- El Gobierno, a través de la SETT, invertirá 9,75 millones de euros en Nu Quantum para que establezca una filial de computación cuántica en España.
- La nueva sede se centrará en redes cuánticas, chips fotónicos y la interconexión segura y escalable de ordenadores cuánticos.
- Se prevé la creación de más de 30 empleos altamente cualificados y el refuerzo del ecosistema cuántico y fotónico español.
- La operación se alinea con la Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas y el PERTE Chip para impulsar la soberanía digital europea.

El Gobierno de España ha decidido dar un paso más en su estrategia de transformación digital con una importante apuesta por la computación cuántica. A través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), conocida como la «SEPI Digital», el Ejecutivo va a entrar en el capital de la empresa británica Nu Quantum para facilitar su implantación en territorio nacional.
La operación contempla una inyección de 9,75 millones de euros procedentes en gran parte de fondos europeos Next Generation, destinada a que la compañía abra una filial en España especializada en redes cuánticas y chips fotónicos. El objetivo es que este centro se convierta en un polo de referencia internacional y contribuya a consolidar al país como uno de los nodos clave de esta tecnología emergente.
Una inversión estratégica para atraer industria cuántica
Según ha explicado el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, esta participación pública en Nu Quantum se enmarca en una política más amplia para reforzar la soberanía digital europea y situar a España en la primera línea de la computación cuántica. El anuncio se realizó durante el foro europeo Science for Industry, celebrado en Madrid.
López subrayó que «la carrera por la cuántica no será fácil» y que el país debe apostar por ámbitos de especialización como las comunicaciones y redes cuánticas seguras. En este contexto, la inversión cercana a los 10 millones de euros permitirá poner en marcha una filial de Nu Quantum en España orientada a la interconexión de procesadores cuánticos, un elemento esencial para que la tecnología pase del laboratorio al uso comercial.
Esta aportación de la SETT forma parte de una ronda de financiación internacional de aproximadamente 60 millones de dólares captados por Nu Quantum, lo que sitúa a la empresa como uno de los proyectos más destacados en el campo de la computación cuántica distribuida. Desde el Ministerio remarcan que se trata de una de las rondas más relevantes conocidas en este segmento específico.
El Gobierno pretende que esta operación contribuya a que España deje definitivamente atrás el papel de mero consumidor de servicios tecnológicos y pase a exportar soluciones avanzadas y talento especializado. En palabras del propio ministro, hace una década España «exportaba talento e importaba servicios», mientras que ahora se busca justo el efecto contrario.
Además de la inversión directa, la implicación de la SETT garantizará que el proyecto se integre de forma coordinada en el ecosistema cuántico y fotónico nacional, alineándose con las prioridades de la Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas y del PERTE Chip, que moviliza cientos de millones de euros para este ámbito.
La nueva filial de Nu Quantum en España
La futura sede de Nu Quantum en España estará orientada a convertirse en centro de referencia para la infraestructura de redes cuánticas. Tanto el Ministerio de Transformación Digital como la propia compañía coinciden en que se busca diseñar una arquitectura capaz de conectar múltiples ordenadores cuánticos en tiempo real, aumentando de forma notable la capacidad de cálculo conjunta.
Entre los objetivos principales de la filial destaca la industrialización del denominado Quantum Networking Unit (QNU), un componente clave para desplegar redes cuánticas distribuidas. Estas unidades permiten interconectar procesadores cuánticos mediante enlaces seguros y de muy baja pérdida, lo que resulta crucial para escalar esta tecnología y llevarla a entornos comerciales.
Otro pilar del proyecto será el desarrollo de circuitos integrados fotónicos (PIC), que actúan como una especie de enrutadores cuánticos basados en luz en lugar de en electrónica tradicional de silicio. Estos chips fotónicos permiten conectar diferentes ordenadores cuánticos a través de fibra óptica, haciendo posible que los cúbits de una máquina se «comuniquen» con los de otra con mínima pérdida de información.
Fuentes del Ministerio apuntan a que la plantilla inicial de la filial rondará la treintena de puestos de trabajo de alta cualificación, con perfiles en física cuántica, ingeniería fotónica, diseño de chips y software especializado. La idea es que, con el tiempo, este núcleo se convierta en un centro neurálgico de talento e innovación cuántica en el sur de Europa.
Todavía no se ha hecho pública la localización exacta de la sede, aunque el Ejecutivo insiste en que se elegirá un entorno con ecosistema científico-tecnológico fuerte y conexiones con centros de investigación punteros, algo clave para acelerar la transferencia de conocimiento y la colaboración público-privada.
Redes cuánticas, chips fotónicos y escalabilidad
La apuesta por Nu Quantum se entiende mejor si se tiene en cuenta uno de los problemas centrales de la computación cuántica: la dificultad para escalar los sistemas actuales. Los ordenadores cuánticos de hoy todavía son muy sensibles al ruido y a las interferencias (microondas, cambios de temperatura, vibraciones), lo que les lleva a cometer errores con facilidad.
Estos equipos requieren operar en condiciones extremadamente controladas, cercanas al cero absoluto, y aun así su capacidad para resolver problemas complejos de manera fiable está limitada. Uno de los grandes retos de la industria es aumentar el número y la calidad de los cúbits, mejorando su tolerancia a errores y permitiendo que dichos fallos se corrijan mediante técnicas de programación y diseño de hardware.
La estrategia de Nu Quantum pasa por conectar varios procesadores cuánticos entre sí mediante redes seguras y escalables, en lugar de fiarlo todo a un único superordenador cuántico gigantesco. Esa computación cuántica distribuida permitiría sumar recursos de cálculo y mejorar el rendimiento global, de forma análoga a cómo funcionan hoy las grandes infraestructuras en la nube, pero con tecnología cuántica.
Los chips fotónicos que pretende industrializar la filial española actuarán como piezas clave de esta red, funcionando como enrutadores ultrarrápidos. A través de fibra óptica, harán posible intercambiar información cuántica sin pérdidas significativas, algo fundamental para que los cúbits de distintos equipos colaboren en un mismo problema sin degradar su estado cuántico.
Si este enfoque madura, abrirá la puerta a ordenadores cuánticos capaces de abordar tareas imposibles para la informática clásica, reduciendo a minutos o incluso segundos cálculos que hoy podrían requerir años de procesamiento con superordenadores tradicionales.
Aplicaciones potenciales y oportunidades para España
Las autoridades españolas destacan que el potencial de estas tecnologías no se limita a un solo sector. Las redes cuánticas y los procesadores interconectados podrán atacar problemas de enorme complejidad en campos diversos, desde la salud hasta la energía.
Entre las aplicaciones más citadas figuran el descubrimiento y diseño de nuevos fármacos mediante simulaciones cuánticas de moléculas complejas, la optimización del consumo energético en redes eléctricas, o la creación de materiales avanzados con propiedades muy específicas para la industria aeroespacial, la automoción o la electrónica.
Otro ámbito de especial interés es el de la seguridad y las comunicaciones cifradas. Las redes cuánticas permiten desarrollar sistemas de distribución de claves prácticamente imposibles de interceptar sin dejar rastro, lo que reforzaría tanto la ciberseguridad de infraestructuras críticas como la protección de datos sensibles en administraciones públicas y empresas.
Desde el punto de vista económico, el Gobierno confía en que la llegada de Nu Quantum contribuya a atraer más inversiones extranjeras y a consolidar un tejido industrial cuántico en España. El país aspira a posicionarse como socio de referencia para grandes compañías tecnológicas y centros de investigación internacionales.
Además, el proyecto encaja con la hoja de ruta de la Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas, dotada con más de 800 millones de euros, y con el PERTE Chip, el programa tractor orientado a impulsar el diseño y la producción de semiconductores y tecnologías asociadas en Europa.
Un ecosistema cuántico español en plena expansión
La llegada de Nu Quantum se suma a un ecosistema cuántico que España lleva tiempo construyendo de forma silenciosa. El país está considerado uno de los seis nodos tecnológicos relevantes en este ámbito, junto a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón y Corea del Sur.
Entre las infraestructuras ya operativas destaca el IBM-Euskadi Quantum Computing Center, ubicado en el campus de Ikerbasque, que permite a investigadores y empresas experimentar con procesadores cuánticos IBM conectados a la nube. También sobresale el primer ordenador cuántico del Estado con tecnología íntegramente europea, instalado en el .
En Galicia, el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA) ultimará en los próximos meses sus capacidades cuánticas, combinando supercomputación clásica con recursos cuánticos para probar nuevas aplicaciones. Y en Asturias, el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN), con sede en El Entrego, trabaja en el primer simulador y ordenador cuántico español basado en átomos de Rydberg, un proyecto pionero impulsado con financiación autonómica.
Junto a estas infraestructuras públicas, varias startups y scaleups españolas especializadas en tecnologías cuánticas han ido ganando peso en el mapa internacional. Empresas como Qilimanjaro, Quside, Multiverse o Quantix Edge Security ya han recibido apoyo de la SETT, acumulando más de 80 millones de euros en inversión de capital riesgo canalizada a través de este vehículo público.
El Ministerio sostiene que esta combinación de centros de investigación, empresas emergentes y capital público-privado configura un entorno especialmente atractivo para proyectos internacionales como el de Nu Quantum, que pueden beneficiarse de una regulación estable, costes energéticos competitivos y personal altamente formado.
Nu Quantum: de Cambridge al liderazgo cuántico global
Nu Quantum nació en 2018 como spin-off del laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge, uno de los centros de física más prestigiosos del mundo. Sus fundadores se propusieron desde el inicio especializarse en redes cuánticas, un nicho dentro de la computación cuántica con enormes posibilidades y todavía poco explotado.
La compañía ha construido su posicionamiento sobre más de una década de trabajo científico en fotónica cuántica, detección ultrarrápida y comunicación segura. Gracias a estos avances, se presenta como una de las primeras empresas a nivel mundial centradas específicamente en la interconexión de ordenadores cuánticos mediante redes distribuidas.
Al frente de la firma está la física española Carmen Palacios-Berraquero, que ejerce como fundadora y consejera delegada (CEO). Palacios-Berraquero, doctora en Física por la Universidad de Cambridge, acumula una amplia trayectoria como investigadora y es autora de múltiples publicaciones científicas en el campo de la óptica y la cuántica.
Además de su rol en Nu Quantum, forma parte del Consejo Asesor Técnico del Centro Nacional de Computación Cuántica del Reino Unido y es cofundadora y directora de UK Quantum, el grupo que agrupa a la industria cuántica británica. Su perfil combina liderazgo científico e impulso empresarial, algo poco habitual en un sector tan especializado.
El equipo de Nu Quantum está integrado por profesionales de disciplinas diversas: física, ingeniería, matemáticas y ciencia de materiales. Esa mezcla de competencias es una de las razones por las que el Gobierno español considera que la implantación de una filial en el país puede generar un efecto arrastre sobre universidades, centros tecnológicos y empresas locales.
Colaboración público-privada y visión de futuro
La inversión de 9,75 millones de euros en Nu Quantum se canalizará a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, que actuará como vehículo de entrada en el capital de la empresa, conviviendo con otros socios privados e institucionales que participan en la ronda internacional.
La SETT se ha consolidado en los últimos años como pieza clave en la reconfiguración del mapa tecnológico español, apoyando tanto a compañías nacionales como a proyectos foráneos dispuestos a instalar capacidades avanzadas en el país. En el sector cuántico, su implicación ya se ha materializado en varias inversiones en startups, lo que ha ayudado a dinamizar el mercado.
Desde el Ministerio se insiste en que este modelo de colaboración público-privada está en el ADN de la gestión de los fondos europeos. El Gobierno aspira a que cada euro invertido desde lo público sirva de palanca para atraer capital adicional, generar empleo de calidad y acelerar la llegada al mercado de nuevas tecnologías estratégicas.
Óscar López ha defendido que España se está «adelantando» en el despliegue de infraestructuras cuánticas, con el objetivo de estar preparada cuando la computación cuántica madure y se generalicen sus aplicaciones comerciales. Para el ministro, se trata de asegurar que el país no solo utilice estas tecnologías, sino que también participe en su desarrollo y gobernanza.
En sus intervenciones públicas, el titular de Transformación Digital ha llegado a apuntar que si gracias a la cuántica desarrollada en España se consigue prevenir un ciberataque, descubrir un medicamento o salvar vidas, el esfuerzo inversor habrá merecido la pena. Una forma coloquial de resumir la ambición de esta apuesta a largo plazo.
Con la llegada de Nu Quantum, el refuerzo de los centros de supercomputación y los proyectos cuánticos ya en marcha, España va consolidando una posición destacada en un campo llamado a transformar industrias enteras en la próxima década. El movimiento del Gobierno, respaldado por la SETT y encuadrado en la Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas y el PERTE Chip, pretende que el país se convierta en uno de los nodos centrales de la computación cuántica y de las redes cuánticas en Europa, atrayendo talento, inversiones y proyectos que permitan dar el salto de la investigación al mercado real.