías termoquímicas y la electrónica flexible se consolidan como apoyos clave para la economía circular y el Internet de las Cosas.

Tendencias tecnológicas en computación cuántica, robótica y biotecnología

La fotografía tecnológica que se perfila para los próximos meses dibuja un escenario en el que innovaciones tecnológicas como computación cuántica, robótica inteligente y biotecnología dejan de ser promesas de laboratorio para acercarse, poco a poco, a usos reales en empresas y centros de investigación. No se trata de un salto brusco, sino de una serie de pasos medidos que empiezan a conectar proyectos piloto, necesidades industriales y cambios regulatorios en Europa.

Desde el centro tecnológico Eurecat, con sede en Cataluña y fuerte presencia en el ecosistema europeo de I+D, se observa cómo la automatización avanzada impulsada por la inteligencia artificial agencial, el despegue controlado de la computación cuántica, el despliegue de la IA física en robótica y la expansión de la biotecnología aplicada se alinean como ejes prioritarios para empresas que quieren anticiparse a lo que viene. La cuestión ya no es solo qué tecnologías son prometedoras, sino quién será capaz de integrarlas con criterio en procesos productivos y cadenas de valor.

Desde la dirección científica de Eurecat, Daniel Casellas subraya que uno de los objetivos del centro pasa por dar a las compañías herramientas para moverse con margen de tiempo frente a estas tendencias, ofreciendo soluciones tecnológicas de impacto que permitan adelantarse a la demanda del mercado y reforzar la competitividad industrial en España y el resto de Europa.

En esta lectura prospectiva, el centro sitúa en primer plano cinco grandes vectores: la inteligencia artificial agencial y la robótica cognitiva, la maduración progresiva de la computación cuántica, la transición hacia esquemas de criptografía postcuántica, la aceleración biotecnológica —con especial atención a las proteínas alternativas— y el auge de tecnologías termoquímicas orientadas a la economía circular.

De la IA generativa a la IA agencial y la web de agentes

En el ámbito digital, Eurecat identifica un giro claro: del foco casi exclusivo en la IA generativa a la consolidación de la inteligencia artificial agencial, capaz de planificar, ejecutar y supervisar tareas complejas con mayor autonomía. Según apunta Joan Mas, responsable científico del Área Digital del centro, durante 2026 esta IA agencial entrará en una fase de uso más estable, especialmente en entornos empresariales y de servicios avanzados.

Uno de los desarrollos que se asocia a este cambio es la llamada web agencial o Agentic Web, una internet dotada de servicios, protocolos y APIs pensados para que distintos agentes de IA puedan interactuar entre sí de forma automatizada y segura. A lo largo de los próximos meses se esperan las primeras especificaciones y pruebas piloto de esta infraestructura, que podría transformar la manera en que las aplicaciones digitales se coordinan entre sí, desde la gestión de cadenas de suministro hasta la orquestación de servicios públicos.

Este enfoque desplaza el valor desde el modelo aislado —un único sistema de IA haciendo una tarea concreta— hacia ecosistemas coordinados de agentes capaces de descomponer objetivos complejos en subtareas, negociar recursos y adaptarse a condiciones cambiantes. Para empresas y administraciones públicas en España y Europa, esto implica repensar cómo se diseñan procesos, cómo se gobiernan los datos y qué marcos de confianza se necesitan para delegar funciones críticas en sistemas automatizados.

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En paralelo, Eurecat subraya que la IA dejará de alimentarse casi en exclusiva de información textual y audiovisual procedente de internet. Los grandes modelos de lenguaje ya han exprimido la mayor parte de los contenidos abiertos disponibles, de modo que las siguientes rondas de aprendizaje deberán obtenerse del entorno físico, de sensores, robots y dispositivos conectados que generen datos nuevos y contextualizados.

Computación cuántica, robótica inteligente y biotecnología

IA física y robótica inteligente: la automatización se vuelve cognitiva

Ese trasvase de datos del mundo virtual al real se materializa en el concepto de IA física o embodied AI, que describe sistemas capaces de percibir, razonar y actuar mediante un cuerpo, habitualmente un robot, vehículo autónomo, dron o brazo industrial. Tal y como explica Ricard Jiménez, director científico del Área Industrial de Eurecat, la robótica y la automatización se han convertido en el ejemplo más claro de convergencia entre tecnologías digitales y capacidades industriales.

La idea no es solo dotar a los robots de más sensores o más potencia de cálculo, sino permitir que aprendan directamente de su interacción con entornos reales. Esta robótica cognitiva, basada en agentes capaces de interpretar contexto y tomar decisiones, se perfila como un paso adelante respecto al automatismo clásico, donde cada movimiento está estrictamente programado y cualquier variación supone parar la línea de producción.

En el tejido industrial europeo, especialmente en sectores como el automovilístico, el químico, el logístico o el agroalimentario, esto se traduce en la posibilidad de desplegar robots que no solo repiten tareas, sino que se adaptan a variaciones de formato, detectan anomalías, colaboran con trabajadores y se reconfiguran con menos intervención humana. Eurecat ya participa en iniciativas europeas para probar estas capacidades en plantas reales, con el objetivo de reducir tiempos de parada y aumentar la flexibilidad productiva.

A medio plazo, esta IA física podría extenderse también a la gestión de infraestructuras —por ejemplo, mediante robots que inspeccionan redes eléctricas o ferroviarias— y a servicios de proximidad, como asistencia en hospitales, residencias o entornos domésticos. El reto, advierte el centro, será encontrar el punto de equilibrio entre autonomía de las máquinas, supervisión humana y normativa de seguridad.

Computación cuántica: de la teoría al piloto controlado

En paralelo a la evolución de la IA, la computación cuántica sigue avanzando por una senda menos visible mediáticamente, pero con pasos constantes. Desde el Área Digital de Eurecat se recuerda que la llamada ventaja cuántica generalizada —es decir, superar a los ordenadores clásicos en una amplia gama de problemas— sigue siendo un objetivo lejano en la mayoría de los casos, pero empiezan a consolidarse casos de uso muy específicos.

Entre los sectores que podrían notar antes este impacto se encuentran la industria farmacéutica, a través de simulaciones moleculares más precisas para el diseño de fármacos; el sector financiero, mediante nuevos algoritmos de optimización de carteras y análisis de riesgo; y la logística y la gestión de cadenas de suministro, donde la resolución de problemas complejos de enrutamiento y planificación podría ganar eficiencia con herramientas cuánticas.

En la práctica, se tratará de proyectos piloto en colaboración entre centros de investigación, proveedores de hardware cuántico y empresas usuarias, que combinarán equipos cuánticos reales con emuladores capaces de manejar decenas de qubits. Para España y otros países europeos, este tipo de ensayos se apoyan en programas de financiación públicos y comunitarios que buscan asegurar que el tejido productivo no se quede al margen de estas capacidades emergentes.

No obstante, Eurecat incide en que el ritmo de adopción será prudente. Las empresas se moverán sobre todo cuando vean beneficios concretos y retornos cuantificables frente a las soluciones clásicas, evitando entrar en una carrera tecnológica que no siempre garantiza ventajas inmediatas.

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Criptografía postcuántica: una migración silenciosa pero estratégica

El avance, aunque sea gradual, de la computación cuántica obliga a revisar un pilar básico de la sociedad digital: la criptografía que protege comunicaciones, transacciones financieras y datos sensibles. Eurecat prevé que en los próximos meses se acelere el inicio de la transición hacia esquemas de criptografía postcuántica, alineada con recomendaciones internacionales como CNSA 2.0 en Estados Unidos y marcos europeos como NIS2.

La preocupación de fondo es conocida: algunos algoritmos de cifrado ampliamente utilizados hoy podrían volverse vulnerables frente a ordenadores cuánticos suficientemente potentes. Aunque ese escenario aún no se ha materializado, organismos públicos y empresas de sectores críticos —finanzas, energía, administración, defensa— empiezan a plantear planes de migración para evitar que los datos cifrados hoy puedan ser descifrados en el futuro.

Esta transición se realizará de forma progresiva y, en gran medida, sin llamar la atención del usuario final. Implicará actualizar infraestructuras de seguridad, protocolos de comunicación y sistemas de gestión de claves, así como coordinarse con proveedores tecnológicos para garantizar compatibilidad y cumplimiento normativo. Desde el punto de vista empresarial, no se trata solo de un asunto técnico, sino también de una decisión de gestión del riesgo y de protección de la reputación.

Electrónica flexible y materiales de carbono: impulso al Internet de las Cosas

Más allá de los titulares sobre IA y computación cuántica, Eurecat destaca otro frente de innovación con impacto transversal: la electrónica flexible. Según detalla el Área Industrial, los chips basados en materiales de carbono —como el grafeno, los nanotubos o determinados semiconductores orgánicos— no buscan competir con el silicio en cálculo intensivo, sino cubrir un espacio donde importan más la flexibilidad, el coste y la ligereza.

Este tipo de componentes encuentra su terreno natural en sensores, dispositivos portables, envases inteligentes, etiquetas RFID y soluciones de Internet de las Cosas de bajo coste. En aplicaciones de salud, por ejemplo, permiten desarrollar parches y wearables que se adaptan al cuerpo, mientras que en logística y distribución facilitan el seguimiento de productos con electrónica integrada en el propio embalaje.

En Europa, la demanda de circuitos que puedan doblarse, estirarse y adaptarse a diferentes superficies va en aumento, impulsada tanto por la industria como por normativas que empujan hacia productos más sostenibles y fácilmente reciclables. Eurecat trabaja en esta línea desde su planta de plastrónica, explorando cómo integrar esta electrónica flexible en procesos de fabricación a gran escala.

Tecnologías termoquímicas y economía circular: pirólisis y gasificación

En el terreno de la sostenibilidad y la gestión de residuos, el centro catalán pone el foco en las tecnologías termoquímicas, especialmente la pirólisis y la gasificación, como herramientas habilitadoras para avanzar hacia una economía circular y baja en carbono. Tal y como detalla Irene Jubany, responsable del Área de Sostenibilidad, las normativas europeas empujan a reducir al mínimo la cantidad de residuos que terminan en vertedero, lo que obliga a buscar vías de valorización material y energética.

La pirólisis y la gasificación permiten tratar residuos complejos y difíciles de reciclar, como determinados plásticos, lodos de depuradora o mezclas heterogéneas, para transformarlos en biocombustibles, biomateriales o gases con poder energético. Estas tecnologías ya se aplican en algunos países para el aprovechamiento de biomasa forestal, pero el salto a fracciones residuales más complicadas sigue siendo un desafío.

Para hacer viable este modelo a escala industrial, se están desarrollando soluciones específicas de pretratamiento de residuos, nuevos catalizadores, diseños avanzados de reactores y sistemas de depuración de gases. Además, la integración de herramientas digitales de automatización y control avanzado permite mejorar la seguridad y la estabilidad de los procesos, factores clave para atraer inversión privada.

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El pronóstico de Eurecat es que en los próximos años se verán avances significativos en proyectos demostrativos que servirán de referencia para municipios, operadores de residuos e industrias intensivas en recursos, especialmente en países europeos con objetivos ambiciosos de descarbonización.

Biotecnología avanzada: proteínas alternativas, ómicas y salud de precisión

El último gran bloque identificado por el centro tecnológico es la biotecnología, que vive un momento de expansión acelerada con implicaciones directas en alimentación, salud y procesos industriales. De acuerdo con Francesc Puiggròs, director científico del Área de Biotecnología, se está consolidando una nueva fase en la que convergen sostenibilidad, digitalización y producción de alimentos.

Uno de los campos más dinámicos es el de las proteínas alternativas. Tras la primera oleada de productos de origen vegetal, el mercado se dirige hacia fuentes más variadas, como microorganismos unicelulares, insectos y biomasa revalorizada. Mediante fermentación y procesos biotecnológicos, es posible obtener ingredientes con alto contenido proteico, menor huella ambiental y propiedades nutricionales ajustadas a distintas necesidades.

En paralelo, la llamada fermentación de precisión gana protagonismo como técnica para producir compuestos específicos —desde proteínas funcionales hasta ingredientes activos— utilizando microorganismos modificados y biorreactores diseñados para escalar la producción. La combinación de inteligencia artificial, tecnologías ómicas y automatización (extrusión, control de biorreactores, análisis en línea) permite optimizar rendimientos y calidad de una forma que hace apenas unos años era impensable.

En Europa, la aceptación de estas soluciones no es homogénea: influyen el marco regulatorio, el precio final, la percepción del consumidor y la aparición de etiquetas que certifiquen aspectos como el origen, la huella de carbono o el impacto sobre el bienestar animal. No obstante, Eurecat considera que la tendencia global es claramente ascendente, impulsada tanto por objetivos climáticos como por la búsqueda de sistemas alimentarios más resilientes.

En el ámbito de la salud, las tecnologías de secuenciación del genoma y el análisis de ADN microbiano están entrando en una fase de aplicación más práctica. Se abren posibilidades en el diagnóstico de enfermedades raras difíciles de identificar por vías clásicas, así como en situaciones críticas como la detección rápida de sepsis. La integración de datos procedentes de diferentes tecnologías ómicas —genómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica—, apoyada por algoritmos de IA, apunta hacia una medicina más personalizada y basada en biomarcadores.

Para los sistemas sanitarios europeos, estos avances plantean retos de interoperabilidad de datos, inversión en infraestructuras de laboratorio y formación de profesionales, pero también la oportunidad de ofrecer diagnósticos más precisos y tratamientos mejor ajustados a cada paciente.

Con este conjunto de tendencias —desde la IA agencial y la robótica cognitiva hasta la computación cuántica, la criptografía postcuántica, la electrónica flexible, las tecnologías termoquímicas y la biotecnología avanzada— el panorama tecnológico que dibuja Eurecat para el entorno europeo no apunta a una revolución instantánea, sino a una transición acumulativa en la que diversas innovaciones maduran a la vez y empiezan a encajar con necesidades reales. Las organizaciones que consigan leer a tiempo este movimiento, invertir con criterio y combinar varias de estas piezas en sus estrategias serán, previsiblemente, las que mejor posicionadas estén para aprovechar el nuevo ciclo de transformación económica e industrial.

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