- Meta pagará 942 millones de dólares por daños a menores en Instagram y Facebook.
- La plataforma se usa para organizar un cruce masivo a Ceuta el 15 de agosto.
- Las autoridades refuerzan la seguridad fronteriza mientras Meta elimina contenido.
- La red social enfrenta críticas por su papel en la salud mental y la migración.

Instagram vuelve a estar en el centro de la polémica. La plataforma de Meta enfrenta una sanción judicial millonaria en Estados Unidos por su impacto en los menores, mientras que en España se ha convertido en un canal para coordinar la entrada irregular de migrantes a Ceuta. Estos dos frentes ponen en evidencia los retos de la red social en materia de seguridad y moderación de contenido.
Por un lado, un juez de Nuevo México ha ordenado a Meta el pago de 942 millones de dólares (unos 819 millones de euros) por los daños causados a los adolescentes con el uso de Instagram y Facebook. Por otro, decenas de cuentas en estas plataformas han sido detectadas animando a un nuevo salto masivo a la frontera ceutí para mediados de agosto, aprovechando la ola migratoria de finales de julio que movilizó a miles de personas.
Una sanción histórica en Nuevo México
El juez Bryan Biedscheid ha dictaminado que Meta debe abonar 567 millones de dólares a un fondo de compensación para la salud mental de los jóvenes, además de los 375 millones ya impuestos en marzo como indemnización civil. En total, la compañía afronta un desembolso de 942 millones. La sentencia, fruto de una demanda impulsada por el fiscal general Raúl Torrez, obliga a la empresa a limitar el tiempo de uso de los menores y a ocultar los «me gusta» en las publicaciones de los adolescentes.
La resolución también exige notificar a los usuarios sobre los riesgos de las plataformas. El caso se ha convertido en un referente por considerar que las aplicaciones de Meta constituyen una molestia pública al priorizar la interacción sobre el bienestar de los jóvenes. Desde el estado se han reportado problemas de salud mental vinculados al uso adictivo de Instagram y YouTube.
Ceuta: la frontera que se cruza con un clic
En paralelo, la crisis migratoria en Ceuta ha destapado el uso de Instagram y Facebook para convocar un nuevo cruce masivo el 15 de agosto. Tras la entrada de miles de personas el 30 de julio, se han identificado más de 50 cuentas en Instagram que difunden mensajes de ánimo y logística para intentar saltar la valla de nuevo.
Según han documentado medios como la BBC y Maldita.es, los grupos de WhatsApp y Facebook sirven para coordinar los detalles, mientras que en Instagram se comparten fotos con la fecha señalada. Meta ha asegurado que refuerza la detección mediante IA para eliminar el contenido que incita al tráfico de personas, pero los mensajes persisten. Las autoridades españolas y marroquíes refuerzan la vigilancia ante un posible nuevo intento.
Estos dos episodios reflejan que Instagram no solo es una herramienta de ocio, sino también un espacio donde se dirimen graves problemas sociales y legales. Mientras los tribunales estadounidenses ponen límites a la compañía, en el sur de Europa la plataforma se enfrenta a su uso como altavoz de movimientos migratorios irregulares. La responsabilidad de Meta queda así cuestionada desde ambos lados del Atlántico, y el debate sobre la regulación de las redes sociales gana fuerza.