El 75% de los españoles recurre ya a productos de segunda mano

Última actualización: febrero 23, 2026
  • El 75% de los españoles entre 18 y 64 años ha comprado al menos un producto de segunda mano en el último año
  • El gasto medio anual es de 167 euros, con un ahorro aproximado del 21% frente al precio anunciado
  • El 69% de las operaciones se realiza entre particulares a través de plataformas como Wallapop o Vinted
  • Solo un 5% declara incidencias, mientras que un 41% ha vendido artículos con una ganancia media de 137 euros

Personas comprando productos de segunda mano

Comprar y vender cosas usadas se ha convertido en algo totalmente cotidiano en España. Cada vez es más habitual que, antes de ir a una tienda tradicional, los consumidores echen un vistazo a las plataformas de compraventa para ver si encuentran lo que buscan a mejor precio o, simplemente, para dar una segunda vida a lo que otros ya no utilizan.

Según una amplia encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), esta forma de consumo está ya completamente asentada: tres de cada cuatro españoles de entre 18 y 64 años han adquirido al menos un producto de segunda mano en los últimos doce meses, y una parte nada desdeñable reconoce que compra artículos usados de manera recurrente a lo largo del año.

Cuántos compran, cuánto gastan y cuánto ahorran

Los datos de la OCU muestran que el 75% de la población en esa franja de edad ha realizado al menos una compra de segunda mano en el último año, mientras que alrededor de un 15% declara haber adquirido siete o más artículos en ese mismo periodo, lo que apunta a un perfil de usuario muy activo dentro de este mercado.

En términos económicos, el estudio sitúa el gasto medio anual en 167 euros por persona entre quienes recurren a la segunda mano. No se trata solo de gastar menos, sino de optimizar el presupuesto: el análisis calcula que el ahorro ronda el 21% respecto al precio inicialmente anunciado, un porcentaje que se explica en buena medida por la posibilidad de regatear y ajustar el importe final en función del estado del producto o de la urgencia por vender.

Este carácter negociable de los precios se ha convertido en uno de los grandes alicientes del mercado de segunda mano. Muchos usuarios reconocen que, además de encontrar gangas puntuales, se sienten más libres a la hora de plantear ofertas, algo que rara vez ocurre en el comercio tradicional salvo en épocas de rebajas o promociones muy concretas.

La OCU interpreta estas cifras como una señal de que la segunda mano ya no es un recurso excepcional para momentos de apuro, sino una opción estable dentro de los hábitos de consumo. A ello se suma un contexto en el que el coste de la vida ha subido y buena parte de los hogares busca fórmulas para cuadrar mejor sus cuentas sin renunciar del todo a estrenar «cosas nuevas», aunque vengan de otro dueño.

Dónde y cómo se hacen las operaciones

Buena parte del éxito de este fenómeno está ligado al auge de las aplicaciones y webs especializadas. De acuerdo con la encuesta, el 69% de las transacciones de segunda mano se realiza entre particulares que se han puesto en contacto a través de plataformas como Wallapop, Vinted u otras similares, que se han consolidado como escaparate principal de este tipo de compraventa.

Te puede interesar:  Cómo Pagar a Través de Wallapop

Aunque el proceso suele iniciarse en el entorno digital, más de la mitad de los compradores prefiere finalmente quedar en persona y recoger el producto en mano cuando la distancia y el tamaño del artículo lo permiten. Esta práctica es especialmente habitual si el vendedor vive en el mismo municipio o en zonas cercanas, lo que facilita una entrega rápida y sin gastos de envío.

La recogida en mano responde a varias motivaciones: ahorro en transporte, posibilidad de comprobar físicamente el estado del artículo y mayor sensación de seguridad. Muchos usuarios comentan que, al ver el producto delante, se sienten más tranquilos y pueden revisar detalles que no siempre se aprecian bien en las fotografías publicadas en el anuncio.

En cuanto a la forma de pago, predominan el efectivo y las aplicaciones de pago inmediato. Entre estas últimas destacan Bizum y PayPal, junto con otras herramientas similares, que permiten cerrar la operación en apenas unos segundos desde el propio móvil. Esta inmediatez encaja con la naturaleza rápida y flexible de muchas de estas compraventas entre particulares.

Qué se compra con más frecuencia

El estudio de la OCU dibuja también el mapa de los productos más buscados. La categoría que concentra mayor interés es la moda: ropa, calzado y accesorios aglutinan en torno al 48% de las búsquedas, lo que refleja tanto la rotación habitual de estas prendas como la posibilidad de encontrar piezas a muy buen precio o incluso artículos casi nuevos.

En segundo lugar aparecen los productos culturales. Libros, películas y música reúnen aproximadamente un 46% de las búsquedas, un porcentaje muy elevado que se explica por la facilidad para revender estos artículos, su durabilidad y el atractivo de conseguirlos mucho más baratos que en el mercado tradicional, sobre todo cuando ya no son novedades.

Otra categoría destacada es la de muebles y artículos de decoración, que alcanzan en torno a un 44% de interés entre los usuarios. Aquí se mezclan perfiles muy distintos: desde quienes amueblan una vivienda con presupuesto ajustado hasta los que buscan piezas concretas, vintage o descatalogadas, que solo es posible encontrar en circuitos de segunda mano.

Completan la lista los juguetes, con alrededor del 32% de las búsquedas, y el material deportivo, con un 28%. En el caso de los juguetes, muchas familias optan por esta vía para ahorrar en productos que los niños usan durante un periodo relativamente corto. En el ámbito deportivo, la segunda mano permite probar una actividad con equipamiento básico antes de invertir más dinero si el hábito se mantiene.

En conjunto, este reparto de categorías pone de manifiesto que la segunda mano se ha extendido a casi todas las estancias del hogar y aficiones, desde el armario hasta la estantería del salón, pasando por el cuarto de juegos o el trastero donde se guardan bicis, esquís u otros artículos deportivos.

Te puede interesar:  Novedades y consejos clave sobre la beta pública de iOS 26

Nivel de satisfacción, problemas y garantías

Una de las conclusiones más llamativas del informe es que la inmensa mayoría de quienes compran en el mercado de segunda mano se declara satisfecha. Solo alrededor de un 5% de los usuarios afirma haber tenido algún problema con sus adquisiciones durante el último año, un porcentaje relativamente bajo si se tiene en cuenta el volumen de operaciones que se realizan.

Cuando se producen incidencias, las quejas más frecuentes tienen que ver con productos que llegan en peor estado del anunciado o que no funcionan como se describía. En muchos casos, la discrepancia se debe a descripciones poco precisas o a fotografías que no muestran con claridad los desperfectos, lo que genera malentendidos entre comprador y vendedor.

Ante estas situaciones, la OCU recuerda que los productos de segunda mano también cuentan con ciertos derechos de garantía. Si la operación se realiza entre particulares, el comprador dispone de un plazo de seis meses para reclamar por defectos ocultos que ya existían en el momento de la venta y que el vendedor no comunicó. Cuando el vendedor es un profesional, la garantía mínima se amplía, en términos generales, a al menos un año.

La organización de consumidores insiste en que muchos usuarios desconocen todavía estas coberturas legales y tienden a pensar que, al tratarse de productos usados, pierden cualquier derecho de reclamación. Por ello, anima a informarse antes de comprar y a conservar pruebas como mensajes, anuncios o justificantes de pago para poder acreditar las condiciones acordadas si surge un conflicto.

Desde la óptica de los consumidores, una de las propuestas mejor valoradas para reforzar la confianza es poder probar el artículo antes de cerrar definitivamente la operación. Según la OCU, cerca de un 78% de los usuarios vería con buenos ojos fórmulas más claras de «probar antes», especialmente para productos de cierto valor o con componentes electrónicos, donde el riesgo de fallo es mayor.

El papel de los vendedores y las ganancias que obtienen

El mercado de segunda mano no solo beneficia a quienes compran. El estudio refleja que cerca del 41% de los españoles de entre 18 y 64 años ha vendido al menos un producto usado en los últimos doce meses, lo que muestra que la figura del vendedor ocasional está muy extendida entre la población.

Para estos vendedores, la segunda mano supone una manera sencilla de liberar espacio en casa y obtener un ingreso extra. De media, quienes han puesto artículos en venta han logrado unos 137 euros de ganancia anual, una cantidad modesta pero que, sumada a lo largo del tiempo o combinada con varias operaciones, puede ayudar a aliviar ciertos gastos del día a día.

Más allá del aspecto económico, muchos participantes valoran positivamente la sensación de alargar la vida útil de los productos. El hecho de que un artículo encuentre un nuevo dueño y no acabe en un contenedor se percibe como un gesto alineado con la sostenibilidad y con un consumo más responsable, algo cada vez más presente en el discurso público y en las campañas institucionales.

Te puede interesar:  Cómo dar de baja Amazon Digital.

La OCU subraya que, en general, los vendedores también describen su experiencia como «muy satisfactoria», aunque recuerdan que, igual que los compradores, deben ser claros y honestos en sus anuncios. Detallar el estado real del producto, indicar posibles fallos y responder con transparencia a las dudas reduce conflictos posteriores y favorece que el mercado funcione con mayor fluidez.

En este contexto, la organización anima a quienes acumulan objetos sin uso en casa a explorar las plataformas de consumo colaborativo y a considerar la venta de aquellos artículos que todavía pueden tener una segunda vida, desde muebles hasta pequeños electrodomésticos, pasando por tecnología, libros o equipamiento deportivo.

Retos pendientes: información, confianza y reclamaciones

A pesar de la buena valoración general, la OCU considera que aún queda recorrido para consolidar un entorno plenamente seguro y transparente en el mercado de segunda mano, especialmente en el ámbito digital, donde las operaciones suelen cerrarse con personas desconocidas y en plazos muy cortos.

Entre las prioridades que señala la organización destaca la necesidad de reforzar los estándares de información en los anuncios. Esto pasa por fomentar descripciones más completas del estado de los productos, con detalle sobre uso previo, posibles golpes, reparaciones o piezas sustituidas, así como fotografías nítidas que muestren el artículo desde varios ángulos.

Otro punto clave es mejorar los mecanismos de reclamación en las propias plataformas. La OCU propone que se faciliten canales de atención más ágiles, sistemas de mediación en caso de conflicto y procedimientos claros para devolver el producto o recuperar el dinero cuando el artículo recibido no se corresponde con lo pactado.

En la misma línea, la posibilidad de introducir opciones de devolución o de prueba en entregas a domicilio, aunque impliquen un coste adicional, podría incrementar la confianza de los usuarios más reticentes. Este tipo de fórmulas ya están asentadas en el comercio electrónico tradicional y podrían adaptarse, con ciertas particularidades, al mercado de segunda mano.

Por último, la OCU recuerda que una mayor educación del consumidor en derechos y buenas prácticas es esencial para reducir el número de incidencias. Conocer qué se puede exigir, cómo documentar una operación y qué pasos seguir ante un problema ayuda a equilibrar la relación entre compradores y vendedores y a afianzar este canal como una opción sólida, accesible y segura para la mayoría de la población.

El panorama que dibujan estos datos es el de un mercado de segunda mano plenamente integrado en los hábitos de consumo en España, donde la mayoría de la población compra, una parte importante vende y el balance global combina ahorro económico, reutilización de recursos y un uso intensivo de las plataformas digitales, con el reto, todavía abierto, de afinar las reglas del juego para que la experiencia resulte satisfactoria para todas las partes.

economía circular en wearables
Artículo relacionado:
Economía circular en wearables: del e‑waste a la reutilización inteligente