- El Día Q marcará el momento en que los ordenadores cuánticos puedan romper la criptografía actual.
- La estrategia "harvest now, decrypt later" ya está en marcha: datos cifrados se almacenan para descifrarlos en el futuro.
- España lidera iniciativas como COMSec de Indra y el programa DigitalES Quantum para adoptar criptografía postcuántica.
- Los estándares del NIST y las redes cuánticas europeas (EuroQCI) marcan la hoja de ruta hacia una ciberseguridad cuántica.

La computación cuántica promete resolver problemas que hoy desbordan a los superordenadores, pero también trae consigo una amenaza silenciosa: la capacidad de romper los sistemas de cifrado que protegen nuestra vida digital. Los expertos llevan años advirtiendo de que, cuando llegue un ordenador cuántico lo suficientemente potente, los algoritmos actuales como RSA o los basados en curvas elípticas quedarán obsoletos. Ese momento, conocido como el Día Q, podría estar más cerca de lo que muchos creen, y tanto gobiernos como empresas ya se están moviendo para evitarlo.
En España y Europa, la respuesta no se ha hecho esperar. Mientras el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) publicó en 2024 los primeros estándares de criptografía postcuántica, la Unión Europea impulsa su propia red de comunicaciones cuánticas (EuroQCI) y España ha puesto en marcha iniciativas como el programa DigitalES Quantum o la actualización del sistema COMSec de Indra. La carrera por proteger los datos antes de que llegue el Día Q ya ha comenzado, y la clave está en la criptografía postcuántica y las redes cuánticas seguras.

La amenaza del Día Q: la criptografía actual en jaque

El Día Q se define como el instante en que un ordenador cuántico estable y de gran tamaño pueda vulnerar con rapidez la criptografía de clave pública, esa infraestructura invisible que permite desde acceder a una cuenta bancaria hasta verificar una actualización de software. Según un informe del Global Risk Institute, cerca de la mitad de los especialistas consultados asignan una probabilidad de al menos una entre dos a que aparezca una máquina capaz de romper RSA en menos de un día durante la próxima década. El plazo se estrecha y la amenaza es real.
Uno de los riesgos más inmediatos es la estrategia conocida como «harvest now, decrypt later» (cosechar ahora, descifrar después). Los atacantes ya están interceptando y almacenando datos cifrados con la esperanza de descifrarlos cuando exista un ordenador cuántico lo suficientemente potente. Esto afecta especialmente a información sensible como historiales médicos, datos genéticos, secretos industriales o archivos estatales, que deben seguir siendo privados durante muchos años. Como advierten varios informes, cambiar una contraseña es sencillo, pero no se puede sustituir el ADN filtrado ni borrar una copia que ya está en manos ajenas.
Los algoritmos cuánticos que podrían romper la criptografía actual ya existen. El algoritmo de Shor, desarrollado en 1994, es capaz de encontrar patrones ocultos en los números y resolver los problemas de factorización en los que se basa RSA. El algoritmo de Grover, por su parte, puede acelerar la búsqueda de claves secretas en sistemas de cifrado simétrico como AES. Aunque hoy en día los ordenadores cuánticos no tienen suficientes cúbits ni control de la decoherencia para ejecutar estos algoritmos a gran escala, la teoría ya está lista; solo falta la máquina.
Las estimaciones sobre cuándo llegará esa máquina varían. IBM prevé que las primeras máquinas tolerantes a fallos estarán disponibles para 2030, mientras que Google apunta a 2029. El informe del Global Risk Institute fija 2029 como un margen de seguridad para actuar, no como una profecía exacta. Lo que está claro es que la migración hacia sistemas resistentes a la computación cuántica no se hace de la noche a la mañana: puede llevar entre 10 y 20 años, por lo que esperar resulta cada vez más arriesgado.
Europa y España toman cartas en el asunto

Frente a esta amenaza, Europa no se ha quedado de brazos cruzados. La Unión Europea impulsa la red EuroQCI (European Quantum Communication Infrastructure), una infraestructura de comunicaciones cuánticas que integrará redes terrestres y satelitales para proteger datos críticos. España participa activamente a través del proyecto IberianQCI, liderado por Indra Space, que conectará las infraestructuras de España y Portugal con el resto de Europa. La soberanía cuántica se ha convertido en una prioridad estratégica.
En el ámbito nacional, la empresa Indra ha actualizado su sistema de comunicaciones seguras COMSec a la versión 5.1, incorporando tecnologías de criptografía postcuántica (PQC). Esta solución ha sido certificada por el Centro Criptológico Nacional (CCN) como la única de su clase apta para su uso en sistemas del Esquema Nacional de Seguridad de nivel Alto y aprobada para Difusión Limitada. COMSec permite transmitir voz y datos de forma segura utilizando redes comerciales, y ahora ofrece protección tanto contra amenazas actuales como futuras, incluyendo la defensa frente a la estrategia «harvest now, decrypt later».
Paralelamente, la patronal tecnológica DigitalES ha lanzado el programa DigitalES Quantum, apoyado por Red.es y el Ministerio para la Transformación Digital. Con un presupuesto de 7,5 millones de euros, el programa reúne a empresas como Telefónica, Fujitsu, Moeve y NTT DATA para desarrollar seis casos de uso que trasladan la computación cuántica del laboratorio a la empresa. Entre ellos destacan un servicio de Quantum-Key-as-a-Service (QKaaS) que combina distribución cuántica de claves y criptografía postcuántica para proteger infraestructuras críticas, así como aplicaciones en salud, logística y energía. España se posiciona como un referente en la adopción temprana de tecnologías cuánticas seguras.

La colaboración público-privada es clave. El Centro Criptológico Nacional ha publicado guías como la CCN-TEC-009 y la CCN-STIC 221, que marcan la transición hacia sistemas híbridos que combinen criptografía clásica y postcuántica. Además, Indra lidera la implementación de la red nacional de comunicaciones cuánticas que se integrará en EuroQCI, y colabora con universidades, centros tecnológicos y startups para generar un ecosistema de referencia internacional. La criptoagilidad, o capacidad de actualizar rápidamente los sistemas criptográficos, se ha convertido en un objetivo prioritario.
La carrera por la criptografía postcuántica

El NIST publicó en agosto de 2024 los primeros estándares oficiales de criptografía postcuántica, basados en problemas matemáticos que resisten tanto ataques clásicos como cuánticos. Los algoritmos ML-KEM (para cifrado) y ML-DSA (para firmas digitales) sustituyen los problemas de factorización por estructuras geométricas en espacios de alta dimensión, conocidas como retículos. Sin embargo, la adopción de estos estándares plantea retos técnicos: las claves y firmas postcuánticas son considerablemente más grandes que las clásicas, lo que obliga a actualizar protocolos de red y optimizar el almacenamiento. La migración no es un parche, sino una transformación profunda de la infraestructura digital.
Además de la criptografía postcuántica, la distribución cuántica de claves (QKD) se perfila como una solución complementaria. La QKD aprovecha las leyes de la mecánica cuántica para generar claves secretas compartidas, garantizando que cualquier intento de interceptación sea detectable. Aunque su despliegue a gran escala aún enfrenta desafíos de coste y alcance, ya se está probando en infraestructuras críticas y redes gubernamentales. En España, el proyecto QKaaS de Telefónica combina QKD con criptografía postcuántica para proteger las comunicaciones entre data centers de la Policía Nacional, demostrando que las soluciones híbridas son el camino más realista a corto plazo.
La amenaza cuántica también ha llegado a las criptomonedas. Un estudio de Google, la Universidad de California en Berkeley, Stanford y la Fundación Ethereum, divulgado en marzo de 2026, rebajó de forma notable los recursos estimados para atacar la criptografía de curva elíptica, la base de muchas blockchains. Aunque el estudio aún no ha pasado revisión por pares, pone de manifiesto que la ventana de tiempo para actualizar estos sistemas se está cerrando.

La Casa Blanca ordenó en junio de 2026 que los sistemas federales de mayor impacto adopten protección postcuántica para establecer claves antes de finalizar 2030 y para firmas digitales antes de finalizar 2031. En Europa, la Estrategia de Tecnologías Cuánticas de España 2025-2030 y el programa DigitalES Quantum marcan el ritmo. Para el usuario común, la tarea principal recae en fabricantes, bancos, hospitales y administraciones, mientras que los ciudadanos deben mantener sus equipos actualizados y comprobar qué plan de migración siguen los servicios que manejan sus datos. La meta es sencilla de explicar: cambiar las cerraduras antes de que aparezca la llave capaz de abrirlas.
La computación cuántica no solo amenaza, también ofrece soluciones. La combinación de criptografía postcuántica, distribución cuántica de claves y redes cuánticas seguras está sentando las bases de una nueva ciberseguridad. España, con iniciativas como COMSec, DigitalES Quantum y su participación en EuroQCI, demuestra que la preparación temprana es la mejor defensa. El Día Q llegará, pero cuando lo haga, quienes hayan invertido en proteger sus datos estarán un paso adelante.