Starlink autorizado oficialmente en Vietnam para ofrecer internet satelital

Última actualización: febrero 16, 2026

Internet satelital Starlink autorizado en Vietnam

Vietnam ha dado un paso clave en su estrategia de conectividad digital al autorizar de forma oficial el despliegue del servicio de internet satelital Starlink en su territorio. Con esta decisión, el país asiático se adelanta en la adopción de constelaciones de satélites de órbita baja, un modelo que se sigue muy de cerca desde Europa y España como posible complemento para las redes de fibra y móvil.

Las autoridades vietnamitas han concedido a Starlink Services Vietnam Co., Ltd. un paquete completo de licencias para prestar servicios de telecomunicaciones y utilizar frecuencias de radio. Aunque todavía no se ha fijado una fecha exacta para el inicio comercial del servicio, el marco legal necesario para operar en fase piloto está ya definido y se ha diseñado para controlar tanto el impacto técnico como las implicaciones económicas y de seguridad.

Qué ha aprobado realmente Vietnam para Starlink

Autorización oficial de Starlink en Vietnam

De acuerdo con la información difundida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Vietnam, el Departamento de Telecomunicaciones ha otorgado a Starlink Services Vietnam una licencia para ofrecer servicios de telecomunicaciones con infraestructura propia, concretamente una red de telecomunicaciones por satélite fija y la prestación de acceso a internet satelital, tanto fijo como móvil.

Paralelamente, el Departamento de Radiofrecuencia ha emitido una licencia específica para el uso de frecuencias de radio y equipos asociados. Este punto es especialmente sensible, ya que el espectro radioeléctrico se considera un recurso nacional limitado y altamente regulado. La autorización permite a Starlink desplegar legalmente su red de transmisión y recepción en Vietnam, siempre que no provoque interferencias con las redes de comunicación ya existentes.

Como parte del proceso, el Ministerio ha remitido documentación a otros organismos clave —entre ellos el Ministerio de Seguridad Pública, el Ministerio de Defensa Nacional y los departamentos de ciencia y tecnología de las provincias— para coordinar la supervisión del servicio. Esta comunicación institucional busca que el funcionamiento de Starlink se ajuste de forma estricta al marco legal vigente y a los requisitos de defensa y seguridad.

La autorización actual se apoya en una base previa: en 2025, el Gobierno vietnamita aprobó una fase piloto controlada de servicios de internet satelital de órbita baja, sin restricciones al porcentaje de capital extranjero. En ese contexto, SpaceX fue habilitada para realizar inversiones piloto y preparar operaciones comerciales, convirtiendo a Starlink en la primera empresa foránea con permiso para experimentar con esta tecnología en el país.

La decisión se enmarca también en un momento delicado pero relevante de la relación entre Vietnam y Estados Unidos, en el que se negocian acuerdos comerciales tras la imposición de aranceles del 20 % a ciertos productos vietnamitas. El despliegue de Starlink se interpreta como una muestra de cooperación en el terreno tecnológico, al tiempo que Hanoi subraya que la prioridad es mantener el control sobre infraestructuras críticas.

Primera fase: cuatro estaciones de enlace y hasta 600.000 terminales

Despliegue inicial de Starlink en Vietnam

El despliegue de Starlink en Vietnam se plantea como un programa piloto de alcance nacional, lejos de una expansión inmediata e ilimitada. En la etapa inicial, la empresa instalará cuatro estaciones de enlace (gateways) dentro del territorio vietnamita, que actuarán como nodos principales de conexión entre la constelación de satélites de órbita baja y la red terrestre.

Estas infraestructuras darán servicio a un máximo de 600.000 dispositivos terminales, cifra que también marca el tope de abonados permitidos para SpaceX en el marco del piloto. En ese número se incluyen tanto los usuarios que contraten directamente con la empresa constituida por Starlink en Vietnam como los clientes de operadores locales que puedan revender el servicio bajo acuerdos comerciales.

Las autoridades han insistido en que esta primera fase se ejecutará de forma “sistemática y bajo control”, con un seguimiento estricto del cumplimiento de las normas sobre gestión del espectro y de las obligaciones de no interferencia con otros servicios de telecomunicaciones. La concesión de la licencia de frecuencia se entiende como una especie de campo de pruebas regulado para tecnologías consideradas disruptivas.

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El programa piloto se ha limitado a un máximo de cinco años de duración, contados desde la fecha en que la empresa creada por SpaceX en Vietnam obtenga su licencia comercial de servicios de telecomunicaciones. En cualquier caso, el plan deberá finalizar antes del 1 de enero de 2031. Tras ese periodo, el Ejecutivo valorará si amplía, modifica o restringe la presencia de Starlink en función de los resultados técnicos, económicos y de seguridad.

Durante todo el proceso, SpaceX y la entidad legal establecida en Hanoi deberán respetar una serie de compromisos: mantener el número máximo de suscriptores fijado, ajustarse a los parámetros de calidad del servicio, utilizar las frecuencias asignadas según lo autorizado y, sobre todo, garantizar que la operación del sistema no compromete la defensa ni la seguridad nacional. El Gobierno ha sido explícito al situar estos requisitos como condición indispensable para la continuidad del proyecto.

La filial Starlink Services Vietnam y su encaje empresarial

Según el sistema nacional de registro empresarial, Starlink Services Vietnam Co., Ltd. tiene su sede en el distrito de Cua Nam, en Hanói, y opera bajo la forma de sociedad de responsabilidad limitada. Su actividad principal abarca los servicios de telecomunicaciones por satélite, incluyendo acceso a internet, líneas arrendadas para estaciones base móviles y servicios móviles vía satélite.

La compañía cuenta con un capital social registrado de 30.000 millones de dong vietnamitas, una cifra relativamente modesta para una firma vinculada a un grupo internacional, pero habitual cuando empresas extranjeras constituyen filiales en el país para iniciar operaciones. El capital social, en este caso, refleja el compromiso inicial formal y no el volumen total de recursos financieros de la matriz.

El propietario de Starlink Services Vietnam es Starlink Holdings Netherlands BV, con sede en Ámsterdam (Países Bajos), lo que sitúa la estructura societaria dentro de Europa. Al frente de la filial se encuentra la estadounidense Lauren Ashley Dreyer como presidenta y representante legal, mientras que la dirección ejecutiva recae en Do Ba Thich, ciudadano vietnamita.

Este esquema de capital y gobernanza responde a una práctica bastante extendida en Vietnam: muchas multinacionales primero crean una entidad local con un capital de partida relativamente bajo para explorar el mercado, completar trámites regulatorios y reclutar personal, dejando para más adelante decisiones sobre inversiones de mayor envergadura.

En el caso de Starlink Services Vietnam, la obtención de la licencia para operar una red de telecomunicaciones por satélite fija y el permiso de uso de frecuencias supone el paso necesario para pasar de la fase de presencia formal a la implementación efectiva de servicios. A partir de ahí quedará por definirse el modelo comercial: tarifas, paquetes para usuarios particulares y empresas, y posibles acuerdos con operadores móviles y de fibra ya consolidados.

La tecnología LEO de Starlink y su interés para España y Europa

Starlink utiliza una constelación de satélites de órbita terrestre baja (LEO), situados en torno a los 550 kilómetros de altura, muy por debajo de los 35.000 kilómetros a los que operan los satélites geoestacionarios tradicionales. Esta reducción de distancia permite disminuir de forma notable la latencia y mejorar la velocidad percibida por el usuario, acercando la experiencia a la de una conexión fija de banda ancha.

Los sistemas LEO, como Starlink, Kuiper (Amazon) u OneWeb, utilizan bandas de frecuencia como Ku, Ka y E para ofrecer acceso a internet con latencias de aproximadamente 20 a 40 milisegundos y velocidades que, según condiciones y ubicación, pueden moverse entre 50 y 500 Mbps. Al operar con un gran número de satélites, consiguen una cobertura amplia sin necesidad de desplegar una densa infraestructura terrestre.

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En febrero de 2025, Starlink ya tenía en órbita y en operación más de 6.000 satélites, y los planes de SpaceX apuntan a superar los 10.000 lanzados a finales de 2025, aunque no todos estén activos simultáneamente. El servicio se presta en más de 125 países y territorios, con unos cinco millones de usuarios repartidos por todo el mundo, lo que lo convierte en el sistema LEO más avanzado en términos de despliegue.

Para España y el resto de Europa, la evolución de proyectos como el de Vietnam resulta especialmente relevante. La Unión Europea está trabajando en sus propias iniciativas de constelaciones satelitales y en un marco regulatorio que permita integrar estos servicios con las redes de fibra y 5G ya desplegadas. Observar cómo Vietnam gestiona la asignación de frecuencias, la coordinación de interferencias y la protección de la seguridad nacional ofrece pistas valiosas para los reguladores europeos.

En el caso español, Starlink ya está operativo bajo las normas comunitarias y la supervisión de la CNMC y otros organismos, pero aún se debate cómo encajará a medio y largo plazo con los objetivos de cobertura universal, soberanía tecnológica y competencia efectiva en el mercado de las telecomunicaciones. El piloto vietnamita puede servir como banco de pruebas indirecto para anticipar desafíos regulatorios o técnicos.

Integración con la infraestructura digital vietnamita y paralelismos europeos

La infraestructura de telecomunicaciones de Vietnam se basa principalmente en redes de fibra óptica y estaciones base 4G/5G, desplegadas por operadores como Viettel, VNPT y MobiFone. Estas redes ofrecen buenas velocidades y una cobertura amplia en las zonas urbanas y en los principales corredores económicos del país.

Sin embargo, persisten importantes retos en áreas rurales, zonas montañosas e islas, donde los costes de construcción y mantenimiento de infraestructura terrestre son elevados y las condiciones geográficas añaden complejidad. Es precisamente en estos territorios donde los reguladores ven en Starlink y en otros sistemas LEO una solución de refuerzo para cerrar la brecha digital.

Las autoridades vietnamitas insisten en que el internet satelital no está pensado para sustituir las redes de fibra o las infraestructuras móviles existentes, sino para complementarlas como parte de una estrategia nacional de infraestructura digital. El objetivo declarado es lograr una conectividad “integral, inclusiva y sostenible” que no dependa exclusivamente de la orografía o de la rentabilidad económica de cada zona.

Este enfoque encaja con el debate actual en la Unión Europea, donde se considera que para garantizar una cobertura de banda ancha de calidad en todo el territorio será necesario combinar tecnologías: fibra hasta el hogar cuando sea posible, redes móviles 5G en movilidad y soluciones satelitales de órbita baja para los entornos más aislados. El caso vietnamita ofrece un ejemplo concreto de cómo articular este tipo de combinación.

Además, el Gobierno de Vietnam ve en la llegada de Starlink una oportunidad para atraer inversión extranjera y reforzar la cooperación tecnológica con Estados Unidos, mientras intenta posicionarse como un actor emergente en la carrera global por las infraestructuras de conectividad avanzada. Esa misma tensión entre apertura al capital extranjero y protección de infraestructuras estratégicas también se observa en las discusiones europeas sobre proveedores de redes y centros de datos.

Marco político, cooperación internacional y seguridad

La luz verde a Starlink se produce en un contexto en el que Vietnam refuerza sus lazos con Estados Unidos al tiempo que intenta mantener un equilibrio geopolítico en la región. La decisión del Ministerio de Ciencia y Tecnología se hizo pública poco antes de la prevista visita del dirigente vietnamita To Lam a territorio estadounidense para asistir a un encuentro internacional orientado a abordar conflictos globales.

Al mismo tiempo, Washington y Hanói mantienen negociaciones comerciales para superar las tensiones derivadas de los aranceles del 20 % impuestos por Estados Unidos a determinados productos vietnamitas. En este marco, el despliegue de una infraestructura avanzada de internet satelital operada por una compañía estadounidense se interpreta como un gesto de acercamiento en materia tecnológica.

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El primer ministro Pham Minh Chinh ya había destacado anteriormente la necesidad de aprovechar la cooperación internacional para acceder a tecnologías avanzadas y captar inversiones estratégicas, siempre bajo condiciones que respeten la autonomía de Vietnam. La autorización a Starlink encaja en este enfoque, combinando apertura controlada y supervisión estrecha.

Desde Europa, este escenario recuerda a los debates actuales sobre cómo gestionar la presencia de proveedores globales en sectores como el de las telecomunicaciones o la nube, donde la UE intenta compatibilizar la entrada de grandes actores internacionales con sus propios objetivos de autonomía estratégica y ciberseguridad. Al igual que Vietnam, los países europeos tratan de fijar reglas claras para que la inversión no se traduzca en una pérdida de control sobre infraestructuras clave.

En el caso vietnamita, los ministerios de Seguridad Pública y Defensa Nacional participan activamente en la coordinación del despliegue de Starlink, y las licencias concedidas incluyen menciones explícitas a la obligación de proteger la defensa y la seguridad nacionales. Esta implicación directa de los organismos de seguridad en la gobernanza de la red satelital añade una capa adicional de control sobre su funcionamiento.

Uso en emergencias, zonas remotas y lecciones para España

Más allá del servicio cotidiano, las autoridades vietnamitas ven un valor estratégico en Starlink como herramienta en situaciones de emergencia y catástrofes. Cuando desastres naturales o incidentes graves dañan la infraestructura terrestre —algo relativamente frecuente en la región—, una red satelital independiente de torres y cables puede ayudar a restablecer comunicaciones básicas en cuestión de horas.

Los documentos oficiales destacan que el internet por satélite, incluido Starlink, actuará como refuerzo de las redes fijas y móviles en zonas fronterizas, regiones de difícil acceso e islas. En estos entornos, el mantenimiento de infraestructuras terrestres es costoso y, en ocasiones, técnicamente complejo; por ello, una solución basada en terminales satelitales se percibe como una alternativa más flexible.

Desde la óptica española, este enfoque no resulta ajeno. En España, fenómenos como incendios forestales, inundaciones o temporales extremos pueden dejar sin servicio a áreas rurales o costeras, y los sistemas satelitales se contemplan como parte de los planes de resiliencia de la red. Ver cómo Vietnam integra formalmente estos servicios en su estrategia de conectividad puede aportar ideas para la planificación nacional y autonómica.

Una vez completado el despliegue, Vietnam se convertirá en el quinto país del sudeste asiático en disponer de Starlink, después de Filipinas, Malasia, Indonesia y Timor Oriental. Este avance regional se observa con atención desde Europa, donde se analizan las diferentes formas en las que Asia, América y África están incorporando las constelaciones LEO a sus ecosistemas de telecomunicaciones.

Queda todavía por definir el modelo de negocio concreto de Starlink en Vietnam: niveles de precio, paquetes dirigidos a hogares, empresas o instituciones públicas, acuerdos mayoristas con operadores locales o soluciones específicas para sectores como la pesca, la logística marítima o la industria energética. Esos detalles comerciales serán determinantes para evaluar el impacto real de la entrada de Starlink en la competencia y en la asequibilidad del servicio para la población.

Con la autorización oficial a Starlink, Vietnam se coloca como un caso de estudio relevante para reguladores y operadores de España y del resto de Europa, que observan cómo un país de rápido crecimiento combina un piloto a gran escala, apertura a la inversión extranjera y exigencias firmes de seguridad alrededor de una infraestructura crítica. La evolución de este programa —su integración con las redes de fibra y 5G, los resultados en zonas remotas y las decisiones que se tomen al acabar el periodo de prueba— proporcionará indicios útiles sobre el papel que las constelaciones de satélites de órbita baja pueden asumir en los futuros planes de conectividad global.