- La computación cuántica podría romper la criptografía de Bitcoin, exponiendo hasta 7 millones de BTC.
- La propuesta BIP-361 plantea congelar fondos vulnerables, generando un intenso debate en la comunidad.
- Project Eleven presenta un prototipo de prueba de conocimiento cero para recuperar bitcoins tras un ataque cuántico.
- Galaxy Digital lanza una iniciativa de 5 millones de dólares para financiar soluciones post-cuánticas.

La posibilidad de que los ordenadores cuánticos puedan vulnerar la seguridad de Bitcoin ha pasado de ser una especulación teórica a un tema central en los debates técnicos y comunitarios. Aunque todavía no existe una máquina capaz de ejecutar el algoritmo de Shor a escala, los investigadores advierten que el llamado Q-Day podría llegar entre 2030 y 2033, y que prepararse con antelación es crucial debido a la lentitud de los procesos de actualización en redes descentralizadas.
Según varios informes, aproximadamente entre 6,9 y 7 millones de bitcoins (cerca del 34% del suministro total) se encuentran en direcciones potencialmente vulnerables, ya que han expuesto su clave pública en transacciones anteriores. Entre ellas destacan las monedas minadas por Satoshi Nakamoto entre 2009 y 2010, que suman alrededor de 1,1 millones de BTC y que, por su formato antiguo, son especialmente difíciles de proteger.
El riesgo cuántico: cómo funciona y a quién afecta

Bitcoin basa su seguridad en la criptografía de curva elíptica (ECDSA), que permite generar una dirección pública a partir de una clave privada, pero no a la inversa con ordenadores clásicos. Sin embargo, un ordenador cuántico suficientemente potente podría aplicar el algoritmo de Shor para derivar la clave privada a partir de la clave pública, falsificando firmas y robando fondos. Este riesgo afecta sobre todo a direcciones antiguas o reutilizadas, cuya clave pública ya está registrada en la cadena de bloques y representa un desafío de la computación cuántica para la seguridad de los activos.
Las estimaciones de Project Eleven, una firma especializada en seguridad cuántica, sitúan el volumen de bitcoins en riesgo en unos 6,9 millones, mientras que el consejo asesor cuántico de Coinbase eleva la cifra a 7 millones. Ambas fuentes coinciden en que la amenaza no es inminente, pero que la migración a criptografía post-cuántica requiere años de planificación, por lo que es necesario empezar ya.
El gobierno de Estados Unidos también ha tomado cartas en el asunto: el presidente Donald Trump firmó órdenes ejecutivas para construir una computadora cuántica a gran escala y para que las agencias federales adopten criptografía post-cuántica antes de diciembre de 2031. Además, el Departamento de Comercio ha comprometido más de 2.000 millones de dólares en subvenciones para empresas que desarrollan máquinas cuánticas.
Propuestas de solución: BIP-361, BIP-360 y el prototipo de Project Eleven

La comunidad de desarrolladores ha respondido con varias propuestas de mejora. La más polémica es el BIP-361, presentado por Jameson Lopp y otros cinco autores, que plantea un plan de migración por fases: tras tres años se bloquearían nuevos depósitos en direcciones vulnerables, y después de cinco años se congelarían los fondos que no se hubieran movido a direcciones resistentes. Esta medida ha generado un intenso debate, ya que rompe el principio de propiedad absoluta que ha caracterizado a Bitcoin desde su creación. Críticos como el economista Juan Ramón Rallo argumentan que proteger el valor de Bitcoin vulnerando su regla fundamental puede ser contraproducente.
Frente a esta postura, el BIP-360 propone un nuevo tipo de dirección (P2MR, con prefijo bc1z) que oculta la clave pública hasta el momento de la transacción, ofreciendo resistencia cuántica sin necesidad de congelar fondos. Esta solución es voluntaria y compatible con versiones anteriores, por lo que ha recibido menos objeciones.
Un avance significativo ha llegado de la mano de Project Eleven, que ha desarrollado un prototipo basado en pruebas de conocimiento cero (ZK-proofs) para recuperar bitcoins después del Q-Day. El sistema permite demostrar la propiedad de una dirección sin revelar la clave privada, utilizando la estructura jerárquica de las billeteras modernas (BIP-32). En una MacBook Air con procesador M5, la generación de la prueba tarda 243 milisegundos y la verificación 40 milisegundos, lo que lo hace práctico para usuarios comunes. Sin embargo, esta técnica no funciona con monedas anteriores a 2012, como las de Satoshi, porque carecen de una clave maestra en un árbol de derivación.
El propio Jameson Lopp ha reconocido que no le gusta el BIP-361, pero que lo escribió porque prefería esa opción a no hacer nada. El prototipo de Project Eleven podría cambiar el debate: si existe una forma de recuperar fondos congelados, el congelamiento pasaría de ser una quema permanente a un bloqueo temporal con llave de recuperación.
La iniciativa de Galaxy Digital y el papel de la industria
La firma de servicios financieros Galaxy Digital ha anunciado la Bitcoin Quantum Readiness Initiative, un programa dotado con hasta 5 millones de dólares en subvenciones para desarrolladores e investigadores que trabajen en criptografía post-cuántica. La iniciativa incluye la creación de un Consejo Asesor Cuántico formado por académicos como Barry Sanders (Universidad de Calgary), Damien Bérubé (MIT) y Eran Tromer (Universidad de Boston), así como un programa de investigación a través de Galaxy Research.
Galaxy busca cerrar la brecha entre el rápido avance de la computación cuántica y la lenta adopción de soluciones en el ecosistema Bitcoin. La compañía subraya que cualquier cambio en el protocolo requiere años de consenso y despliegue, por lo que financiar el desarrollo ahora es esencial. Además, otras empresas como Coinbase y Strategy también han anunciado iniciativas similares, lo que indica que la industria está tomando el riesgo en serio.
En el plano regulatorio, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de EE.UU. ya ha finalizado los primeros estándares de criptografía post-cuántica, y la orden ejecutiva de Trump fija 2031 como fecha límite para la migración federal. Estos hitos muestran que la preparación ya no es solo un ejercicio académico, sino una prioridad institucional y parte de la evolución de la computación cuántica.

La comunidad de Bitcoin también ha recordado que el propio Satoshi Nakamoto, en un mensaje de 2009 en Bitcointalk, describió el mecanismo para actualizar la criptografía de la red si fuera necesario. Esa misma lógica de transición ordenada es la que inspira las propuestas actuales, lo que demuestra que Bitcoin fue diseñado para adaptarse a amenazas futuras, aunque el proceso sea lento y requiera un amplio consenso.
El debate sobre BIP-361 y las soluciones de Project Eleven y Galaxy pone de manifiesto una tensión fundamental: cómo proteger la red sin sacrificar los principios que le dan valor. La posibilidad de que las monedas de Satoshi queden fuera de cualquier mecanismo de recuperación añade una capa adicional de complejidad. Mientras tanto, los desarrolladores, inversores y usuarios deben seguir de cerca estos avances, porque la ventana para actuar podría cerrarse antes de lo que muchos piensan. La preparación temprana, la inversión en investigación y el diálogo comunitario serán las claves para que Bitcoin supere el desafío cuántico sin perder su esencia.
