- Nuevo laboratorio CIUDEN–INCIBE en Cubillos del Sil para blindar infraestructuras energéticas críticas frente a ciberataques.
- Instalaciones hiperconectadas con gemelos digitales y entornos de prueba reales para investigación, formación y análisis forense.
- Proyecto financiado con alrededor de un millón de euros, con plantilla inicial conjunta de CIUDEN e INCIBE y apoyo académico de la UNED.
- Iniciativa enmarcada en la transición energética y en una estrategia más amplia de inversiones públicas en el Bierzo y León.
El Laboratorio de Ciberseguridad Industrial de CIUDEN e INCIBE ya es una realidad en Cubillos del Sil (León). Este nuevo recurso, impulsado por el Gobierno de España, nace con la vocación de convertirse en una pieza clave para proteger las infraestructuras energéticas estratégicas frente a un escenario de ciberataques cada vez más complejo y frecuente.
Con una inversión aproximada de un millón de euros y un equipo inicial formado por profesionales de la Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN) y del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), el laboratorio arranca su actividad en pleno Bierzo como ejemplo de cómo la transición energética y la ciberseguridad pueden ir de la mano en la reactivación industrial de la zona.
Un proyecto pionero para blindar la energía

El nuevo Laboratorio de Ciberseguridad Industrial CIUDEN-INCIBE se ha instalado en el Centro de Desarrollo de Tecnologías de CIUDEN, en Cubillos del Sil. Se trata de una iniciativa conjunta entre el Instituto Nacional de Ciberseguridad, adscrito al Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública, y la Fundación Ciudad de la Energía, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), que refuerza la ciberseguridad industrial.
El objetivo central del proyecto es reforzar la resiliencia de las instalaciones energéticas ante posibles ataques maliciosos que puedan poner en riesgo su funcionamiento. En un país y una Europa inmersos en la transición hacia un modelo energético más sostenible, la protección de redes, plantas de generación y sistemas de almacenamiento deja de ser un asunto técnico de nicho para convertirse en un elemento estratégico de primer orden. Este contexto encaja con el análisis sobre la ciberseguridad en España y sus retos.
El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha sido el encargado de presidir el acto de inauguración oficial. Durante su intervención recordó que las infraestructuras energéticas sostienen el bienestar de la ciudadanía y el éxito de la transición energética, y que “garantizar su seguridad frente a las amenazas digitales es hoy una prioridad estratégica”. El laboratorio, subrayó, supone un paso decisivo para anticiparse a los riesgos y para asegurar que el cambio de modelo energético se apoya en sistemas robustos y fiables.
La puesta en marcha de este centro llega en un contexto marcado por el incremento de incidentes. Según datos del Ministerio del Interior, en 2024 se registraron alrededor de 160 ciberataques a infraestructuras críticas, aproximadamente el doble que el año anterior. Desde el Gobierno se insiste en que, aunque hasta ahora los incidentes han podido gestionarse, “no se puede bajar la guardia” y es imprescindible dar un salto cualitativo en prevención, detección y respuesta, trabajando sobre los principales riesgos de ciberseguridad.
El laboratorio se concibe, por tanto, como un “escenario controlado” donde analizar vulnerabilidades y poner a prueba soluciones de ciberdefensa antes de que los problemas se trasladen al terreno real. La idea es que España y, en particular, la provincia de León, se posicionen como referente internacional en ciberseguridad industrial aplicada al sistema energético.
Instalaciones hiperconectadas y gemelos digitales
Una de las señas de identidad del laboratorio es su diseño como infraestructura hiperconectada, con exposición a internet y una red híbrida de generación y almacenamiento energético. En la práctica, esto quiere decir que las instalaciones reproducen, con bastante fidelidad, el tipo de entornos que se encuentran en una central eléctrica, una planta de renovables o una red de distribución moderna. Este tipo de entornos hiperconectados requieren medidas específicas de protección.
El centro está equipado con entornos de prueba avanzados y gemelos digitales capaces de replicar y simular infraestructuras energéticas reales. Estos gemelos digitales permiten experimentar con configuraciones, fallos y escenarios de ataque sin poner en riesgo ninguna instalación operativa, lo que abre la puerta a un trabajo de investigación aplicada en ciberseguridad mucho más realista y seguro. Además, se podrán probar soluciones basadas en inteligencia artificial e IoT para la protección industrial.
Sobre estos escenarios se podrán desarrollar pruebas de concepto (PoC) de nuevas tecnologías de protección, desde herramientas de monitorización hasta sistemas automatizados de respuesta. También se trabajará en el análisis comparado de distintas soluciones de ciberdefensa, algo clave para que operadores y administraciones elijan las opciones más adecuadas para cada tipo de instalación.
Otro de los pilares del laboratorio es su capacidad para la detección temprana de ciberataques y el análisis forense de incidentes. Reproducir entornos industriales reales, con todos sus sistemas de control, comunicaciones y sensores, permitirá estudiar con detalle cómo se propaga un ataque, qué huellas deja y qué medidas resultan más eficaces para confinarlo y recuperar la operación con rapidez. Este enfoque complementa la creación de centros regionales como el que Madrid pondrá en marcha para operaciones de ciberseguridad.
Esta combinación de infraestructuras físicas, redes de comunicación y plataformas de simulación sitúa al laboratorio como un entorno único para probar desde ataques dirigidos a sistemas de control industrial hasta escenarios complejos que combinan fallos físicos, errores humanos y amenazas externas.
Formación avanzada y colaboración con la UNED
Además de la vertiente puramente investigadora, el laboratorio nace con una clara orientación a la formación especializada de profesionales que trabajan en sectores energéticos y en otras infraestructuras críticas. La idea es aprovechar este entorno tecnológico realista para capacitar a personal técnico y directivo en la gestión de riesgos digitales. La iniciativa complementa proyectos de formación como la nueva ofensiva formativa puesta en marcha en otras regiones.
El proyecto cuenta con la participación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que aportará su experiencia académica para acreditar los programas formativos. Los primeros cursos y talleres, de carácter altamente especializado, están dirigidos a profesionales del ámbito energético y tecnológico, y servirán como punto de partida para un catálogo más amplio de actividades a medida que el laboratorio consolide su actividad.
El primer taller de ciberseguridad industrial, orientado a personal del sector energético y de empresas tecnológicas, se celebrará a finales de enero como primer hito operativo del centro. A partir de ahí, está previsto desplegar un programa continuado de formación práctica que combine sesiones presenciales en el laboratorio con actividades online apoyadas en los recursos de la UNED.
Esta apuesta formativa busca responder a una realidad bastante extendida: muchas organizaciones cuentan con infraestructuras digitales complejas, pero disponen de equipos insuficientemente especializados en ciberseguridad industrial. Al ofrecer un entorno donde se puedan recrear incidentes reales y practicar procedimientos de respuesta, el laboratorio pretende acortar la brecha entre teoría y práctica.
La colaboración entre CIUDEN, INCIBE y la UNED se completa con la creación de itinerarios de capacitación que conecten la ciberseguridad industrial con otros ámbitos clave de la transición energética, como la integración de renovables, el almacenamiento o la digitalización de redes.
Un nodo de cooperación europea en ciberseguridad
Otra dimensión relevante del Laboratorio de Ciberseguridad Industrial CIUDEN-INCIBE es su vocación de centro de colaboración internacional. Desde su diseño se ha previsto que funcione como un punto de encuentro con otros países de la Unión Europea interesados en probar tecnologías, compartir metodologías y coordinar estrategias de protección de infraestructuras energéticas.
León ya se ha consolidado como uno de los focos de referencia en ciberseguridad gracias al trabajo desarrollado por INCIBE en el ámbito de la protección digital general. Con la apertura de este nuevo laboratorio, se refuerza ese posicionamiento, pero aterrizado específicamente en el campo de la ciberseguridad industrial y del sector energético, un ámbito en el que la coordinación europea es especialmente sensible.
El centro aspira a integrarse en redes de investigación y proyectos financiados por la Unión Europea, donde los gemelos digitales y las infraestructuras de prueba puedan emplearse para validar soluciones que se apliquen después a gran escala en distintos países. Esta cooperación no se limita al intercambio técnico, sino que también puede traducirse en protocolos comunes de respuesta y en mecanismos para compartir información sobre amenazas emergentes. La transposición normativa y la coordinación europea son claves en este ámbito, como muestra la atención a la transposición de la nueva ley de ciberseguridad de la UE.
Con esta apuesta, el Bierzo y la provincia de León refuerzan su papel en el mapa europeo de la innovación en energía y seguridad, sumando el nuevo laboratorio a otras iniciativas vinculadas a la transición justa y la reindustrialización del territorio. La presencia de INCIBE, la trayectoria tecnológica de CIUDEN y el apoyo del MITECO proporcionan una base institucional sólida para atraer proyectos y socios internacionales.
A medio plazo, el laboratorio podría convertirse en un banco de pruebas de referencia para fabricantes de equipos, operadores de redes y centros de investigación europeos que necesiten validar tecnologías de ciberseguridad en condiciones cercanas a la operación real, pero sin comprometer instalaciones críticas en producción.
Impacto territorial y encaje en la transición energética
La puesta en marcha del Laboratorio de Ciberseguridad Industrial no se entiende de forma aislada, sino dentro de una estrategia más amplia de inversiones públicas en el Bierzo y en las comarcas mineras de León para acompañar el cierre de centrales térmicas y el despliegue de nuevas actividades.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Instituto para la Transición Justa y otros organismos como el IDAE, ha canalizado en los últimos años centenares de millones de euros hacia proyectos industriales, restauraciones ambientales, infraestructuras y ayudas sociales en estas zonas. Dentro de este paquete, iniciativas como el laboratorio permiten vincular empleo cualificado, tecnología y transición energética en el propio territorio.
Desde el Gobierno se ha recordado que en el Bierzo y Laciana se han movilizado importantes recursos para cerca de 80 proyectos, incluyendo instalaciones de cubiertas solares, plantas de biomasa y proyectos ligados al hidrógeno verde y a los combustibles sostenibles para el transporte. La idea es que estas inversiones no solo sustituyan capacidad energética, sino que aporten valor añadido en forma de I+D, formación y servicios avanzados.
En este contexto, el laboratorio impulsado por CIUDEN e INCIBE encaja como una pieza que complementa la generación de nueva energía limpia con la capacidad de proteger sus infraestructuras digitales. A medida que las redes se vuelven más inteligentes y las plantas se automatizan, la exposición a ciberamenazas también aumenta, de ahí que la seguridad industrial se haya incorporado al discurso de la transición justa.
Responsables institucionales han insistido en la necesidad de que este proceso de transformación energética no sea solo rápido y respetuoso con el clima, sino también seguro, anticipado y compartido con el tejido empresarial. Eso implica que las empresas que se asienten en la zona asuman un compromiso activo con el territorio y con la modernización de sus sistemas de protección frente a riesgos digitales.
La creación del Laboratorio de Ciberseguridad Industrial de CIUDEN e INCIBE sitúa a Cubillos del Sil y a la provincia de León en una posición destacada dentro del mapa europeo de la protección de infraestructuras energéticas. Con unas instalaciones hiperconectadas, capacidad de simulación avanzada, vocación formativa y apertura a la colaboración internacional, el nuevo centro se perfila como un recurso clave para afrontar el aumento de los ciberataques y para acompañar la transición hacia un sistema energético descarbonizado, digital y, al mismo tiempo, mucho mejor protegido.