- Una joven de Burgos recibió cientos de llamadas y mensajes tras aparecer su número en la serie 'Ángela' de Netflix.
- La serie, protagonizada por Verónica Sánchez, se convirtió en la más vista en España durante la segunda mitad de 2025.
- La joven denunció ante la AEPD y la productora editó la escena 11 días después.
- La Agencia desestimó la denuncia por no poder identificar unívocamente a la persona.
Imagina que un día empiezas a recibir llamadas de desconocidos preguntando por un tal Bruno, pidiendo clases de surf o incluso reclamándote dinero por Bizum. Eso es lo que le ha ocurrido a Inés, una joven de Burgos, después de que su número de teléfono apareciera en una escena de la serie ‘Ángela’, emitida en Netflix. Lo que parecía una simple equivocación se convirtió en un auténtico calvario para esta chica, que ha tenido que poner su móvil en silencio para poder vivir con normalidad.
La historia, que ha dado la vuelta a los medios, comenzó el 5 de julio de 2025, cuando Inés recibió una llamada extraña. A partir de ahí, su teléfono no dejó de sonar con cientos de comunicaciones procedentes de distintos países, especialmente de Latinoamérica. La joven descubrió que su número aparecía en un capítulo de la serie de Atresmedia, que se ha convertido en un fenómeno en la plataforma de streaming. Ahora, tras denunciar los hechos, la productora ha tenido que editar la escena para eliminar el número, pero la Agencia Española de Protección de Datos ha desestimado su reclamación.
Una serie de Atresmedia que triunfa en Netflix
La serie ‘Ángela’, producida por Buendía Estudios y protagonizada por Verónica Sánchez, se ha convertido en uno de los grandes éxitos de Netflix en España. La miniserie de seis episodios logró colarse en el top 10 global de habla no inglesa y llegó a destronar a ‘El juego del calamar’ en nuestro país, convirtiéndose en la serie más vista en España en la segunda mitad del año. La trama, que mezcla drama y misterio, ha capturado la atención del público, pero también ha generado una polémica inesperada: la aparición de un número de teléfono real en una de sus escenas.
En la escena en cuestión, el personaje interpretado por Verónica Sánchez pide a un surfista llamado Bruno un contacto para contratar unas clases. El número que aparece en pantalla pertenece a Inés, una joven burgalesa que nada tenía que ver con la producción. La casualidad ha provocado que su vida se vea alterada por completo, recibiendo llamadas a todas horas, mensajes de todo tipo e incluso solicitudes de Bizum por valor de 50 euros.

La pesadilla de Inés: llamadas, mensajes y hasta solicitudes de Bizum
La joven ha relatado en el Diario de Burgos cómo vivió aquellos días: “Las llamadas y los mensajes eran continuos y muy molestos. Daba igual la hora, muchos venían de Latinoamérica y me llamaban cuando estaba dormida”. Inés tuvo que poner su móvil en silencio para que afectase lo menos posible a su vida diaria, pero el acoso no cesaba. Además de las llamadas preguntando por Bruno, recibía mensajes de personas que querían apuntarse a clases de surf, e incluso alguna imagen subida de tono y solicitudes de Bizum de 50 euros.
Al principio pensó que su número podría haber aparecido por error en un anuncio de una escuela de surf, pero pronto le avisaron del verdadero origen del problema: su número salía en una escena de ‘Ángela’. La joven comprobó que, efectivamente, era su número el que aparecía en la escena en cuestión y escribió a la productora, Atresmedia y Netflix para que lo eliminaran. Como no recibió respuesta, puso una reclamación en la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).
La reclamación ante la AEPD y la respuesta de la productora
La respuesta no se hizo esperar. Buendía Estudios se comprometió a eliminar el número en los procesos de postproducción, algo que sucedió 11 días después. La escena de ‘Ángela’ fue editada con un cambio de dígitos en el teléfono, pero la AEPD desestimó la denuncia de Inés por no poder aplicar la normativa al tratamiento de datos que “aun refiriéndose a una persona física, no permitan por sí solos la identificación unívoca de esta”. Es decir, aunque el número era real, no se podía demostrar que la información estuviera vinculada directamente a una persona concreta.
La joven, que ha visto cómo su vida se veía alterada durante semanas, ha decidido contar su historia para advertir a otros usuarios de los riesgos de la exposición pública. La productora, por su parte, ha corregido el error, pero el incidente ha puesto de manifiesto la falta de control sobre los datos personales en las producciones audiovisuales. Mientras tanto, Inés ha recuperado la tranquilidad, aunque todavía recibe alguna llamada esporádica de alguien que no se ha enterado de que el número ya no aparece en la serie.
Este caso, que ha tenido un gran eco en los medios, demuestra que la privacidad es un bien preciado y que, a veces, una simple casualidad puede convertirse en un problema serio. La historia de Inés es un recordatorio de que los datos personales deben protegerse siempre, incluso en los lugares más insospechados, como una serie de televisión. Por suerte, la joven ha podido resolver la situación, aunque no sin antes pasar por un auténtico calvario.