- La creadora catalana, con más de 6 millones de seguidores, fue contratada para acercar el ciclismo a los jóvenes.
- Sus comentarios a Tadej Pogacar durante la primera etapa en Mónaco provocaron una ola de críticas.
- Periodistas como Laura Meseguer y Carlos de Andrés calificaron el contenido de sexista y frívolo.
- La organización mantiene a Jons pero le retira el acceso directo a los corredores y le pide rebajar el tono.
La apuesta de La Vuelta a España por conectar con el público más joven a través de creadores de contenido ha dado un giro inesperado. La organización fichó a la influencer catalana Erola Jons para generar vídeos y directos en redes sociales, pero su participación en la primera etapa, celebrada en Mónaco, ha desatado una polémica que ha obligado a la carrera a tomar medidas. La joven de 28 años, conocida por sus vídeos de humor y flirteo con desconocidos, se ha convertido en el centro de la controversia por sus comentarios hacia el ciclista esloveno Tadej Pogacar, ganador del Tour de Francia.
El episodio, que se viralizó rápidamente, ha generado un intenso debate sobre los límites entre el entretenimiento y el respeto a los deportistas. La organización ha decidido mantener a Jons en el equipo, pero le ha retirado el acceso directo a los corredores y le ha pedido que adapte su tono a un evento deportivo de primer nivel. Mientras tanto, las críticas de periodistas especializados y aficionados no han cesado, y el caso ha abierto una reflexión más amplia sobre el papel de los influencers en las grandes competiciones.
¿Quién es Erola Jons?
Erola Jons, nacida en Sant Fruitós de Bages (Barcelona), ha construido una enorme comunidad en redes sociales. Acumula alrededor de 3,2 millones de seguidores en Instagram y 2,9 millones en TikTok, donde comparte vídeos de cámara oculta, retos y situaciones de ligue con desconocidos. Su salto a la fama llegó en 2023, cuando un vídeo grabado en una biblioteca superó los 40 millones de reproducciones en un solo día. Antes de dedicarse por completo a internet, estudió Administración y Dirección de Empresas, aunque dejó la carrera para perseguir su sueño digital.
Su carrera no se limita a las redes. Ha colaborado con José Mota en TVE, ha participado en la serie de terror ‘Rabia’ y ha desfilado en la Mercedes-Benz Fashion Week. Además, publicó el libro ‘Cómo conseguir a tu crush’ con la editorial Planeta, donde aborda temas de autoestima y relaciones personales. Su perfil polifacético la ha convertido en una de las influencers más reconocidas de España, y su fichaje por La Vuelta parecía una oportunidad para ampliar horizontes.

El incidente con Pogacar
La polémica estalló durante la contrarreloj inaugural en Mónaco. Erola Jons se acercó a Tadej Pogacar, a quien llamó ‘Pogachitar’, y le lanzó comentarios de carácter sexual. Le preguntó por qué hiperventilaba al verla, le propuso que la llevara a dar una vuelta y realizó alusiones a su físico. El ciclista esloveno, visiblemente desconcertado, respondió con un escueto ‘What?’ y continuó su camino. Las imágenes no tardaron en difundirse por las redes, y muchos aficionados consideraron que la influencer había cruzado una línea.
Pero no fue el único momento criticado. Jons también comentó que los ciclistas se cambiaran de ropa para ‘subir la audiencia’ y mostró un desconocimiento evidente sobre el desarrollo de la carrera, llegando a preguntar por el resultado después de que Pogacar se hubiera impuesto. Estas actitudes, sumadas a su acceso a zonas reservadas, provocaron un aluvión de críticas tanto de seguidores del ciclismo como de profesionales de la información.
Reacciones del mundo del ciclismo
La periodista de Eurosport Laura Meseguer fue una de las voces más contundentes. Calificó la situación de ‘grave’ y denunció que este tipo de contenidos perjudican el trabajo de las mujeres en un deporte históricamente masculino. En sus redes sociales, Meseguer afirmó que ‘muchas mujeres llevan años luchando por ampliar nuestro espacio’ y que contratar a alguien sin conocimiento del deporte, cuyo contenido se basa en comentarios sexistas, es ‘un patinazo serio’. También subrayó que nadie debería ser tratado como un objeto, independientemente de su género.
El narrador de RTVE Carlos de Andrés se sumó a las críticas durante la retransmisión de la segunda etapa. Apoyó las palabras de Meseguer y calificó el vídeo de ‘ridículo’, cuestionando que una carrera como La Vuelta permita ese tipo de acceso a una influencer mientras los periodistas no pueden acceder a ciertas zonas. De Andrés pidió explicaciones a la organización y defendió que el entretenimiento no debe imponerse al rigor informativo.
Medidas de La Vuelta
Ante la presión, la organización de La Vuelta, gestionada por Unipublic, ha decidido mantener a Erola Jons pero con restricciones. La influencer ya no tendrá acceso a la zona mixta, los autobuses de los equipos ni otros espacios donde pueda interactuar directamente con los corredores. Cualquier contacto con los ciclistas deberá contar con la autorización previa de sus equipos, y se le ha pedido que rebaje el tono de sus comentarios para adaptarse al contexto deportivo.
Desde la organización defienden que su fichaje buscaba ‘un contenido distinto’ y que ‘son bromas y entretenimiento’, pero reconocen que no debe confundirse con periodismo. La decisión ha sido recibida con satisfacción por parte de los críticos, aunque algunos consideran que llega tarde. Mientras tanto, Erola Jons ha continuado con su cobertura, aunque sus vídeos ahora se centran en entrevistar a aficionados y evitar el contacto con los protagonistas. En sus redes, celebró el impacto de su vídeo con un ‘¡Ayer rompimos Internet!’, dejando claro que no piensa cambiar su estilo.
Este caso ha puesto de manifiesto la tensión entre las nuevas formas de comunicar el deporte y el respeto a los profesionales y a los propios atletas. La apuesta por los influencers para atraer a audiencias jóvenes es una tendencia creciente, pero los límites deben estar claros. La Vuelta ha dado un paso atrás, pero el debate sobre el papel de los creadores de contenido en los grandes eventos deportivos sigue abierto.