- Los fraudes originados en Telegram crecen un 233% y ya suponen el 21% de las estafas globales.
- En España, Telegram concentra el 22% de los casos y las compras online representan el 53% de las denuncias.
- El 58% de las estafas por ofertas de empleo en el mundo se inicia en Telegram, mientras Meta sigue liderando en volumen total.
- La UE y España refuerzan la regulación antifraude ante el auge de la mensajería cifrada y la publicidad engañosa.

El mapa del fraude online está dando un giro importante y los delincuentes digitales se están moviendo cada vez más hacia los chats privados. Telegram se ha convertido en la plataforma donde más se han disparado las ciberestafas en Telegram en el último año, tanto a nivel global como en países europeos, con un foco muy claro en España.
Los últimos datos del Informe sobre Seguridad del Consumidor y Delitos Financieros de Revolut muestran un salto especialmente preocupante: los fraudes que comienzan en esta app de mensajería se han disparado un 233% frente a 2024. A día de hoy, Telegram ya concentra una quinta parte de las estafas reportadas en el mundo, y en el caso español se sitúa como la red con mayor volumen de incidentes.
Telegram, la plataforma con mayor peso en ciberestafas en España
España se ha convertido en uno de los termómetros más claros de este cambio de tendencia. Según los datos recogidos por Revolut, Telegram fue en 2025 la red social donde se registró el mayor número de estafas en el país, acaparando el 22% de todos los casos denunciados por sus clientes.
El informe subraya que los estafadores están aprovechando la naturaleza privada y el cifrado de la aplicación para escalar sus operaciones con rapidez. Canales y grupos cerrados, identidades difíciles de rastrear y la sensación de conversación “de tú a tú” facilitan que las víctimas bajen la guardia y compartan datos personales o realicen pagos sin demasiadas comprobaciones.
Revolut habla directamente de un cambio de paradigma en la forma en que se cometen las estafas: se está produciendo un trasvase progresivo desde las redes sociales abiertas hacia aplicaciones de mensajería cifrada, donde la supervisión y el control de contenidos fraudulentos resultan mucho más complicados.
Dentro de las fronteras españolas, el patrón de fraude es bastante claro: las compras online se sitúan como el tipo de estafa más habitual. Este tipo de engaños representó el 53% de todos los casos denunciados en 2025, lo que confirma que el comercio electrónico sigue siendo un terreno muy apetecible para los ciberdelincuentes.

Un crecimiento global sin precedentes en el fraude vía Telegram
A escala internacional, las cifras que rodean a Telegram llaman la atención por su velocidad de crecimiento. Los casos de fraude que se originan en esta aplicación han aumentado un 233% en solo un año, un salto que no muestran otras plataformas digitales.
Ese repunte se traduce en que Telegram ya concentra aproximadamente el 21% de todas las estafas notificadas a Revolut a nivel global. No es todavía la plataforma con más incidentes absolutos, pero sí la que más crece y la que muestra un comportamiento más agresivo en términos de expansión del fraude.
Desde la entidad financiera se destaca que Telegram resulta especialmente eficaz para articular estafas “complejas”, es decir, esquemas que combinan varias fases de engaño, suplantaciones de identidad, documentación manipulada o incluso falsas páginas web que replican a bancos, comercios y empresas reales.
El propio Woody Malouf, head of financial crime en Revolut, apunta que el ritmo al que evolucionan las tácticas criminales es muy elevado y que el entorno cifrado de la plataforma permite a los estafadores moverse con comodidad: coordinan operaciones, comparten guiones de engaño y perfeccionan sus métodos casi en tiempo real.
La compañía insiste en que el ecosistema digital es “tan fuerte como su eslabón más débil” y reclama que las plataformas donde se originan estos fraudes asuman un papel más activo en la protección de los usuarios, colaborando tanto con las autoridades como con las entidades financieras.
Ofertas de empleo falsas y compras online: los cebos que más funcionan

Entre todas las modalidades de ciberestafa, las compras fraudulentas siguen ocupando el primer puesto a nivel mundial. El informe de Revolut sitúa este tipo de engaños en torno al 57% de las denuncias globales en 2025, con cifras muy similares a las del año anterior.
En el día a día, esto se traduce en anuncios de productos que no existen, chollos imposibles y webs clonadas que imitan comercios legítimos. El usuario cree que está comprando en una tienda de confianza, pero en realidad introduce sus datos en una página controlada por los estafadores, que se quedan con el dinero y, en muchos casos, también con la información de pago.
Sin embargo, el mayor susto llega por el lado del empleo. Las estafas basadas en falsas ofertas de trabajo se han convertido en la categoría que más crece: a escala global, ya suponen el 22% del total de fraudes y se han triplicado frente al año anterior.
Telegram desempeña aquí un papel protagonista. El 58% de todas las estafas relacionadas con ofertas de empleo en el mundo se originan en esta plataforma. Los delincuentes lanzan anuncios en canales o grupos, o contactan de forma directa, prometiendo ingresos altos, flexibilidad horaria o trabajos desde casa con poca experiencia previa.
El truco suele llegar rápido: se pide a la víctima un pago inicial para acceder a un supuesto curso, una licencia, material de trabajo o incluso para “activar” la oferta. En otros casos, se le empuja a realizar tareas que implican adelantar dinero con la promesa de recuperarlo con comisión incluida, algo que nunca ocurre. Una vez recibida la transferencia, el contacto desaparece o bloquea a la persona engañada.
Este tipo de fraude encaja especialmente bien en entornos de mensajería privada: las conversaciones aparentan cercanía y confianza, no hay un escaparate público donde otros usuarios puedan advertir del engaño y el control es mucho más limitado que en un muro abierto de una red social tradicional.
Meta sigue liderando en volumen, mientras TikTok acelera
Aunque Telegram es la app donde el fraude crece más deprisa, las plataformas de Meta continúan siendo el principal origen de estafas en términos absolutos. Sumando Facebook, Instagram y el resto de servicios, el informe de Revolut indica que concentran alrededor del 44% de los casos reportados a nivel global en 2025.
La matriz de Facebook encadena así cuatro periodos consecutivos como el mayor foco de fraude digital entre las plataformas analizadas. Esto refleja que los canales clásicos de redes sociales siguen siendo un terreno muy activo para los delincuentes, sobre todo a través de anuncios, mensajes directos y perfiles falsos.
En paralelo, TikTok también empieza a ganar peso en el mapa de las ciberestafas. Aunque su volumen total de incidentes todavía es inferior al registrado en Meta o Telegram, el porcentaje de fraudes que se originan en esta aplicación se ha multiplicado por seis en un solo año, una tendencia que preocupa a los analistas de seguridad.
El informe apunta a que, en muchas ocasiones, los estafadores utilizan esta red para lanzar campañas muy visuales que derivan a los usuarios hacia webs fraudulentas, cuentas de mensajería o inversiones inexistentes, aprovechando la viralidad y el perfil joven de buena parte de su audiencia.
En cualquier caso, el denominador común es claro: la frontera entre redes sociales y mensajería privada se difumina. Los fraudes pueden empezar con un anuncio o un vídeo en una plataforma abierta y continuar después en un chat cifrado, donde resulta mucho más difícil seguir la pista al delincuente.
Publicidad engañosa y beneficios millonarios en Europa
Más allá del canal concreto donde comienza el engaño, el ecosistema publicitario digital se ha convertido en otra pieza clave del problema. Un estudio de Juniper Research citado por Revolut estima que las grandes matrices de redes sociales ingresaron unos 4.400 millones de euros en Europa durante 2025 gracias a anuncios fraudulentos dirigidos a los usuarios.
Buena parte de estas campañas simulan ser promociones legítimas de comercios o entidades conocidas. Se juega con logotipos, diseños y mensajes muy pulidos para que el usuario no detecte nada raro a primera vista. Una vez que hace clic, suele ser redirigido a un formulario o a una web que busca capturar datos o forzar un pago.
La investigación alerta de que el fraude ya no es un elemento aislado en las redes sociales, sino que se integra en el flujo habitual de anuncios y contenidos. De esta manera, se normaliza su presencia y se complica distinguir a simple vista qué es auténtico y qué no lo es.
Este escenario ha llevado a que, desde el sector financiero y desde organismos reguladores europeos, se reclame un control mucho más estricto sobre la publicidad online, especialmente en lo que respecta a anuncios relacionados con inversiones, empleo, criptomonedas o servicios financieros.
El objetivo es que las plataformas tengan que reforzar la verificación de los anunciantes, mejorar sus mecanismos de detección de campañas dudosas y actuar con rapidez ante cualquier indicio de que se están utilizando sus espacios comerciales para estafar a los usuarios.
Respuesta regulatoria en la Unión Europea y en España
Ante este crecimiento acelerado de las ciberestafas, las instituciones europeas han empezado a mover ficha. El próximo Reglamento de Servicios de Pago (PSR) y la estrategia específica para combatir el fraude online buscan endurecer las reglas del juego y repartir de forma más clara las responsabilidades entre bancos, plataformas y otros actores del entorno digital.
Se trabaja en medidas que obliguen a reforzar los mecanismos de autenticación, mejorar el intercambio de información entre entidades y establecer protocolos más estrictos cuando se detecten movimientos sospechosos o patrones de fraude vinculados a determinadas plataformas.
En el caso de España, el informe de Revolut destaca de forma positiva las nuevas normativas impulsadas por el Gobierno para hacer frente a las estafas digitales. Estas iniciativas van orientadas a actualizar el marco legal y a dotar de más herramientas a las fuerzas de seguridad y a los supervisores sectoriales.
No obstante, la compañía advierte de que los avances normativos todavía no son suficientes para frenar la velocidad a la que evoluciona el fraude online. Por ello, insta a las autoridades españolas a reforzar aún más la regulación vigente, en especial en lo que tiene que ver con la responsabilidad de las plataformas digitales y con los mecanismos de supervisión y retirada de contenidos fraudulentos.
El mensaje de fondo es que, ante un fenómeno tan cambiante, las medidas preventivas deben ir uno o dos pasos por delante de los delincuentes. Si las plataformas y los reguladores reaccionan siempre a posteriori, el margen de daño para los usuarios seguirá siendo elevado.
La respuesta de la banca digital y nuevas herramientas antifraude
Más allá de la regulación, las propias entidades financieras están rediseñando sus estrategias de prevención para adaptarse a un entorno donde el fraude nace fuera del banco, pero termina impactando de lleno en las cuentas de los clientes.
Revolut explica que casi un tercio de su plantilla global está dedicada exclusivamente a la lucha contra los delitos financieros, lo que da una idea del peso que ha ganado esta área en los últimos años. La compañía asegura procesar miles de millones de puntos de datos con el fin de detectar patrones anómalos y bloquear operaciones potencialmente fraudulentas antes de que se materialicen.
Entre las iniciativas más recientes, el banco digital ha lanzado varias herramientas específicas. Una de ellas es Scam Buster, un chatbot basado en inteligencia artificial que analiza las interacciones y emite advertencias personalizadas cuando detecta que el cliente podría estar cayendo en una posible estafa.
Otra solución destacada es Street Mode, que permite definir “ubicaciones de confianza” para las transacciones. Si se intenta realizar un pago desde un lugar inusual, se añaden capas adicionales de verificación con el objetivo de reducir el riesgo de operaciones forzadas o realizadas bajo coacción.
La entidad también ha incorporado un sistema de identificación de llamadas dentro de su propia aplicación, de forma que el usuario pueda comprobar si realmente está hablando con personal de Revolut y no con un suplantador que se hace pasar por el banco para obtener claves o autorizar transferencias.
Además, la compañía ha impulsado el Revolut FinCrime Summit, un encuentro internacional que reunió a reguladores, fuerzas de seguridad, socios tecnológicos y otros agentes del sector con el objetivo de intercambiar información y diseñar estrategias coordinadas contra el crimen financiero a escala global.
Aunque las cifras del informe dibujan un panorama inquietante, dejan claro también por dónde pasan hoy las principales amenazas: Telegram se consolida como el entorno donde el fraude crece con más rapidez, especialmente en España y en Europa, mientras que las estafas por compras online y las falsas ofertas de empleo siguen ganando terreno. Con la mensajería cifrada, la publicidad engañosa y la fragmentación del ecosistema digital, la protección del usuario dependerá cada vez más de una combinación de regulación exigente, tecnología de detección avanzada y una dosis extra de desconfianza ante cualquier oferta que parezca demasiado buena para ser cierta.
