- La logística ha pasado de ser un área operativa a un factor estratégico que condiciona la experiencia de compra y la fidelización en ecommerce.
- Ejemplos como Grupo Akoma y Bolian muestran cómo la automatización (AutoStore, software y Put To Light) multiplica capacidad, precisión y fiabilidad.
- Digitalización, sostenibilidad y nuevos modelos de última milla son claves para que las pymes compitan con garantías en el entorno online.
- Métricas como tiempo medio de entrega, incidencias, coste por pedido y ratio de devoluciones permiten evaluar si la logística es realmente competitiva.

La logística para ecommerce se ha convertido en el auténtico campo de batalla para las tiendas online: ya no solo importa qué vendes, sino cómo, cuándo y en qué condiciones llega cada pedido a manos del cliente. En un entorno donde los gigantes del sector entregan en el mismo día, las pymes tienen que ponerse las pilas si no quieren quedarse atrás.
Al mismo tiempo, la gestión de datos, la automatización del almacén, el control de costes y la sostenibilidad están redefiniendo el mapa logístico. Quien siga operando con procesos manuales, hojas de cálculo y poca visibilidad se encontrará con retrasos, errores de stock, devoluciones caras y, lo peor, clientes que no vuelven tras una mala experiencia de entrega.
La logística pasa de “trastienda” a factor estratégico en ecommerce
En los últimos años, el crecimiento del comercio electrónico ha provocado que la logística deje de ser un departamento operativo y discreto para convertirse en uno de los ejes estratégicos del negocio. Cada compra online activa una cadena compleja que va desde la gestión del inventario hasta la última milla, pasando por la preparación de pedidos y la gestión de incidencias.
Las pymes que venden por Internet compiten ahora en un mercado en el que la rapidez, la fiabilidad y la experiencia de entrega pesan tanto como el precio o la calidad del producto. Esto obliga a replantear estructuras concebidas para volúmenes bajos y demandas predecibles, que ya no sirven en campañas como Black Friday, Navidad o rebajas, cuando los pedidos se disparan.
Esta transformación se refleja en una serie de cambios claros: una mayor integración entre venta y distribución, el uso intensivo de datos en tiempo real, la externalización estratégica de ciertas operaciones logísticas y una realidad incuestionable: la logística se ha fundido con la propuesta de valor del producto. La promesa al cliente ya no es solo “qué” compra, sino “cómo” lo va a recibir.
Cuando estas estructuras no evolucionan al ritmo del mercado, aparece la saturación en campañas, los cuellos de botella, los retrasos y una cascada de devoluciones que disparan los costes. Según diferentes informes de referencia en el sector, más del 40% de los consumidores deja de comprar en una tienda online después de sufrir una mala experiencia en la entrega.
Por eso, la logística se ha convertido en un termómetro del grado de madurez de un ecommerce: si la operativa sufre cada vez que suben las ventas, el problema no está solo en el marketing o en el catálogo, sino en la base logística que sostiene el negocio.
Datos que demuestran que la logística decide el éxito de un ecommerce
Los números son contundentes: más allá de campañas, redes sociales o inversiones en publicidad, la experiencia logística es hoy uno de los principales motivos por los que un cliente repite o abandona una tienda online. No es una intuición, es algo que se ve en todos los estudios especializados.
Por un lado, se calcula que alrededor del 41% de los compradores deja de comprar en un ecommerce tras una mala entrega: retrasos injustificados, falta de información sobre el estado del pedido, paquetes dañados o devoluciones lentas y complicadas. Esa mala experiencia se traduce en una pérdida directa de clientes y en opiniones negativas.
Por otro lado, los costes también cuentan. Aproximadamente entre el 50% y el 53% del coste logístico total se concentra en la última milla, es decir, en el tramo final desde el almacén o el hub hasta la puerta del cliente. Este segmento es el más caro y, a la vez, el que más influye en la percepción de la marca, por lo que optimizarlo se ha vuelto clave para mantener márgenes saludables.
Las empresas que logran implantar sistemas de trazabilidad en tiempo real y analítica avanzada reducen de forma significativa las incidencias: se habla de mejoras de alrededor del 30% gracias a disponer de información actualizada sobre la ubicación de cada paquete, los tiempos de reparto y los posibles problemas en ruta.
Además, una parte importante de los consumidores está dispuesta a pagar más por una buena experiencia logística: alrededor de un 38% de los compradores acepta un sobrecoste por entregas más rápidas y flexibles, lo que convierte la logística en un factor de diferenciación y no solo en un centro de gasto inevitable.
En paralelo, las pymes que integran sus sistemas de ventas, almacén y transporte reducen errores de stock en torno a un 25%, evitando roturas de inventario, ventas de productos que no están disponibles o duplicidades. En definitiva, en ecommerce, la logística ha pasado de acompañar a la venta a dirigirla: quien no invierte en eficiencia, visibilidad y experiencia de entrega pierde competitividad aunque tenga el mejor producto.
El caso de Grupo Akoma y Bolian: automatización al servicio del ecommerce
Un ejemplo muy ilustrativo de cómo está evolucionando la logística para ecommerce lo encontramos en Grupo Akoma y su división Bolian. Este grupo, con más de tres décadas de experiencia como partner de logística integral, decidió dar un salto de calidad para soportar el auge del comercio electrónico, especialmente en el entorno B2C.
Bolian actúa como el motor del grupo en el mercado de fulfillment para ecommerce, orientado a marcas que necesitan entregas rápidas, sin errores y con una gran capacidad para absorber picos de demanda. Para lograrlo, era imprescindible dejar atrás los procesos de picking completamente manuales y apostar por una operativa automatizada de alta densidad.
El reto principal era claro: aumentar de forma drástica la capacidad de almacenaje y la eficiencia en la preparación de pedidos, sin disponer de metros cuadrados ilimitados y manteniendo una flexibilidad operativa que permitiera seguir creciendo. Además, se exigían niveles de precisión muy altos y una fiabilidad casi absoluta para no comprometer la reputación de las marcas a las que dan servicio.
En este contexto, Grupo Akoma optó por incorporar en su centro de Caldes de Montbui (Barcelona) una solución de automatización avanzada, pensada específicamente para entornos ecommerce con gran variabilidad de demanda y exigencia de plazos de entrega cortos. La idea era absorber los picos sin que el servicio se resintiera, algo que con una operativa puramente manual resulta muy complicado.
El resultado ha sido una plataforma logística que les permite posicionarse como referente en servicios logísticos para retail y comercio digital, ofreciendo tiempos de respuesta muy ajustados y una fiabilidad que se ha convertido en uno de sus principales elementos diferenciales frente a otros operadores.
AutoStore, software y Put To Light: así se optimiza un almacén para ecommerce
Para dar respuesta a estos retos, Grupo Akoma confió en una solución AutoStore diseñada e implementada por Element Logic, especialista en automatización de almacenes. El sistema se instaló en una superficie relativamente compacta, de 589 metros cuadrados, en la que se ha exprimido al máximo el uso del espacio gracias a la alta densidad de almacenamiento propia de esta tecnología.
El corazón de la instalación es una configuración de hasta 20.000 cubetas organizadas en 14 niveles, gestionadas por 17 robots del modelo R5, que se mueven por la parte superior de la estructura recogiendo y depositando las cubetas según las necesidades del sistema. Esta arquitectura permite almacenar una enorme cantidad de referencias en un área reducida, acercando el stock al punto de preparación de pedidos.
Para interactuar con el sistema, se han habilitado cuatro estaciones de trabajo tipo carrusel: tres de ellas se dedican a la preparación de pedidos y una está destinada a la recepción de mercancía. Esta separación de funciones facilita que la operativa fluya con menos interferencias y que los operarios trabajen de manera cómoda y segura, reduciendo movimientos innecesarios.
Más allá del hardware, la clave está en el cerebro que coordina todo: el software eManager, desarrollado por Element Logic, es el encargado de monitorizar, controlar y optimizar en tiempo real el rendimiento del almacén. Desde esta plataforma se pueden ajustar prioridades, gestionar colas de pedidos, analizar cuellos de botella y tomar decisiones tácticas basadas en datos.
Para rematar la solución, se ha implementado un sistema Put To Light (PTL) integrado con AutoStore, pensado para optimizar la fase final de la preparación de pedidos. Este sistema permite trabajar en modo batch, es decir, manejar un mismo producto que después se distribuye simultáneamente en varios pedidos, lo que reduce el número de movimientos del sistema y aumenta sensiblemente la productividad por operario.
La combinación de AutoStore, eManager y Put To Light ha permitido a Grupo Akoma y Bolian incrementar la capacidad de almacenamiento en un espacio contenido, mejorar de forma notable la velocidad y precisión en el picking, reducir errores y elevar la ergonomía y la seguridad del personal de almacén. Además, la solución está pensada para ampliarse en el futuro sin parar la operativa, algo clave en entornos donde el crecimiento puede ser muy rápido.
A nivel de resultados, los datos hablan por sí solos: en los últimos meses de operación, el sistema AutoStore ha registrado un tiempo de actividad del 100% y una disponibilidad cercana al 99,97%, demostrando una estabilidad y robustez que resultan críticas para empresas que operan en ecommerce y no se pueden permitir caídas del servicio.
Retos específicos de las pymes en la logística para ecommerce
Mientras los grandes operadores apuestan por automatizaciones complejas, muchas pymes siguen batallando con problemas muy concretos que limitan su crecimiento online. No siempre tienen el volumen o el presupuesto necesario para implantar soluciones de gran escala, pero sí sufren las mismas exigencias por parte del cliente final.
Uno de los desafíos más habituales es la gestión de picos de demanda en campañas, que en algunos casos se apoya en modelos como el dropshipping. Cuando llegan promociones, rebajas o lanzamientos de producto, el volumen de pedidos se dispara y la estructura habitual se queda corta. Sin una planificación flexible y recursos bien dimensionados, se acumulan retrasos, errores de preparación y un incremento de las devoluciones.
Otro punto crítico es el coste de la última milla. Para una pyme, el reparto final puede llegar a representar hasta la mitad del coste logístico total. Negociar tarifas competitivas, optimizar rutas y elegir bien a los transportistas es determinante para no acabar vendiendo mucho, pero ganando poco o nada en cada pedido.
La gestión de devoluciones también suele convertirse en un quebradero de cabeza. El ecommerce genera un porcentaje de retornos muy superior al comercio físico, y si no hay procesos claros y sistemas preparados para absorber esos flujos, las devoluciones terminan consumiendo recursos, bloqueando stock y erosionando márgenes.
Además de estos retos, muchas pymes reconocen que la logística es su principal cuello de botella para escalar ventas online. Falta visibilidad de datos, sobran tareas manuales y las decisiones se toman, en demasiadas ocasiones, “a ojo” en lugar de basarse en métricas fiables como tiempos medios de entrega, coste por pedido o ratio de incidencias.
Por todo ello, antes de pisar el acelerador del marketing, conviene revisar si la estructura logística está realmente preparada para aguantar un aumento de la demanda. Vender más sin poder entregar bien puede ser la receta perfecta para perder reputación y clientes en tiempo récord.
Digitalización logística: de la reacción a la predicción
La digitalización está cambiando de arriba abajo la forma de gestionar la cadena de suministro. No se trata solo de informatizar lo que ya se hacía en papel, sino de rediseñar los procesos apoyándose en datos, automatización y conectividad entre sistemas. Sin información en tiempo real, las decisiones siguen siendo reactivas; con datos, pueden ser predictivas.
En primer lugar, la trazabilidad en tiempo real de los pedidos permite conocer en todo momento dónde está cada envío, cuál es su estado y qué incidencias se han producido. Esta visibilidad no solo mejora la atención al cliente, sino que también facilita que los equipos internos detecten problemas antes de que se agraven.
En segundo lugar, la integración de sistemas se ha vuelto imprescindible. Conectar la tienda online con el ERP, el software de almacén y las plataformas de transporte elimina duplicidades y errores manuales, evita incoherencias de stock y reduce el tiempo dedicado a tareas administrativas de poco valor añadido.
El tercer pilar es el análisis predictivo. Con datos históricos y modelos adecuados, es posible anticipar roturas de stock, prever saturaciones en campañas y dimensionar mejor los recursos, desde el personal hasta la capacidad de almacenamiento. Así se pasa de apagar fuegos a prevenirlos.
La experiencia demuestra que las empresas que se toman en serio la digitalización logística reducen incidencias de forma notable y ganan agilidad para adaptarse a cambios en la demanda. No hace falta ser un gigante para empezar: existen soluciones modulables y asequibles pensadas para pymes que quieren dar este salto, como la impresión bajo demanda.
Sostenibilidad y logística responsable: menos impacto, más eficiencia
La presión regulatoria y la sensibilidad de los consumidores han colocado la sostenibilidad en el centro de la conversación logística. Ya no basta con entregar rápido; hay que hacerlo reduciendo el impacto ambiental siempre que sea posible, sin disparar los costes.
Uno de los frentes más claros es la optimización de rutas de transporte. Reducir kilómetros recorridos implica menos emisiones y menos gasto en combustible. Aquí entran en juego herramientas de planificación avanzada, acuerdos con operadores que compartan el enfoque sostenible y, en algunos casos, microalmacenes urbanos que acerquen el stock al cliente final.
El embalaje es otro aspecto clave. Diseñar paquetes más ajustados, con materiales reciclables o reutilizables, reduce el volumen, el desperdicio y los costes de logística inversa. Además, muchos clientes valoran positivamente las marcas que se esfuerzan por minimizar el uso de plásticos y materiales innecesarios.
El uso eficiente de la flota también marca la diferencia. Compartir recursos logísticos, consolidar cargas o renovar vehículos hacia opciones menos contaminantes contribuye a mejorar la huella ambiental y, a medio plazo, la rentabilidad operativa.
En resumen, la sostenibilidad bien planteada no es un capricho ni un lujo, sino una forma de alinear eficiencia económica y responsabilidad ambiental, aspectos cada vez más vigilados por clientes, partners y administraciones públicas.
Plataformas logísticas, última milla y nuevos modelos de entrega
El auge del ecommerce ha impulsado una transformación profunda en las plataformas logísticas y en la manera de entender la última milla. Los centros tradicionales alejados de las ciudades conviven ahora con modelos híbridos que combinan automatización, microalmacenes urbanos y alianzas con operadores locales.
Según los análisis del mercado inmobiliario logístico, los centros de proximidad en zonas urbanas han crecido con fuerza en los últimos años, impulsados por la necesidad de acortar los tiempos de entrega y reducir los costes de reparto en áreas de alta densidad de población.
Este cambio se traduce en almacenes descentralizados, donde el stock se reparte en varios puntos estratégicos, acercando así los productos al cliente final. Menos distancia significa menos tiempo de entrega y, a menudo, menos emisiones, aunque exige una gestión informática muy precisa para no perder el control del inventario.
También se observa un auge de los modelos colaborativos: distintas empresas comparten infraestructuras, transporte o incluso personal en determinados momentos para aprovechar economías de escala sin asumir grandes inversiones fijas. Para muchas pymes, este tipo de acuerdos es la vía más realista para ofrecer un servicio competitivo.
En cuanto a la experiencia del cliente, las entregas flexibles se imponen: franjas horarias concretas, puntos de recogida, taquillas inteligentes y opciones de reprogramación se han convertido en elementos clave. La última milla es el momento de la verdad: define la percepción final de la marca y condensa todo el esfuerzo previo de venta, preparación y transporte.
Herramientas y software para profesionalizar la logística en pymes ecommerce
La tecnología adecuada permite a una pyme competir dignamente en un terreno dominado por grandes operadores. El foco debe estar en ganar visibilidad, coordinar mejor a todos los actores de la cadena y mantener bajo control los costes y los tiempos.
Existen plataformas que centralizan la gestión de envíos, tarifas y devoluciones, conectando la tienda online con múltiples transportistas desde un único panel. Este tipo de soluciones ayuda a reducir la gestión manual y automatizar tareas repetitivas, como la impresión de etiquetas o la comunicación de estados del pedido al cliente.
Por otra parte, los sistemas de gestión empresarial y de almacén integran ventas, stock, compras y facturación, lo que permite evitar desajustes entre lo que se vende y lo que realmente hay disponible. Estos sistemas facilitan la planificación del inventario, la reposición y el control de márgenes.
También hay plataformas específicas para el entorno logístico que se centran en la preparación de pedidos, el control de ubicaciones, la organización del picking y la asignación de recursos en el almacén. Al trabajar de forma modular, muchas de estas herramientas se adaptan al tamaño y presupuesto de una pyme, permitiendo empezar por lo básico e ir sumando funcionalidades.
Los estudios sobre software de logística indican que las empresas que integran estas plataformas pueden llegar a ahorrar hasta un 35% de tiempo operativo, liberando recursos que pueden destinarse a tareas de mayor valor, como el análisis de datos o la mejora del servicio al cliente.
Métricas clave para saber si la logística del ecommerce está en forma
Sin indicadores claros, es imposible mejorar. La logística, igual que el marketing o las finanzas, necesita métricas que permitan evaluar si el modelo actual es sostenible y competitivo. No se trata de medir por medir, sino de centrarse en los KPIs que realmente influyen en la experiencia del cliente y en la cuenta de resultados.
Uno de los indicadores más importantes es el tiempo medio de entrega. Saber cuántos días pasan desde que el cliente hace el pedido hasta que lo recibe permite comparar el propio desempeño con el de la competencia y detectar áreas de mejora en preparación, transporte o coordinación con los operadores.
La tasa de incidencias es otro KPI fundamental. Agrupa retrasos, entregas fallidas, paquetes dañados o pedidos equivocados. Una tasa alta indica problemas de calidad operativa que pueden estar en el almacén, en el transporte o en la gestión de la información con el cliente.
El coste por pedido ayuda a entender si el modelo logístico es sostenible. Incluye preparación, embalaje, transporte, devoluciones y parte de los costes fijos asignados. Si este coste se acerca demasiado al margen que deja cada venta, el negocio puede crecer en facturación pero no en beneficio, algo especialmente delicado en pymes.
Por último, el ratio de devoluciones ofrece pistas sobre posibles fallos en el producto, el embalaje, la información en la web o incluso en la calidad del transporte. Analizar por qué se devuelven los pedidos y cuánto cuesta cada devolución es clave para corregir a tiempo y no dejar que la logística inversa devore los márgenes.
Al mirar en conjunto todos estos elementos —desde la automatización de casos como el de Grupo Akoma y Bolian, hasta la digitalización, la sostenibilidad, la evolución de la última milla y el uso de herramientas especializadas— se ve con claridad que la logística para ecommerce ya no es un simple apoyo a las ventas, sino el corazón del negocio: quien sea capaz de entregar mejor, más rápido y con menos fricciones será quien marque la diferencia frente a unos clientes cada vez más exigentes y acostumbrados a estándares de servicio muy altos.