Todo sobre el lanzamiento de la misión Artemis II a la Luna

Última actualización: abril 2, 2026
  • Artemis II es la primera misión tripulada hacia la Luna en más de 50 años, con un vuelo de unos diez días alrededor del satélite.
  • El cohete SLS y la nave Orion despegan desde el Centro Espacial Kennedy, con ventana de lanzamiento nocturna para España.
  • La tripulación está formada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, con importantes hitos de diversidad.
  • Europa y España participan con el Módulo de Servicio Europeo y tecnología clave desarrollada por empresas como Airbus y GMV.

Lanzamiento de misión lunar

A pocas horas de que se enciendan los motores del cohete SLS en Florida, la misión Artemis II se prepara para devolver a los seres humanos al entorno de la Luna por primera vez en más de medio siglo. La expectación es máxima tanto en Estados Unidos como en Europa, donde el seguimiento del lanzamiento se vivirá de madrugada en España y otros países del continente.

La NASA ha confirmado que todos los sistemas clave del cohete Space Launch System y de la cápsula Orion han superado las últimas verificaciones, y que la probabilidad de condiciones meteorológicas favorables ronda el 80%. Con la tripulación ya en cuarentena en el Centro Espacial Kennedy y el vehículo plenamente configurado en la plataforma 39B, la cuenta atrás entra en su tramo decisivo.

Horario del lanzamiento de Artemis II y diferencias horarias con España

La agencia estadounidense mantiene como referencia una ventana de lanzamiento que se abre este miércoles a las 18:24 horas (hora del Este de EE. UU.), lo que se traduce en las 00:24 horas de la madrugada del jueves en España peninsular. Se trata de un intervalo de dos horas durante el cual el cohete podrá despegar si las condiciones técnicas y meteorológicas lo permiten.

De este modo, la salida de la misión se producirá en plena noche para buena parte de Europa, algo que no ha frenado el interés del público. En Canarias, el despegue está previsto a las 23:24 horas, mientras que en otros países hispanohablantes el horario se adapta a sus respectivos husos, con la referencia de las 18:24 en Washington D. C. como punto de partida.

La NASA ha dejado claro que si surge cualquier contratiempo técnico o meteorológico dentro de esta primera ventana, la misión dispone de nuevas oportunidades de lanzamiento durante los días siguientes. En horario peninsular español, las nuevas opciones se sitúan alrededor de la 1:22, 2:00, 2:53, 3:40 y 4:36 de la madrugada en jornadas consecutivas, antes de que la configuración orbital entre la Tierra y la Luna obligue a esperar aproximadamente cuatro semanas para la siguiente oportunidad.

En paralelo, la agencia ha señalado un abanico de fechas de respaldo hasta el 6 de abril. Más allá de ese límite, el ajuste fino de trayectorias hace inviable un simple cambio de día, lo que obligaría a reprogramar de forma más profunda el calendario de la misión.

Cómo seguir en directo el lanzamiento de la misión Artemis II

Quienes se encuentren en España o en cualquier otro país europeo podrán seguir el lanzamiento en directo a través de los canales oficiales de la NASA, tanto en su página web como en su canal de YouTube y en la plataforma de streaming NASA+.

La retransmisión principal en inglés arrancará varias horas antes del despegue, con emisiones desde las 12:50 hora del Este de EE. UU., lo que equivale a media tarde en la Europa central. A ello se suma una señal específica en español, cuya cobertura comenzará en torno a las 22:45 horas (CET), momento en el que se espera que conecten miles de espectadores desde España y Latinoamérica.

A lo largo de la jornada, la NASA también emitirá en directo el complejo proceso de carga de combustible del cohete SLS, previsto para primeras horas de la mañana en Florida. Este procedimiento, que los espectadores podrán seguir con imágenes de la plataforma 39B y comentarios de expertos, es uno de los momentos más delicados de la preparación, ya que involucra la transferencia de propulentes criogénicos a enorme presión.

Durante los diez días que se estima que durará el vuelo, la agencia espacial actualizará de forma constante el blog oficial de la misión y ofrecerá breves informativos desde el Centro Espacial Johnson en Houston, salvo en la jornada clave del sobrevuelo de la cara oculta de la Luna, cuando la nave se alejará más de 400.000 kilómetros de la Tierra y la comunicación será más limitada.

Cuenta atrás y estado técnico del cohete SLS y la nave Orion

En la rampa 39B del Centro Espacial Kennedy ya espera el Space Launch System, un cohete de casi 100 metros de altura considerado el más potente construido por la NASA. Tras diversos retrasos y una ventana inicial de lanzamiento desplazada desde febrero, el vehículo ha superado las pruebas técnicas exigidas para recibir la autorización final.

En los últimos meses, los ingenieros han tenido que enfrentarse a incidencias como una fuga de hidrógeno líquido y problemas en el flujo de helio, lo que obligó a devolver el cohete al Edificio de Ensamblaje de Vehículos para su revisión. Una vez reparados estos sistemas y validados los cambios, el SLS ha sido declarado apto para el vuelo.

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Durante el tramo final de la preparación, el equipo técnico ha completado la activación de los distintos subsistemas, las comprobaciones de comunicaciones con la cápsula Orion y los ensayos de secuencias automáticas previas al encendido de los motores RS‑25. Cada uno de estos pasos se revisa de manera minuciosa, ya que cualquier parámetro fuera de rango puede obligar a interrumpir la cuenta atrás.

El día del lanzamiento, los cuatro motores principales RS‑25 y los dos propulsores laterales de combustible sólido proporcionarán el empuje necesario para vencer la gravedad terrestre. En torno a los dos minutos tras el despegue, se espera la separación de estos propulsores laterales, que caerán sobre el océano en zonas previamente desocupadas y señalizadas para la navegación.

Minutos después, el sistema de escape de lanzamiento, diseñado para apartar la cápsula Orion del cohete en caso de emergencia en los primeros instantes del vuelo, se desprenderá una vez superada la fase más crítica de la ascensión. A partir de ese punto, la misión se apoyará en otros protocolos de seguridad para proteger a la tripulación si surge alguna anomalía.

De la cuenta atrás al espacio: primeras fases del vuelo

Los primeros ocho minutos y medio de la misión se consideran la fase más exigente del lanzamiento, en la que el cohete atraviesa la atmósfera terrestre y coloca a Orion en la órbita inicial. Según ha explicado la NASA, en este tramo se producirán varias separaciones de etapas y carenados, todas ellas cuidadosamente programadas.

Una vez completado el trabajo de los propulsores laterales y de la etapa central, los paneles solares de Orion se desplegarán en el espacio para alimentar todos los sistemas de la nave. Cada uno de estos cuatro paneles cuenta con miles de celdas preparadas para aprovechar la luz del Sol durante todo el viaje.

En las horas posteriores al despegue, la tripulación realizará las primeras maniobras de pilotaje de la cápsula. Entre ellas se incluye una maniobra de giro que permitirá a Orion colocarse en la posición adecuada respecto a la etapa de propulsión y ensayar movimientos que serán esenciales en futuras misiones, por ejemplo para acoplamientos con otras naves.

Si todo avanza como está previsto, la nave emprenderá un trayecto de unos cuatro días hasta las proximidades de la Luna, tras completar varias órbitas alrededor de la Tierra. A continuación, sobrevolará el satélite y se situará en una trayectoria de retorno libre que la llevará de vuelta a nuestro planeta sin necesidad de grandes correcciones de rumbo.

El regreso está programado para unos diez días después del lanzamiento, con un amerizaje en el océano Pacífico frente a la costa de California o San Diego. La NASA también ofrecerá en directo la fase final, que incluirá la reentrada a alta velocidad, el despliegue de paracaídas y la recuperación de la cápsula y los cuatro astronautas por parte de los equipos de rescate.

Objetivos de la misión Artemis II: un paso previo antes de volver a pisar la Luna

Artemis II no prevé un alunizaje, pero sí representa el siguiente gran paso hacia el regreso de los seres humanos a la superficie lunar. La misión se centra en demostrar que todos los sistemas críticos de Orion y del SLS funcionan sin problemas en un escenario real con tripulación, algo imprescindible antes de intentar descender sobre el satélite en futuras misiones.

Durante el vuelo, la nave recorrerá alrededor de 1,1 millones de kilómetros, lo que incluye un sobrevuelo de la cara oculta de la Luna y un punto de máxima distancia de más de 400.000 kilómetros respecto a la Tierra. La tripulación dedicará varias horas a la observación del entorno lunar, recopilando imágenes y datos que servirán para planificar futuras operaciones de alunizaje.

En el interior de la cápsula, los astronautas vivirán y trabajarán en un espacio relativamente reducido durante los diez días de misión. El módulo de servicio se encargará de suministrar agua, oxígeno, nitrógeno y energía eléctrica, así como de mantener una temperatura adecuada, elementos que servirán de ensayo general para estancias más largas en el entorno lunar.

Desde la perspectiva estratégica, Artemis II forma parte de un programa más amplio que busca establecer una presencia sostenida en la Luna. Las misiones siguientes aspiran a desembarcar nuevamente en la superficie, desplegar infraestructura y utilizar el satélite como plataforma para la exploración de Marte en las próximas décadas.

La misión llega además en un contexto internacional de creciente interés por la Luna. Estados Unidos mantiene una competencia implícita con otras potencias espaciales, como China, que también se ha fijado el objetivo de enviar astronautas a la superficie lunar antes de que acabe la próxima década, lo que añade presión política y tecnológica al desarrollo del programa Artemis.

Quiénes son los cuatro astronautas de Artemis II

La misión irá tripulada por cuatro astronautas con larga experiencia y perfiles complementarios: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Todos ellos han participado en entrenamientos intensivos para este vuelo y se han convertido en rostros reconocibles para el público.

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Reid Wiseman ejercerá como comandante de la misión, cargo que implica la responsabilidad final sobre las decisiones críticas y la seguridad de la tripulación. Seleccionado como astronauta en 2009, ha llegado a dirigir la Oficina de Astronautas de la NASA, lo que le otorga una amplia visión del programa tripulado.

Victor Glover será el piloto de la misión, encargado de los sistemas de navegación y control de la nave Orion. Ha formado parte de expediciones prolongadas en la Estación Espacial Internacional y cuenta también con experiencia previa en el ámbito político, tras haber trabajado en el Senado de Estados Unidos, un recorrido poco habitual entre los miembros del cuerpo de astronautas.

Christina Koch, especialista de misión, se ha ganado un lugar destacado en la historia espacial reciente. En 2019 participó en la primera caminata espacial integrada únicamente por mujeres y un año después estableció el récord de permanencia continua de una astronauta en el espacio, con 328 días. En Artemis II será la primera mujer en viajar hacia la órbita lunar.

El cuarto miembro de la tripulación es Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense y único integrante no estadounidense. Con formación militar y experiencia en simulaciones avanzadas, incluidas misiones submarinas NEEMO y programas europeos de exploración, afronta su primer vuelo espacial precisamente en esta misión alrededor de la Luna.

Artemis II despega: una odisea lunar ya en marcha

Tras los meses de preparación, la secuencia de lanzamiento ha culminado con el despegue del cohete SLS desde Cabo Cañaveral bajo condiciones meteorológicas favorables. La ignición de los motores RS‑25 y de los propulsores sólidos ha permitido la salida de la plataforma apenas unos minutos después del inicio de la ventana de lanzamiento, con un ligero retraso dentro de lo previsto por la planificación.

En los momentos previos, los equipos de tierra tuvieron que resolver a contrarreloj la lectura anómala de un sensor de temperatura en una batería y un problema en el sistema de comunicaciones. Una vez corregidas estas incidencias, la dirección de misión dio luz verde para continuar con la cuenta atrás y proceder al despegue.

Pocos instantes después de abandonar la superficie, los dos grandes propulsores laterales se separaron según lo planeado, y el cohete continuó su ascenso impulsado por la etapa central. Desde el control de misión se confirmó entonces que la nave había superado de forma satisfactoria la fase más crítica del vuelo.

En el interior de la cápsula Orion, la tripulación ha reportado buenas sensaciones durante el ascenso. Nada más alcanzar la parte alta de la atmósfera, el comandante Reid Wiseman describió la escena como una vista excepcional, mientras los sistemas confirmaban estabilidad en todos los parámetros principales.

Superada la separación de etapas, Orion ha desplegado sus paneles solares sin incidentes, lo que garantiza el suministro de energía para el resto del trayecto hacia la órbita lunar. Con esta maniobra, la misión entra en una fase más tranquila, centrada en las primeras comprobaciones de sistemas con la tripulación ya en microgravedad.

La fase lunar: sobrevuelo de la cara oculta y récord de distancia

En los próximos días, Artemis II se acercará a la Luna para ejecutar un sobrevuelo de su cara oculta a una distancia que oscilará entre los 6.500 y los 9.500 kilómetros de la superficie. Se trata de una región que no es visible desde la Tierra y que, pese a haber sido fotografiada por múltiples sondas, apenas ha sido observada directamente por ojos humanos.

Durante este tramo, la cápsula Orion orientará sus ventanas hacia el satélite para permitir a los astronautas dedicar alrededor de tres horas a observar y registrar imágenes de la superficie lunar. Los datos obtenidos ayudarán a afinar la selección de zonas de aterrizaje y a comprender mejor la geología en áreas clave.

La tripulación tendrá también la oportunidad de contemplar simultáneamente la Luna y la Tierra en el mismo encuadre, con el satélite en primer plano y nuestro planeta al fondo, una perspectiva que pocas misiones han podido ofrecer hasta ahora y que se considera de alto impacto científico y simbólico.

Después del sobrevuelo, la trayectoria de la nave la llevará a superar el récord de distancia alcanzado por humanos respecto a la Tierra, rebasando los 400.000 kilómetros. Este hito servirá para comprobar el comportamiento de los sistemas de soporte vital, comunicaciones y protección térmica en un entorno más exigente que la órbita baja terrestre.

El tramo de regreso, de aproximadamente cuatro días, incluirá diversas pruebas de maniobra y navegación destinadas a preparar futuras misiones que requieran acoplamientos con otros vehículos. Todo ello con la mirada puesta en el siguiente paso del programa Artemis, en el que sí se prevé descender a la superficie lunar.

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Un papel clave para Europa y la tecnología española

Más allá del protagonismo mediático estadounidense, Europa desempeña un papel esencial en Artemis II a través del Módulo de Servicio Europeo (ESM) de la nave Orion. Este componente, desarrollado bajo liderazgo de la Agencia Espacial Europea, se encarga de proporcionar a la cápsula energía eléctrica, agua, aire respirable y control térmico, además de la propulsión necesaria para las maniobras decisivas.

Por primera vez, el módulo de servicio de una nave tripulada de la NASA ha sido desarrollado por una empresa no estadounidense. En este caso, la compañía Airbus ha asumido la responsabilidad de diseñar y fabricar esta pieza clave, que incluye motores, paneles solares, tanques de combustible y buena parte del sistema de soporte vital.

España también ha dejado su huella en el proyecto. Desde la sede de Airbus‑Crisa en Tres Cantos (Madrid) se han producido dos Unidades de Control Térmico, encargadas de regular la temperatura interna de la nave y gestionar el flujo de agua y aire en el interior del módulo de tripulación.

Además, otras empresas españolas como Alter, GMV o Integrasys participan en tareas de monitorización, control de misión y apoyo a las comunicaciones. Parte de este trabajo se coordina desde centros universitarios, como la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla, que colabora en el seguimiento de la misión.

La presencia de tecnología europea y española a bordo de Orion refuerza la dimensión internacional del programa Artemis y acerca este tipo de misiones al público del continente, que no solo las observa desde la distancia, sino que también contribuye de forma directa a que salgan adelante.

Coste y retos del programa Artemis

El conjunto del programa Artemis ha supuesto hasta la fecha una inversión estimada de 93.000 millones de dólares, cifra que incluye el desarrollo del cohete SLS, la cápsula Orion, la infraestructura asociada y numerosos contratos industriales vinculados a la exploración lunar.

Solo el desarrollo del cohete SLS supera los 23.800 millones de dólares, mientras que Orion ronda los 20.400 millones. A ello hay que sumar los costes acumulados por retrasos técnicos, modificaciones de diseño y problemas surgidos durante las sucesivas pruebas, lo que ha generado sobrecostes estimados en torno a un 40% respecto al presupuesto inicial.

La complejidad tecnológica, unida a factores políticos, ha hecho que el calendario de Artemis haya sufrido múltiples ajustes a lo largo de la última década. La presión por demostrar resultados antes de ciertas fechas simbólicas, así como la competencia internacional, ha pesado también en la toma de decisiones.

Más allá de las cifras, la apuesta por regresar a la Luna responde a un intento de consolidar el liderazgo de Estados Unidos y sus socios en la exploración tripulada del espacio profundo. Esta estrategia busca tanto beneficios científicos y tecnológicos como una influencia geopolítica en un ámbito en el que otros países aspiran a ocupar un lugar destacado.

El éxito de Artemis II será determinante para validar las inversiones realizadas y justificar las siguientes fases del programa, en las que se contemplan alunizajes, la construcción de infraestructuras en la superficie y la creación de una plataforma orbital alrededor de la Luna que sirva de base a futuras expediciones.

Qué puede esperar el público en España y Europa

Para la audiencia española y europea, la mayor parte de los momentos clave de Artemis II se producirán de madrugada, tanto en el lanzamiento como en algunos hitos del viaje hacia la Luna. Aun así, la disponibilidad de retransmisiones en directo y resúmenes posteriores hará fácil seguir la evolución de la misión.

La señal en español de la NASA, junto con la cobertura de medios europeos, permitirá seguir paso a paso el encendido de los motores, la separación de etapas, el despliegue de paneles solares y las primeras comunicaciones desde la órbita terrestre. En los días siguientes, las conexiones en directo con la tripulación proporcionarán una ventana privilegiada al interior de la cápsula Orion.

Al tratarse de la primera misión tripulada hacia la Luna desde Apolo 17, muchas personas vivirán por primera vez en directo un acontecimiento de este tipo. Para las generaciones que crecieron oyendo hablar de las misiones Apolo, Artemis II supone la confirmación de que la exploración lunar vuelve a ocupar un lugar central en la agenda espacial.

Centros de investigación, universidades y planetarios europeos han programado actividades especiales, charlas y visionados colectivos coincidiendo con el lanzamiento y con el máximo acercamiento a la Luna, lo que contribuirá a acercar la misión al público general y a despertar vocaciones científicas.

En última instancia, Artemis II se configura como un punto de inflexión en la relación de la humanidad con la Luna. El lanzamiento desde Florida, visible en directo desde España y el resto de Europa, marca el inicio de una etapa en la que la presencia humana más allá de la órbita baja terrestre deja de ser un recuerdo de archivo para convertirse de nuevo en una realidad tangible y compartida en tiempo real por millones de espectadores.