- IBM y AMD colaboran en una arquitectura híbrida que integra computación cuántica, HPC e IA con plataformas abiertas y escalables.
- Se integrarán CPUs EPYC, GPUs Instinct y FPGAs de AMD con sistemas cuánticos de IBM para habilitar nuevos algoritmos y corrección de errores en tiempo real.
- Habrá una demostración antes de fin de año mostrando flujos de trabajo cuántico-clásicos orquestados con herramientas como Qiskit.
- La alianza se apoya en antecedentes sólidos: IBM Quantum System Two conectado a Fugaku y AMD al frente del TOP500 con Frontier y El Capitan.
La colaboración entre IBM y AMD da un paso adelante con un plan conjunto para desarrollar supercomputación centrada en lo cuántico, un enfoque que combina procesadores cuánticos con computación de alto rendimiento e inteligencia artificial. El objetivo es abordar retos científicos e industriales que hoy se escapan a los sistemas convencionales, desde el descubrimiento de fármacos hasta la optimización avanzada de cadenas logísticas.
Según han detallado ambas compañías, se trata de un proyecto de largo recorrido, con una primera demostración prevista antes de que termine el año. El trabajo pone especial foco en la integración de hardware clásico con procesadores de qubits y en la corrección de errores en tiempo real, pieza clave para avanzar hacia plataformas cuánticas tolerantes a fallos al final de la década.
Qué persigue la alianza y quién aporta qué

IBM pone sobre la mesa su liderazgo en hardware cuántico y software especializado, con un ecosistema maduro que incluye el marco abierto Qiskit y experiencia en orquestación de cargas híbridas. Por su parte, AMD suma sus CPUs EPYC, GPUs Instinct y FPGAs, pilares de la computación de alto rendimiento y de los aceleradores de IA que hoy alimentan los supercomputadores más potentes.
Desde IBM subrayan que este modelo mixto permite representar la información de forma distinta y complementar las fortalezas de cada paradigma. AMD, por su lado, recalca que la HPC seguirá siendo el cimiento para resolver desafíos críticos a escala global, y que la unión con IBM abre la puerta a acelerar descubrimientos en campos como salud, energía o materiales.
Ambas partes coinciden en impulsar un ecosistema abierto y escalable para facilitar la adopción de algoritmos cuántico-clásicos. La premisa es sencilla: combinar lo mejor de cada mundo y facilitar a la comunidad científica y empresarial un camino práctico para sacar rendimiento de estas capacidades.
Arquitectura híbrida: cuántica, HPC e IA

En esta propuesta, los ordenadores cuánticos no trabajarán aislados: se integrarán con infraestructuras de HPC e IA para construir flujos de trabajo coherentes. Las tareas se repartirán por idoneidad: simular interacciones atómicas y moleculares recaerá en los qubits, mientras que los supercomputadores clásicos asumirán análisis masivos de datos y fases de entrenamiento o inferencia de IA.
El plan técnico contempla enlazar EPYC, Instinct y FPGAs de AMD con los sistemas cuánticos de IBM, habilitando algoritmos que hoy no son viables si cada paradigma opera por su cuenta. Esta integración persigue reducir cuellos de botella, optimizar el movimiento de datos y permitir orquestación dinámica en función del tipo de problema.
El software abierto tendrá un papel protagonista. Con herramientas como Qiskit, la industria podrá experimentar con nuevos patrones de ejecución híbrida, desde la pre y post-procesamiento clásico hasta el envío de kernels cuánticos, y volver al lado clásico para validar y escalar resultados.
Para mostrar el camino, las empresas han calendarizado una prueba de concepto que evidencie la interoperabilidad entre las tecnologías de AMD y los computadores cuánticos de IBM. La demostración servirá como referencia para desarrollos posteriores en investigación y en entornos empresariales.
Ecosistema y antecedentes relevantes

El acuerdo se apoya en precedentes que validan la convergencia cuántico-clásica. IBM ya conectó su IBM Quantum System Two con el supercomputador Fugaku (RIKEN, Japón), un hito que ilustra cómo se puede coordinar cómputo cuántico con recursos clásicos de primer nivel.
Además, IBM ha tejido colaboraciones con Cleveland Clinic, el Gobierno Vasco o Lockheed Martin para explorar casos donde la combinación de ambos paradigmas aporta ventajas frente a enfoques exclusivamente clásicos.
En el terreno de HPC, AMD mantiene un papel destacado: sus tecnologías impulsan Frontier (Oak Ridge) y El Capitan (Lawrence Livermore), sistemas que encabezan el ranking TOP500 y que demuestran la capacidad de cómputo a exaescala de la plataforma.
Un componente clave de esta hoja de ruta es la corrección de errores en tiempo real, indispensable para la computación cuántica tolerante a fallos. La combinación de aceleradores de AMD con las pilas cuánticas de IBM aspira a acercar ese objetivo, integrando detección y mitigación de errores dentro de los flujos híbridos.
Si la alianza cumple sus etapas, la próxima década podría ver cómo los sistemas híbridos cuántico-clásicos se normalizan en sectores como la química computacional, la logística o las finanzas, con un impacto tangible en la productividad científica y empresarial.
Con una visión pragmática —plataformas abiertas, demostraciones rápidas y foco en interoperabilidad—, IBM y AMD buscan acelerar la adopción real de arquitecturas cuánticas centradas, reduciendo la distancia entre los prototipos de laboratorio y el despliegue en producción.
Todo apunta a que esta colaboración puede convertirse en un punto de inflexión: combinar qubits con la potencia y madurez del ecosistema HPC e IA permitiría escalar soluciones a problemas complejos con una eficiencia inédita hasta ahora.