- Uber confirmará el despliegue de robotaxis en Madrid a finales de 2026, con la tecnología de WeRide.
- Waymo, la filial de Google, constituye una sociedad en la capital española para sus pruebas.
- China prepara una ley que responsabiliza al fabricante por infracciones en modo autónomo.
Madrid se convierte en el epicentro europeo de la conducción autónoma. La capital española se prepara para albergar las primeras pruebas de taxi sin conductor, tanto con Uber como con Waymo, la filial de Alphabet. Las expectativas apuntan a que antes de finalizar 2026 los primeros robotaxis circulen por sus calles.
La llegada de esta tecnología no es un salto al vacío. Uber ya ha probado sus vehículos autónomos en varias ciudades de Estados Unidos como Austin, Phoenix o Atlanta, y tiene experiencia en Abu Dabi y Dubái. Ahora, Madrid se suma a ese club como una de las primeras ciudades europeas en alojar el servicio, junto con Zúrich y Londres.
Uber desembarca con WeRide
La compañía de movilidad estadounidense ha confirmado que usará la tecnología de conducción autónoma de la empresa china WeRide para sus operaciones en la capital española. El acuerdo incluye una flota inicial de hasta 100 vehículos que circularán con un conductor de seguridad durante la primera fase, como exige la normativa. Uber, que ya opera en varias ciudades, está realizando una inversión sustancial en la nueva infraestructura.
Además, Uber ha anunciado que su objetivo es construir la mayor plataforma mundial para vehículos autónomos, para lo que invertirá más de 10.000 millones de dólares en los próximos años. La compañía tiene ya un acuerdo con Waymo y otros socios, pero la apuesta por Madrid es decisiva. El desembarco no será solo para Uber, ya que Waymo, su anterior socio, también ha decidido entrar en el mercado español.
Waymo también aterriza en Madrid
La filial de Google, Waymo, ha constituido este verano la sociedad Waymo Iberia SL en Madrid, con domicilio en la calle Serrano y un capital de 100.000 euros. Es una estrategia para operar no solo en España sino también en Portugal, según los documentos consultados. La creación de esta filial es parte de una expansión europea que incluye Países Bajos, Francia y el continente asiático, con oficinas en Tokio y Seúl. En los registros, los representantes legales de la compañía son Steven Hahn y Francis Kelly.
Waymo ya opera en 11 ciudades de Estados Unidos y ha anunciado un salto a Londres y Tokio. Con su presencia en Madrid, pretende competir directamente con Uber, con quien mantiene una alianza parcial pero se ha roto en Phoenix. La nueva filial puede ofrecer servicios de transporte autónomo o apoyar a terceros, dejando la puerta abierta a una colaboración con Uber para el piloto de la capital española.
China regula la conducción autónoma
El avance de los coches autónomos no solo es en Europa. China está preparando una reforma de su Ley de Seguridad Vial que incorpora por primera vez un capítulo específico para los vehículos autónomos. El proyecto presentado ante la Asamblea Popular establece que los fabricantes asumirán la responsabilidad de las infracciones de tráfico cuando el vehículo circule en modo totalmente autónomo. El texto consta de nueve capítulos y 170 artículos, y también aborda los seguros y la supervisión del sistema.
Según la propuesta, si un coche sin conductor comete una multa, el fabricante o el importador se hacen cargo. Esto supone un cambio con respecto al esquema tradicional, donde el conductor era siempre el responsable. Además, la reforma aclara la diferencia entre asistencia a la conducción y conducción autónoma. Un coche con simples sistemas de apoyo seguirá exigiendo la responsabilidad del humano, pero cuando el software toma el control, la culpa será de la tecnología. China ya tiene autorizaciones para el nivel 3 y el 70% de sus vehículos nuevos disponen de asistencia de nivel 2.
Madrid está a la espera de la autorización definitiva de la DGT para comenzar las primeras demostraciones. Fuentes conocedoras indican que tanto Uber como Waymo ya tienen el visto bueno provisional, pero será la DGT la que supervisará los ensayos. La tecnología de los vehículos utiliza cámaras, radar, GPS e inteligencia artificial para manejar el coche sin intervención humana, y los sistemas de asistencia están más que probados.
La llegada de estos vehículos a las calles españolas puede suponer una transformación importante en la movilidad urbana. Con la presión de dos gigantes tecnológicos y el respaldo regulatorio que prepara China, Europa ve que el futuro está a la vuelta de la esquina. La seguridad vial aumentará, porque el error humano desaparece en la toma de decisiones de emergencia. El pasajero podrá soltar el volante, aunque en las primeras fases aún haya un conductor de respaldo.
En definitiva, la conducción autónoma abandona el terreno experimental para convertirse en una realidad palpable en España. Con Uber y Waymo peleando por el mercado, y China marcando la tendencia en la regulación, el cambio hacia vehículos sin humano detrás del volante parece imparable.


