- El nuevo sistema operativo apostará por una arquitectura modular llamada CorePC y una integración profunda de IA agentiva.
- Se prevén dos niveles de requisitos mínimos dependiendo de si el usuario desea aprovechar las funciones avanzadas de NPU.
- Microsoft reforzará la compatibilidad con chips ARM y podría implementar un modelo de suscripción para servicios de inteligencia artificial.
Aunque Windows 11 sigue siendo el rey de nuestros escritorios, en el mundillo tecnológico ya se empieza a escuchar con fuerza el eco de su sucesor. Microsoft tiene entre manos el desarrollo de Windows 12, un software que no pretende ser un simple lavado de cara, sino una auténtica metamorfosis en la forma en que interactuamos con el ordenador.
¿Qué novedades nos traerá este sistema operativo?
La gran revolución vendrá de la mano de su naturaleza modular. Se comenta que el sistema se construirá sobre una base denominada CorePC, lo que permitirá que Windows se adapte al dispositivo y no al revés. Básicamente, el SO instalará solo los módulos que necesite según si lo usamos en una tablet, un portátil o un PC de torre, logrando que sea mucho más ligero y eficiente.
En el apartado visual, prepárate para cambios que nos recordarán un poco a macOS, con una barra de tareas flotante y un rediseño completo de los iconos y su ubicación. Pero el plato fuerte es la IA agentiva; ya no se trata solo de tener un chat como Copilot a mano, sino de que la IA sea el núcleo del sistema, gestionando tareas por su cuenta y optimizando el rendimiento sobre la marcha.
Además, Microsoft quiere jugar en la liga de Apple optimizando el software para procesadores ARM. Para ello, mejorarán la emulación mediante herramientas como Prism, asegurando que las aplicaciones nativas vuelen en chips modernos como el Snapdragon X Elite, logrando una sinergia total entre hardware y software.
Requisitos mínimos y modelos compatibles

Aquí es donde la cosa se pone seria, porque integrar la IA en las entrañas del sistema hará que los requisitos mínimos para utilizar Windows 12 peguen un salto. Para quienes quieran la experiencia completa, es muy probable que sea imprescindible una NPU (Unidad de Procesamiento Neuronal) con una potencia superior a los 40 TOPs, además de contar con 16 GB de memoria RAM y un disco SSD de al menos 256 GB.
Para no dejar tirados a millones de usuarios, existe la posibilidad de que Microsoft lance una versión básica o recortada. En este escenario, los requisitos podrían ser similares a los de la versión actual: un procesador de 64 bits a 1 GHz, 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento, manteniendo la obligatoriedad del TPM 2.0 y el Secure Boot.
- Procesador: Se recomienda Intel de 12ª generación o AMD Ryzen 5000 en adelante.
- Seguridad: El módulo TPM 2.0 seguirá siendo una pieza clave para la instalación.
- Gráficos: Compatibilidad obligatoria con DirectX 12 y pantallas de resolución mínima 720p o 1080p.
- Conectividad: Acceso a internet y cuenta de Microsoft vinculada.
Si tienes dudas sobre si tu máquina aguantará el tirón, puedes usar la herramienta PC Health Check de Microsoft. Aunque sea para Windows 11, es el mejor termómetro; si no pasas esas pruebas, es casi seguro que el nuevo sistema tampoco te dejará entrar. Si el procesador es el problema y no quieres gastarte la pasta en un PC nuevo, migrar a distribuciones de Linux como Ubuntu podría ser una salida brillante.
Fecha de lanzamiento, precio y licencias

Las fechas son todavía terreno de especulaciones ya que no hay nada oficial. Algunos expertos sugieren que podría coincidir con el apagón de Windows 10 a finales de 2025, mientras que otras fuentes más conservadoras hablan de una versión beta en julio de 2027 y un lanzamiento final en octubre de 2027.
Sobre el coste, lo más lógico es que la actualización sea completamente gratuita para quienes ya tengan una licencia activa de Windows 11. Sin embargo, hay un rumor que tiene a mucha peña nerviosa: la posibilidad de un modelo de suscripción mensual. No sería para usar el Windows en sí, sino para desbloquear funciones exclusivas de IA, con cuotas que podrían oscilar entre los 10 y 20 euros al mes.
Arquitectura interna y conectividad

A nivel técnico, se espera la implementación de CoreOS, una nueva arquitectura que dividirá el sistema en particiones separadas. Esto es similar a cómo funciona Linux: el sistema operativo en un lado y los datos en otro, lo que garantiza actualizaciones más rápidas, un restablecimiento de fábrica más limpio y una seguridad mucho mayor al aislar procesos críticos.
Otro punto fuerte será la integración con dispositivos Android e iOS. Microsoft quiere llevar la aplicación Vínculo al Móvil al siguiente nivel, permitiendo quizás usar una tablet como segunda pantalla o compartir archivos simplemente arrastrando elementos desde el explorador, eliminando las barreras entre el móvil y el PC.
La llegada de este nuevo sistema operativo marcará una división clara entre los equipos capaces de procesar IA localmente mediante NPU y aquellos que se queden en una versión simplificada, apoyándose en el modelo de Windows como servicio para recibir mejoras constantes a través de Windows Update y el Canal Insider.

