El plan de Netflix con anuncios se ha convertido en el eje central de la estrategia de crecimiento de la plataforma. En apenas unos años, la compañía ha pasado de descartar la publicidad a presentar cifras millonarias de audiencia y a preparar una nueva fase de expansión internacional de este modelo.
Este movimiento supone un cambio profundo para los usuarios europeos y latinoamericanos, que cada vez se encuentran con más opciones de suscripción baratas a cambio de ver anuncios, pero también con una presencia publicitaria mayor y más sofisticada dentro de la aplicación.
Un plan con anuncios que ya roza a un 3% de la población mundial
Durante su último Upfront celebrado en Nueva York, Netflix desveló que su nivel con publicidad rebasa ya los 250 millones de espectadores activos mensuales en todo el mundo. La compañía calcula esta cifra como personas que han visto al menos un minuto de contenidos con anuncios en un mes, ajustada por el número medio de integrantes en cada hogar.
Más allá del matiz metodológico, el salto es notable: se ha pasado de unos 94 millones de espectadores activos con anuncios en 2025 a esos 250 millones en 2026, más del doble en solo un año. Además, según los datos compartidos, más del 80% de quienes están en el plan con anuncios ve contenidos cada semana, lo que indica un uso regular y no meramente ocasional.
En los países donde el plan con publicidad ya está implantado, la empresa asegura que más del 60% de las nuevas altas se producen directamente en esta modalidad. Es decir, el plan con anuncios se ha convertido en la puerta de entrada para una buena parte de los nuevos suscriptores, sobre todo en mercados sensibles al precio.
Este crecimiento ha permitido a Netflix consolidarse como un actor relevante también en el mercado publicitario, aunque, de momento, la publicidad sigue representando una porción relativamente pequeña de sus ingresos totales. La compañía prevé alcanzar alrededor de 3.000 millones de dólares en facturación publicitaria en 2026, el doble que el año anterior, pero todavía por debajo del 5% del total de su negocio.
Latinoamérica y nuevos mercados: la expansión no se detiene
Una parte clave del impulso del plan con anuncios viene de Latinoamérica. Netflix ha detallado que en Brasil supera los 35 millones de usuarios activos mensuales en esta modalidad y que, en México, la cifra rebasa los 28 millones. Estos dos países se han convertido en auténticos laboratorios para probar formatos, acuerdos y herramientas de medición.
A partir de 2027, la compañía llevará su plan con publicidad a 15 nuevos mercados, mezclando países europeos, latinoamericanos y asiáticos. En la lista aparecen Austria, Bélgica, Dinamarca, Irlanda, Países Bajos, Noruega, Polonia, Suecia y Suiza en Europa; Colombia y Perú en Latinoamérica; además de Indonesia, Nueva Zelanda, Filipinas y Tailandia.
Con la llegada a Colombia y Perú, Netflix refuerza su huella publicitaria en la región y facilita que las marcas puedan lanzar campañas panregionales con una cobertura más homogénea. Para los anunciantes, la promesa es acceder a audiencias muy aficionadas al entretenimiento y con altos niveles de interacción con series, películas y otros formatos de la plataforma.
En paralelo, la compañía subraya que esta expansión responde a una apuesta de largo plazo por la publicidad en streaming como canal estructural, no solo como una fuente de ingresos puntual. La idea es que el plan con anuncios conviva con las suscripciones sin publicidad, pero gane peso progresivamente en el mix de negocio.
Más anuncios en más rincones de la app: podcasts, vídeo vertical y nuevas ubicaciones
El crecimiento del plan con anuncios no solo implica más países, sino también más espacios dentro de la propia aplicación donde ver publicidad. Netflix ha confirmado que, entre 2026 y 2027, la presencia de anuncios se extenderá a nuevas secciones que hasta ahora tenían un peso publicitario limitado o nulo.
Uno de los focos será el contenido en formato vertical para móviles, similar a los clips de otras plataformas. La compañía está integrando un feed de vídeos cortos que permite descubrir escenas de series, películas y documentales mientras el usuario hace scroll. En ese flujo de clips se insertarán anuncios, de manera parecida a lo que ocurre en redes sociales como TikTok o Reels.
La otra gran pata son los podcasts: Netflix ha empezado a apostar por programas de audio y vídeo que amplían el universo de sus producciones, y ha dejado claro que también ahí entrará publicidad. Esto convierte a los podcasts en un nuevo inventario para las marcas, con capacidades de segmentación basadas en los gustos audiovisuales del usuario.
Además, la plataforma seguirá desarrollando los llamados pause ads y otros formatos integrados en la experiencia de visionado, como anuncios que aparecen al pausar una serie o película, o creatividades específicas pensadas para los móviles. Para el usuario, esto se traduce en ver anuncios en más contextos dentro de la app, no solo antes o durante la reproducción lineal de un capítulo.
En la web para fans Tudum, que suma más de 24 millones de visualizaciones mensuales según datos de la compañía, también se ampliarán las fórmulas comerciales. Netflix está abriendo este entorno a más acuerdos de marca, patrocinios y activaciones especiales ligadas a estrenos y franquicias populares.
Inteligencia artificial al servicio de la segmentación y la creatividad
Uno de los pilares de esta nueva etapa es la integración de herramientas de inteligencia artificial en la publicidad. Netflix afirma que lleva tiempo utilizando sistemas automatizados para personalizar la experiencia del usuario, y ahora está llevando ese enfoque también al terreno de los anuncios.
En la práctica, la IA se emplea para adaptar piezas creativas a distintos formatos y contextos. Por ejemplo, ajustar un anuncio pensado para una pantalla de televisión y transformarlo en una versión optimizada para vídeo vertical en móvil, o en un anuncio que aparece durante una pausa. La meta es que la creatividad se vea correctamente y mantenga impacto sin que el anunciante tenga que producir decenas de variantes manualmente.
La compañía también está experimentando con agentes de IA que ayudan a planificar, optimizar y comprar campañas dentro de la propia plataforma. Estos sistemas se alimentan de datos de consumo de contenidos, hábitos de visionado y otros indicadores agregados para sugerir combinaciones de formatos, frecuencias y segmentaciones más eficaces.
Otra pata importante es la segmentación basada en señales de intención de compra. Gracias a acuerdos como el de Amazon Audiences en Brasil y México, los anunciantes pueden dirigirse a perfiles de audiencia en función de intereses, estilos de vida o productos que están buscando activamente. La idea es conectar datos de consumo de entretenimiento con datos comerciales para ajustar los impactos publicitarios.
Estas funciones se irán desplegando en todos los mercados que cuenten con plan con anuncios antes de que termine el año, lo que significa que gran parte de Europa y Latinoamérica verá cómo la personalización y el ajuste fino de campañas gana peso progresivamente.
Más medición, más datos y más compra programática para los anunciantes
Para convencer a las marcas, Netflix no solo pone encima de la mesa su catálogo de títulos y el tamaño de su audiencia, sino también un ecosistema cada vez más sofisticado de medición y compra de medios. Bajo el paraguas de Netflix Ads Suite, la compañía está lanzando nuevas APIs y colaboraciones tecnológicas.
Entre las novedades se encuentran la API Audience Insights, que ofrece a los anunciantes información sobre el comportamiento de las audiencias dentro de la plataforma, y la API Reach Curve, pensada para estimar de forma más precisa el alcance potencial de las campañas. Ambas herramientas buscan acercar el lenguaje de Netflix al de las agencias y centrales de medios.
En cuanto a protección y manejo de datos, la plataforma ha sellado acuerdos con proveedores de data clean rooms como Snowflake, Amazon Web Services e InfoSum. Estas soluciones permiten a anunciantes y plataformas cruzar información de manera controlada, respetando las restricciones de privacidad y evitando el intercambio directo de datos identificables.
En el plano de la compra programática, Netflix ampliará la posibilidad de adquirir inventario de anuncios de pausa y emisiones en directo a través de los DSP habituales del mercado. También ha anunciado integraciones con grandes grupos de agencias como Dentsu, Omnicom o Horizon, con el objetivo de facilitar que las campañas de televisión conectada se gestionen igual que las digitales.
A partir del 1 de junio, los anunciantes en países clave podrán, además, segmentar audiencias de Netflix mediante Amazon DSP, y se espera la incorporación de otras plataformas como Yahoo DSP. Todo esto se orienta a ofrecer más control sobre la frecuencia, el tipo de usuario al que se impacta y el rendimiento final de cada euro invertido.
Impacto para el usuario: más anuncios y posibles cambios en la relación precio-servicio
El refuerzo de la pata publicitaria no es neutral para quienes usan el servicio. Netflix ha dejado claro que ajustará la cantidad de anuncios y su frecuencia en función del comportamiento de cada perfil. En la práctica, quienes vean mucho contenido podrían llegar a encontrarse con más impactos publicitarios que aquellos que usan la plataforma de forma esporádica.
La compañía ha comunicado que quiere mantener la carga de anuncios por hora por debajo de la televisión tradicional, pero también ha admitido que seguirá probando diferentes combinaciones para encontrar el punto de equilibrio entre ingresos y experiencia. Eso abre la puerta a que, en algunos mercados, la percepción de saturación publicitaria aumente si el número de cortes o la duración de los mismos se incrementa.
En Europa, incluido el mercado español, el plan con anuncios se ha posicionado como la opción más asequible dentro del catálogo de precios. Sin embargo, el hecho de que la plataforma combine subidas de tarifas con una ampliación de los espacios publicitarios ha generado cierto malestar entre parte de los suscriptores, como las subidas en Italia que la justicia ha cuestionado.
Desde el punto de vista de privacidad y uso de datos, algunos usuarios expresan inquietud por el grado de detalle con el que se analizan sus hábitos de visionado y consumo para segmentar la publicidad. Netflix insiste en que trabaja con datos agregados y entornos controlados, pero la tendencia del sector apunta a un aprovechamiento creciente de cualquier señal que ayude a hacer los anuncios más precisos.
En cualquier caso, la plataforma mantiene por ahora la coexistencia entre planes con y sin publicidad, de modo que quienes deseen evitar anuncios pueden seguir pagando una cuota más alta. Lo que sí parece claro es que el plan con anuncios dejará de ser un experimento para convertirse en una modalidad central, especialmente en mercados europeos y latinoamericanos donde el precio es un factor decisivo.
Con un plan con anuncios que ya reúne a cientos de millones de espectadores al mes, una expansión prevista a nuevos países europeos y latinoamericanos y una batería de herramientas de IA y compra programática para marcas, Netflix consolida un modelo híbrido en el que el usuario paga menos a cambio de ver más publicidad y cede parte de sus datos de uso. La plataforma de streaming se asienta así como un gran escaparate publicitario global, al tiempo que los consumidores en España y el resto de Europa se acostumbran a una experiencia cada vez más parecida, en algunos aspectos, a la televisión de siempre, pero con algoritmos, segmentación avanzada y un catálogo que sigue siendo el principal gancho para seguir dentro del ecosistema.