- Mapa interactivo y abierto con 299.171 km de calzadas romanas
- Permite calcular rutas, tiempos y ver la fiabilidad de cada tramo
- En Hispania se documentan unos 40.000 km y múltiples nodos clave
- Proyecto europeo con copia .json diaria y nuevas capas en camino
Si alguna vez te has planteado cuánto tardaría un romano en ir de Lisboa a Roma, esta herramienta lo calcula con detalle: 679 horas caminando y 453 a caballo. La plataforma Itiner-e, apodada el “Google Maps del Imperio Romano”, permite simular desplazamientos por la antigua red viaria con parámetros realistas.
El proyecto, difundido en Scientific Data (Nature), ha digitalizado 299.171 kilómetros de calzadas combinando fuentes históricas, arqueológicas, topográficas y de satélite. Su visor recrea cómo se viajaba en torno al siglo II d. C., cuando Roma articulaba millones de kilómetros cuadrados mediante rutas terrestres.
Qué es Itiner-e y para qué sirve
Itiner-e ofrece rutas entre ciudades antiguas, estimaciones de tiempo y un indicador de fiabilidad por tramos. Para evitar confusiones, muestra el grado de certeza de cada camino: hoy, solo en torno al 2,7% de la red está confirmado mediante evidencias arqueológicas, mientras que el resto procede de reconstrucciones sustentadas en datos parciales.
Además de integrar trabajos previos, el conjunto eleva de forma notable las cifras conocidas. La red se estructura en 14.769 segmentos conectados y distingue vías principales (aprox. 103.478 km) y secundarias (unos 195.693 km), ajustadas a la orografía real en lugar de trazos idealizados.
Cómo se reconstruyó la red
El equipo aplicó un protocolo reproducible que convierte evidencias dispersas en un conjunto de datos abierto y citable, con identificadores únicos por tramo y bibliografía asociada.
- Identificación: recopilación en textos clásicos (p. ej., Itinerario de Antonino y Tabula Peutingeriana), miliarios, cartografía histórica y estudios regionales.
- Localización: análisis de imágenes aéreas y satelitales —incluida la misión Corona de los años sesenta— y mapas topográficos modernos.
- Digitalización: vectorización manual en SIG con precisión métrica, registrando pendientes, longitudes y referencias justificativas.
Este método corrige simplificaciones del pasado —como trazar líneas rectas sobre cordilleras— y refleja la pericia romana al optimizar esfuerzos en pasos de montaña, vados y collados, algo clave para estudiar logística y movilidad antiguas.
Rutas, velocidades y descarga de datos
Más allá del inventario, la web permite comparar alternativas de recorrido, estimar duraciones y descargar la información en formatos abiertos para docencia, investigación o divulgación.
- Carro de bueyes: 2 km/h
- A pie: 4 km/h
- Animal de carga: 4,5 km/h
- Mensajero a caballo: 6 km/h
Con estos perfiles se pueden simular itinerarios extensos —por ejemplo, Roma–Alejandría— y medir su impacto en función del relieve y del medio de transporte. La plataforma es de acceso abierto y genera una copia de seguridad .json actualizada cada noche para su verificación y reutilización.
Hispania y Europa: ejemplos y nodos
En la Península Ibérica el visor muestra alrededor de 40.000 kilómetros de calzadas y un notable solapamiento con rutas modernas. Destacan corredores como la Vía Augusta o la Vía de la Plata, que demuestran la persistencia de los ejes naturales de comunicación.
Entre los casos ilustrativos figura el trayecto Tarraco–Carthago Nova (Tarragona–Cartagena): con unos 516,9 km, una carreta necesitaba más de diez días sin descanso, frente a las aproximadamente 5 horas y 27 minutos por autopista hoy en día.
La red pone de relieve nodos clave como Caesaraugusta (Zaragoza), Salmantica (Salamanca), Hispalis (Sevilla) o Emerita Augusta (Mérida), esenciales para el control administrativo y el comercio regional a escala europea.
En rutas interprovinciales de gran recorrido —como las asociadas a los vasos de Vicarello entre Gades y Roma— los tiempos se disparan si se prioriza la vía terrestre. El equipo prevé incorporar comunicaciones fluviales y marítimas para reflejar mejor la logística real del periodo.
Equipo, proyectos y financiación
La iniciativa está codirigida por Tom Brughmans, Pau de Soto y Adam Pažout, con especialistas de más de 30 instituciones europeas como la Universitat Autònoma de Barcelona, Aarhus University, CNRS, Vrije Universiteit Amsterdam y la Universidad de Cambridge.
El desarrollo se organiza en los proyectos MINERVA (norte de África, Oriente Próximo, Asia Menor y sureste europeo) y Viator-e (Occidente romano), con el apoyo del Consejo Danés de Investigación Independiente, la Fundación Carlsberg y el Ministerio de Ciencia de España.
Itiner-e se publica como recurso de acceso abierto: además del visor con capas, la base de datos dispone de una copia nocturna en .json consultable o descargable, lo que facilita auditorías, replicación y usos educativos.
Próximas mejoras
Entre las prioridades está integrar rutas marítimas y fluviales con velocidades diferenciadas según corriente y meteorología, fundamentales para comprender la importancia de la navegación costera y los grandes ríos.
También se trabaja en una capa cronológica para visualizar la evolución de la red por periodos, algo clave para analizar expansión, mantenimiento y declive de los principales corredores.
Con su combinación de rigor metodológico y usabilidad, este “Google Maps del Imperio Romano” se perfila como referencia para estudiar movilidad, economía y administración en la Antigüedad; en España y Europa abre vías útiles para la investigación, la divulgación y la planificación territorial contemporánea.