- La versión digital 23.8.1 del DLE incorpora más de 300 novedades y anticipa la 24.ª edición prevista para 2026.
- Internet y las redes sociales aportan voces como loguearse, login, gif, hashtag, mailing y streaming.
- Se suman términos coloquiales y sociales como brutal, chapar, simpa, turismofobia, comecocos o marcianada.
- La RAE también añade vocablos científicos y técnicos como gravitón, termoquímico, engelamiento o exoesqueleto.
La Real Academia Española (RAE) ha publicado una nueva actualización de la versión en línea del Diccionario de la lengua española (DLE), identificada como 23.8.1, en la que se incorporan cientos de novedades que reflejan cómo ha cambiado el uso del idioma en los últimos años, especialmente por la influencia de internet y la tecnología.
Esta revisión introduce más de 300 cambios entre palabras nuevas, acepciones y ajustes, y se presenta como un paso intermedio hacia la futura 24.ª edición del diccionario, prevista para noviembre de 2026. La Academia insiste en que el objetivo es que el DLE siga siendo un espejo fiable del español que se habla hoy en España, en Europa y en el resto del ámbito hispanohablante.
En la nueva versión digital ya pueden consultarse voces recién incorporadas como crudivorismo, microteatro, milenial o turismofobia, junto a expresiones coloquiales y fórmulas procedentes del mundo digital. Todas ellas pasan a formar parte del repertorio normativo, tras un proceso de revisión que la institución describe como lento, minucioso y basado en el uso real.
La RAE subraya que estas novedades no responden a ocurrencias puntuales, sino a la necesidad de reconocer cambios sociales, científicos, tecnológicos y culturales. El diccionario académico continúa así con su actualización permanente, intentando acompasar el ritmo del lenguaje a la llamada “revolución de las palabras” marcada, en buena medida, por internet y las redes sociales.
Novedades del entorno digital: de loguearse a streaming

Una de las áreas que más cambios aporta es el ámbito digital y de internet, que deja cada vez más huella en el vocabulario cotidiano. Entre las entradas que se incorporan destaca el verbo loguearse, ya adaptado a la ortografía del español, definido como acceder a un sistema informático o plataforma mediante identificación y contraseña.
El diccionario añade además la voz login, referida al acceso a servicios o plataformas digitales mediante credenciales. De este modo, el DLE recoge tanto la forma adaptada loguearse como el sustantivo de origen inglés, reflejando el uso combinado que se ha extendido en el habla diaria y en los entornos tecnológicos.
Junto a estas entradas, la actualización incorpora varios extranjerismos crudos vinculados a redes sociales, contenidos en línea y marketing digital. Es el caso de gif, hashtag, mailing y streaming, que la RAE mantiene sin adaptar y recuerda que deben escribirse en cursiva, al tratarse de términos ingleses integrados en el español sin cambios formales.
Con estas incorporaciones, el diccionario reconoce que conceptos propios de la comunicación en línea, la difusión de contenidos audiovisuales y las campañas digitales forman ya parte de las conversaciones habituales. La responsable del Instituto de Lexicografía, Elena Zamora, ha señalado que el entorno digital es hoy una de las principales canteras de neologismos que llegan al DLE.
La RAE insiste en que la presencia de estos anglicismos no supone una renuncia a las formas españolas, sino un reflejo del equilibrio entre la tradición normativa y el uso efectivo. El director, Santiago Muñoz Machado, ha recordado que los extranjerismos forman parte del español “desde que nació” y que no siempre prosperan los intentos de reemplazarlos por alternativas castizas, como demostró el caso de güisqui, que la propia institución ha calificado como un “fracaso total”.
Lenguaje coloquial, vida cotidiana y expresiones fijadas
Más allá de internet, la actualización incorpora un buen número de términos coloquiales y giros propios del habla diaria que desde hace años circulan en los medios, en la calle y en las redes. Uno de los ejemplos más visibles es la palabra brutal, que suma una nueva acepción como sinónimo de algo “magnífico” o “maravilloso”, consagrando así un uso muy extendido entre los hablantes jóvenes y no tan jóvenes.
También se actualiza el verbo chapar, al que se le añade una acepción específica para señalar el cierre de un establecimiento o negocio. Esta ampliación reconoce un valor coloquial que forma parte del español peninsular desde hace tiempo y que ahora queda recogido de forma explícita en el diccionario normativo.
Dentro de este mismo registro, el DLE incorpora el acortamiento eco con el sentido de ecografía, una forma abreviada de uso muy frecuente en la conversación cotidiana y en el ámbito sanitario informal. Junto a ella aparece marcianada, definida como dicho o hecho raro, extravagante o disparatado, otro ejemplo de cómo el habla coloquial acaba encontrando hueco en la obra académica.
El diccionario suma, además, expresiones que ya estaban consolidadas en el lenguaje popular, como juguete roto, utilizada para designar a la persona que, tras haber alcanzado la fama, pierde su popularidad y queda relegada social o profesionalmente. Igualmente, se incorpora el uso de buitre para referirse, en tono coloquial, a la persona que persigue a otra con la intención de mantener una relación sexual pasajera.
Entre las novedades coloquiales se incluyen también farlopa, registrada como sinónimo de cocaína, y vocablos como bocachancla o comecocos, este último relacionado originalmente con el famoso videojuego, pero extendido después a otros contextos. La expresión simpa en España, y su equivalente pagadiós en Argentina, quedan igualmente fijadas para describir la acción de marcharse sin pagar en un bar o restaurante.
Términos sociales, culturales y de nuevas realidades
La RAE aprovecha esta actualización para recoger palabras vinculadas a cambios sociales, culturales y económicos que han ganado relevancia en los últimos años. Una de las más comentadas es turismofobia, usada para aludir al rechazo o sentimiento negativo hacia el turismo masivo que se registra en algunas ciudades, especialmente en destinos europeos muy presionados por la afluencia de visitantes.
En el terreno cultural se incorpora microteatro, término que describe obras escénicas de corta duración, normalmente representadas en espacios reducidos, un formato que se ha popularizado en varias ciudades españolas. También entra en el diccionario el uso específico de biblia como documento que recoge la línea argumental y los personajes de una serie, noción habitual en el sector audiovisual.
Dentro de los estilos de vida y la alimentación, el DLE suma voces como crudivorismo, crudismo y crudívoro, relacionadas con la práctica de consumir principalmente alimentos crudos. Con estas incorporaciones, la Academia refleja la expansión de corrientes dietéticas alternativas y de nuevos hábitos de consumo que han ido calando también en Europa y en España.
El repertorio se amplía asimismo con términos asociados a debates contemporáneos y formas de comportamiento social. Voces como milenial se suman para denominar a la generación nacida aproximadamente entre los años ochenta y finales del siglo pasado, presente con fuerza en los discursos mediáticos y sociológicos.
En conjunto, estas novedades muestran la voluntad de la institución de captar fenómenos recientes sin descuidar el criterio normativo. Cada nueva entrada intenta equilibrar la descripción del uso con un marco definitorio claro, de manera que el diccionario continúe siendo una herramienta de consulta válida tanto para el público general como para profesionales de la lengua.
Ciencia, tecnología y terminología especializada
La actualización 23.8.1 no se limita al lenguaje coloquial o a internet: una parte importante de las novedades procede del campo científico y técnico, tradicionalmente muy presente en las revisiones del DLE. En el ámbito de la física, se incorpora el término gravitón, mientras que en el terreno de la química se registran voces como termoquímico o termoquímica, ligadas al estudio de los intercambios de energía en las reacciones químicas.
En el campo de la meteorología, el diccionario suma entradas como engelamiento y engelante, relacionadas con la formación de hielo en superficies expuestas a determinadas condiciones atmosféricas. De este modo, el DLE refuerza su papel como obra de referencia también para quienes trabajan con terminología técnica, más allá del gran público.
El ámbito médico y sanitario ve ampliado su repertorio con términos como cuperosis, narcoléptico y ovulatorio, empleados en contextos clínicos y de divulgación científica. También se incorpora el concepto de exoesqueleto, muy presente en el desarrollo de tecnologías de asistencia y robótica aplicada a la rehabilitación y al apoyo a la movilidad.
Otra de las novedades es autoconsumo, asociada al consumo de energía generada por uno mismo, especialmente cuando procede de fuentes renovables. Este término ha cobrado especial importancia en los últimos años en España y en otros países europeos, a raíz del auge de las instalaciones fotovoltaicas domésticas y de los cambios regulatorios en torno a la energía limpia.
Estas incorporaciones científicas y técnicas refuerzan la dimensión divulgativa del DLE, que aspira a ofrecer definiciones accesibles sin perder precisión conceptual. La Academia señala que muchas de estas voces se encuentran en la frontera entre la especialización y el uso común, lo que justifica su inclusión en una obra de referencia general.
Nuevas acepciones, expresiones complejas y usos regionales
Además de palabras nuevas, la versión 23.8.1 introduce acepciones inéditas para términos ya existentes. Es el caso de directo, que añade el sentido de emisión radiofónica, televisiva o en línea transmitida al mismo tiempo que se realiza, un uso muy extendido en los medios de comunicación y en las plataformas de vídeo y redes sociales.
El diccionario incorpora también expresiones compuestas y formas complejas cuyo uso está plenamente asentado, como alfombra mágica, foto de familia, juguete roto o meter o poner la directa. Estas entradas muestran que el DLE no se limita a palabras aisladas, sino que atiende a combinaciones estables que los hablantes perciben casi como unidades léxicas propias.
En el terreno del español de América y los usos regionales, la nueva actualización recoge términos como morro, empleado coloquialmente en países como El Salvador y México para referirse a un niño o muchacho. De igual forma, se amplían las acepciones de cubetera, que en varios estados de Hispanoamérica designa el recipiente con hielo que se utiliza para mantener frías las botellas.
Se suman asimismo voces como chamaco y chamaca, usadas en Cuba y México con el sentido de hijo o joven, y cartuchera entendida como estuche de lápices en buena parte del continente. Con estas incorporaciones, la RAE y las academias americanas refuerzan el carácter panhispánico del DLE, diseñado para representar la diversidad geográfica del español.
En conjunto, estas nuevas acepciones y expresiones complejas contribuyen a que el diccionario ofrezca una visión más cercana a la realidad del habla, donde conviven registros formales e informales, así como distintas variedades regionales que comparten un mismo idioma.
Un proceso de revisión largo, compartido y sin decisiones caprichosas
La RAE insiste en que cada una de estas novedades es el resultado de un procedimiento de trabajo prolongado y coordinado. El director, Santiago Muñoz Machado, ha recalcado que la incorporación o revisión de un término “no es capricho de los académicos”, sino la culminación de un sistema de análisis que tiene en cuenta la frecuencia de uso, la documentación en diversos corpus y la opinión de especialistas.
En este proceso participan las 23 academias de la lengua española agrupadas en la ASALE, que revisan y debaten las propuestas en comisiones mixtas. Se analizan usos registrados tanto en España como en América, además de los que llegan desde medios de comunicación, redes sociales, textos literarios, trabajos científicos y aportaciones de instituciones y particulares.
Según ha explicado la institución, muchas de las 330 novedades avanzadas en esta actualización son solo una muestra del volumen de trabajo acumulado que se presentará de forma más amplia en la próxima edición del diccionario. La versión 24, prevista para 2026, se anuncia como una obra “mucho más renovada y amplia”, llamada a recoger con mayor detalle los cambios experimentados por el español en las últimas décadas.
Elena Zamora y el equipo de Lexicografía insisten en que el reto principal es mantener el equilibrio entre la estabilidad normativa y la necesaria adaptación a los cambios. La actualización 23.8.1 se plantea, en ese sentido, como una fotografía intermedia de un idioma en constante movimiento.
Con esta nueva revisión, el DLE refuerza su papel como referencia central para entender cómo internet, la ciencia, la vida cotidiana y las distintas regiones del mundo hispánico están modelando el español actual, desde términos tan tecnológicos como loguearse o streaming hasta voces coloquiales como brutal, simpa o marcianada, pasando por conceptos asociados a la energía, la medicina o la cultura urbana.