- Netflix revisa su propuesta por Warner Bros. Discovery para pagar los 27,75 dólares por acción íntegramente en efectivo.
- La operación, valorada en unos 82.700-83.000 millones de dólares sin deuda, se centra en los estudios y el negocio de streaming, dejando fuera el cable.
- Paramount Skydance mantiene una oferta rival más alta en importe total, pero con mayor apalancamiento y riesgos de financiación.
- La fusión transformaría el mapa global del entretenimiento y reforzaría el liderazgo de Netflix en contenidos premium.
La batalla por el control de Warner Bros. Discovery (WBD) ha entrado en una nueva fase tras el movimiento de Netflix, que ha decidido reformular su propuesta para hacerla más simple y atractiva para los accionistas del grupo. La plataforma de streaming ha optado por sustituir el esquema mixto de efectivo y acciones por un pago íntegramente en metálico, enviando una señal clara de compromiso financiero y de confianza en la operación.
Con este giro estratégico, Netflix busca acelerar los plazos de aprobación, reducir la incertidumbre ligada a la volatilidad bursátil y neutralizar las críticas de su gran rival en esta pugna, Paramount Skydance (PSKY). La compra, centrada en los históricos estudios de Hollywood y el negocio de streaming de Warner, podría reconfigurar el equilibrio de poder en la industria audiovisual mundial y tener un impacto directo en la oferta de contenidos para los usuarios europeos y españoles.
Una oferta de más de 82.700 millones, ahora solo en efectivo
La propuesta revisada mantiene el valor global de la operación en torno a 82.700-83.000 millones de dólares sin incluir deuda (unos 70.000-71.000 millones de euros al cambio actual), pero cambia por completo la forma de pago. Si en el planteamiento original los accionistas de WBD iban a recibir 23,25 dólares en efectivo y 4,50 dólares en acciones de Netflix por cada título, ahora la compañía californiana abonará los 27,75 dólares por acción íntegramente en efectivo.
El ajuste, aprobado por unanimidad por los consejos de administración de Netflix y WBD, pretende ofrecer una mayor certidumbre sobre el valor final que recibirán los inversores de Warner en el momento del cierre. La empresa con sede en Los Gatos subraya que una contraprestación totalmente en metálico elimina la variabilidad asociada al comportamiento de sus títulos en bolsa, que han sufrido caídas significativas desde que se anunció el interés por WBD.
Según la información remitida al regulador y a los mercados, la operación se financiará con una combinación de caja disponible, líneas de crédito y financiación comprometida. Netflix ya ha asegurado hasta 59.000 millones de dólares de respaldo por parte de grandes bancos de Wall Street y ha comenzado a refinanciar parte de esa deuda a plazos más largos, con el objetivo de preservar un balance saneado y mantener su calificación crediticia de grado de inversión.
La compañía insiste en que su robusta generación de flujo de caja permite estructurar la operación íntegramente en efectivo sin renunciar a la flexibilidad necesaria para abordar futuras prioridades estratégicas, tanto en Estados Unidos como en mercados clave como Europa.
Qué activos se juega Netflix: estudios, HBO y guerra del streaming
El interés de Netflix se concentra en los estudios de cine y televisión de Warner Bros y en su negocio de streaming, principalmente HBO y HBO Max (ahora Max en varios mercados). Quedan fuera de la ecuación los activos de televisión por cable, agrupados en torno a Discovery Global, que incluye canales como CNN, TNT o Discovery Channel.
Warner Bros. Discovery tiene previsto escindir su negocio en dos sociedades cotizadas independientes: por un lado, Warner Bros, que aglutinaría los estudios y el streaming y es el objetivo de la oferta de Netflix; y por otro, Discovery Global, que concentraría la televisión tradicional de pago. La separación se espera que se complete en un plazo de entre seis y nueve meses, antes del cierre definitivo de la transacción con Netflix.
Para la plataforma de streaming, la adquisición supondría incorporar un catálogo de títulos icónicos que va desde clásicos como Casablanca, Cantando bajo la lluvia o El Padrino, hasta franquicias superventas como Harry Potter o el universo de superhéroes de DC Comics (Batman, Superman y otros). A ello se suman las producciones de HBO, entre las que destacan series de referencia como Los Soprano, Juego de Tronos o El ala oeste de la Casa Blanca.
La integración de este catálogo en la oferta global de Netflix reforzaría de forma notable su posición en el mercado europeo y español, donde la plataforma compite con Disney+, Amazon Prime Video, Apple TV+ y la propia HBO/Max. Un eventual control por parte de Netflix podría concentrar en un solo actor una parte muy relevante de los contenidos premium que hoy están repartidos entre varios servicios y licencias.
En paralelo, Ted Sarandos, co-consejero delegado de Netflix, se ha esforzado en trasladar a Hollywood y a los reguladores la idea de que la compañía está comprometida con mantener el modelo de estreno en salas de cine de los grandes títulos de Warner, con ventanas de exhibición de unos 45 días antes de su llegada al streaming, algo que también resulta clave para los mercados europeos, muy sensibles a la protección de la explotación cinematográfica tradicional.
Calendario, votaciones y frentes regulatorios
El rediseño de la oferta tiene también una dimensión de calendario. Tanto Netflix como WBD confían en que la estructura totalmente en efectivo sirva para acelerar la votación de los accionistas de Warner. La compañía prevé que la junta extraordinaria para decidir sobre la transacción pueda celebrarse en abril de 2026, siempre que se cumplan los plazos previstos.
El cierre de la operación sigue condicionado a varias piezas: la separación efectiva de Discovery Global, la obtención de las autorizaciones regulatorias pertinentes, la aprobación definitiva por parte de los accionistas de WBD y el cumplimiento de las condiciones habituales en este tipo de fusiones de gran tamaño. En Europa, los reguladores de competencia examinarán con lupa cualquier impacto sobre la diversidad de la oferta audiovisual y la posición de dominio de un actor que ya es el servicio de streaming con mayor número de suscriptores del mundo.
Desde Warner Bros. Discovery, su presidente y consejero delegado, David Zaslav, ha defendido públicamente el acuerdo revisado, asegurando que acerca la combinación de dos de las grandes compañías de narrativa del planeta y permitirá que aún más espectadores tengan acceso al contenido que prefieren. Samuel A. Di Piazza Jr., presidente del consejo de WBD, ha destacado que el paso a una contraprestación totalmente en efectivo aumenta la certeza del valor para los accionistas y, al mismo tiempo, les deja expuestos al potencial de la futura Discovery Global independiente.
En el lado de Netflix, Sarandos sostiene que la junta de WBD sigue apoyando y recomendando unánimemente la propuesta y que la operación es la mejor opción para accionistas, creadores, trabajadores y para el conjunto de la industria del entretenimiento. El ejecutivo subraya que la fusión ampliará la capacidad de producción y la inversión en programación original en Estados Unidos y otros territorios, lo que debería traducirse en más empleo y más contenidos para audiencias de todo el mundo, incluida Europa.
Este proceso se produce además en un momento en el que Netflix encara un trimestre clave en resultados, con el mercado pendiente de la evolución de su negocio publicitario, del crecimiento del nivel con anuncios —que suma ya decenas de millones de usuarios activos mensuales— y del impacto que pueda tener una operación de este tamaño en sus márgenes y en su deuda.
Paramount Skydance, la gran rival con una oferta más alta
Mientras Netflix afina su propuesta, Paramount Skydance (PSKY) mantiene la presión con una contraoferta que, sobre el papel, es más elevada en términos de importe total. Su planteamiento asciende a 30 dólares por acción de WBD, lo que supone valorar el conjunto del grupo —incluido el negocio de cable— en unos 108.000-108.400 millones de dólares (cerca de 93.000 millones de euros).
La oferta de PSKY se dirige al 100% de Warner Bros. Discovery, incluyendo CNN, TNT y el resto de canales de televisión de pago, y cuenta con el respaldo financiero del magnate Larry Ellison, cofundador de Oracle y padre de David Ellison. Ellison se ha comprometido a inyectar más de 40.000 millones de dólares en la operación, lo que da peso a la propuesta aunque también la hace muy apalancada.
Pese a ese precio más alto, el consejo de WBD ha rechazado ya en varias ocasiones la oferta de Paramount, al considerar que presenta un valor insuficiente y demasiados riesgos en materia de financiación de deuda y condiciones para el cierre. La dirección de Warner ha puesto el foco en el «monto extraordinario» de cláusulas de endeudamiento que, según su análisis, elevan las probabilidades de que la transacción no llegue a completarse o de que lo haga en términos menos favorables para sus accionistas.
En paralelo, Paramount Skydance ha pasado al ataque legal. La compañía ha interpuesto una demanda ante un tribunal de Delaware para obligar a Warner Bros. Discovery a detallar los términos de la oferta de Netflix y justificar por qué la considera superior. Asimismo, ha anunciado que intentará colocar sus propios candidatos en el consejo de administración de WBD con el objetivo de frenar el acuerdo con Netflix desde dentro.
El mercado, mientras tanto, evalúa las implicaciones financieras de cada opción. De cerrarse la operación, Paramount quedaría con una deuda cercana a los 87.000 millones de dólares, según estimaciones recogidas por Reuters, mientras que Netflix elevaría su endeudamiento hasta el entorno de los 85.000 millones. Pese a ello, el mayor tamaño y la capitalización bursátil de Netflix —muy por encima de la de Paramount— harían que, en términos relativos, su operación resultase menos apalancada.
Impacto en la industria y en el ecosistema europeo del entretenimiento
Si la transacción llega a buen puerto, Netflix se convertiría en el mayor productor cinematográfico del mundo por volumen de catálogo, con un peso sin precedentes en cine, series y formatos de entretenimiento. Esta concentración plantea interrogantes sobre la competencia en el mercado europeo, donde los reguladores han exigido en los últimos años cuotas mínimas de producción local y contribuciones específicas al audiovisual doméstico.
Desde el punto de vista de la oferta, la integración de los contenidos de Warner y HBO en el ecosistema de Netflix podría dar lugar a una reconfiguración de licencias y acuerdos con televisiones y plataformas en España y en otros países de la UE. Catálogos que hoy se distribuyen en abierto, en canales de pago o en servicios rivales podrían pasar a estar disponibles en exclusiva en Netflix, reduciendo las alternativas para algunos operadores pero, al mismo tiempo, concentrando en un único servicio una parte muy relevante del contenido premium.
Expertos del sector, como la analista Kathleen Brooks (XTB), advierten de que la futura entidad tendría un peso muy significativo en el streaming global, lo que obligaría a realizar un examen regulatorio exhaustivo tanto en Estados Unidos como en Europa. La cuestión clave será determinar si la operación limita de forma sustancial la competencia en la distribución de contenidos de alto presupuesto y si podría derivar en subidas de precios o menores opciones para el consumidor final.
Por otra parte, la dirección de Netflix insiste en el efecto positivo que tendría la fusión sobre la inversión en producción original y sobre la creación de empleo en la industria. La compañía sostiene que no tiene intención de recortar el número de películas o series producidas por Warner, en contraste con el enfoque que atribuye a Paramount, orientado —según Sarandos— a reducir costes y disminuir el volumen de estrenos.
En Europa, y concretamente en España, donde tanto Netflix como Warner mantienen acuerdos de producción y rodaje con estudios y productoras locales, la operación podría traducirse en más proyectos ambiciosos si se confirma la apuesta por aumentar la capacidad de producción. No obstante, también podría presionar a las productoras independientes y a los competidores más pequeños, que se verían obligados a rivalizar con un gigante todavía mayor en la compra de derechos y talento.
La decisión de Netflix de modificar su oferta por Warner Bros. Discovery para pagarla íntegramente en efectivo representa un paso decisivo en una negociación que puede redefinir el mapa global del entretenimiento. La pugna con Paramount Skydance, los equilibrios financieros, el escrutinio regulatorio y las implicaciones para el mercado europeo convierten esta operación en uno de los movimientos corporativos más relevantes del sector en los últimos años, con efectos potenciales tanto en Hollywood como en las pantallas de los hogares españoles y del resto de Europa.