- Una propuesta inmersiva de 68 minutos creada por OASIS Immersive Studios y National Geographic.
- El recorrido se divide en tres actos que van desde la contemplación de la flora hasta la acción colectiva.
- Destaca el éxito de la recuperación del lince ibérico como ejemplo local de conservación.
- Incluye actividades complementarias como el ciclo de cine infantil 'Pequeños cinéfilos'.
Vaya, que no es la típica exposición de mirar cuadros y ya está. Aquí el arte, la ciencia y la tecnología se dan la mano para intentar que salgamos con una mentalidad algo más optimista respecto al futuro del medio ambiente. La muestra, que ha sido galardonada internacionalmente en los premios Numix, se gestó tras los acuerdos climáticos de la COP15 y busca que entendamos, de una forma muy natural y sin discursos catastrofistas, que la pérdida de biodiversidad es un reto que todavía estamos a tiempo de gestionar si nos ponemos las pilas de forma colectiva.
Un viaje estructurado en tres actos sensoriales

Después pasamos a un bloque mucho más conceptual llamado ‘Estamos interconectados’. Aquí la cosa se pone interesante porque el artista Alex Le Guillou utiliza el arte digital generativo para mostrarnos que, desde las células más pequeñas hasta las raíces de los árboles más antiguos, todo forma parte de una red invisible. La verdad es que la música de Azu Tiwaline ayuda muchísimo a entrar en ese trance donde comprendemos que los seres humanos no somos algo aparte, sino una pieza más de este puzle biológico tan complejo.
Para cerrar el círculo, la experiencia termina con ‘Afrontemos el reto’. Bajo la dirección de Émile Roy, este último tramo se aleja del pesimismo y nos planta delante de la cara ejemplos reales de cómo la acción humana ha conseguido salvar ecosistemas. Se mencionan proyectos internacionales, pero lo que más toca de cerca al público español es la recuperación del lince ibérico. Es increíble pensar que estuvimos a punto de perderlo y que ahora, gracias a planes de conservación muy serios, la población ha crecido de forma espectacular en nuestra península.
Actividades para toda la familia y planes de otoño

Además, al terminar el recorrido por las salas tecnológicas, hay zonas de mediación con juegos físicos. Uno de ellos se llama ‘El equilibrio que nos sostiene’ y es perfecto para que los más pequeños comprendan, tocando y experimentando, cómo la actividad humana influye en los ecosistemas. Es una forma muy lúdica de digerir toda la información sensorial que han recibido minutos antes, convirtiendo la visita en algo educativo pero sin que parezca una clase de colegio al uso.
Para quienes quieran organizar su visita, la exposición estará abierta hasta marzo de 2027, así que hay tiempo de sobra para encontrar un hueco. El horario es el habitual de lunes a domingo, de diez de la mañana a ocho de la tarde, y el precio de la entrada es bastante asequible, siendo gratuita para los clientes de la entidad organizadora. Sin duda, es una oportunidad fantástica para escapar del ruido de Madrid y recordar que somos parte de un sistema vivo que merece toda nuestra atención y cuidado para las generaciones que vienen detrás.
Este despliegue de tecnología inmersiva en el corazón del Paseo del Prado se confirma como una cita obligada para entender la importancia de proteger la biodiversidad desde el optimismo y la educación. Al integrar datos científicos con una estética digital de vanguardia, la muestra logra que el mensaje de interdependencia cale de forma profunda en el visitante, recordándonos que cada pequeña acción cuenta para mantener el delicado equilibrio del planeta sin necesidad de recurrir a discursos dramáticos, sino celebrando la vida en todas sus formas.