- El nuevo impuesto eVED gravará a los turismos eléctricos con 3 peniques por milla desde abril de 2028.
- Los híbridos enchufables pagarán 1,5 peniques por milla, mientras que las furgonetas quedarán exentas.
- El sistema se basará en declaraciones de kilometraje estimado, verificadas mediante la ITV o controles aleatorios, sin uso de GPS.
- La medida busca compensar la pérdida de ingresos por impuestos a combustibles, pero genera preocupación en el sector por su posible impacto en la adopción del vehículo eléctrico.
Después de meses de rumores y consultas, el gobierno del Reino Unido ha confirmado la implantación de un nuevo impuesto para los vehículos eléctricos. La medida, que entrará en vigor en abril de 2028, gravará los kilómetros recorridos y busca compensar la pérdida de ingresos por el descenso del consumo de combustibles fósiles.
El nuevo tributo, denominado Electric Vehicle Excise Duty (eVED), se aplicará de forma complementaria al impuesto de circulación actual. Los propietarios de turismos 100% eléctricos pagarán 3 peniques por milla, mientras que los híbridos enchufables abonarán 1,5 peniques por milla. Las furgonetas eléctricas quedarán exentas por el momento.
Detalles del nuevo impuesto

El gravamen se ha diseñado para ser progresivo y basado en el uso real. Tras un intenso proceso de consulta pública, el ejecutivo británico ha introducido cambios significativos respecto a las propuestas iniciales. Una de las principales novedades es que se ha descartado la obligación de realizar inspecciones anuales específicas para verificar el kilometraje de los vehículos con menos de tres años de antigüedad.
En su lugar, los conductores declararán una estimación de los kilómetros que prevén recorrer durante el año al renovar el impuesto. Posteriormente, esa cifra será contrastada con las lecturas del cuentakilómetros registradas durante la inspección técnica obligatoria (MOT) o mediante comprobaciones aleatorias realizadas por la autoridad de tráfico (DVLA). Si el kilometraje real supera el declarado, el propietario deberá abonar la diferencia correspondiente.
Control y verificación del kilometraje

El gobierno también ha flexibilizado los requisitos para las flotas corporativas, permitiendo estimaciones agregadas y procedimientos digitales simplificados para la declaración de kilometraje. Esta modificación responde a las críticas recibidas durante el proceso de consulta, especialmente por parte de empresas de renting, leasing y gestión de flotas, que advertían de la complejidad logística que suponían las inspecciones adicionales para miles de vehículos.
Otro de los aspectos que había generado mayor controversia era la posibilidad de utilizar sistemas de geolocalización para calcular el uso de los vehículos, pero se ha descartado expresamente cualquier mecanismo basado en GPS o telemática. El sistema únicamente registrará el número de kilómetros recorridos, sin recopilar información sobre rutas, horarios o ubicaciones, con el objetivo de preservar la privacidad de los conductores.
Reacciones del sector

La decisión ha generado reacciones encontradas. Diversas organizaciones del sector consideran positivo que el Gobierno haya renunciado al seguimiento mediante GPS y haya simplificado el sistema para las flotas, pero mantienen reservas sobre el posible impacto de la medida en la adopción del vehículo eléctrico. Algunos fabricantes y asociaciones empresariales temen que la introducción de nuevos impuestos en una fase todavía inicial de la electrificación del parque automovilístico pueda ralentizar las ventas y generar incertidumbre entre los consumidores.
Desde el Ministerio de Hacienda británico se argumenta que la medida responde a una necesidad de sostenibilidad fiscal. A medida que aumenta la cuota de mercado de los vehículos eléctricos y disminuye el consumo de gasolina y diésel, también caen los ingresos procedentes del impuesto sobre los carburantes, una de las principales fuentes de financiación del mantenimiento de las infraestructuras viarias. Según el ejecutivo, incluso con el nuevo gravamen, los conductores de vehículos eléctricos seguirán soportando una carga fiscal inferior a la de los usuarios de vehículos de combustión, que actualmente pagan en torno a 6 peniques por milla a través del impuesto incluido en el precio del combustible.

Con la aprobación definitiva del eVED, el Reino Unido se convierte en el primer país europeo en implantar un impuesto específico sobre el uso de los coches eléctricos. La medida, que entrará en vigor en abril de 2028, establece un precedente que otros países podrían seguir a medida que la electrificación avanza y los ingresos por combustibles fósiles se reducen. El debate sobre cómo equilibrar la recaudación fiscal con el fomento de la movilidad sostenible queda abierto, mientras fabricantes y consumidores observan con atención los próximos pasos.
