- El dominio t.me, usado para enlaces directos a canales y grupos de Telegram, estuvo suspendido durante casi un día por un estado serverHold.
- El bloqueo se vinculó con las sanciones de la OFAC contra First VPN, cuyo enlace en Telegram aparecía en la lista del Tesoro estadounidense.
- La aplicación de Telegram siguió operativa, pero los enlaces t.me dejaron de funcionar en todo el mundo hasta que el registrador DomainME levantó la restricción.
- El incidente pone de relieve los riesgos de aplicar sanciones a nivel de dominio, afectando a millones de usuarios sin relación con la entidad sancionada.
Telegram ha vivido un episodio inusual que ha dejado fuera de juego a su dominio corto más importante. El enlace t.me, utilizado para compartir canales, grupos y perfiles públicos, apareció marcado con el estado serverHold en los registros WHOIS durante la jornada del lunes 13 de julio. Eso significa que el registrador del dominio lo ha desactivado a nivel de DNS, impidiendo que cualquier enlace que empiece por t.me se resuelva correctamente en internet.
La aplicación de mensajería en sí misma no dejó de funcionar: los usuarios podían seguir enviando y recibiendo mensajes sin problemas. El fallo afectó exclusivamente a los enlaces cortos que permiten acceder a contenido público desde fuera de la app, como invitaciones a grupos, perfiles de bots o publicaciones compartidas en redes sociales. La incertidumbre se mantuvo durante horas, hasta que a primera hora del martes el dominio volvió a estar operativo, evitando que se percibiera como una caída global de Telegram.
¿Qué pasó con el dominio t.me?
Según los datos públicos de WHOIS, el dominio t.me fue actualizado el 13 de julio de 2026 y presenta varios estados restrictivos, entre ellos serverHold, serverDeleteProhibited y serverTransferProhibited. El estado serverHold es el más grave: lo aplica el propio registrador y deja al dominio sin resolución DNS, aunque el dominio siga registrado y con fecha de expiración en 2035. En la práctica, los servidores de Telegram pueden estar perfectamente operativos, pero si el registrador pone el dominio en espera, los enlaces dejan de funcionar a nivel mundial.
El registrador del dominio es DomainME, con sede en Montenegro, y la empresa confirmó posteriormente que la suspensión estaba relacionada con el cumplimiento de las sanciones de la OFAC, la oficina del Tesoro de Estados Unidos que aplica sanciones económicas. La coincidencia temporal apunta a que el bloqueo se produjo después de que el Tesoro incluyera en su lista de sanciones a First VPN, un proveedor de redes privadas virtuales acusado de facilitar ataques de ransomware. En la documentación oficial aparecía un enlace a su grupo público en Telegram: t.me/FirstVPNService.
La conexión con las sanciones de EE.UU.

La OFAC sancionó a First VPN el mismo lunes, y en la lista de sanciones se incluía la dirección de su canal en Telegram. El problema es que esa dirección no es un dominio independiente, sino una ruta dentro del dominio t.me, y el sistema DNS no puede bloquear una ruta concreta sin afectar a todo el dominio. Por eso, el registrador optó por poner en serverHold todo t.me, dejando sin servicio millones de enlaces legítimos.
El fundador de Telegram, Pavel Durov, confirmó la incidencia en sus canales, aunque en ese momento no se conocía la causa exacta. DomainME, a través de su director ejecutivo Predrag Lešić, declaró a TechCrunch que el dominio ya estaba de nuevo en línea y que emitirían un comunicado oficial. La restauración se produjo tras menos de 24 horas de bloqueo, lo que sugiere que el registrador resolvió la cuestión de cumplimiento o determinó que no era necesario mantener la suspensión.
La restauración y las consecuencias
El restablecimiento del dominio t.me ha devuelto la normalidad a los enlaces cortos de Telegram, pero el incidente deja varias lecciones. La aplicación de sanciones a nivel de dominio puede tener efectos colaterales masivos, ya que un solo enlace en una lista oficial puede provocar la caída de todo un servicio. Los registradores, especialmente los sujetos a la legislación estadounidense, se enfrentan a multas elevadas si incumplen las sanciones, lo que les lleva a aplicar medidas cautelares amplias.
Para los usuarios, la interrupción fue un recordatorio de lo dependientes que son de estos enlaces para acceder a comunidades y contenidos. Los administradores de canales y grupos públicos vieron cómo sus invitaciones dejaban de funcionar durante horas, aunque la aplicación siguiera activa. Telegram no ha hecho declaraciones oficiales sobre el incidente más allá de lo comunicado por Durov, y la investigación sobre la red de First VPN continúa.
En definitiva, el dominio t.me ya está operativo y la plataforma funciona con normalidad. El episodio demuestra cómo una medida administrativa contra un proveedor concreto puede paralizar temporalmente una infraestructura compartida, afectando a millones de usuarios en todo el mundo. La pregunta que queda en el aire es si los registradores y las autoridades encontrarán una forma más selectiva de aplicar sanciones sin dañar servicios legítimos.
