- La Universidad de Málaga acogerá un ordenador cuántico ORIGIN WUKONG de 317 cúbits, el primero de este tipo en Andalucía.
- La máquina se instalará en el Centro de Supercomputación y Bioinformática de la UMA, integrado en Málaga TechPark.
- El proyecto se impulsa mediante acuerdos entre la UMA, Quantum Labs/Quantumlab Málaga y la Junta de Andalucía.
- La infraestructura dará servicio a empresas, universidades y centros de investigación de toda Europa, con aplicaciones en IA, energía, agua, salud e industria.

La provincia de Málaga se prepara para albergar el primer gran ordenador cuántico de Andalucía, un sistema de última generación que se ubicará en la Universidad de Málaga (UMA) y que situará a la comunidad autónoma en el mapa europeo de las tecnologías cuánticas. La nueva máquina formará parte de la infraestructura del Centro de Supercomputación y Bioinformática (SCBI), en el entorno de Málaga TechPark.
Este salto tecnológico será posible gracias a una red de acuerdos entre la Universidad de Málaga, la empresa Quantum Labs/Quantumlab Málaga y la Junta de Andalucía, que han decidido apostar fuerte por la computación cuántica aplicada. Más allá del impacto académico, la iniciativa pretende convertirse en un motor de innovación para el tejido empresarial andaluz, español y europeo.
Un ORIGIN WUKONG de 317 cúbits para la Universidad de Málaga
El corazón de esta infraestructura será un ordenador cuántico ORIGIN WUKONG de 317 cúbits físicos, un sistema avanzado basado en tecnología de superconductor que se instalará en el SCBI de la UMA. Se trata de un equipo de alta complejidad, diseñado para ejecutar cálculos que están fuera del alcance de los superordenadores clásicos más potentes.
La máquina incorporará un diseño de ultra-baja vibración junto con sistemas de control y medición cuántica muy sofisticados, lo que exige una infraestructura técnica especializada: refrigeración criogénica para mantener los cúbits a temperaturas cercanas al cero absoluto y una potencia eléctrica que se sitúa en torno a los 80 kW. Todo ese acondicionamiento, así como la instalación, operación y mantenimiento, correrá a cargo de Quantum Labs.
Por su parte, la Universidad de Málaga facilitará los espacios y el soporte institucional necesarios para alojar el sistema en el SCBI, dentro de Málaga TechPark. La universidad ya cuenta con un superordenador convencional, y ahora añade a su catálogo un recurso cuántico que complementará esa capacidad de cálculo, consolidando el campus malagueño como nodo tecnológico de primer nivel.
Durante los actos de presentación y firma de los convenios han participado el rector de la UMA, Teodomiro López; el vicerrector de Innovación Tecnológica y Proyectos Estratégicos, Javier López; el presidente de Quantum Labs, Javier Romero; y el consejero de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía, Jorge Paradela, además de responsables de la Agencia Digital de Andalucía. Esta presencia institucional subraya el carácter estratégico del proyecto para la región.
El rector ha recordado que la incorporación del superordenador clásico ya supuso un antes y un después para la universidad, y ha señalado que la computación cuántica puede representar un salto todavía más drástico en capacidad de cálculo. Procesos que hoy requerirían tiempos inabordables con sistemas clásicos, como la ruptura de esquemas criptográficos ampliamente utilizados, podrían resolverse en plazos muy reducidos con hardware cuántico maduro.
La mayor infraestructura cuántica física de Europa en Málaga
En paralelo a la instalación del ordenador cuántico en el SCBI, la Junta de Andalucía y Quantumlab Málaga han anunciado que Málaga acogerá la mayor infraestructura de computación cuántica física de Europa. Este ecosistema integrará el ordenador cuántico de 317 cúbits con recursos de supercomputación e inteligencia artificial, conformando una plataforma completa de hardware, software, servicios en la nube y aplicaciones.
El sistema está concebido para dar servicio a empresas, universidades y centros de investigación de toda Europa, no sólo a la comunidad investigadora andaluza. La idea es que cualquier entidad que necesite capacidades de cálculo avanzadas —ya sea para simulación de materiales, optimización industrial o algoritmos de inteligencia artificial— pueda acceder a esta infraestructura, bien de forma directa o a través de servicios cloud.
Quantum Labs, empresa de capital íntegramente español, quiere desarrollar toda la cadena de valor de la computación cuántica en España: desde la fabricación de chips cuánticos y la producción de ordenadores de alta potencia hasta el diseño de modelos de inteligencia artificial híbridos, que combinen recursos cuánticos y clásicos. Entre sus siguientes pasos figura la construcción en territorio español de una planta de fabricación de chips cuánticos y de un centro dedicado a los sistemas de refrigeración criogénica, dos piezas críticas para asegurar la autonomía tecnológica.
En esta misma línea, la compañía contempla el desarrollo de dispositivos de criptografía post-cuántica (PQC), orientados a proteger comunicaciones e infraestructuras críticas frente a futuros ataques que aprovechen la potencia de los ordenadores cuánticos. Las localizaciones concretas de estas instalaciones industriales aún se están analizando, pero el mensaje de fondo es claro: se persigue reducir la dependencia de proveedores extranjeros en un ámbito tecnológico clave.
Durante los actos institucionales, el consejero Jorge Paradela ha insistido en que esta apuesta por la cuántica está directamente ligada al concepto de soberanía tecnológica. En un contexto geopolítico cambiante, disponer de capacidades propias en tecnologías de frontera deja de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica.
Un ecosistema andaluz de computación cuántica aplicada
Más allá del equipo concreto que se instalará en la UMA, la Junta de Andalucía y Quantumlab Málaga han firmado un memorando de entendimiento para desplegar un ecosistema de cuántica aplicada en la comunidad. El objetivo es que la tecnología no se quede en los laboratorios, sino que tenga un impacto real en sectores estratégicos como la energía, el agua, la salud, la industria, la logística o la ciberseguridad.
Este acuerdo marco se articula en torno a tres grandes ejes de actuación. El primero es la capacitación: se impulsará la formación de especialistas en computación cuántica, física, matemáticas, ingeniería y ciencia de datos, con un enfoque muy práctico apoyado en el uso de sistemas reales. La idea es consolidar un flujo de talento que nutra tanto a la universidad como a las empresas y administraciones.
El segundo eje se centra en la transferencia de conocimiento hacia el tejido productivo. Se fomentará el despliegue de soluciones cuánticas en ámbitos como la gestión energética, la optimización logística, la seguridad digital o la industria avanzada, buscando casos de uso donde la cuántica aporte ventajas claras frente a las tecnologías tradicionales.
La tercera línea prioritaria es la identificación de retos concretos y el desarrollo de soluciones aplicadas. Entre los ejemplos que se han puesto sobre la mesa están la creación de gemelos digitales del agua para mejorar la gestión de acuíferos, la predicción de fenómenos climáticos extremos, la optimización del consumo energético en redes complejas o el impulso de la medicina personalizada a partir de simulaciones y análisis avanzados.
El memorando también prevé la creación en Andalucía de entornos de experimentación o testbeds, donde se podrán validar sensores cuánticos, algoritmos y nuevas soluciones tecnológicas en condiciones reales de operación. Estos espacios servirán como banco de pruebas para tecnologías llamadas a integrarse posteriormente en servicios públicos, infraestructuras críticas y actividades productivas.
Modelo híbrido: cuántica, supercomputación e inteligencia artificial
Uno de los rasgos distintivos del proyecto andaluz es su apuesta por un modelo híbrido que combina computación cuántica, supercomputación clásica e inteligencia artificial. En lugar de plantear la cuántica como sustituto directo de los superordenadores actuales, se concibe como una capa adicional que complementa y potencia los recursos ya existentes.
Este enfoque permitirá aumentar significativamente la capacidad de cálculo, mejorar la eficiencia energética y acelerar los tiempos de respuesta en aplicaciones complejas. Por ejemplo, problemas de optimización a gran escala, simulaciones de sistemas físicos o análisis de grandes volúmenes de datos podrán repartirse entre los distintos tipos de procesadores, aprovechando las fortalezas de cada uno.
En el terreno de la ciberseguridad, el proyecto incluye el diseño de soluciones de criptografía poscuántica, anticipándose a un escenario en el que los ordenadores cuánticos maduros puedan romper esquemas criptográficos ampliamente utilizados en la actualidad, como RSA. Al mismo tiempo que se exploran los usos beneficiosos de la cuántica, se trabaja en mecanismos para proteger comunicaciones y datos sensibles.
Desde la propia UMA se subraya que las computadoras cuánticas no son una evolución incremental de los sistemas actuales, sino una ruptura tecnológica basada en principios de la física cuántica. En lugar de operar únicamente con ceros y unos, los cúbits pueden adoptar múltiples estados a la vez, lo que abre la puerta a nuevos algoritmos capaces de abordar problemas que hoy son inabordables incluso para los mayores superordenadores.
Los responsables institucionales destacan, no obstante, que estas máquinas siguen siendo sistemas muy complejos de operar y mantener, que requieren personal altamente cualificado y una infraestructura extremadamente delicada. De ahí la importancia de que la instalación en Málaga se acompañe de programas de formación, apoyo técnico y colaboración estrecha entre universidad, empresas y administraciones.
Impacto en la universidad, las empresas y la sociedad
La puesta en marcha de este ordenador cuántico en la UMA se considera un paso clave para impulsar nuevas líneas de investigación en computación y tecnologías cuánticas. Grupos especializados de la universidad, como los integrados en la iniciativa Quant·UMA, podrán experimentar con hardware real, algo que hasta ahora estaba limitado a muy pocas instituciones en Europa.
La presencia de esta infraestructura en Málaga también pretende atraer proyectos colaborativos con empresas tecnológicas y centros de investigación de dentro y fuera de España. Desde la Junta se insiste en que el objetivo es que la cuántica aplicada tenga un retorno tangible en la economía real, ayudando a mejorar la competitividad de sectores clave y a crear empleo altamente cualificado.
El acuerdo incluye, además, la voluntad de que la nueva infraestructura se ponga al servicio de la formación de talento en todos los niveles educativos. Esto va desde actividades divulgativas para acercar la cuántica al público general hasta programas de posgrado y especialización para investigadores, técnicos e ingenieros.
En el plano europeo, Andalucía aspira a posicionarse como nodo estratégico en computación cuántica aplicada, complementando otras iniciativas que se están impulsando en distintos países de la Unión Europea. La combinación de recursos físicos, acuerdos institucionales y apuesta industrial sitúa a Málaga en una posición destacada dentro de este mapa emergente.
Con la llegada del ordenador cuántico ORIGIN WUKONG de 317 cúbits, la creación de la mayor infraestructura cuántica física de Europa y un memorando de colaboración que cubre desde la formación hasta la transferencia tecnológica, Andalucía se coloca en la primera línea de la revolución cuántica en España y en el entorno europeo, con la Universidad de Málaga como pieza central y el tejido empresarial y social como principales beneficiarios potenciales.

