Italia multa a Apple por abuso de posición dominante con su política de privacidad en la App Store

Última actualización: diciembre 25, 2025
  • La autoridad de competencia italiana impone a Apple una multa de 98,6 millones de euros por abuso de posición dominante ligado a la App Store.
  • El foco está en la política App Tracking Transparency, que obliga a un "doble consentimiento" a los usuarios de iOS en la UE.
  • Los reguladores consideran que las normas de Apple son desproporcionadas, restrictivas de la competencia y perjudiciales para los desarrolladores y anunciantes.
  • Apple rechaza las conclusiones de la AGCM, anuncia recurso y defiende que ATT refuerza la privacidad de los usuarios.

Italia multa a Apple por normas de privacidad en la App Store

La autoridad de competencia italiana ha dado un nuevo golpe a la forma en que las grandes tecnológicas gestionan sus ecosistemas móviles. Apple se enfrenta a una multa de 98,6 millones de euros en Italia por la manera en que aplica sus normas de privacidad a los desarrolladores de aplicaciones dentro de la App Store para dispositivos iOS.

El expediente se centra en la política de App Tracking Transparency (ATT), introducida en 2021, que obliga a las apps a pedir permiso explícito antes de rastrear la actividad de los usuarios con fines publicitarios. Para el regulador, el modo en que Apple ha desplegado esta función en la Unión Europea ha derivado en restricciones injustificadas para los desarrolladores externos y en un uso abusivo de su posición de dominio en la distribución de aplicaciones.

Una investigación compleja coordinada con Bruselas

Investigación europea sobre App Tracking Transparency de Apple

La Autorità Garante della Concorrenza e del Mercato (AGCM), el organismo antimonopolio italiano, explica que la sanción es el resultado de una “compleja investigación” desarrollada en coordinación con la Comisión Europea y con el regulador italiano de protección de datos, el Garante per la Protezione dei Dati Personali. El análisis ha revisado con lupa el impacto de la ATT desde su puesta en marcha con iOS 14.5 en abril de 2021.

Según la AGCM, las reglas de privacidad impuestas por Apple a los desarrolladores de aplicaciones distribuidas a través de la App Store para dispositivos iOS tienen un carácter abiertamente restrictivo. El organismo considera que estas condiciones se han aplicado de forma unilateral y que alteran el equilibrio competitivo, afectando a la capacidad de terceros para hacer negocio con publicidad personalizada.

En la resolución se subraya que Apple ocupa una posición de “dominio absoluto” en el mercado de distribución de aplicaciones para iPhone y iPad. Este control de la plataforma, apunta la autoridad, permite a la compañía tomar decisiones que tienen consecuencias directas sobre los ingresos y modelos de negocio de desarrolladores, anunciantes y plataformas de intermediación publicitaria.

El caso, aunque nace en Italia, se enmarca en un debate más amplio en la Unión Europea sobre el poder de las grandes plataformas y sus capacidades para fijar reglas que afectan tanto a la privacidad de los usuarios como a la competencia en los mercados digitales.

El doble consentimiento, el corazón del conflicto con Italia

Doble consentimiento en App Tracking Transparency

El núcleo del conflicto se sitúa en la exigencia de un “doble consentimiento” a los usuarios de iPhone y iPad en la Unión Europea. Desde 2021, la ATT obliga a que cada app muestre una ventana emergente estándar de Apple pidiendo permiso para rastrear la actividad del usuario en otras aplicaciones y sitios web con fines publicitarios.

Sin embargo, en el entorno europeo este aviso se suma a las propias solicitudes de permiso que las aplicaciones deben mostrar para cumplir con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Como resultado, los usuarios se encuentran con dos peticiones de consentimiento para un mismo objetivo de tratamiento de datos destinados a publicidad.

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Para la AGCM, esta duplicidad no solo es innecesaria desde la óptica de la protección de datos, sino que además genera una carga adicional injustificada para las empresas que dependen de la App Store. El regulador destaca que la ventana de ATT “no cumple plenamente los requisitos de la legislación sobre privacidad”, lo que obliga a los desarrolladores a recabar el consentimiento por duplicado para la misma finalidad.

El organismo remarca que, en la práctica, este diseño reduce de forma significativa la tasa de aceptación de los usuarios. Y esa caída tiene un impacto directo sobre los modelos de negocio basados en la venta de espacios publicitarios segmentados, ya que limita el acceso a los datos imprescindibles para ofrecer campañas personalizadas.

En palabras de la autoridad, la exigencia de doble consentimiento hace que la política de ATT resulte “desproporcionada” para alcanzar los objetivos de privacidad que Apple declara perseguir. El regulador insiste en que la compañía podría haber protegido la privacidad “con medios menos restrictivos para la competencia”, por ejemplo permitiendo a los desarrolladores obtener el permiso para la elaboración de perfiles en un solo paso integrado con las exigencias del RGPD.

Impacto en desarrolladores, anunciantes y mercado publicitario

Más allá de la discusión jurídica, la AGCM pone el foco en el efecto económico que tiene la implantación de ATT sobre el ecosistema publicitario digital. Los datos de comportamiento de los usuarios son un recurso clave para la publicidad personalizada, una de las principales fuentes de ingresos para multitud de aplicaciones gratuitas y servicios en línea.

Al imponer un procedimiento de consentimiento que el regulador califica como “excesivamente gravoso” y “pesado” para los desarrolladores externos, la política de Apple estaría restringiendo la recopilación, vinculación y uso de datos para fines publicitarios. Esto se traduce en menores posibilidades de segmentación, menos eficacia de las campañas y, en última instancia, una reducción de los ingresos potenciales.

La AGCM subraya que el perjuicio no afecta solo a quienes desarrollan apps, sino también a anunciantes y plataformas de intermediación publicitaria que operan en Europa. Estas empresas ven limitada su capacidad para llegar a audiencias específicas dentro del ecosistema iOS, lo que puede empujar parte de la inversión hacia otros entornos donde el acceso a datos sea más fluido.

El regulador italiano también cuestiona que Apple se beneficie indirectamente de este escenario. Aunque la compañía sostiene que ATT se aplica igualmente a sus propias aplicaciones, el hecho de que sus servicios nativos no rastreen la actividad de los usuarios en otras apps y webs hace que no se vean obligados a mostrar la misma ventana de ATT. Para la autoridad, esto puede traducirse en una ventaja competitiva para los servicios y la publicidad de Apple dentro de iOS.

En el comunicado de la AGCM se indica que las condiciones de la política ATT “se imponen unilateralmente y perjudican los intereses de los socios comerciales” de la compañía estadounidense, algo que, a su juicio, entra en conflicto con la normativa italiana de competencia.

Posición dominante de Apple y control de la App Store

Uno de los elementos centrales del expediente es la valoración de la posición de Apple en el mercado de distribución de aplicaciones móviles. La AGCM describe la situación como una “posición de dominio absoluto” en lo que respecta al acceso a usuarios de iPhone y iPad a través de la App Store.

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En la práctica, los desarrolladores que quieran llegar a los usuarios de iOS no disponen de alternativas reales fuera de la tienda de Apple. Este control de la puerta de entrada al ecosistema permite a la compañía fijar de manera unilateral las condiciones técnicas, económicas y de privacidad bajo las cuales pueden operar las apps de terceros.

El regulador argumenta que la combinación de este dominio con la implementación de ATT genera un desequilibrio competitivo. Las reglas más estrictas de privacidad para las apps de terceros, unidas a una mayor flexibilidad para los servicios propios de Apple dentro del mismo entorno, pueden inclinar la balanza en favor de la compañía en segmentos como la publicidad, el contenido digital o los servicios de suscripción.

AGCM también destaca que la introducción de estas políticas se ha realizado sin una negociación efectiva con los desarrolladores, que dependen por completo de las decisiones de Apple para seguir operando en la plataforma. Esto refuerza la tesis de que la empresa habría explotado su posición dominante contraviniendo las reglas de competencia aplicables en Italia y, por extensión, en la Unión Europea.

La decisión italiana se suma a otras investigaciones y sanciones en Europa relacionadas con el poder de las grandes plataformas digitales, y se alinea con las preocupaciones expresadas desde Bruselas en torno a los llamados “guardianes de acceso” que controlan infraestructuras clave en el entorno digital.

El precedente francés y el creciente escrutinio europeo

La polémica en torno a App Tracking Transparency no se limita a Italia. En marzo, la autoridad de competencia francesa impuso a Apple una multa de alrededor de 150 millones de euros (unos 162 millones de dólares) por cuestiones muy parecidas: el regulador galo consideró que la forma en que se aplicaba ATT suponía una carga desproporcionada para los desarrolladores sin que existiera una justificación estrictamente necesaria en términos de privacidad.

En Francia, al igual que en el caso italiano, se cuestionó que la compañía hubiera diseñado la función de manera que impactase con especial dureza en las apps de terceros, mientras sus propios servicios quedaban en mejor posición dentro del ecosistema iOS. Esta tendencia ha alimentado en Europa un debate amplio sobre si Apple utiliza la bandera de la privacidad como argumento para introducir medidas que, de facto, refuerzan su control sobre la publicidad y los servicios digitales.

El asunto se enmarca también en la aplicación del Reglamento de Mercados Digitales (DMA), que busca precisamente limitar la capacidad de los grandes intermediarios para establecer reglas que obstaculicen a los competidores. Aunque el caso italiano se basa en normas nacionales de competencia, el entorno regulatorio europeo apunta en la misma dirección: aumentar el escrutinio sobre decisiones empresariales que puedan distorsionar el mercado.

Desde Alemania e Italia ya se habían expresado presiones sobre la continuidad de ATT en la UE, hasta el punto de que Apple llegó a advertir de que ciertas exigencias regulatorias podrían hacer inviable mantener la función tal y como está planteada actualmente en el territorio europeo.

Todo ello confirma que la política de seguimiento de aplicaciones se ha convertido en uno de los frentes más delicados para Apple en Europa, tanto por su impacto en la industria publicitaria como por las implicaciones en materia de competencia.

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Apple se defiende y anuncia recurso contra la multa

Apple ha hecho público su desacuerdo con la decisión de la AGCM. En un comunicado remitido a distintos medios internacionales, la compañía asegura que “discrepa firmemente” de las conclusiones del regulador italiano y ha confirmado que presentará un recurso para tratar de anular la sanción de 98,6 millones de euros.

La empresa sostiene que App Tracking Transparency fue creada para ofrecer a los usuarios un control sencillo y claro sobre qué apps pueden seguir su actividad en otras aplicaciones y páginas web. Desde su punto de vista, la obligación de pedir permiso explícito antes de rastrear supone un avance importante en materia de privacidad y seguridad para los ciudadanos.

Apple subraya que, según su interpretación, las mismas normas se aplican a todos los desarrolladores, incluida la propia compañía. Insiste en que sus aplicaciones no muestran el aviso de ATT porque no realizan rastreos entre apps y sitios externos equivalentes a los que hacen muchas aplicaciones de terceros, y que por tanto la función se está aplicando de manera coherente.

En sus declaraciones, la firma californiana reprocha al regulador que la decisión “ignore las importantes protecciones de privacidad que ofrece ATT en favor de empresas publicitarias y brokers de datos” que, según Apple, preferirían mantener un acceso prácticamente ilimitado a la información de los usuarios.

La compañía asegura que seguirá defendiendo un alto nivel de protección de la privacidad para los usuarios de sus dispositivos mientras se desarrolla el procedimiento de apelación, y deja entrever que la batalla legal podría alargarse en los tribunales europeos.

Un caso clave para la relación entre privacidad y competencia en Europa

El choque entre Apple y la AGCM italiana deja al descubierto una tensión de fondo que se repite cada vez con más frecuencia en Europa: cómo equilibrar la protección de la privacidad con la defensa de la competencia en los mercados digitales. Lo que para la compañía es una mejora en el control que tienen los usuarios sobre sus datos, para los reguladores puede convertirse en una herramienta que refuerza su poder dentro del ecosistema iOS.

La multa de 98,6 millones de euros y las duras acusaciones de abuso de posición dominante sitúan el caso de Italia como una referencia importante para futuros conflictos similares. Si los tribunales confirman la sanción, se abriría la puerta a que otros países europeos adopten medidas parecidas o a que Bruselas dé un paso más en la aplicación del DMA y de las normas de competencia tradicionales.

Para los desarrolladores y anunciantes que operan en España y el resto de la Unión Europea, el desenlace de este procedimiento será especialmente relevante. La decisión final puede marcar el grado de margen que tendrán las grandes plataformas a la hora de diseñar políticas de privacidad que afecten de manera directa al acceso a datos, a la segmentación publicitaria y a la monetización de contenidos.

Aunque el expediente se presenta técnicamente como una respuesta a prácticas consideradas desproporcionadas y restrictivas, en el fondo refleja un pulso mucho más amplio: hasta qué punto los gigantes tecnológicos pueden fijar las reglas del juego en sus ecosistemas cerrados cuando esas reglas impactan tanto en los derechos de los usuarios como en la capacidad de competir de las empresas que dependen de ellos.

Investigación CNMC contra Apple App Store
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