- Sheyn, estudio vienés, crea objetos decorativos con impresión 3D FDM y PLA, ofreciendo más de 45 diseños y 14 colores.
- La tecnología permite una personalización masiva, con una Blend Edition de degradados y venta en tiendas como MoMA Design Store.
- Investigadores desarrollan alimentos impresos en 3D para pacientes con disfagia, ajustando texturas con almidón.
- Ambos casos demuestran el potencial de la fabricación aditiva en sectores diversos, desde el hogar hasta la salud.
La impresión 3D sigue ganando terreno en ámbitos muy distintos, desde la decoración del hogar hasta la alimentación clínica. En Europa, dos desarrollos recientes muestran cómo esta tecnología no solo permite crear objetos estéticamente atractivos, sino también mejorar la calidad de vida de personas con necesidades médicas específicas. Mientras que un estudio vienés ha logrado posicionar sus piezas en tiendas de museos internacionales, un equipo de investigadores ha dado con una fórmula para que pacientes con disfagia puedan comer platos con aspecto y textura reales.
Ambos casos comparten un mismo principio: la fabricación por capas y el uso de materiales sostenibles. En Viena, el estudio Sheyn apuesta por el PLA, un bioplástico derivado de recursos renovables; en el laboratorio, los científicos trabajan con almidones naturales para lograr la consistencia adecuada. La personalización, ya sea en color o en textura, se convierte en el hilo conductor de estas innovaciones.
Sheyn: diseño de interiores con impresión 3D desde Viena
Fundado en 2016 por Nicolas Gold y Markus Schaffer, Sheyn es un estudio de diseño digital con sede en el centro de Viena. Nicolas, arquitecto formado en la Universidad de Tel Aviv y en la Universidad de Artes Aplicadas de Viena bajo la tutela de Zaha Hadid y Kazuyo Sejima, descubrió la impresión 3D durante sus estudios. Hoy, todas las piezas se producen directamente en su taller con impresoras FDM de sobremesa, un proceso que consideran un reto creativo más que una limitación.
La colección incluye jarrones, cuencos, maceteros, lámparas de mesa y lámparas colgantes, con más de 45 diseños disponibles en 14 colores. Además, la «Blend Edition» ofrece cinco degradados de color únicos. Según Schaffer, el objetivo es «desafiar la idea errónea de que los objetos impresos en 3D no pueden ser estéticamente atractivos». La calidad y la variedad les han permitido llegar a clientes de todo el mundo a través de su tienda online y su tienda física en el distrito 7 de Viena, así como a través de minoristas selectos como la MoMA Design Store de Nueva York, la tienda del Centro Pompidou de París, el minorista canadiense SSENSE y los grandes almacenes Breuninger de Alemania.

El estudio utiliza exclusivamente PLA, un material fabricado a partir de recursos renovables y más respetuoso con el medio ambiente que otros plásticos. El reto, explican, es ajustar la configuración de impresión según el fabricante, el color o incluso el número de lote para lograr resultados impecables. Sheyn también ha participado en ferias como Maison&Objet, la mayor feria de diseño de interiores, y sus fundadores creen que en los próximos 5 a 10 años la impresión 3D se convertirá en el estándar de la fabricación local, con sistemas de gestión de derechos digitales que permitan compartir diseños en formato digital.
Alimentos impresos en 3D para pacientes con disfagia
En el ámbito de la salud, un equipo de investigadores ha publicado en la revista Food Hydrocolloids un estudio que utiliza la impresión 3D para crear comidas adaptadas a personas con disfagia, un trastorno de la deglución común en pacientes con cáncer y personas mayores. Esta aplicación se suma a cómo la impresión 3D revoluciona la medicina analizando cómo distintos tipos de almidón afectan el comportamiento de flujo y la deformabilidad de la masa, estableciendo directrices para ajustar la textura según el nivel de dificultad al tragar.
La impresora 3D convierte la masa en una geometría típica de alimentos por capas, de modo que los pacientes no reciben una dieta líquida uniforme, sino platos que en aspecto y estructura se parecen más a comidas conocidas. La doctora Koo Song Yi destaca que se trata de «una innovación en la que se utiliza tecnología avanzada para abordar un desafío al que pacientes con cáncer y personas mayores se enfrentan a diario». El equipo planea convertir esta tecnología en un material altamente funcional para la nutrición de precisión, similar a la precisión lograda en la atención sanitaria con modelos anatómicos personalizados, aunque antes de su uso clínico deben evaluarse la seguridad de la deglución, la disponibilidad de nutrientes y la calidad de impresión reproducible.
Ambos desarrollos, el de Sheyn y el de los investigadores, comparten la filosofía de la fabricación aditiva como herramienta de personalización. Mientras que en el diseño de interiores se busca la belleza y la variedad cromática, en la alimentación médica se persigue la textura y la seguridad. En ambos casos, la impresión 3D demuestra que puede ir mucho más allá de los prototipos y convertirse en una solución real para necesidades cotidianas, ya sea decorar un salón o facilitar la comida a quienes más lo necesitan.