- La división de transporte refrigerado de Seur registra un incremento del 19% impulsada por los nuevos hábitos de consumo.
- Inversión superior al millón de euros para integrar tecnología IoT y sensores NB-IoT en toda la cadena de suministro.
- La red logística cuenta ya con 600 vehículos especializados y 82 centros preparados para el manejo de productos sensibles.
- Expansión de la cobertura internacional hacia Portugal, sumándose al servicio ya existente con Francia.
El panorama de la distribución en España ha dado un vuelco considerable en los últimos tiempos. La comodidad de llenar la nevera sin salir de casa ha dejado de ser una tendencia pasajera para convertirse en un hábito arraigado, lo que ha obligado a las empresas de transporte a ponerse las pilas. En este escenario, Seur Frío ha logrado sacar pecho al cerrar su último ejercicio con un notable ascenso del 19% en su volumen de actividad, una cifra que demuestra que el sector de los frescos por internet está más vivo que nunca.
Esta evolución no es fruto de la casualidad, sino de una respuesta directa a lo que los usuarios demandan hoy en día: inmediatez y, sobre todo, la seguridad de que el chuletón o el pescado no van a perder la cadena de frío por el camino. La compañía se ha posicionado como un socio fundamental para los productores y comercios que ven en el canal digital su principal vía de expansión, garantizando que los alimentos mantengan sus propiedades intactas desde que salen del almacén hasta que llegan al timbre del consumidor final.
Infraestructura adaptada a la demanda de frescos
Para poder manejar tal volumen de mercancía sin que la calidad se resienta, la empresa ha desplegado una logística de envergadura. Actualmente, disponen de una flota que ronda los 600 vehículos dotados con equipos frigoríficos, además de una red de 82 naves preparadas específicamente para el tratamiento de productos que requieren un control térmico riguroso. Entre los artículos que más viajan por sus rutas destacan los productos cárnicos, que ya suponen una quinta parte del total, seguidos muy de cerca por lácteos, platos precocinados y bebidas que necesitan mantenerse frescas.
El transporte de estos productos, que se mueven habitualmente en una horquilla de entre 2 y 8 grados, requiere una precisión casi quirúrgica. No se trata solo de mover cajas, sino de gestionar mercancía extremadamente delicada como mariscos o quesos artesanos que no perdonan un error en la temperatura. Por ello, la organización ha reforzado sus instalaciones para dar soporte a un mercado que no deja de crecer tanto en las grandes ciudades como en zonas menos pobladas.
La revolución tecnológica del Internet de las Cosas
Uno de los movimientos más ambiciosos de la marca ha sido la inversión de más de un millón de euros destinada a la digitalización de sus procesos. Han apostado fuerte por el llamado Internet de las Cosas (IoT) para monitorizar cada rincón de su red. Con la instalación de más de 2.000 sensores de medición continua que utilizan tecnología NB-IoT, la empresa puede saber en todo momento qué está pasando dentro de sus camiones o en sus cámaras de frío, evitando cualquier susto innecesario durante el trayecto.
Estos dispositivos están repartidos por toda la cadena: desde los vehículos de reparto de última milla hasta los más de 500 contenedores con certificación oficial. Esta vigilancia constante permite ofrecer una trazabilidad total y transparente, algo que aporta una tranquilidad extra tanto a las empresas que venden el producto como al cliente que lo recibe. Es, en definitiva, poner la tecnología digital al servicio de la seguridad alimentaria para que el proceso sea lo más fiable posible.
Expansión por el mercado europeo y estándares de calidad
La ambición de la compañía no se queda solo en las carreteras españolas. Tras varios años operando con éxito en el corredor hacia Francia, el servicio ha decidido ampliar sus fronteras y poner un pie en Portugal. Con esta incorporación, se consolida una red de transporte internacional refrigerado que facilita a las empresas locales la exportación de sus productos frescos a nuestros vecinos europeos, manteniendo los mismos estándares de rigor que se aplican en el territorio nacional.
Este despliegue internacional viene respaldado por reconocimientos oficiales que no se quedan en papel mojado. La obtención de la certificación ISO 23412 de AENOR fue un hito relevante, ya que supuso ser la primera entidad en España en contar con un aval de este calibre para el transporte terrestre de paquetes a temperatura controlada. Este tipo de sellos de calidad son los que marcan la diferencia cuando se trata de competir en un mercado globalizado donde la excelencia operativa es un requisito indispensable.
La consolidación de este modelo de negocio refleja una transformación profunda en la manera en la que consumimos alimentación en el siglo XXI. Con una apuesta clara por la innovación técnica y el aumento de la capacidad logística, se abre un camino donde la distancia entre el productor y el hogar se acorta sin poner en riesgo la integridad de los alimentos. La capacidad para adaptarse a estos cambios y ofrecer soluciones que cruzan fronteras asegura que el transporte especializado siga siendo el motor que impulse el comercio electrónico de productos perecederos en los próximos años.

