Unitree y la robótica humanoide: éxito bursátil, récords y la pugna con Estados Unidos

Última actualización: agosto 23, 2026
  • Unitree, el fabricante chino de robots humanoides, debutó en la bolsa de Shanghái con una subida superior al 460%.
  • Los robots humanoides, como el Tiangong Ultra y el Superman, han batido récords de velocidad, incluso superando a Usain Bolt.
  • Estados Unidos ha prohibido la importación de robots chinos por motivos de seguridad nacional.
  • La robótica humanoide china avanza hacia su uso en logística e industria, aunque aún quedan retos.

Robot humanoide corriendo en una pista

La robótica humanoide ha dejado de ser un mero espejismo futurista para convertirse en un negocio real. Un buen ejemplo lo protagoniza Unitree, el fabricante chino que ha protagonizado una de las salidas a bolsa más espectaculares del año. Sus acciones llegaron a duplicar su valor en el primer día de cotización, dejando claro que el sector atrae a inversores de todo el planeta.

La carrera por construir androides capaces de correr, saltar y hasta realizar tareas domésticas está en plena ebullición. China ha conseguido tomar la delantera en este ámbito, y los últimos anuncios lo demuestran: no solo los robots funcionan, sino que algunos ya marcan registros impensables para un ser humano. Por eso, repasamos lo que ha dado de sí la semana robótica.

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Unitree brilla en la bolsa de Shanghái

Robot humanoide industrial en fábrica

El fabricante de Hangzhou, conocido oficialmente como Yushu Technology, comenzó la semana con una subida en bolsa del 460% en su debut en el Star Market, un segmento de la bolsa de Shanghái reservado para empresas tecnológicas de gran calado. La operación recolectó cerca de 900 millones de dólares, con una sobresuscripción de más de 8.000 veces por parte de inversores minoristas, que abarrotaron el tramo dedicado a particulares. La compañía cerró así su primer día como un valor de casi 50.000 millones de dólares.

Los analistas subrayan que esta reacción está adelantada a los resultados reales de la empresa, que aunque genera beneficios (en 2025 registró una ganancia neta de 41,3 millones de dólares), su valoración resultar de las previsiones a futuro. De hecho, la capitalización superó en más de 200 veces los ingresos de 250 millones de dólares, lo que hace recordar a los momentos de mayor exaltación tecnológica de los últimos años.

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Parte de la culpa de este enganche bursátil es de la maquinaria mediática que rodea a la firma. Sus vídeos virales, con robots practicando artes marciales o bailando en eventos públicos, han ayudado a construir una imagen de líder de la innovación. Sin embargo, aún hay que ver si esos humanoides terminan siendo realmente productivos en las fábricas.

Los récords de velocidad que asombran al mundo

Robot humanoide corriendo en una pista

Si hay un dato que ha despertado ilusionado es el de los 100 metros lisos. El robot Tiangong Ultra, creado por el Centro de Innovación de Pekín, detalló una marca de 9,32 segundos, con una velocidad punta de 14,5 metros por segundo. Este registro, que supera los 9,58 de Usain Bolt, no parece humano, pero es un resultado de la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides celebrados en Pekín. Además, otro robot llamado Shandian, ligado a Honor, ganó la media maratón de Pekín con un tiempo de 48 minutos y 19 segundos.

También Unitree ha querido demostrar su músculo con Superman, un prototipo que alcanza los 12,66 metros por segundo y casi dos metros de salto vertical. Sin embargo, conviene tomar estas cifras con cautela porque las pruebas se realizan en condiciones controladas y, a menudo, los vídeos publicados por las compañías no llegan acompañados de verificación externa. De hecho, Superman lleva solo tres meses en desarrollo, por lo que no es un modelo comercial todavía.

El rendimiento de estos androides es fruto del desarrollo del denominado ‘cerebro pequeño’, es decir, los sistemas que controlan la locomoción y el equilibrio. Esa parte evoluciona a pasos agigantados, mientras que la ‘cerebro grande’ – la inteligencia capaz de tomar decisiones en entornos complejos – sigue siendo el cuello de botella. Sin ella, los robots aún no están para tareas cotidianas con plena autonomía.

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La tensión entre Estados Unidos y China

Robot humanoide de aspecto humano

El dominio de China en el sector ha encendido las alarmas en Washington. Hace un mes, la administración estadounidense decidió prohibir la importación de robots humanoides y cuadrúpedos de origen chino, argumentando que pueden suponer un riesgo para la seguridad nacional y para la infraestructura crítica del país. Esta decisión ha elevado la tensión entre las dos potencias, que también chocan en el campo de la inteligencia artificial.

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En Pekín, sin embargo, consideran esa medida una politización del asunto y insisten en que la robótica debe ser libre. Empresas como Amazon y Tesla (esta última es estadounidense) tienen planes para usar máquinas bípedas en sus almacenes y fábricas, aunque por el momento no tienen la misma escala de los productos chinos. La diferencia de precio es abismal: los perros robot de Unitree cuestan unos 2.700 dólares, frente a los 70.000 del Spot de Boston Dynamics.

El avance en la fabricación china se apoya en un ecosistema de proveedores de componentes, baterías y motores que vienen del sector de la automoción y de la electrónica. Esto ha permitido que en el primer semestre del año se enviaron unas 19.000 unidades de humanoides, de las que un 97% procedía de China. Aun así, expertos como el investigador David Hsu afirman que ya no se oye hablar de robots estadounidenses en la portada; ahora los titulares son de las empresas asiáticas, que se han convertido en las grandes favoritas del público.

Los retos que frenan su llegada a los hogares

Robot humanoide trabajando en un almacén

A pesar del entusiasmo, la realidad es que los robots humanoides todavía están lejos de ocupar puestos en la vida diaria. Por un lado, la recolección de datos físicos para entrenar a los sistemas sigue siendo una tarea complicada y costosa; cada hora de captura ronda los 27 dólares y a las empresas líderes les lleva meses recopilar información suficiente. Por otra parte, la autonomía y la fiabilidad en entornos no controlados todavía no son suficientes.

Las compañías, como Unitree, afirman que ya se usan máquinas para clasificar cajas en almacenes o empaquetar teléfonos en fábricas, pero el porcentaje sigue siendo reducido. Morgan Stanley calcula que el 65% de los envíos de humanoides de año se dirigieron a educación, investigación y entretenimiento, no a tareas productivas. Es una muestra de que el salto al mercado laboral aún está por construir.

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Con todo, el interés inversor no para. Empresas como Leju Robotics y AgiBot tienen planeada su salida a bolsa, y la próxima gran apuesta será combinar la producción de hardware con la inteligencia de nivel superior. Mientras tanto, los robots tendrán que seguir el camino de la corrección y de la estabilidad, porque, como demuestran los choques y los fallos en las competiciones, todavía se desequilibran de vez en cuando.

En resumidas cuentas, el sector de la robótica humanoide vive un momento de auge en el que la China se ha puesto a la cabeza, impulsada por la necesidad de abaratar costes y por el respaldo político de las autoridades. Por el camino, se ha batido un récord de velocidad que ha sorprendido al mundo, pero la utilidad de estos androides en la vida real va más despacio. La burbuja se llena de promesas e inversiones, pero los avances en los entornos industriales y comerciales son aún modestos, y la batalla con Estados Unidos sigue abierta. Los próximos meses serán decisivos para ver si la fiebre de los robots humanos se materializa en puestos de trabajo más que en carreras de pista.