El talento joven brilla en la Olimpiada Internacional de Matemática e Informática

Última actualización: junio 9, 2026
  • Cuba logra tres medallas en su debut en el prestigioso certamen Al-Khwarizmi celebrado en Uzbekistán.
  • Mauricio Cruz Siles se alza con la plata en Informática, destacando entre competidores de 16 países.
  • La delegación caribeña lideró la representación de América Latina en este evento de alto nivel científico.
  • El equipo, formado por alumnos de secundaria, obtuvo también dos preseas de bronce en matemáticas y programación.

Estudiantes en la Olimpiada Internacional de Matemática e Informática

La capital de Uzbekistán, Taskent, ha sido el escenario de una exhibición de talento joven sin precedentes durante la cuarta edición de la Olimpiada Internacional Al Khwarizmi de Matemática e Informática. Este evento, que se ha consolidado como uno de los más exigentes del panorama académico actual, ha servido para medir las fuerzas de las mentes más brillantes de secundaria y bachillerato a nivel global entre los días 1 y 7 de junio.

En esta ocasión, la delegación llegada desde el Caribe ha dejado el pabellón bien alto al conseguir estrenarse en el medallero con una solvencia envidiable. Tras una semana de competición intensa, los resultados reflejan que el esfuerzo invertido en las aulas da sus frutos, situando a estos alumnos en la vanguardia de las ciencias exactas frente a potencias consolidadas de Asia y Europa en un certamen que reunió a más de 220 participantes.

Un palmarés de altura en Taskent

El gran protagonista de la expedición ha sido Mauricio Cruz Siles, quien se ha colgado al cuello la medalla de plata en la disciplina de Informática. Este joven, perteneciente al Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) de Villa Clara, demostró una capacidad analítica asombrosa para resolver los complejos algoritmos propuestos por el comité organizador durante las dos intensas jornadas de pruebas evaluativas.

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Pero la alegría no se quedó ahí, ya que el equipo sumó dos bronces de mucho mérito que completan una actuación histórica en su primera participación. Uno de ellos fue para Andy Ernesto Sánchez Pérez, también experto en informática del mismo centro villaclareño, mientras que el otro lo peleó Alejandro Martínez Sánchez en el área de matemáticas. Este último, alumno del IPVCE de Camagüey, tuvo que verse las caras con ochenta rivales de gran nivel, logrando destacar en una de las pruebas de lógica y cálculo más complejas de toda la olimpiada.

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Preparación y trabajo en equipo

Detrás de estas medallas hay un grupo humano formado por ocho estudiantes que, con edades que no superan los 16 años, han demostrado una madurez impropia de su edad ante retos internacionales. El equipo estuvo arropado en todo momento por los profesores Leonides Rodríguez y Carlos Rafael Sebrango, quienes han ejercido de guías fundamentales en este viaje hacia la excelencia científica que ha llevado a los chavales a lo más alto del podio latinoamericano.

Además de los medallistas, la delegación contó con la participación de jóvenes como Lianny Pineda, Yaislier Rojas, Adrián Darío Peña, Marcos Ramón y Luis Ángel Delgado, quienes compitieron al más alto nivel en sus respectivas áreas. Los integrantes de estos centros especializados siguen demostrando que cuentan con un sistema de preparación muy robusto que les permite competir de tú a tú en escenarios internacionales de gran prestigio donde la competencia es realmente feroz.

La trayectoria reciente en este tipo de eventos no es fruto de la casualidad, ya que se suma a otros éxitos cosechados en certámenes de biología e informática en años anteriores en diversos puntos del globo. Es evidente que el potencial está ahí y que, con el apoyo académico adecuado, estos jóvenes están llamados a ser los científicos y programadores del futuro en sus respectivas regiones. Su paso por Uzbekistán marca un antes y un después en su trayectoria formativa personal y profesional.

Este debut en la competición Al Khwarizmi cierra una etapa brillante para estos estudiantes, que regresan a sus hogares con el reconocimiento de la comunidad científica internacional bajo el brazo. La obtención de tres medallas en un entorno tan competitivo no solo valida el talento individual de cada participante, sino que pone de manifiesto la importancia de fomentar la pasión por la tecnología y los números desde edades tempranas para afrontar con éxito los retos globales del mañana.

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