- La inteligencia artificial ha impulsado nuevas modalidades de estafa, desde fraudes en redes sociales hasta el sofisticado uso de identidades digitales y deepfakes.
- Las entidades como bancos y organizaciones de consumidores alertan sobre el crecimiento de engaños vía SMS, llamadas y técnicas como phishing, smishing, QRishing o suplantaciones profundas.
- Las campañas aprovechando eventos y tecnología digital —como Prime Day o puntos de recarga eléctrica— ponen en riesgo datos personales y financieros.
- Se aconseja comprobar siempre la veracidad de enlaces, llamadas y códigos QR, así como activar medidas de seguridad y denunciar cualquier sospecha.

En la actualidad, las estafas apoyadas en la inteligencia artificial se han convertido en una auténtica preocupación para usuarios y consumidores de todo el mundo. Nuevas modalidades surgen aprovechando tanto la sofisticación tecnológica como la confianza de las víctimas, lo que incrementa la necesidad de estar informados y actuar con cautela ante cualquier comunicación sospechosa.
El auge de fraudes digitales ha provocado que instituciones bancarias, empresas energéticas y organismos públicos intensifiquen sus advertencias y campañas de prevención. Desde el robo de datos a través de SMS hasta engaños elaborados con imágenes creadas por IA, las técnicas se multiplican y diversifican a gran velocidad.
Los principales métodos de estafa detectados por IA
Entre los engaños más frecuentes en los que interviene la inteligencia artificial, destacan los mensajes SMS falsos que simulan ser de entidades bancarias —alertando sobre puntos por vencer o movimientos sospechosos— que incitan a pulsar enlaces fraudulentos. No acceder jamás a estos links ni facilitar datos personales es la primera recomendación de expertos como los de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios y del propio Banco de la Nación en su labor informativa.
Por su parte, el uso de deepfakes y software de clonación de voz o imagen ha disparado los casos de suplantación de identidad, donde los delincuentes se hacen pasar por familiares, conocidos o trabajadores de empresas para solicitar transferencias o datos confidenciales. Estas técnicas permiten que la estafa sea prácticamente indetectable a simple vista o oído.
Además, las llamadas telefónicas en las que se suplanta la identidad de grandes compañías energéticas o de telecomunicaciones aumentan en número. Empresas como Repsol y organizaciones como la OCU advierten sobre los intentos de obtener datos bancarios, firmar contratos no autorizados o provocar cambios de compañía bajo falsas urgencias regulatorias.
Las campañas masivas de phishing relacionadas con eventos como el Amazon Prime Day también han sido detectadas gracias a la inteligencia artificial, que permite a los atacantes crear dominios falsificados y correos electrónicos con apariencia legítima. Se han identificado miles de nuevos dominios sospechosos en muy pocos días, dirigidos a robar contraseñas y credenciales con gran realismo.
QRishing y fraudes con códigos: la trampa invisible
La popularidad de los códigos QR ha favorecido la aparición del ‘QRishing’, modalidad en la que los estafadores colocan pegatinas con códigos falsificados en espacios públicos —como en puntos de recarga de coches eléctricos o cartas postales—. Al escanear estos códigos, los usuarios acceden sin saberlo a páginas fraudulentas donde se les solicita introducir datos bancarios o realizar pagos, con pretextos atractivos o urgentes.
En el caso de las cartas que imitan a grandes empresas como Amazon, la IA se emplea para diseñar imágenes convincentes y ofertas tentadoras, logrando captar incluso la atención de personas menos familiarizadas con las tecnologías digitales. Este riesgo es especialmente alto para colectivos vulnerables como las personas mayores, por lo que conviene extremar las precauciones y distribuir alertas entre familiares y amigos.
Recomendaciones clave para no caer en la trampa
Para evitar ser víctimas de estas nuevas estafas basadas en inteligencia artificial, los expertos y organismos especializados sugieren adoptar varias medidas preventivas:
- Desconfiar de mensajes y llamadas inesperadas que soliciten información personal, códigos o pagos, aunque parezcan proceder de fuentes oficiales.
- Verificar siempre el dominio de las webs a las que se accede (especialmente si provienen de códigos QR o enlaces), vigilando extensiones y posibles errores ortográficos.
- No compartir códigos de verificación recibidos por SMS o aplicaciones, especialmente en llamadas o videollamadas.
- Utilizar herramientas de seguridad como la verificación en dos pasos, contraseñas robustas y mantener los dispositivos actualizados y protegidos por antivirus.
- Denunciar inmediatamente cualquier intento sospechoso y advertir a las víctimas potenciales, contactando siempre con las compañías a través de sus canales oficiales.
Asimismo, evitar acceder a enlaces de premios inesperados, ofertas excesivamente ventajosas o solicitudes de urgencia ayuda a reducir las probabilidades de caer en fraudes. Usar aplicaciones oficiales para gestiones como recargar un coche eléctrico, pagar o consultar puntos de tarjetas, ofrece mayor seguridad que confiar en códigos QR, enlaces o llamadas no verificadas.
El papel de la inteligencia artificial: aliado y amenaza
La inteligencia artificial ha facilitado tanto la detección como la perpetración de estafas. Herramientas de IA ayudan a empresas y organismos de ciberseguridad a identificar patrones sospechosos y bloquear campañas maliciosas, pero también los delincuentes emplean estas tecnologías para perfeccionar sus engaños y confundir a usuarios cada vez más preparados.
La sociedad debe adaptar sus hábitos digitales para convivir con esta doble realidad, reforzando la verificación de fuentes y desconfiando de lo que parece demasiado fácil. Las técnicas evolucionan continuamente, por lo que la mejor protección es mantenerse alerta, informarse sobre las tendencias emergentes y compartir alertas y consejos con el entorno.
Con el aumento de los intentos de estafa impulsados por inteligencia artificial, la prevención y la prudencia son los recursos más efectivos. Reconocer las señales de advertencia, consultar fuentes fiables y evitar dejarse llevar por la prisa o el miedo son factores clave para prevenir caer en estos engaños cada vez más realistas, aunque siempre dejan pistas que un ojo atento puede detectar.