Fitbit Air: así es la nueva pulsera ligera de Google para medir salud y deporte sin pantalla

Última actualización: mayo 8, 2026
  • Fitbit Air es una pulsera sin pantalla, muy ligera, centrada en medir salud, sueño y deporte de forma continua.
  • Se integra con la nueva app Google Health y el coach basado en IA Gemini, con tres meses de suscripción Premium incluidos.
  • Llega a España por 99,99 euros, con varias correas intercambiables y autonomía de hasta una semana con carga rápida.
  • Compite con Whoop y los anillos inteligentes ofreciendo sensores avanzados y servicios de análisis a un precio más accesible.

Pulsera Fitbit Air sin pantalla

La llegada de Fitbit Air marca el regreso del hardware de Fitbit dentro del ecosistema de Google tras varios años sin lanzamientos destacados. Se trata de una pulsera de actividad muy pequeña y ligera, sin pantalla, pensada para llevarla puesta prácticamente las 24 horas del día y registrar de forma discreta datos de salud, actividad física y sueño.

Este nuevo modelo se suma a la tendencia de los wearables sin pantalla como Whoop u Oura, centrados en la medición continua y en el análisis desde el móvil, pero con un enfoque más asequible. En España, Fitbit Air parte de los 99,99 euros e incluye tres meses de prueba del servicio de pago Google Health Premium, que añade funciones avanzadas de coaching y recomendaciones personalizadas basadas en inteligencia artificial.

Un diseño minimalista: sin pantalla, muy ligera y pensada para no molestar

Diseño de Fitbit Air

Fitbit Air se ha concebido como una pulsera sencilla que desaparece casi en la muñeca. El corazón del dispositivo es una pequeña cápsula ovalada, a la que Google se refiere como “pebble”, que se encaja en distintas correas intercambiables. Pesa unos 5,2 gramos sin correa y alrededor de 12 gramos con la correa básica, lo que la convierte en una de las bandas más ligeras del catálogo de Fitbit.

La gran diferencia frente a otros modelos de la marca es que no tiene pantalla ni botones. El planteamiento es justo el contrario al de un smartwatch: nada de notificaciones, llamadas ni mensajes en la muñeca. La pulsera se limita a registrar datos en segundo plano y todo se consulta después desde la aplicación Google Health en el móvil, ya sea Android o iPhone.

Esta ausencia de pantalla tiene varias consecuencias prácticas. Por un lado, reduce las distracciones y evita estar mirando constantemente la muñeca. Por otro, permite alargar la batería hasta aproximadamente una semana con una sola carga. Además, el formato reducido la hace más cómoda para dormir o para llevarla junto a un reloj tradicional, algo que muchos usuarios valoran cuando quieren medir su salud sin renunciar a su reloj mecánico de siempre.

En cuanto a la comodidad, Google asegura que el ajuste de la correa es microregulable y estable, pensado para que la pulsera no baile durante el ejercicio ni moleste al dormir. El diseño discreto busca que pase por un accesorio más y no por un aparato tecnológico llamativo, algo en línea con el tipo de usuario que quiere monitorización constante sin sentirse “cableado”.

Sensores y funciones de salud: ritmo cardiaco, sueño y alertas de fibrilación auricular

Que sea una pulsera sin pantalla no significa que venga justa de funciones. De hecho, hereda prácticamente el mismo conjunto de sensores que modelos como la Fitbit Charge 6. Incorpora monitor óptico de frecuencia cardiaca, acelerómetro de tres ejes, giroscopio, sensores rojo e infrarrojo para medir la saturación de oxígeno en sangre (SpO2) y un sensor de temperatura cutánea, entre otros elementos.

Con este hardware, Fitbit Air es capaz de medir la frecuencia cardiaca de forma continua durante todo el día, analizar la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV) y registrar la carga cardiovascular semanal, lo que ayuda a interpretar si se está entrenando por encima o por debajo de lo recomendable. También puede lanzar avisos si detecta ritmos anómalos que podrían estar relacionados con fibrilación auricular.

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En el terreno del sueño, la pulsera realiza un seguimiento bastante exhaustivo de las diferentes fases (ligero, profundo, REM) y de la respiración nocturna. Google afirma que los nuevos modelos de aprendizaje automático que utiliza son alrededor de un 15 % más precisos que los anteriores para analizar el descanso y elaborar una puntuación de sueño más representativa de la recuperación real del cuerpo.

Además, incluye un Despertador Inteligente o Smart Wake, que aprovecha esta información para activar la vibración en la franja del sueño que resulte menos brusca para el usuario, con el objetivo de ayudar a despertarse con algo más de energía. A esto se suma la resistencia al agua hasta 50 metros, de modo que puede utilizarse en la ducha, en piscina o entrenando bajo la lluvia sin mayores problemas.

Actividad física: más de 140 ejercicios y detección automática

Fitbit Air está pensada como un recolector de datos continuo tanto para el día a día como para el deporte. No muestra nada en la muñeca, pero puede detectar automáticamente distintos tipos de entrenamientos y registrar métricas básicas como pasos, distancia, tiempo de ejercicio o calorías estimadas.

Según la información facilitada por Google, el dispositivo es capaz de rastrear más de 140 modalidades deportivas, desde las más habituales (carrera, ciclismo, caminatas, remo, elíptica) hasta actividades de alta intensidad o entrenamientos en interior. La idea es que no haya que estar diciendo manualmente a la pulsera qué se va a hacer; los algoritmos identifican el tipo de movimiento y etiquetan la sesión.

La combinación de datos de frecuencia cardiaca, carga semanal y niveles de recuperación permite que el sistema sugiera cuándo conviene apretar y cuándo es mejor bajar el ritmo. Este enfoque recuerda bastante a propuestas como Whoop, centradas más en la preparación y la fatiga que en el simple recuento de pasos, pero aquí con la ventaja de un precio bastante más bajo y sin suscripción obligatoria.

Otro detalle relevante es que Fitbit Air puede convivir con un Pixel Watch. Ambos dispositivos se emparejan con Google Health y los datos se sincronizan de forma unificada, lo que facilita, por ejemplo, usar el reloj durante el día y la pulsera por la noche, o alternar según el tipo de actividad sin perder el histórico general.

Batería de hasta una semana y carga rápida en cinco minutos

Uno de los argumentos clave de esta pulsera es la autonomía. Al prescindir de pantalla, la batería puede durar alrededor de siete días con un uso normal, manteniendo siempre activa la monitorización de salud y sueño. Este dato puede variar según el tipo de entrenamientos y el uso concreto, pero la referencia de una semana es la cifra que maneja la compañía.

La carga se realiza mediante un cargador magnético bidireccional, así que no es necesario preocuparse por la orientación al colocar la pulsera. Google asegura que cinco minutos conectada son suficientes para obtener alrededor de un día de uso, mientras que una carga completa tarda cerca de 90 minutos. Para un dispositivo pensado para dormir con él puesto, esta carga rápida facilita aprovechar huecos cortos, como la ducha o el tiempo antes de acostarse.

A nivel práctico, esto significa que no hace falta estar pendiente de cargarla cada noche, algo que suele terminar desanimando a quienes intentan registrar de forma constante su descanso. Aquí la idea es que la pulsera pase el mayor tiempo posible en la muñeca y el mínimo posible en el cargador.

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Correas, acabados y edición especial con Stephen Curry

Google también ha querido cuidar el aspecto estético y la personalización. Fitbit Air llega con distintas familias de correas y colores que buscan cubrir desde el uso deportivo hasta un estilo más elegante, con un guiño claro al mundo de la moda.

De serie se incluye la correa Performance Loop, fabricada con un porcentaje de materiales reciclados y con un sistema de ajuste flexible que permite apretar o aflojar con bastante precisión. Además, la marca ofrece una correa de silicona resistente al sudor y a la humedad, más orientada a entrenamientos intensos, y una versión de aspecto más premium con cierre de acero inoxidable, pensada para quienes quieran un look algo más formal.

En España, las correas adicionales de tipo deportivo o estándar se sitúan en torno a los 44,99 euros, mientras que las versiones más elegantes con acabados metálicos suben hasta unos 59,99 euros, según los precios adelantados para el mercado europeo. Los colores disponibles incluyen opciones como obsidiana, gris niebla, frambuesa o lavanda, con distintas combinaciones de hebillas en acero inoxidable en negro mate, plata pulida u oro champán.

Además, está prevista una edición especial en colaboración con Stephen Curry, la estrella de la NBA que ya ha aparecido utilizando la pulsera en vídeos promocionales. Esta versión introduce detalles de diseño específicos, como un estampado interior que mejora la ventilación de la correa y toques de color naranjas sobre un tono marrón centeno, y se sitúa en un escalón de precio algo superior al modelo estándar.

De Fitbit a Google Health: una nueva app para salud y bienestar

Más allá del dispositivo en sí, el gran cambio está en el móvil. Google ha decidido que la histórica aplicación de Fitbit pase a integrarse bajo la marca Google Health. A partir de ahora, los usuarios verán cómo la app se actualiza y adopta un nuevo nombre, una nueva interfaz y algunas funciones adicionales, sin necesidad de hacer nada más por su parte.

La nueva aplicación organiza la información en cuatro pestañas principales: Hoy, Fitness, Sueño y Salud. Desde ahí se pueden consultar los datos de actividad diaria, los registros de entrenamiento, los resúmenes de sueño o las métricas relacionadas con bienestar general. La intención de Google es agrupar en un único lugar todo lo que tenga que ver con salud, tanto de sus propios dispositivos como de fuentes externas.

En esa línea, Google Health puede agregar datos procedentes de otras aplicaciones y servicios, como plataformas deportivas de terceros (por ejemplo, Peloton o MyFitnessPal) y la aplicación Welltory para iPhone, otros wearables compatibles a través de Health Connect en Android o Apple Health en iOS, e incluso historiales médicos electrónicos en los países donde esta función esté habilitada. Aunque de momento la parte de historiales sanitarios está más orientada al mercado estadounidense, la idea es ir unificando el ecosistema.

La compañía también ha confirmado que los usuarios de su otra app de salud, Google Fit, serán invitados a migrar sus datos a Google Health antes de final de año. Todo apunta a que la estrategia pasa por concentrar esfuerzos en un único servicio, con Fitbit Air y otros dispositivos como fuentes principales de captura de datos.

Google Health Coach: el entrenador con IA que interpreta tus datos

La otra pata de la propuesta es Google Health Premium, la versión de pago de la plataforma, que incluye el Google Health Coach construido sobre la inteligencia artificial Gemini. Este servicio se plantea como un entrenador digital que interpreta los datos de sueño, actividad y otras métricas de salud para traducirlos en recomendaciones concretas.

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A diferencia de las apps tradicionales que se limitan a mostrar gráficas, el Coach permite interactuar de forma conversacional. El usuario puede preguntarle si su ritmo de carrera es razonable para su condición física, si una determinada puntuación de recuperación es buena o qué tipo de entrenamiento conviene hacer en un día concreto. El sistema tiene en cuenta variables personales como peso, altura, nivel de forma o patrones de descanso recientes.

Entre las funciones que ofrece este entrenador están la creación de planes de ejercicio dinámicos que se adaptan al progreso, la posibilidad de recomendar sesiones concretas cuando detecta fatiga o exceso de carga, sugerencias sobre cómo ajustar el plan cuando hay una lesión o un viaje, e incluso orientación básica sobre alimentación o rutinas diarias para mejorar el descanso.

En el ámbito del bienestar femenino, Google Health también aborda el seguimiento del ciclo menstrual, con predicciones de fechas y adaptación de los planes de entrenamiento a las diferentes fases. En nutrición, el sistema permite registrar comidas y utilizar imágenes para estimar el contenido calórico y de macronutrientes, con el objetivo de alinear dieta y objetivos físicos.

Google insiste en que los datos de salud se gestionan con especial atención a la privacidad, con la promesa de que no se emplearán para perfilar al usuario con fines publicitarios y de que se mantendrán opciones claras para revisar, exportar o eliminar la información almacenada. No deja de ser un punto sensible, dado que hablamos de datos biométricos, historiales médicos y análisis automatizados.

Precio y disponibilidad de Fitbit Air en España y Europa

En el mercado español, Fitbit Air se sitúa en un tramo de precio relativamente contenido. La pulsera puede reservarse por 99,99 euros y está previsto que llegue a tiendas a finales de mayo, con el día 26 como referencia de lanzamiento. En ese importe se incluyen tres meses de prueba de Google Health Premium; después, la suscripción pasa a costar unos 8,99 euros mensuales si el usuario decide mantenerla.

En cuanto a accesorios, Google comercializa un cargador oficial por 29,99 euros, que permite completar la carga en torno a los 90 minutos y ofrece la mencionada carga rápida de cinco minutos. Las distintas correas —deportivas, textiles o de aspecto más elegante— se mueven entre los 44,99 y los 59,99 euros según el material y el acabado.

Fuera de España, Fitbit Air se lanza también en otros mercados europeos a precios similares, ajustados al tipo de cambio y a los impuestos de cada país. La compañía busca posicionarla como alternativa más asequible frente a soluciones como Whoop u Oura, que suelen moverse en rangos de precio bastante más altos o apoyarse en suscripciones obligatorias.

Otro aspecto a tener en cuenta es la compatibilidad multiplataforma. La pulsera funciona tanto con móviles Android como con iPhone y se integra con el resto de dispositivos de Google, como los Pixel Watch, a través de la misma aplicación. Para quienes no quieran casarse con un único ecosistema, este punto puede ser relevante.

En conjunto, Fitbit Air llega como una pulsera ligera, sin pantalla y de precio contenido que intenta encajar en el hueco que se abre entre los relojes inteligentes y los wearables de nicho. Apuesta por la comodidad, la medición constante y una capa de software potenciada por IA que pretende ir más allá de los simples gráficos. Falta por ver cómo responde el usuario europeo a este formato, pero sobre el papel supone un movimiento claro de Google para reforzar su presencia en salud digital con un dispositivo discreto y una plataforma más unificada.

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