- La Comisión Europea exige a Google que abra 11 funciones clave de Android a asistentes de IA rivales como ChatGPT o Claude.
- Los usuarios podrán activar el asistente que prefieran mediante comandos de voz a partir de julio de 2027.
- Google deberá compartir datos anonimizados de su buscador con competidores desde enero de 2027, incluyendo chatbots con funciones de búsqueda.
- La compañía critica la medida por posibles riesgos de privacidad y seguridad, pero Bruselas defiende que fomentará la competencia.
La Comisión Europea ha dado un paso firme para reequilibrar el mercado digital. Dos decisiones vinculantes bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA) obligan a Google a abrir su sistema operativo Android a los asistentes de inteligencia artificial de la competencia y a compartir los datos de su buscador con rivales. El objetivo es que los usuarios europeos tengan más opciones y que empresas más pequeñas puedan competir en igualdad de condiciones.
Estas medidas llegan en un momento clave, justo cuando Google ha integrado Gemini como el asistente por defecto en Android. Bruselas considera que hasta ahora los asistentes de terceros tenían un acceso restringido a funciones esenciales, lo que los hacía menos atractivos para el 60% de los europeos que usan un dispositivo con este sistema operativo. La decisión no incluye multas, pero sí plazos concretos y la obligación de informar periódicamente.
¿Qué cambia en Android?

Google tendrá que habilitar once funcionalidades clave de Android para que asistentes como ChatGPT, Claude o Grok puedan operar al mismo nivel que Gemini. Entre ellas están la activación por voz o gesto, el acceso al contexto de pantalla y la capacidad de ejecutar tareas en otras aplicaciones, como reservar un taxi o enviar mensajes. Los usuarios podrán elegir su asistente preferido y activarlo con comandos similares al ‘Hey Google’.
Cinco de esas funciones, consideradas más sensibles, podrán quedar sujetas a un programa de certificación que Google deberá diseñar y publicar antes del 1 de mayo de 2027. La compañía podrá suspender el acceso de forma inmediata si detecta un riesgo grave para la seguridad o la privacidad. Los cambios operativos llegarán a los usuarios finales a partir de julio de 2027, coincidiendo con el lanzamiento de Android 18.
Compartir datos de búsqueda: un paso hacia la competencia

La segunda decisión afecta al motor de búsqueda de Google, que concentra más del 90% de cuota de mercado en Europa. La empresa deberá compartir con rivales –incluidos chatbots de IA con funciones de búsqueda como Perplexity o ChatGPT Search– datos anonimizados sobre consultas, clics, visualizaciones y rankings. El intercambio comenzará en enero de 2027 y se realizará mediante un proceso de anonimización en varias capas.
Google podrá cobrar un precio por estos datos, limitado a los costes incrementales más un margen razonable, y las pymes quedarán exentas de tasas adicionales. La Comisión ha establecido un mecanismo para que Google evalúe si compartir datos con un tercero plantea riesgos de ciberseguridad, y podrá modificar la decisión en función de la evolución del mercado.
Reacciones y contexto
Google ha criticado duramente las medidas. Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de la compañía, aseguró que “ponen en riesgo la seguridad y la privacidad de millones de europeos” y que exponen las búsquedas privadas a empresas desconocidas. La empresa no ha descartado recurrir la decisión ante los tribunales de la Unión, una vía que ya ha utilizado en otros expedientes de la DMA.
Por su parte, la vicepresidenta ejecutiva de Competencia, Teresa Ribera, defendió que “la decisión ayudará a los competidores más pequeños a ofrecer opciones, al tiempo que se protege la privacidad del usuario”. Bruselas confía en que surjan alternativas reales a Google Search y a Gemini, y recuerda que la empresa ya está obligada por una orden judicial en EE.UU. a permitir instalar apps externas en Android, lo que refuerza la tendencia hacia un ecosistema más abierto.
Estas exigencias se suman a las sanciones previas que Google ha recibido en Europa, que suman casi 11.000 millones de euros en multas por abuso de posición dominante en el caso Android. La DMA se consolida así como una herramienta clave para regular a los gigantes tecnológicos, y los próximos meses serán decisivos para ver cómo se implementan estos cambios y si realmente logran que los usuarios europeos tengan más libertad para elegir sus servicios digitales.

