- Inicio de las pruebas internas de un nuevo colgante inteligente con IA previsto para la primavera de 2027.
- Meta se fija el ambicioso objetivo de vender 10 millones de dispositivos wearables en apenas seis meses.
- Lanzamiento de 'Wearables for Work', una suscripción pensada para llevar la IA al entorno corporativo y profesional.
- Expansión masiva del catálogo de gafas inteligentes con nuevos modelos para reducir la dependencia del móvil.
Parece que en las oficinas de Menlo Park tienen claro que el futuro no pasa solo por mirar una pantalla que sacamos del bolsillo cada dos por tres. La idea de que la tecnología nos acompañe de forma casi invisible está ganando enteros, y Meta está echando toda la carne en el asador para liderar esta transición hacia la computación ambiental impulsada por IA. Ya no se trata solo de fardar de gafas molonas, sino de crear un ecosistema donde la inteligencia artificial sepa qué necesitamos antes incluso de que lo pidamos.
La noticia ha saltado tras filtrarse un documento interno que revela que la compañía de Mark Zuckerberg ya tiene en el calendario las primeras pruebas de un colgante con inteligencia artificial para principios de 2027. Este dispositivo no es un capricho de diseño, sino el resultado de una estrategia muy bien calculada que busca dar un golpe sobre la mesa en un mercado que, aunque todavía está verde, promete mover un pastizal en los próximos años.
Un colgante para gobernarlos a todos

Este nuevo accesorio bebe directamente de la compra de la startup Limitless, una empresa que ya despuntaba con un gadget similar capaz de registrarlo todo. El objetivo de Meta es que este colgante se convierta en una especie de secretario personal que no descansa, procesando el contexto de lo que ocurre a nuestro alrededor para ofrecernos recordatorios o resúmenes útiles sin que tengamos que mover un dedo.
A diferencia de lo que ocurre con las gafas inteligentes, que a veces pueden resultar un poco aparatosas para ciertos momentos, el colgante apuesta por la discreción total. Se espera que funcione de manera pasiva, capturando el audio de las reuniones o las notas de voz para tenerlo todo indexado y localizable mediante IA. Es, básicamente, como tener un cerebro externo que se encarga de los detalles aburridos para que nosotros podamos centrarnos en lo importante.
Negocio y productividad: el Wearable for Work

Pero ojo, que aquí no solo se busca que el usuario de a pie se gaste los cuartos; el enfoque empresarial es una pieza clave del puzle. Bajo el nombre de Wearables for Work, la empresa planea lanzar un servicio de suscripción para compañías que quieran mejorar la productividad y bienestar laboral de sus empleados. La jugada mola porque une el hardware con un software especializado, permitiendo que la IA de Meta se integre profundamente en los flujos de trabajo de cualquier oficina moderna.
Para que este plan no se quede en agua de borrajas, Meta se ha puesto unas metas de ventas de lo más agresivas, aspirando a colocar 10 millones de dispositivos en el mercado durante la segunda mitad de 2026. Es una cifra que asusta, pero que demuestra que confían ciegamente en que la gente está empezando a cansarse de vivir pegada a la pantalla del smartphone y busca formas más naturales de interactuar con la tecnología.
Un catálogo que no para de crecer
Por si el colgante fuera poco, la hoja de ruta viene cargada de otros cacharros que verán la luz muy pronto. Entre los nombres en clave que se barajan aparecen modelos como Luna, Mojito VIP o Artemis, que no son otra cosa que nuevas versiones de sus gafas inteligentes con IA para llegar a todos los gustos y bolsillos. La idea es diversificar al máximo para que nadie tenga excusa para no llevar una de sus IAs encima, ya sea en la patilla de las gafas o colgando del cuello.
Todo este despliegue busca también tapar el agujero en las cuentas de su división de hardware, que ha estado perdiendo dinero a espuertas en los últimos años. Con la introducción de niveles de suscripción como Meta One Premium, esperan que los usuarios no solo compren el aparato, sino que paguen religiosamente cada mes por tener acceso a los modelos de lenguaje más avanzados y a funciones exclusivas que hagan que el dispositivo valga realmente la pena.
La apuesta de Meta por el hardware contextual marca un punto de inflexión donde la inteligencia artificial deja de ser una app en el móvil para convertirse en un compañero físico constante. Con el reto de convencer a las empresas y superar las reticencias sobre la privacidad, el éxito de este colgante y de las nuevas gafas determinará si estamos ante una nueva era de la informática o simplemente ante otra moda pasajera. Lo que es indudable es que la compañía está decidida a que la IA sea algo que nos pongamos por la mañana junto con las llaves de casa, transformando nuestra forma de trabajar y de recordar lo que sucede en nuestro día a día.
