- El INCIBE ha identificado nueve marcos y estándares clave para la industria química, subrayando que ninguno es suficiente por sí solo.
- Iberdrola se convierte en la primera eléctrica española en obtener la certificación del Esquema Nacional de Seguridad (ENS) para su negocio de Clientes.
- Cox ha logrado la certificación ISO/IEC 27001, reforzando su modelo de gestión de la seguridad de la información.
- Expertos reunidos por ISACA y Deloitte abogan por armonizar los marcos de referencia y fomentar la colaboración público-privada en Europa.
La ciberseguridad se ha convertido en una prioridad estratégica para empresas e instituciones, y la adopción de estándares reconocidos es una de las vías más sólidas para garantizar la protección de la información y la continuidad del negocio. En España, tanto organismos públicos como compañías privadas están impulsando la implantación de marcos normativos que permitan hacer frente a un panorama de amenazas cada vez más complejo.
El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), a través de su ES-ISAC IndustriaQuímica, ha publicado un informe que recopila los nueve principales marcos y estándares que las empresas del sector químico deben conocer. Paralelamente, grandes compañías como Iberdrola y Cox han obtenido certificaciones de seguridad que avalan su compromiso con la protección de datos y sistemas. Estos movimientos reflejan una tendencia clara: la necesidad de combinar diferentes estándares para lograr una defensa integral.
Los estándares de ciberseguridad en el punto de mira
El informe del INCIBE, enmarcado en el Informe de Situación de Ciberseguridad 2025, destaca que ningún estándar es suficiente por sí solo. La estrategia más eficaz pasa por integrar varios marcos de forma complementaria>. Entre los de aplicación general figuran ISO/IEC 27001 y 27002, que constituyen la base para un sistema de gestión de la seguridad de la información; ISA/IEC 62443, referencia para entornos industriales (OT); el NIST Cybersecurity Framework 2.0, que organiza la gestión del riesgo en seis funciones; y CIS Controls v8, un conjunto de controles priorizados adaptables a distintos tamaños de planta.
En el ámbito específico de la industria química, el organismo subraya la importancia de normas como IEC 61511, centrada en la protección de los Sistemas Instrumentados de Seguridad (SIS), y IEC 61508, orientada a fabricantes. También menciona el Responsible Care Security Code, ampliamente implantado por multinacionales del sector, así como las guías y objetivos desarrollados por CISA, entre ellos los Chemical Sector-Specific Goals y el programa ChemLock. La prioridad no es solo conocer estos estándares, sino determinar cuáles implantar primero y cómo integrarlos según el tipo de instalación y su madurez en ciberseguridad, apoyándose en recursos como el laboratorio de ciberseguridad industrial de CIUDEN e INCIBE.
Certificaciones que marcan la diferencia
Iberdrola ha dado un paso significativo al obtener la certificación del Esquema Nacional de Seguridad (ENS) para su negocio de Clientes en España, convirtiéndose en la primera empresa eléctrica del país en lograr este reconocimiento. El ENS es el principal marco normativo español en seguridad de la información y acredita que los sistemas y procesos cumplen requisitos exigentes en confidencialidad, integridad, disponibilidad, trazabilidad y autenticidad. La compañía subraya que este logro va más allá del cumplimiento normativo y forma parte de una estrategia de mejora continua, actualización constante de políticas y refuerzo de capacidades internas para anticipar y gestionar riesgos.
Por su parte, Cox, utility global integrada de agua y energía, ha obtenido la certificación ISO/IEC 27001 para sus sistemas corporativos de tecnologías de la información. Este estándar internacional reconoce la implantación de un modelo de gestión orientado a garantizar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información. La certificación valida la solidez de los procesos y controles de Cox y se enmarca dentro de su estrategia de transformación y crecimiento global, consolidando un marco de gestión homogéneo y alineado con las mejores prácticas internacionales.
Hacia una armonización europea
La necesidad de un enfoque coordinado también se ha puesto de manifiesto en la jornada organizada por ISACA y Deloitte en el Deloitte EMEA Cybersphere Center, donde representantes de las Fuerzas Armadas, la industria tecnológica y especialistas en gobernanza analizaron las prioridades para el futuro de Europa. Chris Dimitriadis, director de Estrategia Global de ISACA, advirtió que el coste medio de un ciberataque habilitado por IA alcanza los 5,8 millones de dólares y que a nivel global faltan alrededor de 4,8 millones de profesionales de ciberseguridad. Además, destacó que la inteligencia artificial es una fuerza económica estructural que transformará industrias enteras, impulsando una autonomía empresarial segura y responsable en Europa.
En la mesa redonda, Pablo Martín González, socio de Ciberseguridad de Deloitte, subrayó la necesidad de avanzar hacia una mayor armonización de los marcos de referencia: «La cadena de suministro necesita un lenguaje común. Hoy convivimos con múltiples estándares y requisitos que generan complejidad e incertidumbre. Avanzar hacia un marco europeo compartido permitirá reforzar la confianza, simplificar el cumplimiento normativo y fortalecer la resiliencia de todo el ecosistema». Esta visión coincide con la del INCIBE, que ya señalaba que la combinación de estándares es la estrategia más eficaz.
La colaboración público-privada se erige como un pilar fundamental. Rubén Frieiro, socio responsable de Ciberseguridad de Deloitte, recordó que «hemos digitalizado nuestra economía, pero para protegerla necesitamos reforzar la colaboración». La cooperación entre administraciones, Fuerzas Armadas, industria y organizaciones especializadas es clave para construir la resiliencia digital de Europa y generar el valor necesario para competir en un entorno global donde China y Estados Unidos concentran cerca del 70% de la economía digital mundial.
La formación y la capacitación de profesionales también son aspectos críticos. Dimitriadis señaló que «no puedes proteger un sistema si no entiendes cómo funciona» y destacó que España tiene una «gran oportunidad» para convertirse en un hub europeo de formación y certificación en ciberseguridad e inteligencia artificial, apoyando la creación de espacios como el centro de innovación y talento en ciberseguridad de Indra. El desarrollo de una fuerza laboral sólida y la gobernanza de la IA son elementos imprescindibles para afrontar los desafíos del ciberespacio.
La convergencia de estos esfuerzos —desde la identificación de estándares por parte del INCIBE hasta las certificaciones de Iberdrola y Cox, pasando por el impulso armonizador de ISACA y Deloitte— dibuja un panorama en el que la ciberseguridad deja de ser un asunto puramente técnico para convertirse en una cuestión estratégica. La combinación de marcos, la colaboración entre actores públicos y privados, y la inversión en talento son las claves para que España y Europa refuercen su resiliencia frente a un entorno de amenazas en constante evolución.