- España impulsa la computación cuántica con el programa DigitalES Quantum, dotado con 7,5 millones de euros y seis casos de uso en salud, energía y telecomunicaciones.
- La ciberdelincuencia aplica la estrategia 'Harvest now, decrypt later' y obliga a migrar a criptografía postcuántica antes de 2030, según la UE y expertos.
- Estados Unidos invierte 2.000 millones de dólares en nueve empresas cuánticas a cambio de participaciones, mientras HPE integra HPC, IA y computación cuántica.
La computación cuántica avanza a pasos agigantados, y España no quiere quedarse atrás. Mientras los laboratorios de todo el mundo compiten por desarrollar ordenadores cuánticos prácticos, el país ha puesto en marcha una estrategia ambiciosa para integrar esta tecnología en sectores clave como la salud, la energía y las telecomunicaciones. Al mismo tiempo, la amenaza que supone para la ciberseguridad actual ha movilizado a gobiernos y empresas a prepararse para el llamado Q-Day.
En este contexto, la patronal tecnológica DigitalES ha lanzado el programa DigitalES Quantum, con el apoyo de Red.es y un presupuesto de 7,5 millones de euros. Cuatro grandes compañías —Telefónica, Fujitsu, Moeve y NTT Data— han desarrollado seis casos de uso que demuestran cómo la computación cuántica puede salir de los laboratorios y generar impacto real. Paralelamente, la ciberdelincuencia ya está almacenando datos cifrados con la esperanza de descifrarlos cuando los ordenadores cuánticos sean lo suficientemente potentes, lo que ha llevado a la Unión Europea y a Estados Unidos a fijar 2030 como fecha límite para migrar a sistemas criptográficos resistentes.
Iniciativas españolas para impulsar la computación cuántica
El programa DigitalES Quantum, enmarcado en la Estrategia de Tecnologías Cuánticas 2025-2030, cuenta con la participación de Telefónica, que lidera dos proyectos orientados a reforzar la seguridad de las comunicaciones. Uno de ellos es un servicio de Quantum-Key-as-a-Service (QKaaS) que combina distribución cuántica de claves y criptografía postcuántica para proteger infraestructuras críticas, como los data centers de la Policía Nacional en San Lorenzo de El Escorial y Canillas. El otro proyecto interconecta la red con el telepuerto de Armuña de Tajuña, preparando el camino para futuras conexiones por satélite.
Fujitsu, por su parte, ha desplegado dos iniciativas en el ámbito sanitario. En Galicia, trabaja con el servicio 061 para optimizar la asignación de ambulancias, helicópteros y personal médico, mientras que en Cataluña explora el uso de drones para transportar material médico crítico a zonas rurales. Además, en colaboración con el SERGAS, aplica Quantum Machine Learning a la medicina personalizada, mejorando la identificación de variantes genéticas y el diagnóstico por imagen.
Moeve y NTT Data han desarrollado dos proyectos industriales: uno de optimización logística mediante un modelo híbrido cuántico-clásico que mejora la toma de decisiones en entornos complejos, y otro que combina aprendizaje automático con computación cuántica para la detección temprana de patrones en activos industriales, anticipando fallos y mejorando la seguridad. De hecho, Moeve y la Agencia Digital de Andalucía ya colaboran para liderar estos avances.

La amenaza cuántica a la ciberseguridad
Mientras España avanza en aplicaciones prácticas, la sombra de la computación cuántica se cierne sobre la ciberseguridad. El ataque conocido como ‘Harvest now, decrypt later’ ya es una realidad: los ciberdelincuentes almacenan grandes volúmenes de datos cifrados con la intención de descifrarlos cuando los ordenadores cuánticos alcancen la capacidad suficiente. El punto crítico, denominado Q-Day, se sitúa en el horizonte de 2030, según la Comisión Europea, que ha emitido una recomendación para que los Estados miembros inicien la transición hacia la criptografía postcuántica.
En España, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ya advierte que los sistemas criptográficos tradicionales podrían caer ante un ordenador cuántico avanzado, dejando expuestos datos sensibles como historiales médicos, transacciones bancarias y comunicaciones oficiales. Esta vulnerabilidad es especialmente crítica en el ámbito financiero, donde el desafío para la seguridad de las criptomonedas es una preocupación creciente. Expertos como Eutimio Fernández, de Thales, subrayan la urgencia de prepararse: «Todo el mundo debería estar listo para el Post-Quantum Computing en 2030». Por su parte, Andrei Badea, de Secure&IT, considera que la fecha podría alargarse una década, pero coincide en que la inteligencia artificial puede ayudar a desarrollar soluciones más rápido. El coste económico de la migración será elevado, y afectará tanto a grandes empresas como a su cadena de suministro.

Inversión global y el papel de los gigantes tecnológicos
A escala internacional, la carrera por la computación cuántica se acelera con inversiones multimillonarias. El Gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Comercio y con cargo a la Chips Act, ha firmado cartas de intención para inyectar unos 2.000 millones de dólares en nueve empresas del sector, a cambio de una participación accionarial minoritaria. IBM se lleva la mayor parte, 1.000 millones, seguida de GlobalFoundries con 375 millones, y D-Wave, Rigetti e Infleqtion con unos 100 millones cada una. La medida busca proteger al contribuyente y asegurar el liderazgo tecnológico frente a China, y ha disparado las acciones de las compañías implicadas.
Paralelamente, Hewlett Packard Enterprise (HPE) ha presentado su hoja de ruta para integrar la computación cuántica con el cómputo de alto rendimiento (HPC) y la inteligencia artificial. Kirk Bresniker, arquitecto jefe de HPE Labs, afirma que «para que el cómputo cuántico sea útil, no funcionará por sí solo; será una asociación con la IA y el HPC». Bajo el proyecto Genesis, el laboratorio Argonne ya utiliza IA para operar sistemas cuánticos, y HPE se posiciona como integrador crítico para centros de supercomputación, simplificando el despliegue de soluciones completas. La visión a 2030 incluye la computación cuántica industrial como un activo estratégico para las naciones.
La computación cuántica se perfila como una tecnología transformadora que, si bien plantea serios desafíos de seguridad, también abre oportunidades inéditas en campos como la medicina, la logística y la inteligencia artificial. España, con su estrategia y sus proyectos piloto, se sitúa en una posición privilegiada para aprovechar estas ventajas, mientras que a nivel global se acelera la carrera por construir sistemas cuánticos prácticos y seguros. El futuro, sin duda, será cuántico.


