- La operadora ha finalizado el despliegue de 17 nodos distribuidos por toda la geografía española, adelantándose seis meses al plazo previsto.
- Esta infraestructura permite procesar los datos cerca del usuario, reduciendo drásticamente la latencia y mejorando la soberanía tecnológica frente a gigantes extranjeros.
- El proyecto está integrado en el plan europeo IPCEI y ya ofrece servicios comerciales B2B para sectores como la industria 4.0 y la conducción autónoma.
- Ciudades como Madrid, Barcelona, Mérida y Valladolid ya cuentan con estas capacidades de computación en el borde totalmente operativas.
Telefónica ha conseguido marcarse un tanto importante en el sector tecnológico nacional al completar su red de 17 nodos de edge computing. Esta infraestructura, que ya está plenamente operativa en puntos estratégicos de España, se ha terminado de desplegar con medio año de antelación sobre el calendario que se manejaba inicialmente. La noticia se ha hecho pública durante el transcurso del DigitalES Summit, donde se ha destacado que esta red no es solo una mejora técnica, sino una pieza fundamental para que el país gane autonomía en la gestión de sus activos digitales.
El movimiento busca plantar cara a los grandes proveedores de la nube que todos conocemos, ofreciendo una alternativa que procesa la información mucho más cerca de donde se genera. Al final, lo que se busca es que los datos no tengan que viajar miles de kilómetros, lo que reduce los tiempos de respuesta y da un control mucho más férreo sobre la privacidad. Con esta red ya en marcha, la teleco española se posiciona como un actor clave para las empresas y administraciones que necesitan servicios digitales con una fiabilidad y rapidez que el cloud tradicional a veces no puede garantizar.
Un despliegue que cubre los principales polos económicos
La lista de ciudades que ya cuentan con estos servicios activados es bastante extensa y cubre prácticamente todo el mapa. En concreto, el denominado Plan Edge ha encendido sus máquinas en Madrid, con dos nodos distintos, además de Barcelona, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Málaga, Palma de Mallorca y Las Palmas de Gran Canaria. También se han sumado a esta red Bilbao, Valladolid, Gijón, A Coruña, Terrassa, Santa Cruz de Tenerife, Santiago de Compostela y Mérida, asegurando que la tecnología llegue a diferentes ecosistemas productivos del país.
Borja Ochoa, el actual presidente de Telefónica España, ha hecho hincapié en que este despliegue pionero permite ofrecer servicios digitales soberanos. Esto significa que la compañía no solo pone la fibra o el 5G, sino que también gestiona la ciberseguridad, la inteligencia artificial y el almacenamiento de forma integrada. La idea es que las pymes y las grandes corporaciones tengan una plataforma modular que les ayude a evolucionar digitalmente sin depender exclusivamente de plataformas ubicadas fuera de la Unión Europea.
Baja latencia y nuevas oportunidades de negocio
Lo que realmente diferencia a estos nodos es su capacidad para potenciar redes de nueva generación como la fibra óptica FTTH y el 5G. Al estar el procesamiento «en el borde», es decir, muy cerca del cliente, se abren puertas a servicios que antes eran casi ciencia ficción. Hablamos de aplicaciones en la industria 4.0, el control de drones, la logística avanzada en puertos o incluso los gemelos digitales. Son herramientas que exigen que la respuesta sea inmediata, y ahí es donde el edge computing saca pecho frente a otras soluciones menos ágiles.
El proyecto no ha nacido de la nada, sino que cuenta con el respaldo de la Comisión Europea a través de los Proyectos de Interés Común Europeo (IPCEI). En su momento, la propuesta de la operadora fue la mejor valorada a nivel nacional, y ahora se traduce en una realidad comercial. Con este despliegue, se busca reducir la dependencia tecnológica de terceros países, asegurando que sepamos en todo momento quién procesa la información y quién tiene la última palabra sobre los datos que mueven nuestra economía.
La puesta en marcha de estos 17 centros permite que Telefónica ya esté comercializando servicios B2B adaptados a las necesidades locales de cada zona. Por ejemplo, en lugares como Mérida o Valladolid, las empresas ya pueden acceder a capacidades de computación avanzada e IA sin necesidad de realizar grandes inversiones iniciales en su propia infraestructura. Es una forma de democratizar el acceso a la tecnología más puntera, permitiendo que cualquier organización, independientemente de su tamaño, pueda subirse al carro de la transformación digital con garantías de seguridad y eficiencia.
La red de nodos de computación en el borde se consolida así como el pilar sobre el cual se asentarán los servicios digitales del futuro inmediato en España. Gracias a la combinación de menores latencias, un control exhaustivo del dato y el respaldo de una arquitectura escalable, se facilita que tanto el sector público como el privado operen de forma más resiliente. El adelanto en los plazos de ejecución demuestra el interés por liderar un mercado donde la proximidad física al cliente se ha convertido en el nuevo factor diferencial para competir a nivel global.
