- Solo se declaran las ventas de Wallapop que generen ganancia patrimonial
- Wallapop informa a Hacienda si se superan las 30 operaciones o los 2.000 euros al año
- Las ganancias tributan en la base del ahorro y deben reflejarse en la declaración de la Renta
- El comprador también debe asumir el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales
Vender por internet lo que tenemos por casa se ha convertido en algo de lo más habitual. Un móvil que ya no usamos, una mesa que ocupa sitio o esa silla que lleva meses cogiendo polvo encuentran salida rápida en plataformas como Wallapop. Pero cuando llega la campaña de la Renta, muchos se preguntan si esas operaciones tienen que aparecer en la declaración de IRPF y en qué casos Hacienda puede pedir explicaciones.
La Agencia Tributaria lleva tiempo reforzando el control sobre la compraventa de segunda mano y, en especial, sobre las ventas realizadas en plataformas digitales. La transposición de la Directiva europea DAC7 ha dado un paso más: ahora Wallapop y otras apps similares están obligadas a remitir información a Hacienda sobre la actividad de determinados usuarios, de modo que las ventas que antes podían pasar más desapercibidas están ya bajo el radar.
Cuándo hay que declarar las ventas de Wallapop en la Renta
Lo primero que conviene tener claro es que no todas las operaciones realizadas en Wallapop deben figurar en la declaración de la Renta. La clave está en determinar si la venta genera o no una ganancia patrimonial. Solo existe ganancia cuando el precio de venta es superior al precio al que se compró el artículo en su día.
Si alguien compró un teléfono móvil por 800 euros y lo vende después por 400, la operación se realiza con pérdida y no hay beneficio económico. En este caso, aunque la transacción quede registrada en la plataforma, no hay obligación de incluirla en el IRPF porque no se ha obtenido ninguna ganancia patrimonial. La venta no mejora la posición económica del contribuyente, simplemente transforma un bien en dinero con pérdidas.
En cambio, si una persona adquiere un mueble antiguo por 50 euros y, tras dedicar tiempo y algo de dinero a restaurarlo, lo vende por 150 euros, la diferencia positiva de 100 euros sí se considera ganancia patrimonial sujeta a tributación. Esa cantidad debería declararse en la Renta del año en que se produce la venta, con independencia de que el pago se haya hecho en metálico, transferencia bancaria o a través de la propia aplicación.
Este criterio se aplica tanto a las ventas puntuales como a aquellas realizadas de forma más habitual, siempre que hablemos de operaciones entre particulares y de bienes usados. La Agencia Tributaria insiste en que lo determinante es comprobar si el precio de venta ha superado realmente al de compra y, por tanto, ha surgido un beneficio que deba integrarse en la declaración como ganancia o pérdida patrimonial.
La Directiva DAC7 y el control de las ventas en Wallapop
El incremento del comercio de segunda mano en internet ha llevado a la Unión Europea a reforzar los mecanismos de lucha contra el fraude. De ahí nace la Directiva DAC7, que obliga a las plataformas digitales a facilitar información a las administraciones tributarias sobre determinadas operaciones de sus usuarios, incluida la venta de bienes usados entre particulares.
En España, esta normativa se ha traducido en una vigilancia más estrecha de la economía digital. Desde la entrada en vigor de DAC7, Wallapop y otras plataformas similares tienen la obligación de remitir a la Agencia Tributaria datos sobre las transacciones cuando se superan ciertos umbrales de actividad. No se trata solo de un aviso genérico, sino de un envío estructurado de información con operaciones, importes y datos identificativos del usuario.
Según las instrucciones difundidas por la propia Administración y entidades como Mapfre, la plataforma deberá comunicar a Hacienda la actividad de aquellos usuarios que en un mismo año natural realicen 30 ventas o más o bien superen los 2.000 euros de volumen de operaciones. Es decir, el foco se sitúa en quienes venden de forma relativamente frecuente o mueven cantidades apreciables a través de este tipo de aplicaciones.
Que Wallapop envíe esos datos no significa, por sí solo, que el usuario tenga que pagar más impuestos. Es un mecanismo de control: Hacienda recibe un listado de operaciones y, a partir de ahí, analizará caso por caso si esas ventas han generado beneficios que deban tributar en el IRPF. De hecho, incluso cuando se alcanza el umbral de 30 transacciones o 2.000 euros, puede ocurrir que muchas ventas se hayan realizado por debajo del precio de compra y no nazca obligación de declarar ganancia.
En cualquier caso, cuando un usuario se aproxima a esos límites, la plataforma suele solicitar que complete sus datos fiscales (nombre, NIF, domicilio, información bancaria, etc.) antes de remitirlos a la Agencia Tributaria. Con ello se facilita el cruce de información y se reducen las posibilidades de que el contribuyente pase por alto ventas que sí deberían aparecer en su declaración de la Renta.
Dónde y cómo se declaran las ganancias de Wallapop
Cuando efectivamente hay beneficio, las ganancias derivadas de vender en Wallapop deben integrarse en la base imponible del ahorro del IRPF. Es el mismo apartado donde se declaran otras rentas similares, como las ganancias obtenidas por la venta de acciones, fondos de inversión u otros elementos patrimoniales.
Para la campaña correspondiente al ejercicio de 2025 (que se presenta en 2026), la Agencia Tributaria prevé que estas operaciones se consignen a partir de la casilla 1624, dentro del bloque reservado a ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones. Ahí es donde el contribuyente debe reflejar la diferencia positiva entre el valor de compra del bien y el importe al que finalmente lo ha vendido.
El impuesto no se calcula sobre todo lo que se ha cobrado, sino únicamente sobre el beneficio real. Por ejemplo, si un usuario compró una cámara de fotos por 600 euros y la vende por 650, solo tributará por los 50 euros de diferencia, siempre que cumpla el resto de requisitos y no existan circunstancias especiales que cambien la calificación de la renta. El precio de compra es, por tanto, un dato esencial.
Sobre esa ganancia neta se aplican los tipos establecidos para la base del ahorro del IRPF. En los importes más habituales, se aplica el 19% a los primeros 6.000 euros de beneficio, el 21% entre 6.000,01 y 50.000 euros y el 23% desde 50.000,01 hasta 200.000 euros. A partir de ahí pueden entrar en juego tipos superiores, que oscilan entre el 27% y el 28% según los tramos aprobados. La mayoría de pequeños vendedores se moverá, en la práctica, en los primeros escalones.
Además, cuando la actividad de venta deja de ser esporádica y pasa a ser muy frecuente, con ingresos que superan el salario mínimo interprofesional a lo largo del año, la Agencia Tributaria puede entender que existe una actividad económica y no solo una mera transmisión de objetos personales. En ese escenario, se exigiría darse de alta como autónomo y cumplir con las obligaciones propias de un negocio, aunque eso ya excede el caso típico del usuario que vende puntualmente en Wallapop.
Documentación y recomendaciones para evitar problemas con Hacienda
Para no tener sustos con la Renta, la recomendación básica es conservar todo lo posible las pruebas del precio de compra de los artículos que se venden: facturas, tickets, justificantes de pago con tarjeta, correos electrónicos de confirmación de pedidos o incluso pantallazos de compras en otras plataformas.
Si en algún momento la Agencia Tributaria revisa la declaración o solicita aclaraciones sobre una operación concreta, disponer de esa documentación permitirá demostrar que el bien se ha vendido por debajo de lo que costó o acreditar cuánto fue exactamente la ganancia. De lo contrario, Hacienda podría estimar un valor distinto y complicar la defensa del contribuyente, sobre todo en el caso de bienes de importe elevado.
Conviene también llevar un mínimo de orden sobre las ventas realizadas a lo largo del año: anotar fechas, importes cobrados, método de pago utilizado y qué artículo se trataba en cada caso. No hace falta un registro sofisticado, pero un sencillo listado o una práctica básica de gestión de inventario en el punto de venta ayuda a comprobar si se han superado los 2.000 euros de volumen de ventas o las 30 operaciones que activan la obligación de informar por parte de Wallapop.
Antes de enviar la declaración de la Renta, puede ser útil repasar punto por punto lo siguiente: verificar si el precio de venta ha sido mayor que el de compra, calcular el beneficio real, localizar la casilla adecuada en el programa de ayuda y confirmar que se han incluido todas las ganancias patrimoniales procedentes de ventas en plataformas digitales. Esta revisión minuciosa reduce la posibilidad de recibir más tarde una carta de Hacienda por omitir algún ingreso.
En caso de duda, y más si el volumen de ventas ha crecido o se combinan operaciones de distinta naturaleza (ventas, alquileres, servicios, etc.), no está de más contar con el apoyo de un asesor fiscal o aprovechar los canales de información de la propia Agencia Tributaria para aclarar qué debe declararse y cómo hacerlo correctamente.
Los avisos y el control de Hacienda sobre las plataformas de segunda mano
La campaña de la Renta de los últimos años se ha caracterizado por un refuerzo claro de la vigilancia sobre la economía digital. La Agencia Tributaria prevé remitir en torno a 3,55 millones de avisos a contribuyentes para recordarles que deben declarar determinados ingresos, entre ellos los obtenidos por ventas en Wallapop y otras plataformas de segunda mano.
Dentro de ese conjunto, se calcula que alrededor de 437.000 avisos están relacionados con transacciones realizadas en plataformas online y con alquileres turísticos. Es un aumento significativo respecto a campañas anteriores y refleja el interés de Hacienda por que estas operaciones no queden fuera del radar fiscal. Estos mensajes no suponen automáticamente una sanción ni implican que se vaya a pagar más, pero sirven como advertencia temprana.
Los avisos funcionan en varias fases. En primer lugar, aparecen ya al consultar los datos fiscales en Renta WEB, para que el contribuyente vea que la Agencia dispone de información sobre sus ventas y pueda revisarla antes de confirmar el borrador. En segundo lugar, el sistema lanza advertencias mientras se cumplimenta la declaración, en caso de que falte algún dato relevante o se detecten incoherencias entre lo declarado y lo que figura en las bases de datos.
Por último, Hacienda puede enviar comunicaciones adicionales una vez presentada la Renta, pero todavía dentro del plazo de campaña. En estas cartas o mensajes se señalan discrepancias entre lo declarado por el contribuyente y la información que maneja la Agencia, ofreciendo la oportunidad de corregir la declaración de forma voluntaria antes de que se inicien procedimientos de comprobación más formales con posibles sanciones.
La filosofía que defiende la propia Administración es favorecer la regularización espontánea y el cumplimiento voluntario, apoyándose en el cruce masivo de datos que aportan bancos, empresas y ahora también plataformas como Wallapop. El mensaje implícito es claro: aunque se trate de pequeños importes, las operaciones de segunda mano dejan rastro y pueden llegar a la mesa del inspector.
El papel del comprador: Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales
Cuando se habla de fiscalidad en Wallapop, casi siempre se mira al vendedor y a su Renta, pero el comprador tampoco queda del todo al margen. Las operaciones de compraventa entre particulares están sujetas, en teoría, al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) en su modalidad de Transmisiones Patrimoniales Onerosas.
Este tributo recae sobre quien adquiere el bien y suele fijarse en torno al 4% del valor del objeto comprado, aunque el tipo concreto puede variar según la comunidad autónoma. El pago se formaliza normalmente mediante el modelo 600, salvo que se trate de la compra de determinados vehículos, en cuyo caso se emplea el modelo 620 u otros formularios específicos.
En la práctica, la Agencia Tributaria suele centrar su atención en operaciones de mayor cuantía, como la venta de coches, motocicletas o bienes de alto valor (por ejemplo, determinadas piezas de arte o coleccionismo). En las compras pequeñas que abundan en muchas aplicaciones de segunda mano, el control del ITP es menos intenso, aunque la obligación legal de declarar exista igualmente sobre el papel.
Para los compradores habituales, resulta conveniente al menos conocer que este impuesto existe y que, en determinadas compras, especialmente si se trata de importes elevados, puede ser recomendable tramitar correctamente el ITP para evitar posibles regularizaciones futuras. De nuevo, la documentación que acredite el precio real pagado será fundamental si en algún momento Hacienda decide revisar la operación.
Así, mientras que el IRPF afecta directamente al vendedor que obtiene una ganancia patrimonial con sus ventas, el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales recuerda que el comprador también tiene su cuota de responsabilidad fiscal en este tipo de transacciones entre particulares que se realizan a través de Wallapop y otras aplicaciones de compraventa.
Al final, vender y comprar en Wallapop puede seguir siendo una buena manera de dar salida a objetos que ya no se usan, pero conviene no perder de vista que, cuando se generan beneficios o se manejan importes importantes, la operación deja de ser algo meramente doméstico para convertirse en un hecho con consecuencias fiscales. Conservar los justificantes, revisar si hay ganancia real y utilizar correctamente las casillas de la Renta permiten seguir usando estas plataformas con tranquilidad, sin sobresaltos cuando llegue la cita anual con Hacienda.
