- China domina las ventas mundiales de eléctricos con BYD a la cabeza.
- Noruega alcanza el 97,6% de cuota de eléctricos en julio.
- Reino Unido y otros países europeos introducen impuestos por kilómetro para eléctricos.
- Los privilegios fiscales y de circulación para eléctricos llegan a su fin.

El coche eléctrico ya no es una promesa de futuro, sino una realidad que está reordenando el mapa automovilístico mundial. Mientras China se ha convertido en el gran dominador de las ventas globales, Europa asiste a un cambio de paradigma en el que los privilegios que durante años acompañaron a estos vehículos empiezan a desaparecer. Los datos de ventas, las nuevas regulaciones fiscales y el ejemplo de países como Noruega dibujan un escenario de transformación profunda.
En este contexto, los fabricantes tradicionales europeos pierden terreno frente a las marcas asiáticas, y los gobiernos buscan nuevas fórmulas para compensar la caída de ingresos por impuestos sobre los carburantes. Reino Unido, por ejemplo, ya ha anunciado un impuesto por kilómetro recorrido para los eléctricos, mientras que otros países como Francia o Austria ajustan sus normativas. Todo apunta a que la era de las ventajas ilimitadas para el coche eléctrico ha terminado.
China domina el mercado global de eléctricos
El ranking de los coches eléctricos más vendidos en la primera mitad de 2026 deja una imagen clara: Tesla lidera con el Model Y, pero el resto de la lista es abrumadoramente china. BYD, Geely, Li Auto, Xiaomi y otras marcas copan los primeros puestos, con BYD colocando siete modelos en el top 20. La cuota de mercado de los fabricantes chinos en Europa ha pasado del 0,5% en 2021 al 9,5% este año, un salto que refleja su agresiva expansión.
Noruega, el laboratorio de la electrificación
Noruega se ha convertido en el primer país del mundo donde los coches de combustión son prácticamente testimoniales. En julio, los eléctricos puros alcanzaron una cuota del 97,6% de las matriculaciones, gracias a décadas de incentivos fiscales, exención de IVA y ventajas como descuentos en peajes o aparcamiento. El país nórdico es el espejo en el que se miran otros mercados, aunque la realidad en el resto de Europa es muy distinta, con cuotas que rondan el 10% en España o el 5,9% en Italia.
Impuestos y fin de privilegios en Europa
La generosidad regulatoria que acompañó al coche eléctrico tiene los días contados. Reino Unido ha anunciado el Electric Vehicle Excise Duty (eVED), un impuesto que gravará cada milla recorrida: 3 peniques para eléctricos y 1,5 para híbridos enchufables, con un coste estimado de unos 300 euros anuales para un conductor medio. Otros países como Nueva Zelanda ya aplican tasas por kilómetro, mientras que Francia ha introducido un malus por peso que afecta a los SUV, y Austria permite a los eléctricos circular a 130 km/h en tramos donde los térmicos deben limitarse a 100.
El futuro inmediato del coche eléctrico
Todo indica que la transición hacia la movilidad eléctrica no se detendrá, pero el modelo de financiación cambiará. Los gobiernos buscan nuevas vías de recaudación para compensar la pérdida de ingresos por impuestos sobre los carburantes, y los fabricantes europeos tendrán que esforzarse para competir con la oferta china. Mientras tanto, la satisfacción de los propietarios de eléctricos es alta, aunque la infraestructura de recarga sigue siendo el principal desafío.
En definitiva, el coche eléctrico está viviendo una etapa de consolidación y ajuste. China se ha erigido como el gran dominador del mercado, Noruega demuestra que la electrificación total es posible, y Europa comienza a retirar los privilegios que impulsaron su adopción. Los próximos años serán clave para ver cómo se equilibran las cuentas públicas, la competitividad industrial y la necesaria descarbonización del transporte.



