- Las nuevas Specs funcionan de forma totalmente autónoma con dos procesadores Snapdragon y sin cables.
- El dispositivo ofrece un campo de visión de 51 grados y tecnología de lentes electrocrómicas.
- Su precio de 2.195 dólares ha provocado una caída en las acciones de Snap ante las dudas de su éxito comercial.
- Aunque llegan a Europa en otoño, España no está incluida en la primera fase de lanzamiento oficial.

Tras más de una década de promesas y prototipos que no terminaban de cuajar, Snap ha decidido dar el puñetazo sobre la mesa con la presentación de sus nuevas Specs. Estas gafas de realidad aumentada no son un simple accesorio para grabar vídeos cortos, sino que pretenden convertirse en una computadora portátil que llevamos puesta sobre la nariz, permitiendo que el contenido digital se mezcle con lo que vemos de forma natural y fluida.
Durante la feria Augmented World Expo celebrada en California, el máximo responsable de la compañía, Evan Spiegel, dejó claro que su visión pasa por sacar la informática de los bolsillos. El objetivo es que dejemos de mirar una pantalla negra en nuestras manos para empezar a interactuar con interfaces tridimensionales que parecen ocupar un espacio físico real en nuestro entorno, algo que hasta ahora pocos dispositivos han logrado con éxito fuera de los laboratorios.
Tecnología puntera bajo una montura robusta

A diferencia de otras opciones más sencillas que hay en el mercado, las Specs utilizan un sistema de visualización basado en tecnología LCoS. Esto se traduce en que son capaces de proyectar imágenes con más de 16 millones de colores directamente sobre los cristales transparentes. Aunque el campo de visión es de 51 grados, lo cual es un salto importante respecto a la generación anterior, todavía se queda algo corto si lo comparamos con la inmersión total que ofrecen los cascos de realidad virtual más aparatosos.
Lo que realmente llama la atención es que no necesitan estar conectadas a un teléfono ni llevar un cable colgando hasta una batería externa. Todo el cerebro del aparato reside en las patillas, donde encontramos dos procesadores Snapdragon de Qualcomm trabajando en equipo. Uno se encarga exclusivamente de entender lo que ven las cámaras para mapear el entorno, mientras que el otro gestiona las aplicaciones y la interfaz para que no notemos ningún tipo de retardo o tirón al mover la cabeza.
Para que la experiencia sea cómoda en exteriores, Snap ha tomado prestada una idea de la aviación moderna. Las lentes cuentan con un sistema electrocrómico, similar al de las ventanillas de los aviones más avanzados, que permite tintar el cristal automáticamente en apenas unos segundos cuando hay demasiada luz ambiental, asegurando que los gráficos digitales se sigan viendo con nitidez incluso en un día soleado de verano.
Funciones inteligentes y el reto de la batería
La inteligencia artificial es la verdadera salsa de este dispositivo. Gracias a su capacidad para ver lo mismo que el usuario, las gafas pueden identificar objetos, traducir carteles en tiempo real o incluso dar indicaciones de navegación superpuestas sobre la propia calle. Además, con la función EyeConnect, basta con que dos usuarios se miren para empezar a compartir una partida de un juego o colaborar en un proyecto digital sin necesidad de configurar nada más.
Sin embargo, toda esta potencia tiene un coste en el peso y la autonomía, que sigue siendo el talón de Aquiles de estos gadgets. Las gafas pesan unos 130 gramos, que es bastante más que unas gafas de pasta normales pero mucho menos que un casco de realidad mixta. En cuanto a la batería, nos darán unas cuatro horas de uso continuo, aunque el estuche de carga que viene incluido permite estirar la vida del equipo hasta las 20 horas si vamos haciendo pausas para guardarlas.
En el apartado de la privacidad, se ha optado por una solución física para evitar malentendidos. Un pequeño LED frontal se enciende siempre que las cámaras están activas, avisando a quienes nos rodean de que el dispositivo está capturando información. Según la empresa, la mayoría de los datos se procesan de forma local y el usuario tiene el control total sobre qué se guarda y qué se borra para evitar suspicacias con la seguridad de la información personal.
Un precio exclusivo y la respuesta de los mercados
El anuncio ha venido acompañado de una cifra que ha dejado a muchos con la boca abierta: 2.195 dólares. Este precio sitúa a las Specs en un terreno complicado, ya que son seis veces más caras que las propuestas básicas de Meta, aunque siguen siendo más asequibles que las opciones profesionales de Apple. Snap es consciente de que no es un producto para el gran público todavía, sino más bien una herramienta para desarrolladores y entusiastas que quieran estar a la última.
Esta barrera económica no ha sentado demasiado bien en Wall Street, donde las acciones de la compañía sufrieron una caída cercana al 5% tras la presentación. Los inversores temen que el dispositivo tenga una adopción muy limitada debido a su coste, especialmente considerando que el público principal de la red social Snapchat suele ser gente joven con un presupuesto más ajustado que el que requiere este tipo de hardware de gama alta.
Por el momento, el despliegue internacional será escalonado. Aunque se ha confirmado que las reservas ya están abiertas para Estados Unidos, Reino Unido y Francia, parece que en España tendremos que esperar un poco más para verlas de forma oficial en nuestras tiendas. La idea de la compañía es empezar a realizar los primeros envíos durante el otoño, centrando sus esfuerzos en crear una comunidad de creadores que diseñen aplicaciones útiles antes de intentar una expansión masiva.
El camino hacia la informática espacial está lleno de retos técnicos y económicos, pero estas gafas demuestran que la tecnología está cada vez más cerca de ser lo suficientemente madura para el uso diario. Queda por ver si la apuesta por un hardware tan potente y costoso logra generar el ecosistema de aplicaciones necesario para que el usuario medio decida cambiar su móvil por una montura inteligente, o si por el contrario se mantendrá como un producto de nicho para los más cafeteros del sector tecnológico.
