La polémica por el uso de contenido generado por usuarios para entrenar inteligencia artificial ha dado un nuevo salto a los tribunales. Twitch y su matriz Amazon se enfrentan ahora a una demanda colectiva presentada por un creador de contenido que asegura que sus vídeos y los de miles de streamers más fueron utilizados sin permiso para desarrollar modelos de IA. El caso, que ya ha generado un intenso debate en la comunidad, pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hasta dónde llegan los derechos de una plataforma sobre lo que publican sus usuarios?
La demanda, presentada en Estados Unidos, llega después de que Twitch activara por defecto una opción que permitía usar las retransmisiones para entrenar sistemas de inteligencia artificial. Los creadores solo pudieron desactivar esta función semanas después, cuando la compañía añadió un ajuste específico en la configuración de seguridad y privacidad. El problema es que, para entonces, el material ya habría sido recopilado y utilizado, según denuncia el demandante.
Un streamer planta cara a Amazon y Twitch
Warren Pandiscia, un streamer residente en Connecticut, ha sido el encargado de dar el paso. La demanda colectiva se presentó ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California y acusa a ambas compañías de haber utilizado millones de vídeos de creadores para entrenar modelos de IA sin informarles ni ofrecerles compensación alguna. El documento, de 37 páginas, sostiene que las transmisiones de Twitch son «increíblemente valiosas» para el entrenamiento de IA porque ofrecen miles de horas de audio y vídeo con conversaciones espontáneas, situaciones variadas y comportamientos humanos difíciles de replicar en otros conjuntos de datos.
La acusación va más allá del simple uso no autorizado. Pandiscia sostiene que Twitch incumplió sus compromisos contractuales con los usuarios al permitir que Amazon utilizara sus vídeos como datos para desarrollar productos comerciales de IA. La demanda también solicita una orden judicial que impida a Amazon continuar con esta práctica y una compensación económica para todos los streamers afectados. Eso sí, el proceso está en sus primeras fases y las acusaciones aún deben ser probadas ante un juez.
La confesión que lo cambia todo
Uno de los aspectos más llamativos del caso es la declaración de Mike Minton, jefe de producto de Twitch. Minton reconoció que la opción de exclusión no estaba activada por defecto porque «si fuera opcional, nadie participaría». Esta frase, recogida en la demanda y en varios medios, se ha convertido en el centro de la controversia. Los demandantes argumentan que esta declaración demuestra que Twitch era consciente de que los creadores no querían que su contenido se usara para este fin, pero aun así lo hicieron.
La configuración de exclusión, que apareció a mediados de agosto en los ajustes de seguridad y privacidad, permite a los streamers evitar que su contenido se utilice para entrenar modelos de IA generativa en el ecosistema de Amazon. Sin embargo, la demanda sostiene que esta opción llegó tarde y no resuelve el problema del uso retroactivo. Según las declaraciones de Minton y la información disponible, Twitch podría haber estado recopilando y utilizando vídeos desde al menos 2024, mucho antes de que los creadores tuvieran la posibilidad de excluirse.
Los términos de servicio, en el punto de mira
La demanda también cuestiona la validez de los términos de servicio de Twitch. En marzo de 2024, la plataforma modificó sus condiciones para establecer que los usuarios otorgan a Twitch y a sus sublicenciatarios el derecho a utilizar, reproducir, modificar y crear obras derivadas de su contenido. Sin embargo, los demandantes argumentan que estos términos no indicaban explícitamente que los vídeos pudieran utilizarse para entrenar modelos de IA generativa.
Este matiz es crucial para el caso. Que una plataforma tenga autorización para alojar y distribuir un vídeo no significa necesariamente que pueda usarlo para desarrollar productos de IA sin un consentimiento específico. La demanda sostiene que Twitch y Amazon actuaron de mala fe al no informar claramente a los creadores sobre este uso concreto, y que la licencia general incluida en los términos de servicio no cubre esta finalidad.
Un problema que trasciende a Twitch
El caso de Twitch no es un incidente aislado. La obtención de grandes cantidades de datos para entrenar modelos de IA se ha convertido en uno de los temas más controvertidos de la industria tecnológica. A principios de este año, tres YouTubers presentaron una demanda colectiva contra Apple por escanear contenido protegido por derechos de autor con el mismo fin. La repetición de este patrón sugiere que el problema es sistémico y afecta a todas las plataformas que albergan contenido generado por usuarios.
En Europa, y especialmente en España, este debate resuena con fuerza. La normativa europea de protección de datos y derechos de autor es especialmente estricta en lo que respecta al uso de datos personales y contenido protegido. Si el caso de Twitch prospera en Estados Unidos, podría sentar un precedente que obligue a las plataformas a replantearse sus políticas de entrenamiento de IA en todo el mundo, incluida la Unión Europea.
Qué significa esto para los creadores
Para los streamers, la demanda plantea una cuestión fundamental: ¿quién controla realmente el contenido que publican en las plataformas? Las transmisiones de Twitch no son solo vídeos; son horas de trabajo, creatividad y esfuerzo que los creadores comparten con su comunidad. Que una empresa pueda utilizarlas para desarrollar productos comerciales sin pedir permiso ni compartir los beneficios es, para muchos, una vulneración de sus derechos.
La demanda también pone de relieve la falta de transparencia de las plataformas. Muchos streamers ni siquiera sabían que su contenido podía usarse para entrenar IA hasta que Twitch añadió la opción de exclusión. Y aunque ahora existe esa opción, la demanda sostiene que no es suficiente: los creadores deberían haber tenido la oportunidad de decidir desde el principio, no después de que su contenido ya hubiera sido utilizado.
El caso de Pandiscia podría tener consecuencias más allá de Twitch y Amazon. Si el tribunal determina que las plataformas necesitan un consentimiento específico para usar contenido de usuarios en el entrenamiento de IA, otras empresas tecnológicas que emplean estrategias similares podrían verse afectadas. La decisión podría redefinir el equilibrio de poder entre las plataformas y los creadores en la era de la inteligencia artificial.
Por ahora, Twitch y Amazon no han hecho declaraciones públicas sobre la demanda. El proceso judicial tendrá que determinar si las acusaciones de Pandiscia están fundamentadas y si los streamers tienen derecho a una compensación. Lo que está claro es que el debate sobre quién posee los datos y el contenido que alimentan la IA generativa no ha hecho más que empezar, y este caso podría marcar un antes y un después en la forma en que las plataformas tratan el trabajo de sus usuarios.