- Un juez federal en Washington desestima el caso de la FTC y evita la desinversión de WhatsApp e Instagram.
- El tribunal concluye que la FTC no probó que Meta ejerza poder de monopolio en la actualidad.
- La competencia de plataformas como TikTok y YouTube cambia la definición del mercado social.
- El fallo impacta la estrategia antimonopolio de EE. UU. y lanza un aviso a la UE; foco de interés en España.
Meta ha ganado una batalla clave en Estados Unidos: un tribunal federal ha dictaminado que la compañía no tendrá que desprenderse de WhatsApp ni de Instagram. En su resolución, el juez concluye que la Comisión Federal de Comercio no demostró que la empresa ostente hoy un poder de monopolio, lo que frena la posibilidad de una desinversión forzosa de las plataformas adquiridas en 2012 y 2014.
La decisión cierra un proceso de más de cinco años que cuestionaba si las compras de Instagram y WhatsApp reforzaron un dominio ilegal en redes sociales. El juez James Boasberg subraya que, al margen de lo que ocurriera en el pasado, la agencia debía acreditar el control actual del mercado, algo que la FTC no ha logrado en el juicio.
Qué ha decidido el tribunal

El juez federal de distrito James Boasberg, con sede en Washington D. C., ha desestimado el caso antimonopolio contra Meta al considerar insuficientes las pruebas sobre el dominio presente de la compañía. El fallo deja sin efecto la pretensión de la FTC de forzar la venta de Instagram y WhatsApp, las dos adquisiciones más relevantes de la empresa de Mark Zuckerberg, materializadas en 2012 y 2014.
En su razonamiento, el magistrado remarca que “con un sector que cambia cada año”, la autoridad debía establecer con claridad los límites del mercado y el poder efectivo en la actualidad. Según el tribunal, esa demostración no se ha producido, por lo que no procede ordenar la separación de los activos ni imponer remedios estructurales.
Los argumentos de la FTC y la defensa de Meta
La FTC sostenía que Meta mantuvo un monopolio ilegal mediante una estrategia de adquisiciones orientada a neutralizar competidores emergentes, apelando incluso a la máxima atribuida a su fundador de que era “mejor comprar que competir”. En el proceso afloraron correos internos y documentos históricos con más de una década, usados por la agencia para apuntar a una conducta excluyente.
Meta, por su parte, defendió que compite de forma intensa con plataformas como TikTok, YouTube, Snapchat o X (antes Twitter), y recordó que las compras de Instagram y WhatsApp fueron aprobadas en su día por los reguladores. En las vistas declararon directivos de distintas compañías tecnológicas para ilustrar que hoy el pulso se libra por la atención del usuario y la inversión publicitaria, no en un mercado aislado y estático.
Un mercado social que ya no es el mismo
La sentencia pone el foco en la transformación del ecosistema: el auge del vídeo corto, los feeds basados en recomendaciones algorítmicas y la convergencia funcional han difuminado la idea tradicional de “red social personal” separada del entretenimiento. Para el juez, la parte más usada de las apps de Meta es, en buena medida, equiparable a lo que ofrecen TikTok o YouTube.
El tribunal cita episodios empíricos que refuerzan ese diagnóstico: cuando TikTok fue prohibido temporalmente en India, la utilización de Instagram y Facebook se disparó; cuando las aplicaciones de Meta sufrieron una caída global en 2021, la migración de usuarios se produjo mayoritariamente hacia TikTok y YouTube. A ojos del juez, los sustitutos reales no son otras redes “clásicas”, sino los servicios de vídeo que compiten por tiempo y atención.
Impacto para Meta, la estrategia antimonopolio y Europa
Para Meta, el fallo evita un escenario de ruptura corporativa y le permite mantener la integración operativa de WhatsApp e Instagram. Para la FTC, supone un revés en uno de sus grandes frentes y obliga a recalibrar su enfoque, mientras continúan otros casos de alto perfil en Estados Unidos contra gigantes del sector. Este resultado, además, lanza un aviso a la UE sobre las dificultades de probar dominancia en mercados digitales en rápida evolución.
En clave española, el debate regulatorio sigue vivo. El presidente del Gobierno anunció que llamará al Congreso a responsables de Meta para aclarar si la compañía rastreó sin permiso la actividad web de usuarios con Android, a raíz de un informe de IMDEA Networks. Aunque el fallo en EE. UU. no afecta de forma directa a Europa, Madrid y Bruselas mantienen su propia agenda de supervisión y sanciones económicas cuando detectan prácticas contrarias a las normas.
Cronología del caso
La investigación estadounidense arrancó en 2019 y desembocó en una demanda formal en 2020, centrada en las compras de Instagram (2012) y WhatsApp (2014). Tras un primer revés procesal, la FTC reforzó en 2022 su acusación con nuevos datos de uso y métricas de competencia, intentando sostener que Meta dominaba el mercado de las “redes sociales personales”. Ese planteamiento no convenció al tribunal.
El juicio concluyó a finales de mayo y la resolución llegó ahora con la desestimación. El juez considera que, incluso si Meta hubiera ostentado poder en el pasado, la agencia no probó que lo mantenga hoy, en un escenario en el que la competencia de TikTok y YouTube ha redibujado los límites del mercado. Como resultado, Meta no tendrá que vender WhatsApp ni Instagram ni aplicar remedios estructurales de separación.
El caso deja una idea fuerza: el marco probatorio debe capturar cómo cambian las plataformas y las conductas de los usuarios en muy poco tiempo. Con ese listón, Meta sobrevive a un desafío existencial, mientras el escrutinio continúa en Estados Unidos, la Unión Europea y España, donde el foco está en privacidad, competencia y el uso responsable del poder de plataforma en un sector que no deja de mutar.
